28 March 2015

COREA DEL SUR: UNA NOCHE EN EL TEMPLO HAEINSA

Fecha del viaje: Septiembre 2014
Extracto de Mi Diario de Viajes:
 
El autobús nos deja a una distancia de un kilómetro y medio del templo y montaña arriba nos dirigimos por un camino donde indica varios senderos. Pasamos por pequeños ríos y frondoso bosque. Sólo oímos el ruido del riachuelo y los pájaros.
 
Haeinsa es uno de los templos budistas más bellos de Corea situado entre montañas, en el Monte Kaya y le da un aire mágico al encontrarnos solos por el bosque y finalmente subiendo por una  escalera empinada y engalanada de banderas donde se encuentra una gran puerta de madera decorada. Fue construido en el año 802 en Gyeongsang del Sur, en Corea del Sur.

Nos dirigimos a la oficina de información. Aquí nos indican a que pabellón debemos ir para hacer el check- in.Junto a nosotros se encuentra un coreano que de forma curiosa mira en la hoja del "temple stay" lo que vamos rellenando.

 


El monje nos hace pasar descalzos y nos sentarnos en el suelo. Nos da un tríptico con las instrucciones y las reglas para asistir a las dos ceremonias de los monjes, así como los horarios de las comidas y otros detalles del templo. Nos dice que deberemos dormir separados pues cada uno debe pernoctar con personas del mismo sexo, es uno de los requisitos que hay que aceptar para alojarse.


 
 
Son las cuatro de la tarde y vamos a las habitaciones donde dejamos el equipaje. Las habitaciones son amplias y se duerme de forma tradicional tarima de madera con "ondol", la calefacción típica que transcurre bajo el suelo.  


Una vez instalados, aprovechamos para visitar el recinto del templo pues lo cierran a las cinco y media de la tarde aunque luego tendremos tiempo para pasear por el. Ya solo quedamos los que nos alojamos en el recinto, somos unas ocho personas.  El lugar es precioso con templos de distintos tamaños diversificados por el enorme recinto.

 
 
En el Changgyong P'ango, está guardado la Tripitaka Coreana, la más completa colección de textos budistas, grabada en 80.000 bloques de madera por lo que se consideró formar parte del Patrimonio de la Humanidad.

 
En 1592 el templo fue quemado por los japoneses y accidentalmente de nuevo en  1817 en el que milagrosamente, el Tripitaka Coreana sobrevivió. Por tercera vez, el templo escapó de la Segunda Guerra Mundial cuando un piloto surcoreano trabajaba para las Fuerzas Aliadas y se negó a bombardearlo.


 A las 6 menos veinte de la tarde entramos en el recinto donde los monjes ya han entrado previamente por una puerta y los seis coreanos y nosotros, unos quince minutos más tarde, por otra. Hay un bufete donde se puede uno servir sopa picante de rábano, arroz, encurtidos, tofu, judías verdes, y otras verduras. Comemos en mesas separadas  en silencio observando a los monjes que permanecen impasibles a nuestra presencia. El respeto y la solemnidad se impone en la sala. Las bandejas las devolvemos a los cocineros.

 
Ya saliendo oscurece y paseamos, aunque disponemos de una hora, el tiempo disurre rápido pues pronto nos llaman los repiques de tambor para presenciar la ceremonia de la noche. Ya ubicados en el templo principal, los monjes van entrando con las manos en forma de oración e inclinando la cabeza.
 
 
Cuando han entrado todos empieza el oratorio. Hay tres budas principales y se encuentran cara a ellos. Los visitantes también se encuentran rezando en las esquinas, tres de ellos junto a nosotros que observamos en silencio y atentos.  Sentados todos los monjes en posición de flor de loto empiezan a hacer genuflexiones sin parar sin apenas apoyar las manos al levantarse. Son 108 genuflexiones en total entre cánticos, sonidos de campanillas y repiques de tambor.

Finalmente el monje principal canta y recita con su tablilla hasta que prácticamente queda solo marchando los demás monjes inclinándose hacia el Buda central y uniendo las palmas de las manos sin dar la espalda al salir . La ceremonia dura unos 50 minutos. Es un budismo solemne, el llamado de camino de largo recorrido, basado en las reglas de Confucio. A las tres y media de la madrugada se repite la ceremonia pero aún de forma más solemne.

 
Descubro un dormitorio vacío donde hay colchonetas así que me proveo de dos, una  para mi compañera de sueños y otra para mi. Después me entero que solo son para que duerman los hombres según un señor que se aloja en la habitación de al lado. No le hago caso y me las llevo. Mi compañera de habitación me lo agradece pues así estaremos un poco más cómodas. A cambio me ofrece unas golosinas y yo comparto con ella unos pastelillos que traigo de judías. Apenas sabe inglés ni yo coreano pero nos entendemos y nos reímos al tener que gesticular a veces.  Tiene un aspecto joven y un rostro que refleja bondad y generosidad. ¿Cómo no va a ser buena con las 108 genuflexiones que se ha hecho y sin mostrar apenas cansancio? Es la primera vez que viene a alojarse aunque ha venido otras veces a visitarlo. Vive en Daegu y mañana, después de desayunar  nos llevará a la estación de autobuses con su coche...
 

