31 January 2015

COREA DEL SUR: EL VOLCAN ILCHULBONG Y LAS MUJERES BUZO EN LA ISLA DE JEJU

Fecha del viaje: Sept.2014
Extracto de Mi Diario de Viajes:
 
Annyeon Maseyo!
 
Esta es la forma de saludar en coreano y que se suele escuchar a todas horas, ya sea por la mañana, tarde o noche. Es una de las palabras que más hemos oído durante el viaje. Pero en la isla de Jeju hablan su propio dialecto, incluso se dice que los estudiosos en el tema lo consideran un propio idioma. A decir verdad, los coreanos que vienen a pasar unos días de descanso en la isla les supone un verdadero problema pues apenas lo entienden.
 
 
Después de un buen desayuno salimos desde Seogwipo, la capital del sur de la isla, para ver uno de los verdaderos "highlights" , el volcán Seongsan Ilchulbong, uno de los Patrimonios de la Humanidad en Jeju.
 

 
Se encuentra ubicado a 210 metros sobre la playa y saliendo al mar. Al cráter llegas en unos veinte minutos o una media hora sin prisas subiendo por un entramado de escaleras bastante empinadas donde uno contempla el paisaje  en distintas perspectivas de la playa y el pueblo de pescadores que se han pintado de colores pasteles.
 

 
Todo hay que decirlo, Jeju es muy tranquila en la mayor parte de la isla, pero en los sitios más turísticos se nota la presencia de los chinos ya que según nos comenta Miguel, un chico español que encontramos en el autobús y que trabaja en import-export en Shanghai, desde allí disponen de vuelo de bajo coste directo y el jaleo que se traen cuando van en grupo es para los mismos nativos una molestia, pues por lo que venimos observando estos días, los coreanos aprecian y respetan la naturaleza ya que son muy aficionados al senderismo y montañismo.

Una vez en la cima se puede ver la espectacular caldera cubierta de un manto verde de césped pues la tierra volcánica porosa hace que sea imposible la acumulación de agua en su cima.
 
 
 
Pero lo más interesante de esta excursión se ubica en una pequeña playa justo al lado en la parte oeste del volcán y en donde un reducido grupo de mujeres buzo "haenyeo" pescan a pleno pulmón sumergiéndose a bastantes metros donde se les puede ver fácilmente en faena. Después se puede degustar lo recién pescado. Estas mujeres trabajan en forma de cooperativa y allí mismo a pie de playa disponen de un pequeño chiringuito donde te preparan el pulpo, las ostras, moluscos, algas y otras "delicatessen" para el paladar, eso si en crudo pero con diferentes salsas de acompañamiento y algún encurtido. 
 
 
 
Lo sorprendente es que algunas de las mujeres"haenyeo" son sexagenarias y parece imposible que aún puedan continuar realizando este duro trabajo. Se sumerjen sin bombonas hasta dos minutos o más. Antes de entrar en el agua dedican una canción con coreografía incluida para los allí presentes.


Seguidamente empieza el show donde se preparan con sus gafas, boyas, trajes de neopreno muy rudimentarios y las aletas pero a los pocos minutos empiezan a sacar y enseñar en sus redes lo que han pescado. 
  

 
 
Antiguamente eran los hombres que pescaban pero al marchar a la guerra tuvieron que hacerlo las mujeres y la tradición se mantiene hasta el día de hoy, incluso hay una escuela para las mujeres que desean iniciarse en esta dura profesión.
 
 
Todo un placer y una experiencia poderlas ver en su trabajo cotidiano...
 

12 October 2014

TUNEZ: LA ABUELA DE CHENINI



Fecha del viaje: Junio 2014

Extracto de Mi Diario de Viajes:


Al llegar a Chenini nos despedimos de Ahmed y mientras dejamos el coche abajo quedamos deslumbrados por la belleza de este pueblo encaramado en la montaña. Emprendemos camino cuesta arriba pues para acceder al pueblo hay que subir por un entramado que nos dejará en el único hospedaje que existe en Chenini y que ni siquiera aparece guía de viaje.



En realidad llegamos a un restaurante, avisamos de nuestra llegada y nos presentan al gerente que se llama Mohamed y nos da una llave grande que pesa como medio kilo. Nos acompaña un chaval para saber cual es nuestra habitación troglodita que se encuentra todavía más arriba de la montaña y excavada en la roca. Está a unos trescientos metros de distancia lo cual nos parece genial pues estaremos tranquilos en armonía con el silencio y la naturaleza.





