10 October 2015

VANUATU: TANNA, LA ISLA DE LA FELICIDAD

Gracias a Pilar Tejera y Ediciones Casiopea por incluirme entre las finalistas en el VII Premio Internacional Relatos de Mujeres Viajeras, editado en Octubre 2015. 
 
Fecha del viaje: Noviembre 2009
 

Nunca pensé que en este bello rincón del mundo donde Tanna es llamada " la isla de la

felicidad", en Vanuatu, algo así me podría suceder: 
 



Ese dia salimos temprano mi amigo y yo de nuestras cabañas de excursión rumbo a

unas cascadas donde apenas existía información . Pero estábamos seguros que con la
ayuda de la gente local lograríamos llegar .


La isla es preciosa y la gente nos saludaba al pasar, los niños nos sonreían con sus caritas
iluminadas por la emoción al vernos, corrían para acercarse y tocarnos. Los adolescentes
llevaban grandes cuchillos afilados en forma de sables entre otras cosas, para cortar las
hierbas y matojos y facilitar el camino por la selva.
 


Antes de llegar al poblado de Imaho, vimos a lo lejos una pequeña iglesia. Dos niñas del
pueblo ,Stephanie y Silvie al preguntarnos a donde nos dirigíamos desearon enseñarnos el
camino hacia las cascadas pues con su lenguaje local entendimos que estaban aún muy
lejos y que no había indicaciones, así que decidieron acompañarnos sin más, por lo que quedamos

encantados.



 
Después de andar más de tres horas, el camino empezaba a volverse mucho más empinado
y tortuoso bajando y subiendo por precipicios y finalmente llegando a un gran río que
atravesamos y donde la mujeres se encontraban lavando la ropa. Seguimos el cauce del río.
 


 
Yo, sumida en mis pensamientos daba las gracias a estas niñas que nos acompañaban
porque si no solos no sabriamos volver. Desembocamos a la otra parte del rio donde las
aguas eran mucho más tranquilas. Aquí se encontraba un padre tranquilamente
con su hijo pequeño desnudo bañandose pero que al vernos rompió a llorar porque esa
reacción de susto y miedo que tuvo era por ser la primera vez que veía al hombre blanco,
según las palabras del padre que se comunicó con nosotros en francés.



 Esto me hizo
reaccionar y me di cuenta que nos encontrábamos muy lejos de la civilización.
Aprovechamos para preguntarle si sabía el tiempo que faltaba para llegar a las cascadas, si
se encontraban cerca y nos dijo que no, que aún faltaban casi dos horas más.
Como el camino se hacía cada vez más dificultoso opté por quedarme en este
lugar para bañarme en el rio, contemplar el paisaje y reflejar esos momentos en mi diario de
viaje porque el lugar merecía una parada. Era maravilloso.


Tambien todo el recorrido que
habiamos hecho de ida tendríamos que hacerlo de vuelta y le dije a mi amigo que
yo le esperaría aquí, que subiera sin mí tardara lo que tardara.
Finalmente decidí bañarme pues me quedé sola, el agua estaba fría y me llegaba hasta la
cintura pero era muy recofortante después de una larga caminata. Al cabo de un rato una
señora se acercó a buscar agua y al verme me sonrió, merodeaba un poco por mi entorno
y le invité a que se bañara conmigo. Apenas hablaba palabra en inglés o francés, legado de
haber sido condominio en tiempos pasados. Su idioma es el bislema, pero en todo Vanuatu
hablan unas catorce lenguas. Rose tiene dos hijos pequeños. Se quedaba junto
a mi a un lado cantando y cuando ella terminaba de hacerlo cantaba yo y nos reíamos y
jugábamos con el agua. Era un placer poder compartir estos momentos tan íntimos con
ella, por lo que me sentía muy feliz y enseguida me hizo recordar que Tanna era conocida
como "la isla de la felicidad".


Cuando se marchó despidiéndose con una sonrisa, salí y me recosté en una palmera caída

para tomar el sol, reflexionar, contemplar y escribir lo que sentía en esos momentos de

solitud al encontrarme con la madre naturaleza.
 
