30 August 2014

TUNEZ: MATMATA Y LAS CASAS TROGLODITAS


 
Fecha del viaje: Junio 2014

Extracto de Mi Diario de Viajes:


Después de desayunar temprano salimos del campamento para llegar a Matmata, donde nos alojamos en una casa subterránea convertida en hotel. El hotel Marhala es una pieza de museo donde se muestra claramente lo que es una vivienda al estilo troglodita.


El recepcionista muy amable nos enseña dos opciones de habitación, dándonos un precio más que razonable con media pensión y como que no hay demasiadas opciones fuera, aceptamos.
  

Es como si una bomba hubiera agujereado el suelo formando un círculo perfecto.La habitación cueva da a un patio principal sin techo, así que por la noche se pueden ver las estrellas.
 
  
Estas casas permanecen encaladas y esto hace que la temperatura se mantenga durante todo el año a unos 17 grados centígrados, haga la temperatura que haga fuera. Los bereberes se acostumbraban a vivir en este tipo de casas pues los alimentos se conservaban bien durante todo el año y así también disponían de calefacción y aire acondicionado al natural. Subiendo por un lado de la casa se puede apreciar la forma que tiene circular. Estos cráteres se formaron cavando porque la roca es muy porosa.

  
El paisaje que rodea a Matmata es lunar. Es un pueblo de 1500 habitantes y es árido y rocoso. Es desierto pedragoso y se encuentra a unos 800 metros sobre el nivel del mar por lo que no hace una calor excesiva.




Damos un paseo y nos dirigimos primero al Museo Bereber ubicado en otra casa típica trogodita donde entramos por un largo pasadizo que lleva a un patio central con un pozo y una rueda de molino para aplastar las olivas .


Este museo está gestionado por mujeres que se dedican a la confección de alfombras y a las llaves tradicionales. Estas llaves que llegan a medir hasta 30 centímentros, sirven para liberar las puertas tradicionales que se cierran con pasadores de madera traspasando los muros.




Hay varias habitaciones donde se escenifica la vida rural bereber y se exhiben los utensilios típicos de labranza, el telar y otros objetos de la casa. A unos metros vemos otra casa que permanece vacía pero que nos llama la atención pues hay un gran letrero para visitarla. Entramos pues es también en otra de las casas museo, pero no hay nadie.



 
Nos acercamos ahora para curiosear en el Hotel Sidi Driss, donde George Lucas rodó una de las escenas de "Star Wars, la amenaza fantasma". Aunque nos decepciona un poco, áun se conservan los cochambrosos utensilios que hizo construir de hierro para la película y que sirvieron de decorado. No me extraña que viniera a este lugar a rodar por ser un lugar espectacular lleno de agujeros en el suelo pareciendo un queso gruyère todo el pueblo.
 
 
Por el camino nos acompaña un señor que viene de comprar el pan y nos comenta que este es un pueblo muy tranquilo pues apenas vienen turistas ultimamente, el tiene una fábrica de "narguiles" pipas de agua. Cuando llega a su casa, nos desea que tengamos un buen paseo.

  
Una niña también lleva dos barras de pan gigante, tan grande como ella. Le pregunto su nombre en francés pero no me contesta, debe tener unos siete años, quiere salir en la foto que voy a hacer y posa para mi sin decirme nada, parece ser a esa edad es cuando empiezan a estudiar francés. Haciendo el gesto de adiós con la mano, se va con sus barras de pan camino a casa. Esto nos recuerda que se aproxima la hora de la cena en el hotel donde acudimos puntualmente a eso de las siete .

  
  
El restaurante es otra cueva donde nos sirven un rico menú de ensalada, salsa harissa, brique de verdura y patata y pollo estofado. De postre sandia, nos sentimos como en casa. Y nos vamos a descansar y a disfrutar de nuestra habitación cueva.

16 August 2014

TUNEZ: LOS KILIMS DE TOUJANE



Fecha del viaje: Junio 2014

Extracto de Mi Diario de Viajes:



Esta madrugada, apenas podía dormir pues me encontraba tan excitada acurrucándome en el feedback de mi memoria, pensando en todo lo había vivido estos días pasados: el poder presenciar bellos paisajes del desierto, los oasis, visitar pueblos con casas cueva en el subsuelo de la tierra y conocer gente tan hospitalaria, El tener la oportunidad de aprender de la cultura bereber, con su forma de vida tan peculiar, sus costumbres e idiosincrasia, hace que me sienta una privilegiada ante lo que me ofrece la vida en el sur de Túnez. 


