7 de mayo de 2011

ARMENIA : LOS MUSEOS Y MERCADOS DE EREVÁN


Ereván es una de las ciudades continuamente habitadas más antiguas del mundo (fundada en 782 a.C.) y conocida globalmente como la "Ciudad Rosa" debido al color del tufo volcánico usado en sus edificios. Ubicada a orillas del río Hrazdan y con el imponente Monte Ararat dominando su horizonte. 



La ciudad combina una vibrante vida cultural con una arquitectura que fusiona el diseño neoclásico soviético y las raíces milenarias armenias. A medida que nos acercábamos al centro la encontramos más bonita y arreglada.



Andamos hasta una de las plazas más importantes de la ciudad donde se reúnen varios edificios interesantes soviéticos, es la Plaza de la República.



Desde aquí seguimos nuestro itinerario hacia el hotel Marriot donde había una terraza al aire libre justo en la fachada principal, es lugar de encuentro de expatriados y gente de negocios.



Proseguimos el trayecto hasta llegar a la Plaza de la Ópera siguiendo una calle peatonal llena de tiendas de moda. 



Justo en la misma plaza se encontraban locales con terrazas en forma de carpas con un ambiente muy dinámico y lleno de gente.



Como eran casi las 19:00 hrs. cenamos en el Dolmana, un restaurante armenio con buena cocina local, vinos y coñacs excelentes. Nos invitaron a un Ararat de 5 años y brindamos en presencia de los camareros. 




Despues nos fuimos hacia la Plaza de la República donde realizaban una exhibición  de luz y sonido en las fuentes.  



Al día siguiente comenzamos con la visita al Museo de Matamadaran donde pudimos apreciar una serie de manuscritos armenios y de otros países desde el siglo V hasta el XVIII. 




En el museo solo se mostraba una mínima cantidad de ellos pero hasta la fecha contiene unos 1800 manuscritos. Es quizás el museo más interesante de la ciudad después del Museo del Genocidio.




Los manuscritos fueron recuperados desde los años 60 hasta obtener una coleccción importante para poder abrirlo en los años 70. Pagamos nuestro ticket y el permiso para hacer fotografías. 



En el Museo había auténticas maravillas, desde manuscritos iraníes, pasando por indios, rusos armenios…etc. También había cartográficos, mapas, partituras musicales, todos ellos decorados con magníficos dibujos hechos a mano. Incluso se encontró un pergamino que fue localizado entre los monasterios de Haghpat y Sanahin en Armenia. 




Al salir del museo nos fuimos con una matriuska a la ciudad sagrada de Edmiadzin, el Vaticano armenio pues es Patrimonio de la Hmanidad desde el 2000.



El ambiente era relajado, paseamos por los jardines y las idas y venidas de los popes hacía que fuera un lugar entretenido para sentarse y observar.



Compramos dos khachkars (cruces armenias de granito) una para mi y otra para Jorge Sánchez, un gran viajero para hacer con él un trueque con uno de sus libros.



Volvimos a la ciudad donde nos dejaron justo en la Mezquita Azul y enfrente se encontraba el Mercado de Shuka donde se exhibía una amplia gama de verduras, especias y frutos secos.

 


Era digno de ver como presentaban sus productos. Nos volvimos locos comprando 2'5kgs de frutos secos para toda la familia pues nuestro viaje ya llegaba a su fin.




Por la tarde visitamos el Museo de Serguéi Paradzhánov, un artista de origen georgiano polifacético pero armenio de adopción donde mostraba en su magnífica casa una extensa representación de su larga carrera artística. 



Fue director de cine y creaba cuadros y  collages originales con distintos materiales. Estuvo encarcelado durante varios años por ir a visitar a su hijo a Georgia porque se encontraba enfermo. 





Uno de sus filmes más destacados es “The color of pomegranates” de los años 60. Este museo nos lo recomendó Garmin al que conocimos en el viaje al Nagorno Karabaj. 






A la mañana siguiente, antes de marchar hacia el aeropuerto, pudimos visitar un mercado al aire libre donde encontramos objetos curiosos de la época prosoviética, y ropa.

4 de mayo de 2011

NAGORNO KARABAKH: LA REPUBLICA INDEPENDIENTE NO RECONOCIDA



Los últimos cuarenta kilómetros que faltan para llegar desde Armenia a nuestro destino es un paso de montaña con curvas interminables. Podríamos traducir Nagorno Karabakh  como “jardín montañoso”. De hecho, el paisaje se asemeja más bien a Suiza pues sus montañas están cubiertas con un manto de color verde profundo.