Rompió a llover durante unos quince minutos y el sol desapareció pero de nuevo al remitir
la lluvia resurgió de nuevo. Continué tomando el sol pero al cabo de un buen rato vi que
en la lejanía había un chaval de unos 16 años que andaba espiándome. Me giré y no le di
importancia siguiendo con lo mío pero alerta. Al cabo de unos segundos volví la vista atrás
de nuevo y cada vez lo tenía más cerca, parecía que iba avanzando como una gacela de
ágiles brincos . Esta vez presentí algo, mi intuición me decía que algo venía a buscar
porque cuando me giré de nuevo recogiendo mis cosas y vistiéndome, lo tenía casi encima.
Aparenté tranquilidad y en ese momento se tocó sus partes señalando también las mías. No
pintaba nada bueno y al ver que yo no le hacía caso y seguía leyendo hizo el ademán de
sacar el cuchillo sable que llevaba poniendo la mano en la empuñadura y al ver que yo ni
me inmutaba me hizo ademán para que le hiciera una felación. Al ver que yo
permanecía allí sin transmitir miedo  y gesticulando que estba loco y diciéndole
que se marchara , aún dudaba y buscó una  gran piedra
 
para arrojármela en la cabeza . Como no estaba a más de medio metro de mi
pensé "he de ponerme de pie firme y gritar" porque la piedra me la iba a lanzar con todas
sus fuerzas.
Así que me puse de pie y llamé a mi amigo gritando "Sébastien, vien ici s'il vous plait' para
hacerle creer que mi amigo se encontraba cerca.
El entonces observó a todos lados todo lo que alcanzaba su vista de lince por si aparecía el
tal Sébastien y entonces echó a correr. Cuando lo vi salir, me dije "pies para que os quiero"
para salir pitando de allí y suplicando que no volviera a aparecer.
En ese momento si que me entró el miedo porque me encontraba sola y tenía que atravesar
el camino de vuelta corriendo y de forma instintiva para acercarme al menos al poblado de
Imaho que se encontraba a unos 20 minutos de allí. Mis mis piernas treparon, atrevesaron
el río, saltaron y corrieron sin mirar atrás, estaba muerta de miedo pues aún me quedaba
mucho por recorrer sin saber con quien me encontraría por el camino.
Fueron los 15 minutos más angustiosos de mi vida, primero porque no recordaba bien el
camino con el temor de equivocarme y segundo porque no se si el chaval de 15 o 16 años al
verse engañado volvería a buscarme y me alcanzaría pues corría como un gamo. Además
todos los hombres llevaban machete y temía encontrarme con alguno, ya no confiaba.
Deseperadamente pensaba que pronto tenia que encontrarme con la plaza de la cabaña en
el árbol pues al partir me quedé con ese punto de referencia a la salida del pueblo a la ida.
Eso significaría que me encontraría cerca de Imaho y allí me sentiría segura.

 
No vi a nadie por el camino. De repente, como una aparición, vi la casa del árbol por lo que
me alivié pero fui corriendo a las cabañas del poblado para pedir auxilio y explicarles lo
ocurrido. Me encuentré a niños jugando que al verme se acercaron y yo les pedí ver a su
mamá. Salieron varias mujeres de la casa y me acogieron enseguida al explicarles lo
sucedido, me preguntaron como vestía el chaval para saber si era del pueblo pero al decir
que iba casi desnudo me aseguraron que sería de una de la tribus de las montañas.
Fueron a hablar con el jefe del poblado y nos aseguraron que no era de Imaho pero les di las
gracias por su ayuda.


Me quedé el resto de la tarde con las mujeres que me hicieron
compañía y les di mi comida agradecida para que los niños la compartieran.
Esperé a que volviera mi amigo y pasé el rato jugando con los niños y los cerditos que
criaban en la choza.
 

Allí, con un cúmulo de sentimientos y sensaciones volví a ser feliz.

28 March 2015

COREA DEL SUR: UNA NOCHE EN EL TEMPLO HAEINSA

Fecha del viaje: Septiembre 2014
Extracto de Mi Diario de Viajes:
 
El autobús nos deja a una distancia de un kilómetro y medio del templo y montaña arriba nos dirigimos por un camino donde hay varios senderos. Pasamos por pequeños ríos y frondoso bosque. Sólo oímos el relajante ruido del riachuelo y los pájaros.
 
Haeinsa es uno de los templos budistas más bellos de Corea situado en el Monte Kaya entre montañas por lo que se convierte en un lugar mágico. Finalmente subimos por una  escalera empinada y engalanada de banderas donde se encuentra la entrada que preside una gran puerta de madera decorada. El templo fue construido en el año 802 en Gyeongsang del Sur, en Corea del Sur.

