DIARIO DE VIAJES
13 de noviembre de 2025
FRANCIA : DINAN, UN PUEBLO DE ENSUEÑO
11 de noviembre de 2025
FRANCIA : SAINT-MALO, CIUDAD DE CORSARIOS
Saint-Malo es una ciudad portuaria en Bretaña, en el noroeste de Francia. A ltas murallas de granito rodean el casco antiguo, que fue baluarte de corsarios (piratas autorizados por el rey).
Las impresionantes murallas a caballo entre el mar y la ciudad, el estuario de la Rance y el puerto, es por sí mismo un auténtico monumento.
Paseamos por sus murallas disfrutando de las panorámicas que nos ofrecía la ciudad y el mar. Debido a la destrucción de esta zona durante la liberación de Saint-Malo en 1944, la mayor parte de intramuros está reconstruida pero quedan algunas calles con edificios que sobrevivieron al incendio y que se remontan en algunos casos hasta el siglo XVI.
El Castillo de Saint Malo fue construido en el año 1424 por orden de los duques de Bretaña.
La Catedral Saint-Vincent, de estilo gótico y románico, fue construida en el siglo XII y hoy en día es una mezcla de la antigua catedral y de la nueva, ya que ha tenido que ser restaurada en varias ocasiones. Sus vitrales representan la historia de la ciudad.
Durante la Segunda Guerra Mundial sufrió importantes daños, pues los alemanes llegaron a disparar contra la torre del campanario, que sería reconstruida años más tarde.
A escasos metros de intramuros se encuentran las islas del Petit Bé y del Grand Bé; si la primera destaca por su fuerte, la segunda alberga la tumba de Chateaubriand. A ellas se accede a pie con marea baja.
Paseamos por uno de los muelles, corría la brisa, la gente iba abrigada y nuestras mejillas aparecían enrojecidas del frío pero era un placer encontrarnos en esta ciudad de piratas con una historia interesante que contar.
Por ejemplo encontramos una placa conmemorativa de Alain Colas, navegante y ciudadano de honor de Saint-Malo, partió de esta ciudad a bordo del "Manureva" durante la Ruta del Rhon de 1978, siendo su último viaje.
A otro lado del puerto habían los pescadores que se encontraban trabajando y con las m+aquinas iban recogiendo las vieras que se encontraban en grandes sacos para su venta en el mercado.
Desde uno de los muelles fuimos hasta el faro y pudimos ver una perspectiva de la ciudad amurallada contemplando toda su belleza. Un rincón insólito para disfrutar.
10 de noviembre de 2025
FRANCIA : LA ABADÍA DEL MONTE SAINT MICHEL
El Monte Saint-Michel es uno de los monumentos más icónicos, mágicos y visitados de Francia. Esta espectacular comuna e isla mareal, situada en la región de Normandía, destaca por su imponente abadía benedictina medieval y por estar rodeada de una bahía que experimenta las mayores mareas de Europa.
Nosotros llegamos desde Rennes en transporte pùblico en 1 hora y 15 minutos.
La abadía del Monte Saint-Michel es la joya arquitectónica que corona el islote rocoso, mezclando a la perfección los estilos románico y gótico.
El Monte y la abadía fueron inscritos en la lista de Patrimonios de la Humanidad en el año 1979. Fue un importante lugar de peregrinación cristiana desde el siglo VIII.
Empezamos por la Grand Rue que es la calle principal del pueblo, repleta de casas medievales de entramado de madera, tiendas y restaurantes.
En sus murallas pudimos dar un paseo por las fortificaciones militares que ofrecían vistas panorámicas impresionantes de toda la bahía.
El acceso al pueblo y a las murallas es gratuito. Sin embargo, hay que pagar la entrada para visitar el interior de la abadía.
Desde las taquillas puedes llegar al monte caminando por la pasarela (unos 30 minutos) o utilizando el autobús lanzadera gratuito (le passeur). Nosotros llegamos andando.
Dependiendo de la hora del día, el monte puede verse rodeado por kilómetros de arena o convertirse por completo en una isla aislada por el agua.
Para evitar quedar atrapado, hay que consultar siempre el calendario oficial en la Oficina de Turismo del Monte Saint-Michel.
El recorrido exige subir numerosas escaleras empinadas. El clima atlántico suele ser muy cambiante y ventoso, por lo que conviene vestir con capas y llevar un cortavientos.
La mayor afluencia de turistas es en verano a todas horas así que nosotros fuimos en el mes de noviembre cuando había menos visitantes.
Poder visitar el Mont Saint-Michel se convirtió en un día mágico pues hacía tiempo que deseábamos conocer este magnífico lugar ubicado en la región de la Normandía.




























































