17 de abril de 2019

ARGENTINA : HUMAHUACA Y LA MONTAÑA DE LOS 14 COLORES


Jose se presenta dándonos la mano, será nuestro guía-chófer para hacer la excursión hacia la Serranía del Hornocal. Vamos en el 4x4 con una pareja de argentinos muy agradables, con muy buena onda como se dice por aquí.


Jose es de Córdoba y posee una simpatía y desparpajo innato. Nos explica la ruta mientras va conduciendo. La primera parada es en el Trópico de Capricornio, que es la mitad de la tierra entre el Ecuador y el Polo Sur.

Vemos campos sembrados de acelgas, lechugas y se encuentran haciendo la recolecta. Hay un reloj solar donde Jose nos quiere hacer una foto y alguna pequeña tienda de souvenirs pero no nos apetece comprar de buena mañana.

Continuamos pasando por la Quebrada de las Señoritas, es una imponente vista con las montañas apiñadas de color rojizo, característica de la zona.Según cuenta la leyenda, en este lugar perecieron en la época Inca señoritas que habían partido desde Perú hacia el Camino Real con cargamentos de oro perseguidas por los españoles  y escondiendo el oro en estas montañas. Una vez hecho, sacrificaron sus vídas a la Pachamama.


Dicen que el color rojizo de las montañas era la sangre de las mujeres que antes de ser ultrajadas por los colonos españoles, preferían suicidarse tirándose al vacío.

Antes de llegar a la Quebrada, pasamos por la Pollera de la Coya, dentro de la Quebrada de Humahuaca. Sus colores parecen más una falda boliviana. En su cima tiene un color amarillo y rojizo y verde en su base. Es un paisaje maravilloso, de postal. En cada recodo se localiza una postal que nos regala la naturaleza.

Yendo hacia Uquía vemos la Iglesia de los Ángeles Arcabuceros, del siglo XVII. Hay unos frescos que pintaron los artistas criollos con fusiles y arcabuces como si fueran militares, pero con alas de flamencos, porque desconocían lo que eran los ángeles. Estas pinturas se mantienen intactas y el altar es de estilo de la escuela cuzqueña. La torre se encuentra separada de la iglesia que antaño se utilizaba como torre de vigía.


Nos dirigimos hacia Humahuaca, un lindo pueblo situado a 3000 metros s.n.m. y permanecemos un buen rato para visitarlo y aclimatarnos. Compramos a una lugareña caramelos de coca y miel. Entramos en el mercado donde despachan frutas y verduras, carne y algún filete de merluza.


Nos acercamos a la plaza porque a las 12 en punto sale la figura de San Francisco Solano, un monje de origen español. Se abre la compuerta, suena la música y aparece el Santo en forma de muñeco de metal, levantando primero una mano, luego la otra alzando una cruz. San Francisco Solano fue llamado el Taumaturgo por la cantidad de milagros y prodigios que se le atribuyen y fue canonizado en 1726.

Tomamos en un puesto ricas empanadas de carne, cebolla y patata, aquí la gente se las lleva en grandes cantidades y es que están sabrosas, acompañadas de salsa picante.


Después de un paseo por el pueblo, subimos al 4x4 para ascender hasta la Serranía del Hornocal, así se le llama porque en su base se encuentra el pueblo donde disponía un horno de cal. Se encuentra a una distancia de 25 km de Humahuaca.

Nada más subir, te topas con una inmensa cadena montañosa que parece irreal de tan bonita que es. Parece pintada en formas geométricas y se situa a 4350 metros s.n.m. en la Cordillera de los Andes. Se le conoce también como el Cerro de los 14 colores. 



Es mejor andar lentamente, a esta altura se acelera rápido el corazón. pero estamos felices de encontrarnos en este lugar tan especial... 

ARGENTINA: EL TREN A LAS NUBES EN SAN ANTONIO DE LOS COBRES

Desde Salta salimos en autobús hacia San Antonio de los Cobres para poder subir al  tren de las nubes, que se encuentra  a 4700 metros de altura s.n.m en su punto más alto.


