18 January 2015

COREA DEL SUR: EL VOLCAN ILCHULBONG Y LAS MUJERES BUZO EN LA ISLA DE JEJU

Fecha del viaje: Sept.2014
Extracto de Mi Diario de Viajes:
Annyeon Maseyo!
Esta es la forma de saludar en coreano y que se suele escuchar a todas horas, ya sea por la mañana, tarde o noche. Es una de las palabras que más hemos oído durante el viaje. Pero en la isla de Jeju hablan su propio dialecto, incluso se dice que los estudiosos en el tema lo consideran un propio idioma. A decir verdad, los coreanos que vienen a pasar unos días de descanso en la isla les supone un verdadero problema pues apenas lo entienden.
Después de un buen desayuno salimos desde Seogwipo, la capital del sur de la isla, para ver uno de los verdaderos "highlights" , el volcán Seongsan Ilchulbong, uno de los Patrimonios de la Humanidad en Jeju.

Se encuentra ubicado a 210 metros sobre la playa y saliendo al mar. Al cráter llegas en unos veinte minutos o una media hora sin prisas subiendo por un entramado de escaleras bastante empinadas donde uno contempla el paisaje  en distintas perspectivas de la playa y el pueblo de pescadores que se han pintado de colores pasteles.

Todo hay que decirlo, Jeju es muy tranquila en la mayor parte de la isla, pero en los sitios más turísticos se nota la presencia de los chinos ya que según nos comenta Miguel, un chico español que encontramos en el autobús y que trabaja en import-export en Shanghai, desde allí disponen de vuelo de bajo coste directo y el jaleo que se traen cuando van en grupo es para los mismos nativos una molestia, pues por lo que venimos observando estos días, los coreanos aprecian y respetan la naturaleza ya que son muy aficionados al senderismo y montañismo.

Una vez en la cima se puede ver la espectacular caldera cubierta de un manto verde de césped pues la tierra volcánica porosa hace que sea imposible la acumulación de agua en su cima.
Pero lo más interesante de esta excursión se ubica en una pequeña playa justo al lado en la parte oeste del volcán y en donde un reducido grupo de mujeres buzo "haenyeo" pescan a pleno pulmón sumergiéndose a bastantes metros donde se les puede ver fácilmente en faena. Después se puede degustar lo recién pescado. Estas mujeres trabajan en forma de cooperativa y allí mismo a pie de playa disponen de un pequeño chiringuito donde te preparan el pulpo, las ostras, moluscos, algas y otras "delicatessen" para el paladar, eso si en crudo pero con diferentes salsas de acompañamiento y algún encurtido. 
Lo sorprendente es que algunas de las mujeres"haenyeo" son sexagenarias y parece imposible que aún puedan continuar realizando este duro trabajo. Se sumerjen sin bombonas hasta dos minutos o más. Antes de entrar en el agua dedican una canción con coreografía incluida para los allí presentes.


Seguidamente empieza el show donde se preparan con sus gafas, boyas, trajes de neopreno muy rudimentarios y las aletas pero a los pocos minutos empiezan a sacar y enseñar en sus redes lo que han pescado. 
  

Antiguamente eran los hombres que pescaban pero al marchar a la guerra tuvieron que hacerlo las mujeres y la tradición se mantiene hasta el día de hoy, incluso hay una escuela para las mujeres que desean iniciarse en esta dura profesión.
Todo un placer y una experiencia poderlas ver en su trabajo cotidiano...
 

4 January 2015

COREA DEL SUR: UNA NOCHE EN EL TEMPLO HAEINSA

Fecha del viaje: Septiembre 2014
Extracto de Mi Diario de Viajes:
El autobús nos deja a una distancia de un kilómetro y medio del templo y montaña arriba nos dirigimos por un camino donde hay varios senderos. Pasamos por pequeños ríos y frondoso bosque. Sólo oímos el relajante ruido del riachuelo y los pájaros.
Haeinsa es uno de los templos budistas más bellos de Corea situado en el Monte Kaya entre montañas por lo que se convierte en un lugar mágico. Finalmente subimos por una  escalera empinada y engalanada de banderas donde se encuentra la entrada que preside una gran puerta de madera decorada. El templo fue construido en el año 802 en Gyeongsang del Sur, en Corea del Sur.