Nos dirigimos a la oficina de información. Aquí nos indican a que pabellón debemos ir para hacer el check- in. Junto a nosotros se encuentra un coreano que también va a pernoctar y que de forma curiosa nos mira en la hoja de inscripción del "temple stay" lo que vamos rellenando.

 


El monje nos hace pasar descalzos y nos sentarnos en el suelo. Nos da un tríptico con las instrucciones y las normas para asistir a las dos ceremonias de los monjes, así como los horarios de las comidas y otros detalles del templo. Nos dice que deberemos dormir separados pues cada uno debe pernoctar con personas del mismo sexo, es uno de los requisitos que hay que aceptar para alojarse.


  
Son las cuatro de la tarde y nos dirigimos a las habitaciones donde dejamos el equipaje. Las habitaciones son amplias y en donde se duerme de forma tradicional, en tarima de madera con "ondol", la calefacción típica que transcurre bajo el suelo.  


Una vez instalados, aprovechamos para visitar el recinto del templo pues lo cierran al público a las cinco y media de la tarde. Ya solo quedamos los que nos alojamos esta noche, somos unas ocho personas.  El lugar es precioso con templos de distintos tamaños diversificados por el enorme recinto.

  
En el Changgyong P'ango, está guardado la Tripitaka Coreana, la más completa colección de textos budistas, con grabados en los 80.000 bloques de madera y protegidos, por lo que se consideró formar parte del Patrimonio de la Humanidad.


 
En 1592 el templo fue quemado por los japoneses y accidentalmente de nuevo en  1817 en el que milagrosamente, el Tripitaka Coreana sobrevivió. Por tercera vez, el templo escapó de la Segunda Guerra Mundial cuando un piloto surcoreano trabajaba para las Fuerzas Aliadas y se negó a bombardearlo.

 A las 6 menos veinte de la tarde los monjes previamente se han introducido en el comedor y unos quince minutos más tarde lo hacemos nosotros entrando por otra. Hay un bufete donde uno se puede  servir sopa picante de rábano, arroz, encurtidos, tofu, judías verdes, y otras verduras. Comemos en mesas separadas  en silencio observando a los monjes que permanecen impasibles a nuestra presencia. El respeto y la solemnidad se impone en la sala. Las bandejas las devolvemos a los cocineros.

 
Ya  oscurece y salimos a pasear y aunque disponemos de una hora libre, pues el tiempo disurre rápido, pronto nos llaman con repiques de tambor para presenciar la ceremonia de la noche. Ya ubicados en el templo principal, los monjes van entrando con las manos en forma de oración e inclinando la cabeza.
 

Cuando han entrado todos los monjes empieza el oratorio. Hay tres budas principales y se encuentran cara a ellos. Los visitantes locales también se encuentran rezando en las esquinas, tres de ellos junto a nosotros que observamos en silencio y atentos.  Sentados todos los monjes en posición de flor de loto empiezan a hacer genuflexiones sin parar sin apenas apoyar las manos al levantarse. Son 108 genuflexiones en total entre cánticos, sonidos de campanillas y repiques de tambor.


Finalmente el monje principal canta y recita con su tablilla hasta que prácticamente queda solo marchando los demás monjes inclinándose hacia el Buda central y uniendo las palmas de las manos sin dar la espalda al salir . La ceremonia dura unos 50 minutos. Es un budismo solemne, el llamado de camino de largo recorrido, basado en las reglas de Confucio. A las tres y media de la madrugada se repite la ceremonia pero aún de forma más solemne.

 
Descubro un dormitorio vacío donde hay colchonetas así que me proveo de dos, una  para mi compañera de sueños y otra para mi. Después me entero que solo son para que duerman los hombres según un señor que se aloja en la habitación de al lado. No le hago caso y me las llevo. Mi compañera de habitación me lo agradece pues así estaremos un poco más cómodas. A cambio me ofrece unas golosinas y yo comparto con ella unos pastelillos que traigo de judías. Apenas sabe inglés ni yo coreano pero nos entendemos y nos reímos al tener que gesticular a veces.  Tiene un aspecto joven y un rostro que refleja bondad y generosidad. Con las 108 genuflexiones que se ha hecho y sin mostrar apenas cansancio se ha ganado el sambenito de una fiel devota.  Es la primera vez que viene a alojarse aunque ha venido otras veces a visitarlo. Vive en Daegu y mañana, después de desayunar  nos llevará a la estación de autobuses con su coche...
 

