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8 de septiembre de 2026

NAMIBIA : EN LA REGIÓN DE ZAMBEZE

 

Cruzamos la frontera a Namibia con Abraham, un joven taxista de Katima Mulilo y que a diario pasaba a los viajeros desde Kasane en Botsuana.



La región de Zambeze (antiguamente llamada Franja de Caprivi) es un saliente verde y tropical situado en el extremo noroeste de Namibia. Es la única región que limita con tres países: Angola y Zambia al norte, y Botsuana al sur. 



Su principal centro urbano y administrativo es Katima Mulilo, que significa "apagar el fuego". 



Está surcada por caudalosos ríos perennes como el Zambeze, el Linyanti y el Chobe, además del Okawango.



A diferencia del resto de Namibia (que visitamos hace diez años y se caracteriza por sus desiertos áridos) esta zona destaca por sus frondosos bosques ribereños, llanuras aluviales y humedales.




Era la hora de la salida de la escuela y de los institutos. Los niños nos saludaban dándonos la mano y quisieron hacerse fotos con nosotros. 




Katima Mulilo es más bien un lugar de paso pues en la ciudad abundan los supermercados, grandes almacenes y es accesible a través de la Carretera Trans-Caprivi, lo que la convierte en una parada clave para los viajeros que se dirigen a Zambia, Botswana o Zimbabue.





 

No es tan llamativa para observar grandes animales en abundancia pero nos apetecía hacer un pequeño recorrido por el río Zambeze y salir un poco de las zonas masificadas de Botswana. 





El Zambeze alberga grupos de hipopótamos, cocodrilos del Nilo residentes y una prolífica avifauna: en la región se han registrado más de 600 especies de aves.




Observamos infinidad de aves, cocodrilos e hipopótamos mientras el sol iba tiñiendo las aguas del Zambeze en color dorado.




Al día siguiente con Abraham, nos llevó a ver a su familia que vivía en el área de Bukalo, de la etnia Subiya. 




Quería llevarles una tarjeta Sim para poder contactar con uno de los hermanos. 




Vivían en medio del bush, una zona típica de arbustos. Protegían el ganado de los depredadores con estacas de madera. 



Abraham nos decía que estas tierras pertenecían a su abuelo. Frecuentemente bajaba a ver a su hermana que vivía a más de 1000km, en Windhoek.




Cuando regresamos a la ciudad, fuimos a la búsqueda de algo curioso: un baobab que antaño se utilizaba como retrete y que nos costó encontrar pero gracias a la amabilidad de la gente pudimos localizarlo.





3 de septiembre de 2026

ZAMBIA : EL POBLADO MUKUNI

 

Desde Livingstone visitamos Mukuni con un guía local fomentando así el empleo sostenible. 



Este poblado es un asentamiento real histórico ubicado cerca de Livingstone y las cataratas Victoria en Zambia, hogar de aproximadamente 7.000 personas del pueblo Leya.



El jefe o Chief Mukuni gobierna el poblado como representante terrenal de los antepasados y líder político y cultural. 




La sociedad leya practica un sistema matrilineal para la herencia y la familia. 



Viven en chozas circulares de barro con techos de paja decoradas con patrones geométricos. 




Destacan por su artesanía de tallas de madera y disponen de talleres tradicionales. En el Curio Market vendían las artesanías.




Disponen de escuela, pozos de agua y un dispensario. Cuando se trata de algo más serio se trasladan al hospital de Livingstone.





Pudimos apreciar el dia a día de la comunidad con el joven George invitándonos a observar los trabajos cotidianos de hombres y mujeres.

 



Nos agasajaron con música y danzas tradicionales de la aldea. 



Son expresiones vibrantes de la herencia del pueblo Leya, con tambores enérgicos, pasos rítmicos y una participación comunitaria inmersiva.



1 de marzo de 2025

TAIWAN : EL LAGO DEL SOL Y LA LUNA

 

Desde Taichung fuimos con un tren bala para luego enlazar con el autobús que nos llevó al Sun Moon Lake. En el indicador marcaba 278 km/hora de velocidad y apenas se notaba el movimiento. 



Con el autobús ya fue otra cosa, había mucha cola en la estación, coincidiendo con el fin de semana. 




El Sun Moon Lake está situado a 748 metros s.n.m. Tiene 27 m de profundidad y 7,93 km² de superficie. Hay muchas sendas alrededor y es el lugar preferido de los taiwaneses para pasar el fin de semana.



Llegamos por la tarde a Shuishe y nos alojamos en  el Yue Lake Backpackers que se encontraba cercano a la estación de autobuses. 



La habitación era tipo cabaña y de estilo japonés, con una cama tatami y además, con vistas al lago.



Dimos una vuelta para pasear un poco y visitamos un templo que teníamos cerca y luego fuimos a cenar.



Al día siguiente fuimos hacia el embarcadero para coger el ferry que en 10 minutos nos dejó en el Itha Thao Village. 



El lago estaba brillante, lucía de buena mañana sus aguas azuladas y transparentes.



De aquí nos fuimos andando hacia el teleférico, la estación de las cabinas que suben al Formosa Aboriginal Cultural Village. Tuvimos que hacer bastante cola pero todo estaba muy bien organizado.



Una vez allí, seguimos el itinerario marcado y empezamos con el Formosa Aboriginal Museum, donde se encontraban las casas y se indican las costumbres de los aborígenes, así como los utensilios y objetos cotidianos de cada etnia en de Taiwán.




Los Amis, Putumayo, y Bunum eran de la costa este, así como los Atayal en el centro y norte de la isla y los Paiwan, Rukai, los Pintou y los Tao en Layu. Todo estaba explicado en paneles de forma muy instructiva.



Habían mujeres que enseñaban la técnica del tejido que solían ser diseños de formas geométricas.




Las casas estaban hechas con los materiales que utilizaban antaño para construir las casas de los indígenas, mayoritariamente de madera, piedra y cañas.





 

Paseamos después por la avenida donde los cerezos en flor se encontraban en pleno apogeo. 




La gente permanecía sentada haciendo picnic bajo los árboles. Era la misma temporada que cuando viajamos a Japón.



Era asombroso ver tantos árboles de tonalidades rosadas. El periodo idóneo en Taiwán transcurre entre dos semanas, por eso entendimos cuando fuimos la aglomeración de gente y los precios altos de los hoteles.



Después nos fuimos hacia el Spanish Coast con atracciones de barcos que navegaban por una laguna y circulaban por un rail suspendido. 



Vimos el barco de la Armada invencible de madera y réplicas de monumentos como la Sagrada Familia o Parque Güell.




Una vez visto todo volvimos cogiendo de nuevo el teleférico y el ferry que nos devolvió al puerto Itha Thao y nos quedamos por el Night Market. 



El lugar se encontraba a rebosar de gente. Encontramos un restaurante a nuestra medida, para poder sentarte, comer bien y barato.



Después de dar un paseo fuimos al muelle para coger el último ferry que nos dejaba en Shuishe y directamente al alojamiento a descansar.



Al día siguiente por la mañana hicimos una pequeña ruta alrededor del lago por unas pasarelas de madera. El agua estaba en calma y el lago parecía un espejo...