Nuestra primera parada es en el poblado de Campo Quijano donde hay una vieja locomotora que se construyó  en 1921 y de esta forma la población cobró  importancia tras la construcción del tren a vapor. En 1980, el ferrocarril suprimió todas las líneas de tracción a vapor.

Continuamos la ruta hasta llegar al viaducto del Toro, que en quechua significa agua turbia. El viaducto tiene 26 metros de largo y 23 metros de alto.

Pasamos por la Quebrada del Toro por un camino de ripio y vamos ascendiendo por las montañas, tras un paisaje de cardones, típico de la zona, a una altura de 2000 metros.


Paramos en Alfarcito para desayunar encontrándonos a 2800 metros s.n.m. El desayuno consiste en una empanada de coyote, un pequeño alfajor, un plátano y café.  Después entramos en la Iglesia de San Cayetano. En su interior hay algunos adornos en cardón.


Seguimos con el autocar hasta llegar a Tastil, a 3100 metros, un lugar famoso por sus ruinas y donde se exhibe en un museo con piezas recopiladas de la zona. Las ruinas son parte del Camino Real Inca, el Qhapaq Ñan que llegaba hasta Llullaillaco. Se le nombró Patrimonio de la Humanidad en 2014.
 


El paisaje cambia y se convierte en puna. Nos acercamos hacia la Quebrada de las Cuevas, donde los indígenas siguen a día de hoy habitando. Es un lugar inhóspito pero a la vez bello. Llegamos a Abra Blanca, un punto situado a
 4080 metros s.n.m. 


Empezamos a tomar hojas de coca fresca que nos suministra el guía para poder despejar la cabeza por si tenemos mal de altura, aunque nos dice que si llevamos varios días subiendo y bajando, no nos va a afectar demasiado. Es importante también hidratarse, no comer demasiado y no tomar alcohol. 


En el caso de que alguien se encuentre mal, disponemos de enfermeros que viajan con nosotros en una ambulancia que viene tras nuestro, jajaja!. Pasamos por el Nevado de Acay que su altura es de casi 6000 metros. Desde Cachí ya veíamos este cerro nevado.

Por el camino vemos una variedad de especies de animales como guanacos, burros, el suri o avestruz andina, ratones, serpientes, lagartijas, incluso parinas o flamencos en las lagunas, un poco más a lo lejos.


Llegamos finalmente a San Antonio de los Cobres, la ciudad más alta de Argentina, situada a 3775 metros s.n.m. Es San Antonio una ciudad polvorienta, inhóspita, perdida en mitad de la puna, pero a su vez cuenta con bellas casas pintadas de alegres colores y restaurantes donde parar a comer, así que nos dirigimos al restaurante Quinoa Real, donde degustamos una milanesa de llama con ensalada.

Después de un paseo por la localidad, nos dirigimos a la estación para coger el tren de vapor y llegar hasta la parada de La Polvorilla. 


Colocados en nuestros asientos, el tren sale puntual a las 15`45 horas. Por el camino una azafata anuncia que vamos a subir hasta 4220 metros donde se encuentra el viaducto, una obra de ingeniería monumental, a 20 km de San Antonio. 

Pasamos por montañas agrestes, donde habitan lobos y zorros y otras especies. Llegamos a los 45 minutos  a Polvorilla desde donde podemos bajar y contemplar semejante obra de ingeniería. Arriba, en lo alto, se encuentra la cruz de los argentinos donde izan la bandera y aplauden.


Emprendemos nuestro viaje de vuelta, pasando por las minas de cobre Concordia que desde hace años permanece cerrada debido a un accidente donde perdieron la vida 40 trabajadores.


Vemos que algunas personas han tenido que ser asistidos y es que el mal de altura no es una broma, tanto niños como personas mayores, incluso algún joven ha necesitado de oxígeno para poder recuperarse.

10 de abril de 2019

ARGENTINA: EL MUSEO DEL VINO Y LAS BODEGAS DE CAFAYATE

 

Desayunamos en un entorno tranquilo en La Vieja Posada, un hotel con acogedoras habitaciones de estilo colonial, patios, jardines y piscina. 

Es un lugar para disfrutar y relajarse, con cierto encanto. 

Cafayate es ideal para conocer el vino de la región. Por la mañana visitamos el Museo de la Vid  y El Vino, enclavado en un edificio espectacular. 