Quizás este sea el lugar más bello de todo el viaje. Nuestra habitación es en realidad una casa donde pueden dormir hasta 10 personas. Hay una terraza donde la vista de la antigua "kalaa" o fuerte bereber es espectacular. Las casas aparecen en diferentes niveles, escalonadas, como si fuera una gran fortaleza dormida en el tiempo pues algunas de ellas se encuentran abandonadas, en cambio en otras aún vive gente.







Nos dirigimos hacia la parte antigua pasando por la mezquita y saludamos a los tunecinos que se encuentran en el bar del pueblo viendo un partido de fútbol. Justo al lado hay un pequeño puesto de rosas del desierto, esa piedra maravillosa que me regaló en su día un amigo nuestro en su viaje a Túnez.




Para subir hay un pequeño camino de cabras pero marcado. El antiguo pueblo parece abandonado, pero a lo lejos oímos una voz y un perro que ladra de forma descontrolada y es que el sabe que somos forasteros. Así que nos acercamos sin saber si está atado o no y no sabemos si vamos a tener que salir corriendo. Pero cuando vemos que hay una mujer que nos llama haciendo ademán con la mano para que vayamos, nos acercamos emocionados.




Esta mujer es una auténtica troglodita, sus vestimentas son de un magnífico colorido, ornamentada con sus abalorios y va tatuada en la frente y barbilla. Nos invita a entrar en su casa de piedra, calma al perro y nos hace una señal de que ya está atado.


Aquí es donde vive, una casa cueva que dispone de un patio central y tres estancias. Tiene una pequeña despensa, una cocina con un fogón, una nevera y unos cuantos cuencos y al fondo el dormitorio con una cama un pequeño telar. Todo muy rudimentario.


Le preguntamos la edad en forma de signos y nos dice que tiene 92 años y que es la mujer más mayor del pueblo, que tiene una hija que vive unas casas más atrás y que en el pueblo viejo habitan unas 80 personas pero la mayoría viven en la parte nueva unos kilómetros más abajo.


Es una auténtica bereber, nos ofrece te y nos deja que le hagamos una foto para el recuerdo a cambio de unos pocos dinares, es su modo de subsistir adaptada a los nuevos tiempos. Su porte es el de una mujer digna y que a pesar de su edad, aún conserva la esencia de la belleza.


Nos despedimos de ella dándoles las gracias por recibirnos y seguimos el camino subiendo por un sendero pedregoso hasta llegar a la cima, donde también se encuentran los antiguos " ksour" que a día de hoy, los emplean para almacenamiento. Las casas mayormente se encuentran medio abandonadas con puertas hechas de tronco de palmera.


Desde lo alto vemos como va cayendo el sol , presenciamos una puesta preciosa y a los pocos minutos bajamos pues empieza a bajar la temperatura.

Vamos a cenar al restaurante que hay donde el mismo Mohamed nos sirve una ensalada tunecina, un brick de huevo y queso y un plato de cous-cous . Nos acompaña un rato en la cena y le preguntsmos cuando es el Ramadán, nos dice que dentro de tres semanas y que cuando finaliza hacen una fiesta de reunión. Pero después del Ramadán hacen el Eid Al-Adha, una gran fiesta donde sacrifican varios corderos y van a casa de la familia y los amigos invitando también a los pobres.


Mañana Mohamed tiene gestiones importantes que hacer porque le viene un grupo al restaurante a comer pasado mañana y bajará con nosotros en el minibús de las 9. Nosotros conectaremos en Nouvelle Chenini con un autobús que nos llevará a Tataouine.

6 September 2014

TUNEZ: LA RUTA DE LOS KSOUR


Fecha del viaje: Junio de 2014

Extracto de Mi Diario de Viajes:



Emprendemos desde  Toujane la ruta de los Ksour, los graneros fortificados. Llegamos a Ksar Halouf, un granero emplazado en un montículo donde se guardaban los cereales y otros productos como el grano de trigo, cebada y aceite.





Antaño, el que cuidaba del ksar, mayormente un religioso, controlaba y racionaba los productos de las cosechas para los propietarios que venían a buscarlos. Así podían tener el control del uso de los cereales y tenerlos guardados y conservados por tiempo aprovechando las buenas cosechas. Se construían en las laderas de las montañas o en sus cimas.






Los ksour estaban formados por varias ghorfas que pertenecían a una o varias familias y eran construidos en piedra de forma alargada y estrecha, acabando en la parte superior en forma oval con diminutas puertas que se construían con tronco de palmera para protegerlos de los ladrones e insectos.


Disponían de varios pisos.