Hoy, envueltos en un paisaje distinto de desierto pedregoso, nos vamos en 4x4 con Ahmed, para visitar los pueblos de alrededores de Matmata pasando por Toujane y los "ksour" para finalmente llegar a Chenini.

En el camino, podemos apreciar una maravillosa vista de todo el valle de Matmata. Proseguimos bajo un paisaje agreste de montaña. En una hora paramos en Toujane, un pequeño pueblo encaramado en la roca en su parte nueva y en el valle se encuentra situado el antiguo.



 Podemos visitar alguna casa y nos enseñan como las mujeres tejen las alfombras y kilims tan coloridos típicos de la cultura bereber. Estas mujeres, aparte de llevar la casa y atender y educar a los niños también trabajan de 3 a 5 horas en el telar. Aquí es donde se fabrican las verdaderas alfombras y kilims bereberes.


Tasic, un lugareño de ojos de color caramelo nos acompaña un rato por el pueblo y nos invita a un dulce típico de almendra y miel llamado "cuerno de gacela". Delicioso.

Paseamos por la ladera en camino de cabras y nos dirigimos a la fuente del pueblo donde las mujeres vienen cargadas con garrafas de 20 litros de agua que se cuelgan en la cabeza llevándolas a la espalda.





Al llegar a la fuente saludamos a un niño que se encuentra cargando a su burro 4 garrafas en el lomo. Nos lavamos las manos y la cara para refrescarnos, pues empieza a hacer bastante calor.



Subimos a la cima para ver la vista completa del valle y el pueblo. Volvemos bajando por la ladera dando la vuelta y nos encontramos con unos niños jugando. Les llamo para reunirlos y se me quedan todos quietos para que les haga una foto. " Click" Francesc se acerca para hacerse una foto con ellos y uno de los críos se lo piensa mejor y sale corriendo por miedo.



Volvemos donde se encuentra Taric pues es el chico de la tienda de kilims del pueblo y nos invita a te al romero que escancia de una tetera enorme que acaba de hervir. Veo un kilim que me gusta mucho tejido en rombos, con peces y olas del mar. Observo los nudos que hay debajo. Le pregunto el precio, pero a los bereberes no les gusta el regateo.



Yo insisto en que me rebaje el precio que es un poco alto. Valoro las horas trabajadas de un kilim, valoro a esas mujeres que tejen durante horas aparte de su jornada diaria. Pero le digo a Taric que no deseo ofenderle pero el precio que me ofrece al encontrarme en el centro de fabricantes de kilims me lo ha de rebajar y finalmente accede.

Ahmed, también se encuentra con nosotros tomando el te y nos comenta que su madre también tejía y que hacía "burnous", que son las típicas capas con capucha que utilizan los hombres en invierno.

Me explica detalladamente el proceso desde que se recoje la lana del animal hasta su punto final. Cuando la lana se seca, la van afinando frotando con la piel de la pierna y van sacando lo que es el hilo de la lana. Posteriormente la tiñen y ya pueden empezar a tejer. Una alfombra o kilim puede tener un proceso de trabajo de unos 5 o 6 meses dependiendo de las horas de se empleen al dia, por lo que como bien dicen ellos, no se trata del dinero que cuesta sino del tiempo que se tarda en hacerlo.



Nos despedimos de Taric y le damos las gracias por su hospitalidad diciéndole que cuando volvamos a casa y coloquemos el kilim, una parte de Toujane y de su sonrisa seguirá con nosotros... Nos sonríe y humildemente me da las gracias.
 

2 August 2014

TUNEZ:UN PASEO EN DROMEDARIO HASTA KSAR GHILANE


 
Fecha de viaje: Junio de 2014

Extracto de Mi Diario de Viajes:


Desde el apacible campamento Bibane, que se encuentra a 140 km adentrado en el desierto de dunas del Gran Erg Oriental, salimos a las seis y media de la mañana en 4x 4 con Ahmed para buscar al guía que nos llevará en dromedario hacia las ruinas de Ksar Ghilane.

