31 August 2009

IRAN: MAYMAND Y LOS TROGLODITAS

Fecha del viaje: Octubre 2008
Extracto de Mi Diario de Viajes:

Desayunamos sobre las siete y media en el Akhavan Hotel. A las ocho en punto ya se encontraba nuestro guía Iraj en la recepción del hotel para salir hacia Meymand. Son 200 kilómetros los que recorreremos, a unas tres horas de Kerman.


Con el coche pasamos por campos de pistachos cerca de la ciudad de Raftafan, lugar donde nació uno de los últimos presidentes del país, Akbar Hashemi Rafsanjani. Irán es uno de los mayores productores de pistacho en el mundo y el primer exportador. También vemos varias fábricas con minas de oro y cobre.

Antes de llegar a Meymand hemos realizado una pequeña parada para hacer un pequeño picnic, algo muy frecuente en los iranís cuando viajan, que llevan cargados en el maletero del coche el termo con te, pastas caseras y el nargileh, la pipa de agua para hacer un alto en el camino. Iraj extiende la manta en el suelo y nos invita a te y pastas. Yo llevaba mis pastelillos de dátiles que compré ayer en el Bazar. También Iraj saca bocadillos que ha preparado su mujer pero como ya hemos desayunado los dejaremos para la tarde, a la vuelta. Si a los españoles les gusta comer, los iranís no se quedan atrás...



Nada más llegar, apreciamos el paisaje que a pesar de abrupto no deja de ser sorprendente. La población de Meymand se encuentra a unos 2300 mts de altitud a 100 km adentrado en el desierto. Posee unas 406 casas-cuevas con 2560 habitaciones en total. En el invierno puede llegar a haber unas 30 familias de 5 o 6 miembros cada una así que en total hay unos 200 habitantes en todo el pueblo. Pero en el verano, con el sofocante calor la mayoria de familias bajan las montañas para dar pasto a las ovejas. Algunas familias también utilizan estas casas como segundas residencias pero otras, sobre todo gente mayor vive en el pueblo durante todo el año. La gente joven ha marchado a las ciudades a vivir. Es posible que en unos cincuenta años o quizás antes este pueblo quede deshabitado. En las entradas de algunas de las casas cuelgan una especie de amuleto para prevenir los malos augurios. 



Primero entramos en la mezquita que separa con una manta la zona de hombres y por detrás queda un espacio reducido (cómo no) para las mujeres.También hay unos antiguos baños públicos, un pequeño restaurante tipico de los picapiedra y un museo local donde podemos apreciar los utensilos rudimentarios de labranza, confección de alfombras y cestos que son elaborados con ramas de árboles.



Algunas de las casas-cueva permanecen cerradas y otras muchas han quedado en abandono. Pero lo más interesante estaba por llegar. Pedimos permiso para entrar en algunas de las pocas casas que hay habitadas y que de esta forma pudimos compartir durante unos momentos la forma de vida de estos curiosos habitantes en las cuevas. 


Una de las familias nos acogen y nos preparan te, nos ofrecen pasas y nos parten nueces. Nos encontramos en la estancia principal donde se encuentra el padre, la madre y un hijo y nieto. A continuación se acercan las hijas mayores con otro de los maridos y nos miran como auténticos bichos raros pero poco a poco van entrando en conversación avasallandonos con preguntas que si cuantos años tenemos, cuanto ganamos, cuantos hijos... se echan las manos a la cabeza con nuestras contestaciones... no comprenden el dinero que ganamos, el porque no tenemos hijos pero yo si entiendo sus formas de reaccionar, es normal, venimos de "otro mundo".


Se acerca una chica joven con su bebé, me lo deja coger, es una monada, toda su carita es preciosa. Nos permiten hacer fotos de todos los rincones de la casa, la cocina, el almacén, es una cueva auténtica , eso si, con las alfombras sobre el suelo de piedra, eso que no falte.



