28 February 2009

EGIPTO: VISITA A LAS PIRAMIDES DE GIZAH

Fecha viaje: Septiembre 89
Extracto de Mi Diario de Viajes:


...Hoy por la mañana nos levantamos a las cinco y media para poder coger el autobús local que nos llevaba al pie de las pirámides de Gizah, las más famosas del mundo y qu todos hemos sabido de su existencia desde que éramos niños.


Fue complicado encontrarlo ya que desconocíamos el idioma árabe y no habia ninguna señal en inglés.



Cuando empezaba a ponerme nerviosa porque nadie nos entendía con nuestras pocas palabras en árabe, un señor muy amable qe hablaba francés nos indicó cual era el que debíamos coger. El tráfico en Cairo es desorbitante y se conduce de forma alocada pero con cierto orden dentro del desorden.




El vehículo era un minibús de ocho personas para llevar a los obreros pues salian muy temprano de casa con el almuerzo preparado. La persona que iba a mi lado no le hacía ni pizca de gracia que una turista como yo se entrometiera en su intimidad. El hombre, con cara enfurruñada comía un bocadillo que despedía un sabor a ajo y dejó la furgoneta impregnada del aroma, a la vez que replicaba a sus compañeros el porqué nos habían dejado subir. Sin necesidad de entender el idioma esto fue lo que intuí de ese hombre malhumorado. En parte era comprensible.Yo iba a su lado casi sin respirar para no molestarlo. A medio camino se bajó y descansamos del momento de tensión.


Al final del trayecto, el conductor nos dijo que ya podíamos bajar, le pregunté si era el lugar correcto y me señaló con el dedo que mirara hacia el otro lado y ante mi apareció la gran sorpresa, allí se encontraba una de las tres pirámides. Majestuosa ante mi, no me podía creer lo que estaba viendo y bajé del minibús con entusiasmo y despidiendome del conductor que me sonrió al darse cuenta de mi asombro...


Eran las siete de la mañana cuando llegamos los primeros y nos abrieron las puertas. Les dijimos tajantemente que no necesitábamos guía ante la insistencia tan acentuada de los vigilantes de la entrada (tengo que decir que los árabes que se dedican al turismo suelen ser un poco pesados) y por fin pudimos disfrutar solos durante tres horas de la belleza del lugar.


Estábamos en medio del desierto, no te imaginas que las pirámides puedan estar enclavadas en la misma ciudad. Empezamos a hacer fotos del lugar sin que nadie nos molestara, nos adentramos en una de ellas, la pirámide de Keops que es la más grande, pero sabiendo que dentro no encontraríamos ningún tesoro, pues están vacías.

Lo interesante es poder recorrer la mayoría de pasadizos que llevan a las cámaras con subidas y bajadas laberínticas y sin que la emoción en el cuerpo nos abandonara.La esfinge de Gizah estaba siendo restaurada por lo que no fue posible hacerle una buena foto pero pudimos comprobar que su cara estaba erosionada por el viento tal y como nos explicaban en la escuela en nuestros años de estudiante. De todas formas, nos impresionó su figura, parecía una vigilante del desierto.


Al salir, un camellero nos perseguía para podernos hacer la foto de rigor con sus dromedarios engalanados. Accedimos a ello, y entre subida y bajada del animal, aprovechó para tocarme las piernas ya que las llevaba descubiertas por una corta falda pantalón. Que ignorancia la mia, enseguida descubrí mi error por vestir con falda-pantalón corta.También nos predijo el futuro, nos dijo que estariamos toda la vida juntos y tendríamos dos hijos. Nosotros nos reímos, sobretodo por lo segundo.


21 February 2009

TAILANDIA: MAE HONG SON Y LAS MUJERES KAREN

Fecha viaje: Octubre 91
Extracto de mi Diario de Viajes:

Desde Chiang Mai llegamos en autobús local a la provincia del noroeste de Tailandia siendo fronteriza con Birmania. Nos dirigimos a Mae Hong Son, el Shangri-La del país. El camino es un tortuoso sinfín de curvas pero los expertos conductores sin precaución alguna van adelantando casi a ciegas. Antes de llegar a Mae Hong Son, que se encuentra situado en un valle, ya podemos apreciar el frondoso paisaje y a pesar de estar cubierto por una neblina espesa nos hace pensar que el lugar tiene un encanto especial.