Nos dirigimos a la oficina de información. Aquí nos indican a que pabellón debemos ir para hacer el check- in. Junto a nosotros se encuentra un coreano que también va a pernoctar y que de forma curiosa nos mira en la hoja de inscripción del "temple stay" lo que vamos rellenando.



El monje nos hace pasar descalzos y nos sentarnos en el suelo. Nos da un tríptico con las instrucciones y las normas para asistir a las dos ceremonias de los monjes, así como los horarios de las comidas y otros detalles del templo. Nos dice que deberemos dormir separados pues cada uno debe pernoctar con personas del mismo sexo, es uno de los requisitos que hay que aceptar para alojarse.


  
Son las cuatro de la tarde y nos dirigimos a las habitaciones donde dejamos el equipaje. Las habitaciones son amplias y en donde se duerme de forma tradicional, en tarima de madera con "ondol", la calefacción típica que transcurre bajo el suelo.  


Una vez instalados, aprovechamos para visitar el recinto del templo pues lo cierran al público a las cinco y media de la tarde. Ya solo quedamos los que nos alojamos esta noche, somos unas ocho personas.  El lugar es precioso con templos de distintos tamaños diversificados por el enorme recinto.

  
En el Changgyong P'ango, está guardado la Tripitaka Coreana, la más completa colección de textos budistas, con grabados en los 80.000 bloques de madera y protegidos, por lo que se consideró formar parte del Patrimonio de la Humanidad.


En 1592 el templo fue quemado por los japoneses y accidentalmente de nuevo en  1817 en el que milagrosamente, el Tripitaka Coreana sobrevivió. Por tercera vez, el templo escapó de la Segunda Guerra Mundial cuando un piloto surcoreano trabajaba para las Fuerzas Aliadas y se negó a bombardearlo.

 A las 6 menos veinte de la tarde los monjes previamente se han introducido en el comedor y unos quince minutos más tarde lo hacemos nosotros entrando por otra. Hay un bufete donde uno se puede  servir sopa picante de rábano, arroz, encurtidos, tofu, judías verdes, y otras verduras. Comemos en mesas separadas  en silencio observando a los monjes que permanecen impasibles a nuestra presencia. El respeto y la solemnidad se impone en la sala. Las bandejas las devolvemos a los cocineros.

Ya  oscurece y salimos a pasear y aunque disponemos de una hora libre, pues el tiempo disurre rápido, pronto nos llaman con repiques de tambor para presenciar la ceremonia de la noche. Ya ubicados en el templo principal, los monjes van entrando con las manos en forma de oración e inclinando la cabeza.

Cuando han entrado todos los monjes empieza el oratorio. Hay tres budas principales y se encuentran cara a ellos. Los visitantes locales también se encuentran rezando en las esquinas, tres de ellos junto a nosotros que observamos en silencio y atentos.  Sentados todos los monjes en posición de flor de loto empiezan a hacer genuflexiones sin parar sin apenas apoyar las manos al levantarse. Son 108 genuflexiones en total entre cánticos, sonidos de campanillas y repiques de tambor.


Finalmente el monje principal canta y recita con su tablilla hasta que prácticamente queda solo marchando los demás monjes inclinándose hacia el Buda central y uniendo las palmas de las manos sin dar la espalda al salir . La ceremonia dura unos 50 minutos. Es un budismo solemne, el llamado de camino de largo recorrido, basado en las reglas de Confucio. A las tres y media de la madrugada se repite la ceremonia pero aún de forma más solemne.

Descubro un dormitorio vacío donde hay colchonetas así que me proveo de dos, una  para mi compañera de sueños y otra para mi. Después me entero que solo son para que duerman los hombres según un señor que se aloja en la habitación de al lado. No le hago caso y me las llevo. Mi compañera de habitación me lo agradece pues así estaremos un poco más cómodas. A cambio me ofrece unas golosinas y yo comparto con ella unos pastelillos que traigo de judías. Apenas sabe inglés ni yo coreano pero nos entendemos y nos reímos al tener que gesticular a veces.  Tiene un aspecto joven y un rostro que refleja bondad y generosidad. Con las 108 genuflexiones que se ha hecho y sin mostrar apenas cansancio se ha ganado el sambenito de una fiel devota.  Es la primera vez que viene a alojarse aunque ha venido otras veces a visitarlo. Vive en Daegu y mañana, después de desayunar  nos llevará a la estación de autobuses con su coche...