Una vez en el punto de partida, nos presentan a Taric, un apuesto bereber que está terminando de preparar los dromedarios para emprender el camino hacia la fortaleza. Primero monta Francesc y seguidamente lo hago yo, detrás de Taric.
 


¡Agarrarse bien! nos dice Taric antes de ponerse en pie los camélidos. Mi dromedario tiene un poco de mala leche pues antes de acomodarme ya me está dando coces, luego se tranquiliza. Montar en dromedario es más complicado que hacerlo en camello pues al poseer sólo una joroba vas subido detrás de ella así que hay que agarrase fuerte que vienen dunas.
 
Un paseo de dos horas son suficientes pues Taric lo hace andando enseñando a los dromedarios el camino más fácil para sortear las dunas. Los dromedarios machos suelen trabajar hasta veinte horas diarias y puede cargar hasta 250 kgs. y las hembras dan de amamantar a sus crías.
 
 
 
Taric nos pregunta si vamos bien a lo que contestamos que sí a pesar de que no nos sentimos aún muy seguros, pero a medida que avanza el camino nos vamos acomodando a la nueva situación. Sentir el aire fresco que nos acaricia la cara hace que el paseo sea muy agradable .


La sensación de solitud en el desierto dejando ya el campamento a lo lejos, en medio de la nada, se vuelve especial. El color anaranjado de las grandes dunas, los camélidos siguiendo el paso de su dueño y el escuchar sólo a Taric tatareando una canción en voz baja nos hace sentir bien y en paz con nosotros mismos en estos momentos mágicos. El está soltero, dice encontrarse bien así y que de momento no se casa. Es un chico espabilado e independiente.

Seguimos por las ondulaciones en zig zag de las dunas con ganas de llegar pues a lo lejos divisamos, después de casi una hora de camino, la fortaleza de Ksar Ghilane. Fue construída en el siglo XIII y anteriormente había sido una prisión. Fue el antiguo fuerte romano de Tisavar y posteriormente las tribus bereberes le cambiaron el nombre por Ksar Ghilane.


Parece un espejismo ver al fondo la fortaleza, da la sensación de ser un lugar inalcanzable, eso es lo que tiene el desierto... las dunas son cada vez más altas y el color anaranjado más vivo, el efecto es como sortear en un mar de arena con la imagen del Ksar borrosa al fondo.


Llegamos a nuestro destino y bajamos con ganas de estirar las piernas. Subimos la cuesta andando por las dunas que nos lleva a la fortaleza mientras Taric nos espera allá abajo con sus dromedarios. Es una gozada poder visitar solos este lugar magnifico. La vista desde lo alto es espectacular. La fortaleza se encuentra en ruinas, es este el punto más alejado del Sáhara de todo Túnez.

"Aquí suelen venir más turistas en otra época del año" nos dice Taric, ya volviendo por un camino diferente donde las dunas son aún más grandes. En la época de invierno, cuando el calor y la temperatura descienden, suelen hacer expediciones de unos diez días haciendo trayectos de unas 5 horas o más y acampando en jaimas.


Vemos el oasis al fondo, los dromedarios aligeran el paso pues tienen ganas de llegar, hasta se saben bien el camino de vuelta sin tener que escuchar las indicaciones de Taric, parece que van dirigidos por control remoto.

 
Nos despedimos de nuestro guia del desierto deseándole que pase un feliz día, nos da la mano y los dromedarios siguen su camino hacia el campamento acompañados de Taric.

 
 
 
 
Regresamos al campamento pero como empieza a  hacer calor, nos apetece bañarnos en la poza del oasis que hay en el campamento. Es una piscina natural de agua caliente, terapeútica y que aprovechamos al no haber nadie para sumergirnos dentro.

 
 
Hay un pequeño bar con sillas y mesas para dejar las cosas y tomar algo. En la zona de alrededores hay geiseres de agua caliente en medio del desierto, donde la gente se queda a pasar el día haciendo pic-nic y su hammam o bien se remojan los pies haciendo una corta parada en el camino ...