Este era nuestro destino elegido para visitar la tribu de los Paduang o mujeres Karen, popularmente conocidas como las mujeres "jirafa".


Nos alojamos en las Sang Tong Huts situadas a unos 15 minutos del pueblo. Los dueños del hospedaje nos reciben muy amablemente. Ella es una australiana y lleva unos cinco años en Tailandia. Se enamoró de un tailandés y juntos montaron este negocio tan original. Tienen un bebé de meses. El alojamiento consta de ocho cabañas construidas con material de bambú en forma de palafitos. Nuestra cabaña tiene una pequeña terraza con una vista maravillosa. También hay ducha dentro. Todo un lujo!


Nos encanta sentirnos en plena naturaleza entre bananeros, sin coches y a pleno campo. La zona de la cocina es común tiene forma redonda y se encuentra situada también al aire libre con techo de bambú desde donde se puede apreciar el jardín de la casa. Unos sofás nos acomodan para leer y una gran mesa sirve para los desayunos. La nevera también es común y todos apuntamos en una libreta lo que vamos consumiendo durante el día.


Decidimos dejar nuestras mochilas y nos dirigimos al centro del pueblo. Por el camino nos encontramos a los dueños y con su jeep se ofrecen a llevarnos. El pueblo parece estar adormecido en el tiempo, hay poco turismo y esto nos encanta pues es uno de los pocos lugares donde apenas hemos encontrado turistas. Después de un buen desayuno hablamos con un par de agencias para hacer la visita a las tribus al dia siguiente. Negociamos el precio y preguntamos lo que nos incluye. Realizaremos un trayecto en piragua por el río Pai para llegar hasta los poblados de los Padaung y un pequeño trekking.



Por la tarde llueve y nos refugiamos en un precioso templo blanco de estilo birmano. El Wat Jong Kham se refleja en el lago que hay enfrente que junto al grupo de palmeras y el cielo oscurecido por la lluvia le da un aspecto fantasmagórico. Unas mujeres se nos acercan a hablar con nosotros y observo que sus bocas están manchadas de un color rojizo amarillento producto de masticar hojas y nuez de betel. Contienen propiedades estimulantes y se utiliza también en medicina y en ceremonias importantes.


Al día siguiente nos levantamos temprano y antes de realizar la excursión pasamos por casa del guía pues necesitaba recoger unos papeles y nos presenta a su familia. Es una casa típica de madera con una sala central y un fogón par cocinar. Hay otros compartimentos por lo que intuyo son habitaciones para dormir y de almacen. Nos despedimos y ya emprendiendo el viaje nos adentramos en un bello trayecto por el río, contemplamos en silencio el paisaje que es hermoso, sereno, frondoso y vamos acompañados por nuestro guía, el barquero y un traductor.



Ya aproximándonos a nuestros destino, después de dos horas de trayecto, podemos ver a una de las mujeres que se encuentra lavando ropa en el río. Salimos de la barca encontrándonos en uno de los pequeños poblados donde viven recluídos en cautividad. Nos vienen a recibir y nos permiten pasear entre las cabañas, conversar con las mujeres, unas de ellas se encuentran tejiendo, otras permanecen sentadas con sus bebés amamantándolos.


Hacemos fotos y una de las viejitas allí sentadas me enseña su bien más preciado. Saca una caja minúscula y la abre. Su contenido son dos rubíes.Me deja cogerle las manos y percibo en sus muñecas unos pequeños tatuajes. Su marido controla mis preguntas y ella temerosa me intenta explicar con cara amarga su significado.


