12 de septiembre de 2026

BOTSUANA : EL DELTA DEL OKAVANGO

 

Desayunamos temprano para salir a las 8 de la mañana con una barca que nos iba a llevar por uno de los lugares más deseados del viaje: el Delta del Okavango.



Ubicado en el norte de Botsuana, es uno de los ecosistemas más extraordinarios y fascinantes del planeta. 




Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el 2014, destaca porque sus aguas nunca llegan al mar, sino que se evaporan y filtran en las llanuras del desierto del Kalahari, formando un oasis interior en una región predominantemente árida.




Recorrimos un trayecto de 65 km durante más de ocho horas con Benja en motora, surcando las aguas de los diversos ríos desde el río Thamalakane hasta llegar a Chief Island, que forma parte de la Reserva de Caza Moremi.




Cada año, las crecidas crean un vasto humedal de canales, lagunas e islas que atraen a una enorme diversidad de fauna salvaje. 



Lo más curioso es que estas crecidas ocurren en la estación seca, lo cual hace que sus especies vegetales y animales hayan sincronizado su ritmo biológico con las inundaciones y lluvias anuales.



Sobretodo en esta zona abundan los mamíferos en peligro de extinción como los rinocerontes, licaones, leopardos …etc.



Es tal la magnitud del delta que se asemeja a la isla de Cerdeña pues cubre entre 15000 y 22000 km de extensión durante las crecidas.



El paisaje era apabullante y los animales que vimos a lo largo de sus canales no tenía parangón con ningún otro parque fluvial.



Benji nos iba dando las pistas para la observación de la diversa fauna. Salían aves de todos lados y vimos garzas egipcias, el pájaro "Jesús" llamado así porque anda sobre las aguas, buitres, águilas pescadoras, gansos y muchos más. 



Disfrutamos de cerca de los muchos elefantes que iban en grupo y solos que miraban desafiantes cuando nos acercábamos a ellos. 



También pudimos presenciar cebras (aunque pocas), perros salvajes, monos, búfalos, hipopótamos, antílopes, impalas y jirafas.



También se puede ir en mokoro, (la barca tradicional local) y sobrevolar con helicóptero sus aguas, seguramente será todo un espectáculo.

10 de septiembre de 2026

BOTSUANA : EL SANTUARIO DE PÁJAROS DE NATA

 

El Santuario de Aves de Nata fue fundado en 1988 por las comunas de Nata y administrado a través de una organización comunitaria llamada Nata Conservation Trust.



Las aves acuáticas son las especies de fauna silvestre más comunes en el santuario. Muchas personas vienen a observar estas aves pues además es un sitio de alimentación de los flamencos menores y flamencos mayores, especialmente amenazados.





Contratamos un Game Drive para visitar el santuario pues también hay grandes animales salvajes como antílopes, avestruces, chacales, kudus, impalas, elands, ñús, cebras… etc.


 



El paisaje era espectacular. Observamos especialmente a los flamencos que iban en grandes grupos,  alejándose al unísono cuando notaron nuestra presencia, como si la corriente les llevara aguas adentro.





La reserva abarca 230km2 y se encuentra en el extremo norteoriental de la llanura salina de Sua, a 20 km de Nata. La de Nata, junto a las de Ntwetwe, N'xai y otras, forman parte del Parque Nacional Makgadikgadi Pans.





Los pans son extensiones de sabana con costras de sal y su conjunto lo convierte en el salar más grande del mundo, superando al salar de Uyuni en Bolivia. 




Al ponerse el sol nos llevaron al lago salado de Sua donde se produjo un efecto óptico, por arte de magia desapareció el horizonte entre el cielo y el agua.



La entrada cuesta 150 pulas a los no residentes y todos los ingresos de las visitas se destinan a la conservación del mismo y a la mejora de los medios de vida de las aldeas de los alrededores. 


8 de septiembre de 2026

NAMIBIA : EN LA REGIÓN DE ZAMBEZE

 

Cruzamos la frontera a Namibia con Abraham, un joven taxista de Katima Mulilo y que a diario pasaba a los viajeros desde Kasane en Botsuana.



La región de Zambeze (antiguamente llamada Franja de Caprivi) es un saliente verde y tropical situado en el extremo noroeste de Namibia. Es la única región que limita con tres países: Angola y Zambia al norte, y Botsuana al sur. 



Su principal centro urbano y administrativo es Katima Mulilo, que significa "apagar el fuego". 



Está surcada por caudalosos ríos perennes como el Zambeze, el Linyanti y el Chobe, además del Okawango.



A diferencia del resto de Namibia (que visitamos hace diez años y se caracteriza por sus desiertos áridos) esta zona destaca por sus frondosos bosques ribereños, llanuras aluviales y humedales.




Era la hora de la salida de la escuela y de los institutos. Los niños nos saludaban dándonos la mano y quisieron hacerse fotos con nosotros. 




Katima Mulilo es más bien un lugar de paso pues en la ciudad abundan los supermercados, grandes almacenes y es accesible a través de la Carretera Trans-Caprivi, lo que la convierte en una parada clave para los viajeros que se dirigen a Zambia, Botswana o Zimbabue.





 

No es tan llamativa para observar grandes animales en abundancia pero nos apetecía hacer un pequeño recorrido por el río Zambeze y salir un poco de las zonas masificadas de Botswana. 





El Zambeze alberga grupos de hipopótamos, cocodrilos del Nilo residentes y una prolífica avifauna: en la región se han registrado más de 600 especies de aves.




Observamos infinidad de aves, cocodrilos e hipopótamos mientras el sol iba tiñiendo las aguas del Zambeze en color dorado.




Al día siguiente con Abraham, nos llevó a ver a su familia que vivía en el área de Bukalo, de la etnia Subiya. 




Quería llevarles una tarjeta Sim para poder contactar con uno de los hermanos. 




Vivían en medio del bush, una zona típica de arbustos. Protegían el ganado de los depredadores con estacas de madera. 



Abraham nos decía que estas tierras pertenecían a su abuelo. Frecuentemente bajaba a ver a su hermana que vivía a más de 1000km, en Windhoek.




Cuando regresamos a la ciudad, fuimos a la búsqueda de algo curioso: un baobab que antaño se utilizaba como retrete y que nos costó encontrar pero gracias a la amabilidad de la gente pudimos localizarlo.