A día de hoy la mayoría se encuentran derruidos y sólo se conservan algunos para el turismo, incluso se utilizan como alojamientos. Otros se fabricaron nuevos y se encuentran en el desierto o en el campo donde se sigue la tradición de almacenar los cereales.




A continuación visitamos el Ksar Hadada, famoso por ser utilizado por George Lucas para la recreación de la población Mos Espa del planeta galáctico de Tatooine (de Tatauine) para la película "Star Wars, la amenaza fantasma".






Esta película se rodó en Julio de 1997. Aquí también existió un pequeño hotel dentro del recinto para poder experimentar lo que es dormir en unas "ghorfas" o graneros, pero a día de hoy permanece cerrado y abandonado a la espera de que algún empresario quiera de nuevo reformarlo.
     



30 August 2014

TUNEZ: MATMATA Y LAS CASAS TROGLODITAS


 
Fecha del viaje: Junio 2014

Extracto de Mi Diario de Viajes:


Después de desayunar temprano salimos del campamento para llegar a Matmata, donde nos alojamos en una casa subterránea convertida en hotel. El hotel Marhala es una pieza de museo donde se muestra claramente lo que es una vivienda al estilo troglodita.


El recepcionista muy amable nos enseña dos opciones de habitación, dándonos un precio más que razonable con media pensión y como que no hay demasiadas opciones fuera, aceptamos.
  

Es como si una bomba hubiera agujereado el suelo formando un círculo perfecto.La habitación cueva da a un patio principal sin techo, así que por la noche se pueden ver las estrellas.
 
  
Estas casas permanecen encaladas y esto hace que la temperatura se mantenga durante todo el año a unos 17 grados centígrados, haga la temperatura que haga fuera. Los bereberes se acostumbraban a vivir en este tipo de casas pues los alimentos se conservaban bien durante todo el año y así también disponían de calefacción y aire acondicionado al natural. Subiendo por un lado de la casa se puede apreciar la forma que tiene circular. Estos cráteres se formaron cavando porque la roca es muy porosa.

  
El paisaje que rodea a Matmata es lunar. Es un pueblo de 1500 habitantes y es árido y rocoso. Es desierto pedragoso y se encuentra a unos 800 metros sobre el nivel del mar por lo que no hace una calor excesiva.




Damos un paseo y nos dirigimos primero al Museo Bereber ubicado en otra casa típica trogodita donde entramos por un largo pasadizo que lleva a un patio central con un pozo y una rueda de molino para aplastar las olivas .


Este museo está gestionado por mujeres que se dedican a la confección de alfombras y a las llaves tradicionales. Estas llaves que llegan a medir hasta 30 centímentros, sirven para liberar las puertas tradicionales que se cierran con pasadores de madera traspasando los muros.




Hay varias habitaciones donde se escenifica la vida rural bereber y se exhiben los utensilios típicos de labranza, el telar y otros objetos de la casa. A unos metros vemos otra casa que permanece vacía pero que nos llama la atención pues hay un gran letrero para visitarla. Entramos pues es también en otra de las casas museo, pero no hay nadie.



 
Nos acercamos ahora para curiosear en el Hotel Sidi Driss, donde George Lucas rodó una de las escenas de "Star Wars, la amenaza fantasma". Aunque nos decepciona un poco, áun se conservan los cochambrosos utensilios que hizo construir de hierro para la película y que sirvieron de decorado. No me extraña que viniera a este lugar a rodar por ser un lugar espectacular lleno de agujeros en el suelo pareciendo un queso gruyère todo el pueblo.
 
 
Por el camino nos acompaña un señor que viene de comprar el pan y nos comenta que este es un pueblo muy tranquilo pues apenas vienen turistas ultimamente, el tiene una fábrica de "narguiles" pipas de agua. Cuando llega a su casa, nos desea que tengamos un buen paseo.

  
Una niña también lleva dos barras de pan gigante, tan grande como ella. Le pregunto su nombre en francés pero no me contesta, debe tener unos siete años, quiere salir en la foto que voy a hacer y posa para mi sin decirme nada, parece ser a esa edad es cuando empiezan a estudiar francés. Haciendo el gesto de adiós con la mano, se va con sus barras de pan camino a casa. Esto nos recuerda que se aproxima la hora de la cena en el hotel donde acudimos puntualmente a eso de las siete .

  
  
El restaurante es otra cueva donde nos sirven un rico menú de ensalada, salsa harissa, brique de verdura y patata y pollo estofado. De postre sandia, nos sentimos como en casa. Y nos vamos a descansar y a disfrutar de nuestra habitación cueva.