Esta tribu es originaria de Birmania y en su pais han sido repudiados por lo tanto, permanece recluida en Tailandia siendo protegidas por el gobierno. Debido al interés que mostramos, nos permiten entrar en una de las cabañas donde el jefe de la comunidad nos recibe y nos acompañan también dos mujeres “jirafas”, el guía y por supuesto el traductor. Pero antes de sentamos nos barren el espacio que vamos a ocupar. Nuestro traductor amablemente nos va explicando todo lo relacionado con su forma de vida, nos permiten formular las preguntas que queramos y nos invitan a beber cerveza casera en cañas de bambú. Es de un sabor muy fuerte y todos bebemos pasándonos el mismo recipiente.



Hablan un dialecto incomprensible.Viven principalmente de la pesca y subsisten con los bordados que venden a los turistas. A partir de los cuatro años sus cuellos comienzan a sentir el peso de los anillos hasta llegar a la edad adulta y ya permanecerán así de por vida. Los aros son de bronce y van colocándoselos alrededor. Tienen la superstición de que si una de las niñas nace en jueves no se los pondrán. Menudo alivio! En realidad no se trata de alargar el cuello, lo que se pretende es bajar las costillas respecto a su posición normal. Creo que influye en que la mayoría de estas mujeres son de corta estatura.

En el caso de quitarse los aros, la flacidez que han adquirido los músculos del cuello haría imposible mantener la cabeza erguida debido a su peso, por lo que morirían desnucadas así que duermen y viven con ellos. La limpieza lo hacen estiradas apoyando el cuello y limpiando y quitándose uno por uno. Se considera a una mujer paduang más bella cuantos más anillos contenga en su cuello. Es un método de belleza opresora que los occidentales no podremos llegar a comprender.


La experiencia vivida ha valido la pena pues siempre es enriquecedor poder contemplar de cerca otros medios de vida y costumbres de etnias que aun perviven en el siglo XX pero siento una profunda pena pensar que se encuentran expuestos como los muñecos de feria.

14 February 2009

MARRUECOS: LO QUE MAS ME GUSTA DE MARRAQUECH

Fecha del viaje: Marzo 2008
Extracto de Mi Diario de Viajes:

Seguro que hay muchos lugares más, peros estos que detallo a continuación son de mis favoritos:


El Riad “La clé de la Medina" dispone de ocho habitaciones y una hermosa terraza para desayunar y se encuentra en pleno zoco pero es muy tranquilo.

http://www.location-riadaumaroc.com/es_recepcion.php


La Kotubia y pasear por sus jardines.




Pasear por el bullicioso zoco para comprar lámparas, alfombras, tejidos, babuchas, joyería y artesanía en general.




El bazar de las especias, toda una experiencia para los cinco sentidos.



La Plaza Djemaa el Fna con sus vendedores, aguadores, músicos, malabaristas, contorsionistas, contadores de cuentos, encantadores de serpientes, limpiadores de calzado, los puestos de zumo de naranja, cenar bajo las estrellas compartiendo las mesas en los restaurantes de fritura de pescado.



Las terrazas con buena vista a la plaza donde se puede comer menús baratos o simplemente tomar un te.

La Koubba Ba’adiyn, es el edificio más antiguo de Marraquech, data del siglo XII.


La Madrassa de Ben Youseff, del siglo XVI, uno de los edificios más bellos de la ciudad.


La Kasbah y barrio judío.


Palacio El Badi.


Los jardines Menara para hacer la foto de rigor (aunque a mi me decepcionó un poco) pero reconozco que es uno de los lugares embleáticos donde va la gente a pasar la tarde.




Los jardines Majorelle, lugar relajante en la antigua casa de Yves Saint Laurent.




Un oasis de relax y con clase es El restaurante Dar Moha que tiene una piscina central en la antigua casa de Pierre Balmain y podremos deleitar la “nouvelle cuisin marocaine”.

http://www.darmoha.ma/


Los cafés: Árabe, Majorelle, Des Épices y Kosi Bar entre otros.