28 February 2015

COREA DEL SUR: EL FESTIVAL DE MASCARAS EN HAHOE

 
Fecha del viaje: Septiembre 2014
Extracto de Mi Diario de Viajes:

Llegamos a Hahoe en un taxi desde la estación de Andong. Esta bella aldea fue reconocida por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad por sus casas centenarias.  A dia de hoy sus habitantes preservan  las tradiciones y anualmente se celebra el Festival de Máscaras  o el Byeolsingut Mask Dance.
 


  

Es un poblado donde viven poco más de 200 personas,  unos 110 hombres y 112 mujeres en concreto. Hahoe se encuentra en un pequeño valle entre bellas montañas. Nos dirigimos a la oficina de Información y Turismo donde dos amables señoritas nos buscan alojamiento en una de las casas del pueblo. Las casas más antiguas son de hace más de 400 años y aún permanecen intactas debido a los cuidados de sus dueños que reciben ayudas del gobierno para restaurarlas.



Al cabo de 5 minutos nos viene a buscar el dueño de la casa donde pernoctaremos. Nos recoge las mochilas y nos dice en su escueto ingles que nos vendrá a recoger pues aprovechamos para dirigirnos hacia el lugar donde se celebra una representación de teatro con máscaras tradicionales.

 
 
Al coincidir esta semana con el "Byeolsingut Mask Dance" lo hacen en un recinto al aire libre, enmedio de una gran tarima y como telón de fondo una vista fabulosa del rio Nakdong con la montaña Buyongdae detrás. De ahí el nombre del pueblo, "Ha" significa río y "Hoe" es alrededor.


Una vez sentados en la hierba nos disponemos a pasar una velada divertida y al cabo de unos minutos empieza el espectáculo lleno de color con música y en medio de la naturaleza. Aparece un presentador en escena y seguidamente la banda de música.
 
 
Este baile de máscaras es representativo en forma de sátira de la vida social. Hay varios personajes principales: el aristócrata, la novia, el escolar, el carnicero, el monje corrupto, el borracho...
 
 
Todos se relacionan entre sí a medida que van pasando los actos . Todos los personajes son representados por hombres. Es este un espectáculo precioso que dura una hora aproximadamente y en el que facilmente nos dejamos llevar por las emociones.
 
 
Al finalizar la actuación nos espera el dueño con el coche para llevarnos a la casa que se encuentra a unos pocos kilómetros para que sepamos donde nos ubicamos. La casa es de finales del siglo XVIII, tiene unos 230 años. El dueño nos explica que el sistema de calefacción es más antiguo que el ondol pero igual de efectivo.

 
Por toda la casa hay abalorios de labranza y alrededor del patio hay otros de más actualidad, incluso hay vasijas de adorno que normalmente se utilizan  para guardar las judías negras y que fermentan durante para su posterior uso en preparar pastelillos y como acompañamiento.
 
 
  
El paisaje de las montañas con las tierras sembradas y las casas antiguas hace que sea un conjunto de belleza equilibrada y que apenas se ha transformado con el tiempo.
 

 
 
La vida parece haberse detenido, los parterres de las casas se inundan de flores exoticas y en el campo, de un color verde luminoso profundo, se siembran verduras y arroz.
 
 
 
 
Hay muchos arboles frutales. Los utensilios de labranza se ven esparcidos y tambien hay invernaderos para cultivar fruta.





Los tejados de las casas son de paja y los muros que rodean a las casas son de adobe. Por un instante da la sensacion de encontrarnos en un pequeño poblado de Africa.

Después de recorrer las calles laberínticas del pueblo, nos dirigimos al árbol sagrado, tiene unos 600 años y sus fieles le dedican una fiesta al año. La gente local y foráneos vienen a dejar su deseo escrito en un pequeño papel blanco donde posteriormente lo cuelgan en sus ramas y alrededor formando un círculo.
 
 
Nos acercamos al minúsculo restaurante qe nos recomendó el dueño de la casa para ir a cenar. Es una guesthouse y nos han cocinado pollo estofado con verduras y encurtidos. Nos colocan en una pequeña habitación solos y nos cierran las puertas. Ya sentados en el suelo nos traen agua, servilletas de papel y cubiertos. A los pocos minutos nos colocan la comida en medio de la mesa para que nos sirvamos. La mujer sonrie satisfecha al ver la cara que ponemos pues en la cazuela hay comida casi para cuatro! Delicioso !