La madre, nos saca mientras tanto en una gran palangana de aluminio un gran estómago de oveja donde han curado la carne de forma "tradicional", nos explican que entre seis meses y un año lo secan, nos enseñan el original que es enorme pues sólo lleva cinco días de proceso y otro ya seco que es una décima parte de lo que era, es decir, ya curado. . . nos dejan probarlo, es una carne seca parecida al chicharrón bastante salada... Iraj alucina y hace mil fotos, es la primera vez que lo ve al igual que nosotros. Compra la pieza pequeña para llevarsela a casa. Me gustará ver la cara que pondrá su mujer cuando le traiga el cordero disecado ...jajah!


Nos despedimos de la familia y seguimos subiendo por las laderas donde nos encontramos un viejete que se encuentra a la sombra y vende especias. Le compro una bolsita de especias para la sopa, según Iraj es muy buena como condimento.



Mas hacia arriba se encuentra una pareja de novegenarios, se encuentran en pobres condiciones y enfermos, el marido es ciego pero nos recita de memoria con gran vitalidad y armonia bellos poemas de Ferdosi. És un auténtico rapsoda. Tiene una memoria de elefante e Iraj nos traduce el significado de ellos. Le damos algo de dinero por su amabilidad y porque realmente lo necesitan. Lo agradecen enormemente. Les damos las gracias y seguimos nuestro camino.


Otra mujer me saluda y me coge de la mano para que entre en su casa. Aprovecha esta intimidad para llevarme a su puerta y enseñarme su casa. Curiosamente va vestida con colores claros de blanco y gris, con fada azul cielo. Realmente se vive aquí como un auténtico troglodita.



Ya son mas de las cuatro de la tarde y tenemos que volver hacia Kermán. Nos llevamos un grato recuerdo de este pueblo perdido y desconectado del mundo como tantos otros...

24 August 2009

COLOMBIA: CRUZANDO EL RIO MAGDALENA HASTA SANTA CRUZ DE MOMPOX

Fecha del viaje: Noviembre 2003
Extracto de Mi Diario de Viajes:

Son ocho horas de trayecto para llegar a Santa Cruz de Mompox desde Cartagena de Indias. Cogemos un taxi para la estación de autobuses, desde aquí seguimos un trayecto que nos llevará hasta el embarcadero. Esperamos una hora más para que autobuses y camiones de mercancías se coloquen en el ferry. Este es el único medio que sirve para llegar a Mompox pues hay que cruzar el río Magdalena.


Vamos acompañados con un regimiento de soldados que se encuentran haciendo el servicio militar y van todos con sus fusiles y vestidos con el típico traje de camuflaje. Son muy guapos todos y acceden a hacerse una foto conmigo.



Nada mas llegar a Santa Cruz , nos damos cuenta que por la calle principal hay un pequeño desfile de carnaval de niños. En esta época todo el caribe celebra el Carnaval en Colombia. Niñitas de hasta dos años van en pequeñas carrozas todos disfrazados y maquillados como como mujeres adultas. Los niños también están presentes en el desfile pues desde bien chiquitos les aficionan a estas fiestas.


Nos alojamos en el Hostal de Doña Manuela, una gran casa colonial de diversos patios con hamacas, mecedoras de madera y con una pequeña piscina. Mompox es Patrimonio de la Humanidad desde hace unos pocos años. El lugar aun no está demasiado explotado por el turismo.


Nuestro guía se llama Rony, un joven que conocimos paseando por la calle y nos ofreció sus servicios.Desde hace cuatro años ejerce su profesión en la misma ciudad. Subimos a los campanarios para así poder apreciar desde lo alto la panorámica de la ciudad y la magnitud del río Magdalena.


Visitamos las iglesias y la Universidad. Es sábado pero dan clases asi que entramos en una de ellas donde están realizando una pausa. Nos presentamos al profesor. En la clase se forma un revuelo. Son gente joven y curiosa. Mientras hago fotos, Francisco conversa con los alumnos. Alguno de llos nos dicen medio en broma, medio en serio que les llevemos a España.