El hammam “Mille et un Nuits” buen precio con baño y masaje incluído de aceites esenciales.
http://www.spa-hammam1001nuits.com/


7 February 2009

CUBA: NUESTROS HOMBRES EN LA HABANA

Fecha del viaje: Mayo 2008 Añadir imagen
Extracto de Mi Diario de Viajes
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Llegamos a la Habana con Air Comet y al salir del avión ya me siento a gusto pues hacía tiempo que no notaba esa bocanada de calor tropical. Son 29 grados de temperatura en plena noche.

La salida de las mochilas se hace interminable pues llegan tres compañías a la vez desde Madrid y se monta un poco de caos en la cinta. Una vez recuperadas, nos dirigimos a la salida donde nos esperan nuestros amigos Braulio y Yunior.


Salimos en coche y como ya son las nueve nos vamos directamente con ellos a cenar a un restaurante-discoteca de cubanos. Pedimos unas ensaladas de atún acompañado con cerveza “Bucanero”. Braulio sólo toma un batido pues su madre le prepara la comida en casa ya que está aún pasando la prueba de aspirante a santero y durante un largo período de tiempo no le estárá permitido comer ni beber alcohol fuera de casa ni por supuesto irse de juerga incluso tener relaciones sexuales. Tampoco se le pueden hacer fotos.


  

Recorremos a todo meter con el coche de Yunior el famoso Malecón donde hay un ambiente muy "cálido" de parejitas sentados abrazados y besándose. Pasamos por el Capitolio, el Teatro Nacional, los hoteles emblemáticos de la ciudad, la Plaza de la Revolución pero en días posteriores los visitaremos con más calma.
Nuestros amigos nos ponen al día de la situación del país y se vislumbra cierta esperanza, un rayo de luz porque quieren que Cuba cambie y de hecho ya está cambiando. Pero todo a su ritmo: se permite la venta de todo tipo de electrodomésticos, también pueden pasar por la aduana los ordenadores sin problema, eso si a los que pueden entrar y salir de la isla. También pueden ir a los grandes hoteles y resorts pues antes era exclusiva de turistas...y un sinfín de detalles más.

Ya son las doce de la noche y como estamos un poco cansados del viaje nos alojan en un pequeño estudio apartamento de un familiar, tiene una habitación, comedor, cocina, un pequeño cuarto de baño y un porche con plantas. Se encuentra en Miramar. La decoración es curiosa, pues las paredes están llenas de cortinas tengan ventanas o no. Nos despedimos de ellos hasta mañana pues nos acompañarán para enseñarnos la ciudad…



Hoy ya levantados pero sin podernos duchar (menos mal que lo hicimos la noche anterior) nos acercamos a una Cadeca, casa de cambio. Tenemos que hacer cola a veinte metros de la puerta y un vigilante controla que se mantenga el orden dejando entrar uno a uno a la pequeña casa de cambio. Cambiamos algunos euros en pesos cubanos que es la moneda nacional y pesos convertibles, esta última para exclusividad del turista. Los niños se acercan a los colegios y se dejan fotografiar regalando sonrisas.





Nos viene a buscar Yunior y almorzamos en una terraza un café y unos bocaditos de jamón y queso.Yunior se pide uno de chorizo y huevo a lo que le replico que para el colesterol es ideal por lo que me contesta que ahora teniendo las pastillas que le he traído desde España ya no tendrá problema y nos reímos al unísono. Dice que se las llevará a la doctora para que le recete la dosis necesaria.

Justo al lado de la cafeteria hay una pescadería con una gran fila esperando el turno. Un pescado de 1kg cuesta 1euro al cambio, para ellos sale carísimo con sueldos que oscilan entre 8 y 40 euros al mes, por lo tanto, a pesar de existir todavía las cartillas de racionamiento apenas cubren las necesidades básicas, no pueden permitirse comer pescado y carne con frecuencia. Un kilo de carne de res cuesta unos 5 euros pues es importada.


