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23 de octubre de 2019

UZBEKISTÁN : LA FÁBRICA DE SEDA EN MARGILÁN

 

Desde Kokand en el valle de Ferganá, salimos con un taxi compartido a Margilán, el centro de fábricas de seda y algodón del país. La ventaja de ir con taxi compartido es que si no quieres esperar a que se llenen las cuatro plazas del coche pagas el asiento y sales de inmediato. Además, sólo cuesta 3,5 euros por un  trayecto de 75km. y te lleva directo al lugar que indicas, no a la estación.



Llegamos al hotel Ikathouse, un lugar precioso para disfrutar. El significado de “Ikat” es un método de fabricación de telas en el que el patrón se crea antes de tejer mediante el proceso de teñido de los hilos.



Nos encontramos  ubicados en una casa fabulosa de madera de dos plantas lleno de alfombras y un amplio jardín con "tapchans" para tomar el desayuno, el té o simplemente relajarse bajo el tibio sol.



Una vez adjudicada nuestra habitación salimos hacia la Yodgorlik Factory, la fábrica de seda más importante de Margilán. Esta fábrica funciona desde 1972 y es de las más importantes en el Valle de Ferganá. Aquí podemos ver el proceso de primera mano de la seda, el raso, el algodón y sus técnicas. 



Esperamos unos diez minutos para comenzar el recorrido por la fábrica con un guía local. Nos cuesta entender el inglés que utiliza pero con nosotros viene un viajero holandés que va gastando bromas al joven guía y la conversación se torna más distendida.



En la primera sala vemos a las mujeres en plena faena retirando los hilos de los capullos de seda recién escaldados a 80 grados y recogiendo el hilo a través de una rueda.



Pasamos a otra sala donde se estira el algodón y la seda. Hacen el diseño y cubren con un plástico la zona donde utilizan otro color. Estos estampados se basan en diseños persas.





En otra de las  estancias hay dos tintoreros traspasando los colores de la seda de un cubo a otro una vez cocido al fuego. El holandés recordó que en Fez hacen el mismo procedimiento con las pieles.




El color amarillo se consigue con la acacia, el naranja con el caqui que proviene de Afganistán, el azul índigo es de una planta de la India y el marrón de las nueces. Afuera en un patio se encuentran las madejas tendidas para secarse al sol.



Pasamos ahora a los telares (la mayoría de trabajadores son mujeres) donde cosen las alfombras en seda y sólo realizan 1 cm al día. Un trabajo minucioso donde pasan ocho horas al día de lunes a viernes. Al mes sólo ganan 60 usd. Las tejedoras de algodón realizan 4 o 5 cms en la jornada.




Entramos en la fábrica donde las cosedoras se encuentran en plena marcha y ni siquiera se inmutan con el ruido ensordecedor de las máquinas. Nos dejan hacer fotografías sin problema.



Pasamos finalmente a la tienda donde vemos las típicas alfombras de rezo de 1m x 75cms que cuestan 1250 usd. Y es que en según que artículos se tardan meses en terminar este tipo de trabajos.




20 de octubre de 2019

UZBEKISTÁN : EL MUSEO SAVITSKY DE NUKUS Y LA NECRÓPOLIS DE MIZDAKHÁN

 

Ayer por la tarde nos dedicamos a visitar el Museo Savitsky en Nukus. Este museo recopila unas 90000 obras de la época pro-soviética, cuando Stalin gobernaba.




La mayoría de los cuadros llegaron de la mano del artista, coleccionista y etnógrafo Igor Savitsky que logró conservar una generación entera de obras vanguardistas que había sido proscrita en otras partes del país y que de otra manera, la colección se hubiera destruido por no adaptarse al realismo socialista de la época.



Los lienzos terminaron en la República de Karakalpakstán, un lugar remoto al fin y al cabo y su capital Nukus, sería el último rincón donde irían a buscarlo, así que el museo pudo sobrevivir a la época soviética.



El museo nos muestra parte de la colección guardada además de una sección de arqueología y etnografía. Todo se contiene concentrado en dos plantas. 



La mayor parte de los cuadros representan actividades laborales y paisajes. El mismo artista, tiene una sala con sus propias obras. Igor Savitsky nació en Kiev (Ucrania) y fue valorado después de su muerte.



Esta mañana hacia el mediodía nos dirigimos a  la Necrópolis de  Mizdakhán  que perteneció al antiguo rey de Corasmia y se ubica en un promontorio cercano de  los restos de la Fortaleza Gyaur-Kala.



