Mostrando entradas con la etiqueta Fortalezas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fortalezas. Mostrar todas las entradas

23 de octubre de 2025

CERDEÑA : LA FORTALEZA DE CASTELSARDO

 

Desde Sassari nos dirigimos hacia la estación de autobuses que nos llevaba a Castelsardo. Se encontraba tan sólo a una hora de camino. Pasamos por la costa de verdes campos, dicen que esta es la carretera más bonita y espectacular de toda la isla.



Antiguamente se llamaba Castelgenovese y posteriormente Castelaragonese. Cuando llegamos con el autobús pudimos ver una panorámica del castillo, el pueblo en su falda y el puerto. 



Era una bella estampa que lo convierte en uno de los pueblos más llamativos visualmente hablando de Italia.




Subimos desde la plaza hacia el castillo por unas escaleras pintadas. es una cuesta que apenas se tarda en subir. Una vez arriba entramos en el Museo dell Intreccio del Mediterráneo, dedicado al arte de la cestería.



Se exhibían desde productos para la pesca hasta fruteros y bandejas, además de barcas de cáñamo los típicos “fasoi” que me recordaban a las totoras de Perú del lago Titicaca. 




También había cestas, tamices, canastas, instrumentos de pesca... etc.




Todos estos artículos que se exhiben en el museo están elaborados con un entretejido de fibras naturales vegetales de la zona mediterránea. 



Hay 9 salas distribuidas en dos plantas y también se muestra una parte de las típicas de Castelsardo, las propias de Cerdeña y de otros países como Argelia y Marruecos.




El museo forma parte de la fortaleza militar del siglo XII que visitamos seguidamente y que fue construida por la familia Doria, como bastión estratégico del sistema de defensa genovés en la isla.



En la terraza superior podemos ver espléndidas vistas de todo el norte de Cerdeña y la proximidad con Córcega.



Después de la visita nos fuimos hacia la Chiesa de Santa María delle Grazie, la antigua Catedral venerada por su bonito “Lu Cristo Nieddu” Cristo Negro del siglo XIV llamado así por el crucifijo oscuro. 



Esta iglesia es el centro de las procesiones que se celebran en la Semana Santa.Uno de los milagros que se le atribuye al Cristo Negro es la Salvación de Castelsardo del asalto de la flota francesa en 1527.



Paseando por su casco antiguo vemos calles con bonitas casas y plantas como en la mayoría de pueblos de la isla.  




Bajamos hacia la catedral donde se ve el Torreón con la cúpula de cerámica que destaca con el azul del mar. 



Ahora sí que tengo sensación de encontrarme en una isla, viendo la silueta de Córcega al otro lado del estrecho. 




Como hacen los italianos es la hora de comer y elegimos el Ristorante Aragonese, con magníficas vistas al mar.



Pedimos aperitivos variados sardos y fritura di pesce e frutti di mare, regado con vini Sfola, el típico vino a granel ya que las botellas son impagables.



A pocos kilómetros se encuentra la Rocca dell’ Elefante, cogiendo un bus desde Castelsardo. Es uno de los Domus de JAMA considerado Patrimonio de la Humanidad en el 2025 precisamente, junto con otros repartidos por toda la isla.

20 de octubre de 2025

CERDEÑA : EL PASADO CATALÁN DE L'ALGUER

 

Teníamos muchas ganas de conocer L'Alguer, primero por el idioma común que nos une, el català, además de los idiomas que se hablan en la isla, sardo e italiano y por su proximidad al mar.



L' Alguer dispone de una muralla para pasear a lo largo del mar. Nos alojamos en la Leo Guesthouse y Salvatore, el chico que nos recibe, nos  habla en catalá.



Dejamos las mochilas en la habitación y nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad. Desde el paseo marítimo se contempla el bello Capo Caccia.



La Ciudadela fue levantada por la familia genovesa Doria alrededor de 1102 en una península estratégicamente defendible. 



Al ser conquistada por los catalano-aragoneses cuando la batalla de Puerto Conte en 1353, colonizaron la ciudad con sus compatriotas dejando a los sardos en Vilanova Monteleone.



Reforzaron las fortificaciones y construyeron docenas de iglesias de estilo gótico y aristocráticas mansiones dejando un legado catalán en El Alguer.



A partir de 1354, los colonos procedentes principalmente del área de Tarragona y de la zona del Penedés, traídos por Pere IV, repoblaron El Alguer mientras que la población originaria sarda fue expulsada y deportada.



A partir de ahí se remonta el uso de un dialecto del català oriental en la ciudad, que perdura hasta nuestros días y que pudimos comprobar personalmente. 



En el Alguer se celebra a finales de septiembre la fiesta de San Miguel donde suelen hacer también torres humanas de hasta diez pisos, los típicos "castellers" y "gegants".