Nos vamos a buscar a Braulio a su casa que va todo vestido de blanco debido a su iniciación a la santeria. El es devoto de Changó, que sincretiza con la Virgen de Santa Bárbara. Changó es el Dios del fuego y de la guerra. En su casa tiene un altar dedicado a él y se compone de un pilón de madera que es considerado un objeto de culto. También hay flores y frutas además de unas velas y una campanilla.

Ya en la calle, nos cruzamos con otros aspirantes a santeros y se saludan poniéndose una mano en el pecho. Pero me da la sensación que es más bien una moda entre la gente joven pero nos comenta Braulio que quizás tenga razón porque da prestigio aunque el dice que siente la religión profundamente.

Nos dirigimos al barrio de Vedado y nos adentramos en la famosa heladería Coppelia con sucursales en todo el país. Se forman diversas colas:para extranjeros y para cubanos. Los helados para turistas son más caros pero de mayor calidad. Cada cola se subdivide en otras para coger asiento. Los nombres son muy curiosos como Arlequín, Canoa India, Parfait, Copa Lolita y sabores diversos de guayaba, piña, coco almendrado, menta…etc. El más solicitado es el de fresa y chocolate, que dio nombre a la famosa película y donde también se rodó.



Visitamos la Universidad, y desde allí nos vamos a Habana Centro por la rampa que baja hacia el Malecón.


A medio camino nos encontramos un mercado de artesanía y pasamos por la Calle Hammel diseñada por grafiteros con motivos afro-cubanos con casetas de artistas y de rituales africanos. Nos dirigimos a una farmacia donde Yunior y Braulio compran Espirulina que usan como complemento alimenticio y también sirve para quitar el hambre. Son comprimidos naturales hechos a base de algas. Aquí cuesta una tercera parte de lo que podría costar en Barcelona.


Nos vamos al hotel más alto de La Habana, de ochenta y siete metros de altura y desde donde podemos apreciar una bella vista del Malecón tomando unos mojitos.

Visitamos el Capitolio, una réplica del que hay en Washington y realizamos una visita con una funcionaria que nos acompaña a cada sala. Después de una detallada explicación, aun se ve en la obligación comiéndose su orgullo de tener que explicar su situación, 6 dias a la semana trabaja 8 horas al día y sólo gana 8 euros al mes. Es incomprensible subsitir con ese sueldo. Le ofrecemos una buena propina que nos agradece enormemente. A destacar, el Salón de los Pasos Perdidos decorado con lámparas y bellos suelos de mármol.



Nos vamos a comer al restaurante "El Palenque" donde se sirven platos típicos y es famoso por las diversas celebridades que lo han visitado, desde Cesaria Ëvora hasta Gabriel García Marquez.



La monumental Necrópolis de Colón es un cementerio enorme y hay panteones con numerosas esculturas. Una de ellas es la réplica de la Virgen del Cobre, patrona de Cuba. Hay un gran monumento dedicado a los Mártires del Asalto al Palacio Presidencial, estudiantes que fueron asesinados en la época del Presidente Batista. Retomamos el coche y escuchamos un CD de “Tres de la Habana” un grupo famoso emigrado a Miami, USA.

Pasamos por La Bodeguita del Medio, y como no, seguimos degustando unos mojitos.



La música suena en todas partes, hasta en la calle Yunior me invita a bailar. Ya son casi las seis de la tarde, nos dejan en casa, descansamos y nos damos una ducha. Antes de partir llamamos para reservar una casa particular en Santiago pues llegaremos por la noche.

Ya en el aeropuerto, nos despedimos de nuestros amigos y nos ruegan que llamemos para estar seguros de que todo va bien.Es la primera vez que visitamos Cuba y nuestro viaje se centrará en la parte oriental de la isla: desde La Habana a Santiago, la ermita de la Virgen del Cobre, el Castillo de San Pedro del Morro, Baracoa, Holguín(donde se celebrará la fiesta de la Romería por esas fechas),Guardalavaca, Playa Esmeralda, Camagüey, Cayo Coco y finalmente Trinidad, Valle de los Ingenios, Playa Ancón y desde Trinidad vuelta a La Habana para visitar la perla de la ciudad: La Habana Vieja.