Para los musulmanes, este es uno de los lugares de peregrinaje más antiguos y visitados de la región autónoma de Karakalpakstán pues data desde el siglo IV AC hasta nuestros días. En la Edad Media, Mizdakhán llegó a ser la tercera ciudad más grande de Corasmia.


 


Nos encontramos con varios mausoleos, la de Shamm Nabi, Mazlum Khan Sulu, el Califa Ereyep y la colina Dzhumart-Kassab entre otros. Dos de los más destacables son: el Mazlum Khan Shin que contiene cúpulas azules subterráneas donde accedemos a través de una escalera. Aquí podemos ver varias tumbas.




La de Mazlumkhan Sulu era un edificio de culto subterráneo con decoración exuberante. La leyenda cuenta que este era el palacio de la hija del Khan Mazlum Sulu, donde yace enterrada.






La segunda necrópolis que destaca es la de Shamum  Nabi, que dispone de siete cúpulas y en su interior alberga un féretro que ocupa todo el largo de las cúpulas. Es muy posible que yacieran aquí todos sus descendientes.





La fortaleza de Dzhumart-Kassab  es otra colina donde se resguardan los edificios más antiguos, cercano al Mazar de Shamun-Nabi.



Descendiendo por la colina podemos encontrar tumbas actuales donde se incluyen fotos y la fecha de la persona fallecida dentro de las verjas de hierro pintado en azul.  





Volviendo hacia Nukus, nos acercamos al bazar que permanece todos los días abierto y compramos albaricoques, plátanos y unas galletas de cereales pues esta tarde a las 1630hr cogemos  el tren ruso “Silk Road Express” que nos llevará hacia Tashkent y no lleva servicio de restaurante pues son 19 horas de viaje.




19 de octubre de 2019

UZBEKISTÁN : EL DESASTRE ECOLÓGICO DEL MAR DE ARAL

 

El trayecto que nos llevaba a Nukus se adentraba en la República Autónoma de Karakalpakia, región  dentro del mismo Uzbekistán. Es la zona más pobre del país debido a la destrucción del Mar de Aral. Una vez más el ser humano causó uno de los mayores destrozos ecológicos. El tren hacía algunas paradas y a través de la ventanilla las mujeres nos ofrecían  manzanas: “alma”, “alma” decían. Otros vendedores gritaban ofreciendo pescado seco. Uno de ellos nos preguntó de dónde  éramos. 



Fue allá por los años 60 cuando los rusos decidieron cambiar el curso del río (que acababa en el Mar de Aral) para regar los campos de algodón que se habían empeñado en plantar. El mar interior fue secándose y Nukus  (un pueblo fructífero de pescadores con fábricas de pescado enlatado donde daban trabajo a la mayoría de sus habitantes) fue empobreciéndose hasta dejar a dos terceras partes en el paro, por lo que tuvieron que emigrar.


¿Pero qué hago yo en esta zona de secano con tierra tan áspera, donde sólo sobrevive el algodón y no hay casi nada turístico que ver? Creo que el viajero ha de poner la mirada atenta en el país que visita. No sólo basta con maravillarse de los monumentos o paisajes que uno puede apreciar, sino que ha de ir más allá y observar e  interesarse por lo ocurrido a sus gentes y a la naturaleza.



El documental que hace años realizó Isabel  Coixet sobre El Mar de Aral me hizo reflexionar y siempre tuve la certeza  que tarde o temprano vendría para interesarme sobre lo ocurrido en esta zona remota del planeta.



Llegamos a Nukus ya oscureciendo y nos alojamos en el Hotel Jipek Jolie Inn que traducido significa “Ruta de la Seda”, aunque ahora podría llamarse “Ruta de los Campos de Algodón”. Cenamos “borch” una sopa de remolacha y de plato principal compartido “damlamá”  un estofado de verduras con ternera.  


Al día siguiente, salimos con un taxista para dirigirnos hacia Muynak, a 200 km de la capital pero de carretera asfaltada. Vimos burros pasar  cargados hasta los topes, carretas que iban de un lado a otro y gente trabajando en la recolecta del algodón. Todo transcurría dentro de un paisaje otoñal de hojas amarillas y con bastante vegetación debido a la cercanía del Amu Daria, que cada vez es más escaso de agua debido a los canales de irrigación.



Llegando a Muynak, vimos lagunas artificiales de agua donde se ha intentado que la gente vuelva a pescar introduciendo especies a pesar de las escasas posibilidades.



Visitamos el Museo Histórico del Mar de Aral donde había videos, mapas y murales donde explican tal desastre ecológico. 




