Queríamos visitar la Bretaña fuera de temporada, cuando la región se encontraba con menos afluencia de turismo.
Rennes es una ciudad histórica y vibrante, capital de la región de Bretaña en el noroeste de Francia, conocida por su arquitectura medieval y su animado ambiente estudiantil.
Con una población de más de 200.000 habitantes, Rennes es la ciudad más grande de la región.
Empezamos por su centro histórico, paseando sin prisas por las calles adoquinadas de Chapitre, Palette y Saint Saveur con tiendas exclusivas, cafés encantadores y restaurantes que se asomaban a las bonitas plazas.
Habían magníficos palacios e iglesias y admiramos sus impresionantes casas de madera que datan principalmente de finales de la Edad Media formando un centro histórico medieval único con sus 286 edificaciones.
Muchas de ellas habían sido convertidas en bares y restaurantes, destacando un estilo de construcción de entramado de madera que le daba un aire de cuento.
Visitamos el edificio neurálgico de la ciudad, la Catedral de Saint Pierre, con dos torres impactantes de granito de 48 mts. de alto.
En su interior albergaba sorprendentes vidrieras, pinturas y magníficas bóvedas. Aquí fueron coronados los Duques de Bretaña.
Vimos las “Portes Mordelaises”, una gran puerta medieval que era la entrada principal de la ciudad, flanqueada por dos grandes torreones y que se utiliza a día de hoy para el paso de peatones y coches de la ciudad.
En una de sus centros comerciales se celebraba el Salon des Artesans et Commerçants con pases de moda, venta de ropa y otros productos.
Seguimos por el barrio de la calle Saint-Michel admirando las casas hasta perdernos por sus antiguas calles adoquinadas…



















