Volvemos a nuestra casa dando un paseo por el sendero zigzagueante de las callejuelas y al llegar pedimos que nos enciendan la calefaccion pues hace un poco de frio. A la media hora la habitación se encuentra caldeada hasta el punto de que el suelo esta tan caliente que empezamos a quitarnos ropa de cama.
 
...Por la mañana salimos temprano para tomar un café pero como no hay ni un alma ni bares en el pueblo, buscamos por la zona próxima al rio y nos encontramos a una buena mujer que está montando su chiringuito donde vende bebidas y nos prepara una cafetera para nosotros.


Degustamos nuestro café contemplando el paisaje. La neblina cubre parte de las monta;as y el rio se encuentra misteriosamente bello. Siento felicidad nostálgica y paz coreana.

31 January 2015

COREA DEL SUR: EL VOLCAN ILCHULBONG Y LAS MUJERES BUZO EN LA ISLA DE JEJU

Fecha del viaje: Sept.2014
Extracto de Mi Diario de Viajes:
 
Annyeon Maseyo!
 
Esta es la forma de saludar en coreano y que se suele escuchar a todas horas, ya sea por la mañana, tarde o noche. Es una de las palabras que más hemos oído durante el viaje. Pero en la isla de Jeju hablan su propio dialecto, incluso se dice que los estudiosos en el tema lo consideran un propio idioma. A decir verdad, los coreanos que vienen a pasar unos días de descanso en la isla les supone un verdadero problema pues apenas lo entienden.
 
 
Después de un buen desayuno salimos desde Seogwipo, la capital del sur de la isla, para ver uno de los verdaderos "highlights" , el volcán Seongsan Ilchulbong, uno de los Patrimonios de la Humanidad en Jeju.
 

 
Se encuentra ubicado a 210 metros sobre la playa y saliendo al mar. Al cráter llegas en unos veinte minutos o una media hora sin prisas subiendo por un entramado de escaleras bastante empinadas donde uno contempla el paisaje  en distintas perspectivas de la playa y el pueblo de pescadores que se han pintado de colores pasteles.
 

 
Todo hay que decirlo, Jeju es muy tranquila en la mayor parte de la isla, pero en los sitios más turísticos se nota la presencia de los chinos ya que según nos comenta Miguel, un chico español que encontramos en el autobús y que trabaja en import-export en Shanghai, desde allí disponen de vuelo de bajo coste directo y el jaleo que se traen cuando van en grupo es para los mismos nativos una molestia, pues por lo que venimos observando estos días, los coreanos aprecian y respetan la naturaleza ya que son muy aficionados al senderismo y montañismo.

Una vez en la cima se puede ver la espectacular caldera cubierta de un manto verde de césped pues la tierra volcánica porosa hace que sea imposible la acumulación de agua en su cima.
 
 
 
Pero lo más interesante de esta excursión se ubica en una pequeña playa justo al lado en la parte oeste del volcán y en donde un reducido grupo de mujeres buzo "haenyeo" pescan a pleno pulmón sumergiéndose a bastantes metros donde se les puede ver fácilmente en faena. Después se puede degustar lo recién pescado. Estas mujeres trabajan en forma de cooperativa y allí mismo a pie de playa disponen de un pequeño chiringuito donde te preparan el pulpo, las ostras, moluscos, algas y otras "delicatessen" para el paladar, eso si en crudo pero con diferentes salsas de acompañamiento y algún encurtido. 
 
 
 
Lo sorprendente es que algunas de las mujeres"haenyeo" son sexagenarias y parece imposible que aún puedan continuar realizando este duro trabajo. Se sumerjen sin bombonas hasta dos minutos o más. Antes de entrar en el agua dedican una canción con coreografía incluida para los allí presentes.


Seguidamente empieza el show donde se preparan con sus gafas, boyas, trajes de neopreno muy rudimentarios y las aletas pero a los pocos minutos empiezan a sacar y enseñar en sus redes lo que han pescado. 
  

 
 
Antiguamente eran los hombres que pescaban pero al marchar a la guerra tuvieron que hacerlo las mujeres y la tradición se mantiene hasta el día de hoy, incluso hay una escuela para las mujeres que desean iniciarse en esta dura profesión.
 
 
Todo un placer y una experiencia poderlas ver en su trabajo cotidiano...