A día de hoy, lo que queda del Mar de Aral se encuentra a 150km del puerto de Muynak.



Sólo pudimos ver al salir del museo  un cementerio de barcos anclados en el vasto desierto porque si uno desea desplazarse 150 km más para ver  el pequeño charco que quedó del Mar de Aral, hay que hacer noche en tiendas de campaña.



17 de octubre de 2019

UZBEKISTÁN : EN LA SOÑADA JIVA

 

Desde hace años que deseaba conocer Jiva y ayer, tras unas seis horas de camino por una carretera angosta desde Bujara, donde solo había desierto (a excepción de una parada que hicimos en el mítico Río Amu Daria) pude finalmente realizar ese sueño que me acompañaba. Y es que los sueños se han de ir cumpliendo, tarde o temprano.



El Islambek hotel, ubicado junto a la muralla, es un remanso de paz y fuera de las hordas de turistas. Después de descansar, dimos por la tarde un paseo sin rumbo fijo y perdernos por sus calles y edificios de adobe y buscamos un sitio para cenar. Oscurecía y empezó a hacer frío pues por la noche baja bastante la temperatura.



Y mi primera impresión es que Jiva tiene la misma esencia de ciudades del desierto como Yadz en Irán o Jaisalmer en India porque te transportan en el espacio y el tiempo. Además por la noche es mágica con los bellos edificios iluminados. En 1990, el centro histórico fue incluido en la lista de Patrimonios de la Humanidad por la Unesco.



Esta mañana, después de desayunar, el recepcionista nos facilitó un mapa para ubicarnos  y seguidamente salimos a comprar el ticket de 15 euros que durante dos días nos permitirá visitar los museos y edificios más emblemáticos del Itchan Kala.



Visitamos la Ciudadela Kuhna Ark que significa “fortaleza” y contiene varios museos. Aquí vivía el gobernante de Jiva entre los siglos XII y XVII, cuando era un kanato. La sala del trono se encuentra al aire libre. Justo enfrente del patio se encuentra la Yurta Real. Hacen música en directo y los uzbekos y algún que otro turista se animan a bailar.



Podemos ver en la Casa de la moneda los diferentes tipos del dinero que circulaba en el kanato. Billetes  de seda, papel, monedas acuñadas, sellos de estampación…etc.



Salimos hacia la Atalaya donde apreciamos unas vistas de toda la ciudad amurallada. Cruzamos la plaza, aquí realizaban las ejecuciones y al lado, en la cárcel torturaban a hombres y mujeres.




Seguidamente entramos en la Madraza Rakhim-Khan, la escuela coránica. Alberga el Museo de Historia y en los extremos del edificio hay dos torres con cúpulas en color verde.



Ahora nos dirigimos hacia el Kalta Minor, el espectacular minarete cilíndrico de 29 metros de altura y 14,5 metros de diámetro. Este minarete se ha convertido en el símbolo de la ciudad y quizás sea el más fotografiado.



En la Madraza Kozi Khalon, podemos visitar el Museo de la Música. En una sala aparte nos ponen música y nos enseñan el instrumento que está sonando. Aquí podemos comprar música tradicional.



Seguimos hacia la Madraza de Shergazi-Khan, una de las más antiguas en Jiva y que alberga el Museo de la Indumentaria, además de una extensa colección de libros del Corán.



Entramos en el conjunto arquitectónico de Pahlavan Mahmud con su mausoleo. Fue un poeta, sufí y guerrero y se convirtió en el santo patrón. Además, era peletero. Fue aquí donde fue enterrado pues su taller se ubicaba en este recinto.



En la entrada nos piden 10.000 sums, es decir 85 céntimos de euro extra pues no incluye en el ticket que compramos esta mañana. En el interior hay un gran patio central con un pozo y en la entrada al Mausoleo  nos percatamos de la belleza de los mosaicos donde yace su tumba.



Hacemos una breve pausa y paramos en una chaykhana (tradicional casa de té) donde tomamos sopa de arroz y y ensalada de  berenjenas asadas con tomate en un típico tapchan (cama grande alfombrada para varias personas con mesa para comer).




Después asistimos a unas danzas típicas en la Madraza Alla-Kul. Es un grupo de músicos y  tres bailarinas. Con el precio de la entrada nos incluye té con pastelillos y el espectáculo dura una hora.




Por la tarde retomamos el circuito rodeando las murallas de la puerta norte hacia la Atalaya, viendo la puesta de sol y cuando ya oscurece paseamos por el bazar Caravanserai antes de que cierren.