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24 de noviembre de 2024

IRAK: LA ANTIGUA CIUDAD DE HATRA

 

Esta mañana Saif se encontraba esperándonos en la recepción del hotel para llevarnos a Hatra.



La antigua ciudad de Hatra es una de las joyas arqueológicas más importantes del Próximo Oriente con imponentes edificios. 



Hatra fue un asentamiento asirio que se convirtió en un pequeño estado autónomo bajo dominio Parto. Hatra sería destruida por el emperador sasánida Sapor I en el siglo III D.C.



En principio se creía que era una ciudadela pero con el paso del tiempo se le ha considerado un recinto sagrado con trece templos dedicados a dioses locales.



La ciudad del Sol fue el primer y durante mucho tiempo el único sitio en Irak incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Es la única ciudad redonda en Irak. 



Sus enormes murallas y torres circulares y sus edificios interiores de mampostería contrastan mucho con los sitios de Adobe del resto de Irak. 



Aunque se suele comparar con Palmira en Siria, era una ciudad enigmática que se originó a partir de una combinación de factores estratégicos y religiosos. 



Pasamos varios check points por la carretera que lleva a la frontera con Siria. Ésta permanece cerrada para que no se cuele nadie. 



Es la misma carretera por la que entró el ISIS hasta llegar a Mosul, después de apoderarse del sur de Siria, en Deir er Zur para formar el Estado Islámico entre los dos países.



Hatra también sufrió las consecuencias de este grupo terrorista pues lo utilizaron como campo de entrenamiento y muchas de sus estatuas fueron destrozadas decapitándolas. Se podía apreciar los disparos de bala también en sus muros.



Saif nos enseña la cantidad de metralla que hay en el suelo y nos muestra tres balas de casi 15cm que se encontraban escondidas bajo una piedra.



Paseamos solos en silencio con el sol acariciando nuestros rostros y de pronto se acercaron dos militares armados para hacerse una foto conmigo.



En los interiores y exteriores podemos apreciar la gran belleza de esta ciudad: frisos, columnas, estatuas, templos, una auténtica maravilla.



Saif nos dice que a las 12pm el sol entra por una de las ranuras del templo principal y nos acercamos a verlo. En el exterior hay relieves de camellos.



Las murallas tienen planta circular y enormes estructuras abovedadas en el complejo central de los templos. 



A unos cientos de metros se encuentra las ruinas de las casas de la ciudad.



Salimos de Hatra y nos dirigimos hacia Ashur, situada a la orilla del río Tigris. 




Fue una ciudad que era una colonia de Babilonia y posteriormente se convirtió en la primera capital de Asiria (hasta el 879 A.C.), estado al cual dio nombre.



Los primeros testimonios de su existencia datan del tercer milenio A.C. Ashur fue tomada en el 614 A.C. siendo completamente destruida. 



Lo que queda de ella es el Ziggurat y el templo dedicado al Dios Ashur, llamado Templo del Universo. 



Se construyó el ziggurat principal en una plaza de 65mts. Tenía un macizo central de ladrillo sin cocer con un encofrado de ladrillos cocidos. 



Subimos por un pequeño montículo para apreciar mejor su estructura y nos adentramos en el ziggurat a través de una pequeña entrada.


1 de septiembre de 2024

ANGOLA: EL PARQUE NACIONAL DE IONA


Hoy salimos desde Namibe con dos coches 4x4 después de contactar anoche con Bituca, el guía de la agencia de viajes Dunas Mar Safari. 



Venía acompañado de uno de sus hijos, Jose. Montamos 3 en cada coche y salimos de la ciudad de Namibe.  Vimos el efificio del Cine Central que tenía forma de platillo volante y que actualmente había dejado de funcionar. 



Al cabo de unos 90 km entrando en zona desértica pudimos observar la gigantesca flor del desierto, la Welwitschia Mirabilis. Localizada  cerca de la costa, estaba bastante seca debido a la escasez de agua en la zona. 



Proseguimos la ruta y nos  paramos en la Igreja de Nostra Senhora dos Navegantes. Era un itsmo donde se homenajea a los pescadores mediante una escultura de cemento y en donde me encontré con dos chavales sentados. 




Eran hermanos gemelos y me comentaron que estaban esperando que llegara algún turista para darles una vuelta por la zona. 



"Aunque aún no es época de turismo" nos dijo Bituca, "en dos semanas ya empieza la temporada alta y lo tengo todo lleno". Había una bonita bahía con alguna barca pescando a lo lejos.




Continuando la excursión llegamos al Parque Nacional Iona que empezaba en la costa y continuaba durante cientos de kilómetros hacia el interior. Bituca nos comentó que se necesitaban cinco horas de ida y cinco de vuelta para hacerlo todo. 



Bajamos del coche y nos inscribimos en un papel indicando nuestros datos pagando 8000 kwanzas por la tasa de entrada.



Seguimos en paralelo a la playa donde vimos aves que revoloteaban en la orilla. 



Entramos en una zona protegida y en la arena pudimos ver cáscaras del cuerpo de calamar. 





Más allá vimos una duna gigante con una gran mancha negra y detrás encontramos una laguna con más aves. 



Era un paraíso para los animales. 



En la orilla vimos un león marino que se asustó al vernos y salió corriendo hacia al agua. 




Subimos las dunas con el coche y bajamos entre un vaivén de movimientos. Fue una jornada magnífica disfrutando de la naturaleza.




29 de agosto de 2024

ANGOLA : LOS MUHIMBAS


Con el 4x4 salimos en ruta a la búsqueda de la etnia de los muhimba. Estas tribus del sur empiezan con el prefijo "mu" y las denominan así porque todas tienen en común el mismo dialecto.




A una media hora de conducción nos encontramos con los poblados muhimbas, semejantes a las himba de Opuwo del norte de Namibia pero con la diferencia de que aquí no son nada turísticos. 




Llevaban las típicas rastas de barro con adornos de pelo artificial. Su pieles brillaban con el sol.



Viven del ganado en cabañas, son seminómadas y algunas mujeres iban bellamente engalanadas con su piel embadurnada de la tierra rojiza en la que viven y mezclada con grasa animal, pero no tan exageradas como en el país vecino.




Los niños se dejaban también fotografiar, llevaban trenzas unidas en sus cabezas y que les sirve a la vez de base para llevar carga. 




Proseguimos la ruta y nos paramos para saludar a dos motoristas muhimbas que llevaban cabras en cada moto. La vida de estas tribus cada vez se torna más difícil con la sequía y la falta de agua.




Al día siguiente visitamos un mercado donde se veían a las muhimbas y muhacaonas. 



Se encontraban algunas almorzando y aprovechamos para comprar pan en bolsitas para los pequeños. 




También había otras etnias en el mercado, las mucubal.



Estas últimas llevaban una tira ajustada en el pecho, signo de que están casadas y pertenecen a su hombre, según me dice Agostinho, nuestro conductor.



Algunas muhimbas iban bellamente engalanadas, incluso el adorno que una de ellas llevaba en la cabeza de huesos de cabra aún estaban frescos.



Esta noche cenamos cabrito y arroz blanco con un poco de ensalada. Una muhimba entró en el bar, iba con su bebé. Parecía algo perjudicada y nos pidió algo de comer Le dimos casi todo el arroz que nos trajeron (casi 2kgs) y de paso dio de comer también a sus hijos que eran pastores.




Ante nuestros ojos vimos el hambre que pasaban pues hasta los huesos roídos del cabrito se comieron. En primera plana nos dimos cuenta de lo dura que es la vida para estas tribus, abandonados en una tierra hostil .