A través de una serie de dioramas y carteles en medio de la penumbra, recorremos la historia del vino desde los tiempos del Neanderthal hasta la actualidad.

A 1770m sobre el nivel del mar, se cría uno de los mejores vinos blancos, el “torronté” medio seco, medio dulce, pero también existen diversas variedades de tinto. La vendimia dura hasta la mitad del mes de abril.

El origen del vino en la zona de Cafayate e remonta a la mitad del siglo XVIII, por esa misma época es cuando nacieron las primeras estancias donde se producía el vino para consumo familiar.

Las condiciones de los valles Cachalquíes son únicas en el mundo. Dada la altura de sus tierras, el clima se vuelve seco conteniendo una amplitud térmica óptima que hace que sus uvas maduren en equilibrio y formen el sabor característico que une el sol, agua y tierra.

Saliendo del pueblo de Cafayate, visitamos la Bodega Vasija Secreta donde nos hicieron un recorrido por la antigua casa. Es la bodega más antigua de Cafayate, y se encuentra en la entrada del pueblo. Esta casa perteneció a una familia de vascos, pasando posteriormente por diferentes familias.

En la Bodega Vasija Secreta siguen generando la producción del vino de forma familiar y una de las botellas a destacar es el vino blanco Gata-Flora, de sabor semi-dulce. El término Gata-Flora se refiere a cuando una persona no está contenta ni con una cosa ni con otra, en concreto a las mujeres.

También producen el vino “torrontés” y tres tintos más. La vendimia se hace a mano y son los mismos temporeros los que en julio y agosto vienen a podar las viñas. Hacemos dos degustaciones, de vino blanco y tinto de forma gratuita.

La muestra exhibe más de 300 piezas que incluye maquinaria, elementos de trabajo artesanal y toneles de roble y algarrobo, además de varios efectos personales de sus fundadores como fotografías…etc.  

La bodega El Esteco que deseábamos visitar permanece cerrada por reformas, pero permiten hacer una fotografía de sus viñedos con la antigua casa–bodega al fondo.


9 de abril de 2019

ARGENTINA: LA QUEBRADA DE CAFAYATE

 

Por la tarde salimos de excursión desde Cayafate con Jairo, el guía de la agencia Majo Viajes que nos llevó en 4x4 hacia la Quebrada de Cafayate  para ver la zona. 

Primero llegamos a eso de las cuatro de la tarde a La Quebrada de las Conchas, que se llama así por los picos que tienen las puntas de las montañas.

En la primera parada caminamos unos cincuenta minutos hasta unas cuevas llamadas Las Coloradas, por el intenso color rojizo que cobran al atardecer por la luz del sol.


Seguimos por la Reserva Natural de Cafayate persiguiéndonos en el camino el color rojizo debido al alto contenido de óxido que contienen las rocas.

A lo lejos avistamos Los Castillos, unas piedras que se erigían como torreones de un castillo, cruzando más adelante el Obelisco, que se formó hace unos 25.000.000 de años.



Paramos en La Yesera y caminamos aproximadamente una hora para ver el lindo contraste del verde y el rojizo de las montañas.



Continuamos la ruta llegando al Anfiteatro, una puerta al supramundo. Es un lugar místico donde un indígena tocaba música con su flauta y esto me estremeció convirtiendo ese momento en algo mágico.

Es un lugar sagrado de observación y estudio de la cosmovisión diaguita, que es la comunidad indígena de la zona, que lucha por la conservación de la madre tierra. 

Finalmente llegamos a la Garganta del Diablo, donde vimos una magnífica erosión en la roca y que sólo los más intrépidos pueden llegar a trepar. Desde aquí pudimos contemplar una bella vista.

Volviendo hacia Cafayate, paramos en el Mirador de las Tres Cruces donde vimos en toda su extensión el valle calchaquí. Dicen que le llaman así porque hace muchos años se encontraron a tres posibles jesuitas con las cabezas cortadas.

La leyenda cuenta que guardaban en las montañas un tesoro pero que nunca se encontró. Los mismos vecinos dicen que viniendo por la noche más de uno ha visto aparecer las tres sombras en la oscuridad...