Visitamos las casas señoriales. Muchas de ellas se encuentran en buen estado, algunas de ellas en ruinas. Nos permiten entrar en las casas y sus habitantes se presentan sin más orgullosos de enseñar sus casas. La mayor parte de la familia hace vida en el patio principal, ya sea cosiendo, leyendo o conversando en las hamacas y mecedoras. Las habitaciones rodean los patios centrales y estos se encuentran repletos de árboles y plantas. Los niños nos sonrien y saludan, juegan entre ellos y nos gastan bromas, se dejan hacer fotos fácilmente acompañados de sus amigos del colegio, da la sensación que se encuentran felices.




Rony nos lleva a la casa de Nelson Piñeiro, un viejete que participó en la película dirigida por Francesco Rossi “Crónica de una muerte anunciada”basada en la novela de Gabriel García Marquez y protagonizada por Ornella Mutti y Anthony Delon.La historia transcurre gran parte en Mompox. El actor colombiano nos enseña la foto del rodaje todo orgulloso, cuando lo vistieron para hacer de obispo. Pero pronto es solicitado por un pequeño grupo de estudiantes para hacerse la foto junto a él.


Finalmente nos acercamos a un hospicio restaurado para albergar los viejecitos más pobres que no tienen recursos. Se encuentra ubicado en una gran casa colonial.Por respeto prefiero no hacer fotos. Nos enseñan la cocina y la comida que hacen para ellos, nos hacen pasar a las habitaciones. Los viejitos se nos acercan, están en el gran patio rodeados de árboles frutales. Una de las señoras me coge de la mano y no me suelta. Un ciego nos lee el futuro. Otro nos explica sus problemas, incluso una mujer nos pide dinero. También hay una española que nos da besos y abrazos como si fuéramos familia suya. Es de Denia, Alicante y lleva muchos años en Colombia. La verdad es que impresiona. Tienen médico y están limpios y bien atendidos.


Por la tarde nos encontramos un local con la música a tope. Nos acercamos y está casi vacío. Dentro se encuentra una señora con sus dos hijas y una nieta. Nos explican su vida invitándonos a tomar algo. Nos ofrecen cerveza y charlamos con las hijas. Las chicas son dos bellezas colombianas. La joven mamá mientras de de comer a su hija nos dice que si nosotros no tenemos hijos que nos la ofrece para que nos la llevemos a España... nos había explicado una de tantas historias que te explican en Colombia así que no nos extrañó que se sintiera agobiada... Quería olvidar su pasado,marcharse a otro lugar sin su hija y empezar una nueva vida...pero ¡yo sabía que lo estaba diciendo en serio!

11 August 2009

PERU: SILLUSTANI, UN VIAJE AL OTRO MUNDO

Fecha del viaje: Octubre 2006
Extracto de Mi Diario de Viajes:

Por la tarde paramos a un taxista para visitar Sillustani, a unos 34 km de Puno , donde se hallan las torres circulares de la época inca pero que pertenecieron a la antigua etnia "Colla" (1200-1450). 


Estas chulpas se utilizaban como torres funerarias para enterrar a los nobles. Están situadas en un lugar idílico sobre la laguna Umayo y se encuentran a 4000 mts sobre el nivel del mar.



En las torres se enterraban a los cadáveres en posición fetal con sus tinajas, alimentos, así como objetos personales como por ejemplo joyas en plata y oro para sus viajes al otro mundo.




Una vez enterrados se sellaba la torre y esta quedaba cerrada para siempre. "Sillus" significa uñas y "Llustani" resbaladero de uñas. Quizás su significado se deba a que una vez cerrada la tumba ya no cabía ni una uña. Una entrada, siempre dirigida hacia el Este, servía para la comunicación del espíritu del difunto con el dios Sol .





La parte superior de las chulpas, de la época incaica, presentaban una hilera , formando la cornisa que adornaba la chulpa. Algunas de las piedras conservaban bajorrelieves representando culebras y lagartos. Las torres alcanzaban hasta doce metros de alto.







Pasear por este lugar es como un viaje al pasado y nos encontramos solos. Los últimos rayos solares, la desolación de la altitud y el incipiente frío nocturno dan a la soledad del paraje la magia de los lugares que fueron santuarios, con una conexión con el más allá que produce en el espiritu del que los visita a estas horas, ya poniendose el sol, una sensación de fascinación y de cierto misterio.