Llegamos a la frontera y nos piden los pasaportes para pagar por el visado y sellarnos la entrada. La garita es un simple vagón de tren abandonado. Pagamos y seguimos nuestro rumbo hacia la capital, Stepanekert.




La República de Nagorno Karabakh se encuentra en la región del sureste del Caúcaso. Era en principio una antigua provincia soviética poblada por una minoría azerí y de armenios en su mayoría, tocando casi su totalidad a la República de Azerbayán. 





Autoproclamada república independiente desde 1991, no está reconocida por la Unión Europea ni por Rusia, ni tan siquiera por las dos repúblicas que se la disputan, aunque Armenia apoya la independencia. 





Esto provocó en el 1998 un enfrentamiento como guerra no declarada entre las dos etnias hasta el año 2004 que fue declarado el alto al fuego para entrar en un proceso de paz que a día de hoy todavía no se ha solucionado.

  


Una vez alojados en el centro vamos a visitar el Museo Estatal de Artsakh, donde una guía nos explica en inglés todo lo acontecido en la guerra pero desde un solo punto de vista y donde no aparece ni una solo fotografía de mezquitas ni de la cultura azerí.






El presidente de Nagorno Karabakh, Bako Shakayan, ganó las elecciones en 2007 pero todas los temas económicos son llevados desde Armenia. Y me entran las dudas y me cuestiono ¿cómo una región de 150.000 personas pretende hacerse independiente? 





Nos vamos hacia la fortaleza de Askerán, del que queda tan sólo un largo muro de 14km con alguna de sus torres de vigilancia. Me siento en una de las torres, contemplando las vistas e intentando imaginar  subida en ella, como si de un testigo mudo se tratara, el conflicto del pasado pero que sigue aún muy vigente. 




A 40 kilómetros de Stepanekert, al oeste, se encuentra el Monasterio de Gandzasar, que data del siglo XIII. Este monasterio se ubica en un precioso cañón con un cementerio mirando a las montañas. Es la estructura más importante que queda de Nagorno Karabakh. En su interior contiene numerosas inscripciones y katchkars, las bellas y místicas cruces de piedra.





Paseamos por el cementerio y en sus tumbas podemos ver las fotografías insertadas en la piedra de cada nicho, típico de las poblaciones del Caúcaso. Este es un lugar precioso para el descanso eterno.





Después de hacer una parada en Vank para comer en un restaurante en medio de la naturaleza, visitamos el mercado  de Stepanekert. Hay gran variedad de frutas, verduras, y algunas delicatessen locales, un mercado humilde donde la gente es muy agradecida al comprarles frutos secos y vodka. 





Pienso en ellos imaginando el calvario que habrán vivido hace escasos años. Se pone a llover de repente de forma salvaje, como las montañas que nos rodean y por las que escapaban los azerís cuando la guerra. Nos refugiamos en la sección de ropa y zapatos que parecen de los años 70.




Emprendemos camino hacia Sushi, o Shusha en azerí, la ciudad donde hubo la mayor masacre destruyendo todas las mezquitas. Pregunto y exijo educadamente que queremos visitar las ruinas de las dos o tres mezquitas, sabemos que hay algunas aún en pie a pesar del lamentable estado porque es el único legado musulmán que existe cuando los azerís convivían con armenios en estas tierras en armonía y paz. 






Aunque es peligroso por el estado ruinoso en el que se encuentran, allá que nos vamos corriendo entre la lluvia y la neblina para ver lo poco que queda de ellas entre restos de tanques y edificios ruinosos. Es un momento breve pero muy emocionante y único.  




Por último visitamos una iglesia de aspecto nuevo e impoluto. Su interior apenas tiene interés pero me llama poderosamente la atención el ver un fresco con una imagen colgada de un santo protegiendo en su mano derecha  un icono de la virgen y en su mano izquierda lleva un puñal. 




Pregunto a la guía que nos acompaña en el viaje que significa ese simbolismo a lo que no sabe darme respuesta, se queda en blanco un poco avergonzada.




Esta noche compartimos la cena con el grupo que nos acompaña un iraní de origen armenio y su esposa, una inglesa, un ruso de origen turco y su pareja un armenio de origen azerí, un suizo despistado y nosotros dos. 





Es este un interesante cocktail de nacionalidades donde nos encontramos todos en buena armonía y en el que cada uno expone su  punto de vista…parece  que entre todos intentamos arreglar el mundo…a base de vodka y frutos secos tras la cena.