La mayoría de los sardos de L' Alguer viven de lo que les ofrece el mar, sobre todo de los crustáceos y el coral rojo que crece cerca de las profundidades de Capo Caccia.



Pero el coral que se extrae es estrictamente controlado con solo 25 buceadores oficiales. En el centro histórico hay joyerías dedicadas a la venta de coral y también se puede visitar su museo para saber un poco más de la historia del coral.



Hacemos un recorrido por la Torre de Sulis, del siglo XIX. El nombre se debe a un revolucionario que estuvo 22 años en prisión dentro de la torre.




El complejo de San Francesco es un monasterio del siglo XV de estilo gótico catalán. Nos dirigimos a continuación la Catedral de Santa María para ver en su interior el estilo renacentista.



Pasamos por el Café Constantino donde el Emperador Carlos V estuvo en 1541. Desde aquí nos vamos hacia la Marina donde se ubica el Fuerte de la Magdalena, justo frente a los barcos que salen para las Grutas de Neptuno.



Más allá vemos la Torre de San Telmo, el patrón de los navegantes. Tambièn podemos apreciar las iglesias de Nuestra Señora del Carmelo y la de San Michele, una iglesia jesuita ricamente decorada.



Nos vamos a cenar al restaurante Reina Margarita, tomamos pasta de fregola con frutti di mari y Francisco raviolis con bottarga y tomate.



Con la caída del sol, Capo Caccia se torna anaranjado y el puerto permanece iluminado. Vemos unas niñas junto a una heladería vestidas con un traje típico de la isla.



Al día siguiente fuimos a visitar las Grutas de Neptuno. En una combinación de barco más entrada a las grutas el precio sale por 35eu por persona. 





Es un trayecto de 40 minutos que nos lleva hacia Capo Caccia y bajo sus escarpadas rocas se encuentra una de las mayores grutas del Mediterráneo. 




Las estalactitas y estalagmitas son enormes y al contener agua en la superficie muchas de ellas se reflejan creando una bonita imagen.



Sencillamente es espectacular. La visita es guiada a través de una voz en off en inglés y dura otros cuarenta minutos.


18 de octubre de 2025

CERDEÑA : LAS CASAS DE COLORES DE LA BELLA BOSA

 

Desde Oristano nos fuimos en autobús hacia la localidad de Bosa a través de una hermosa carretera de la costa y de interior.



Son dos horas de camino desde Oristano, la capital de la provincia y el paisaje es de un verde que contrasta con el azul del mar.



Cuando llegamos a Bosa enseguida localizamos el Hotel la Torre del Pozzo, ubicado en el barrio de Sa Costa, en el centro de este bonito pueblo de no más de 7500 habitantes.



Bosa es el único pueblo de Cerdeña que ha crecido a orillas de un río, el Temo, único a su vez por ser el único navegable de la región.




Damos un paseo por la calle principal Vittorio Emanuelle y la zona del río que recorre su curso hasta llegar al mar en la Marina.



Cruzamos el puente hacia el barrio de de Sa Conzas donde se encuentran las casas de colores adosadas que se utilizaban como curtidurías pues eran los antiguos almacenes.




Desde aquí hay buenas vistas del otro lado donde se puede ver el castillo y el barrio de Sa Costa donde las casas están pintadas de alegres colores y decoradas con plantas.




Después nos fuimos a tomar unos aperitivos al restaurante Bacco donde probamos una selección de quesos con distintas tostadas y unas “patatines” de la casa con una copa de vino sardo. Deliciosos los dos platos.



Tras un breve descanso en el hotel para dejar las mochilas, nos dirigimos al Castelo por las sinuosas calles estrechas empedradas, con escaleras que nos llevó enseguida sin apenas esfuerzo. 




Una vez arriba pagamos la entrada de 5eu por persona. Hay unas pasarelas marcadas donde se puede caminar por las murallas del Castillo de Serravalle o como popularmente se conoce de Malaspina y subir a su torreón.




La familia Malaspina, de origen toscano, se ubicó en la localidad hacia el siglo XII aprovechando la existencia del único río navegable de la isla.





Las vistas de Bosa y el río Temo son fantásticas. Bajamos por las calles empedradas con sus casas coloridas, macetas decoradas disimulando tuberías, mucha plantas adornando las entradas, incluso algún techo de parra con uvas.




Por la noche nos dimos el gustazo de ir a cenar en La Locanda di Corte, situado en una plaza de adoquines donde sirven deliciosos platos de gastronomía local.




Francisco pide pez espada con habitas y yo macaroni con fondo de calabaza y gamba cruda en carpaccio.



La vida se detuvo por unos instantes mientras paseamos por la noche iluminada en la bella Bosa.