28 February 2015

COREA DEL SUR: EL FESTIVAL DE MASCARAS EN HAHOE

 
Fecha del viaje: Septiembre 2014
Extracto de Mi Diario de Viajes:

Llegamos a Hahoe en un taxi desde la estación de Andong. Esta bella aldea fue reconocida por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad por sus casas centenarias.  A dia de hoy sus habitantes preservan  las tradiciones y anualmente se celebra el Festival de Máscaras  o el Byeolsingut Mask Dance.
 


  

Es un poblado donde viven poco más de 200 personas,  unos 110 hombres y 112 mujeres en concreto. Hahoe se encuentra en un pequeño valle entre bellas montañas. Nos dirigimos a la oficina de Información y Turismo donde dos amables señoritas nos buscan alojamiento en una de las casas del pueblo. Las casas más antiguas son de hace más de 400 años y aún permanecen intactas debido a los cuidados de sus dueños que reciben ayudas del gobierno para restaurarlas.



Al cabo de 5 minutos nos viene a buscar el dueño de la casa donde pernoctaremos. Nos recoge las mochilas y nos dice en su escueto ingles que nos vendrá a recoger pues aprovechamos para dirigirnos hacia el lugar donde se celebra una representación de teatro con máscaras tradicionales.

 
 
Al coincidir esta semana con el "Byeolsingut Mask Dance" lo hacen en un recinto al aire libre, enmedio de una gran tarima y como telón de fondo una vista fabulosa del rio Nakdong con la montaña Buyongdae detrás. De ahí el nombre del pueblo, "Ha" significa río y "Hoe" es alrededor.


Una vez sentados en la hierba nos disponemos a pasar una velada divertida y al cabo de unos minutos empieza el espectáculo lleno de color con música y en medio de la naturaleza. Aparece un presentador en escena y seguidamente la banda de música.
 
 
Este baile de máscaras es representativo en forma de sátira de la vida social. Hay varios personajes principales: el aristócrata, la novia, el escolar, el carnicero, el monje corrupto, el borracho...
 
 
Todos se relacionan entre sí a medida que van pasando los actos . Todos los personajes son representados por hombres. Es este un espectáculo precioso que dura una hora aproximadamente y en el que facilmente nos dejamos llevar por las emociones.
 
 
Al finalizar la actuación nos espera el dueño con el coche para llevarnos a la casa que se encuentra a unos pocos kilómetros para que sepamos donde nos ubicamos. La casa es de finales del siglo XVIII, tiene unos 230 años. El dueño nos explica que el sistema de calefacción es más antiguo que el ondol pero igual de efectivo.

 
Por toda la casa hay abalorios de labranza y alrededor del patio hay otros de más actualidad, incluso hay vasijas de adorno que normalmente se utilizan  para guardar las judías negras y que fermentan durante para su posterior uso en preparar pastelillos y como acompañamiento.
 
 
  
El paisaje de las montañas con las tierras sembradas y las casas antiguas hace que sea un conjunto de belleza equilibrada y que apenas se ha transformado con el tiempo.
 

 
 
La vida parece haberse detenido, los parterres de las casas se inundan de flores exoticas y en el campo, de un color verde luminoso profundo, se siembran verduras y arroz.
 
 
 
 
Hay muchos arboles frutales. Los utensilios de labranza se ven esparcidos y tambien hay invernaderos para cultivar fruta.





Los tejados de las casas son de paja y los muros que rodean a las casas son de adobe. Por un instante da la sensacion de encontrarnos en un pequeño poblado de Africa.

Después de recorrer las calles laberínticas del pueblo, nos dirigimos al árbol sagrado, tiene unos 600 años y sus fieles le dedican una fiesta al año. La gente local y foráneos vienen a dejar su deseo escrito en un pequeño papel blanco donde posteriormente lo cuelgan en sus ramas y alrededor formando un círculo.
 
 
Nos acercamos al minúsculo restaurante qe nos recomendó el dueño de la casa para ir a cenar. Es una guesthouse y nos han cocinado pollo estofado con verduras y encurtidos. Nos colocan en una pequeña habitación solos y nos cierran las puertas. Ya sentados en el suelo nos traen agua, servilletas de papel y cubiertos. A los pocos minutos nos colocan la comida en medio de la mesa para que nos sirvamos. La mujer sonrie satisfecha al ver la cara que ponemos pues en la cazuela hay comida casi para cuatro! Delicioso !



Volvemos a nuestra casa dando un paseo por el sendero zigzagueante de las callejuelas y al llegar pedimos que nos enciendan la calefaccion pues hace un poco de frio. A la media hora la habitación se encuentra caldeada hasta el punto de que el suelo esta tan caliente que empezamos a quitarnos ropa de cama.
 
...Por la mañana salimos temprano para tomar un café pero como no hay ni un alma ni bares en el pueblo, buscamos por la zona próxima al rio y nos encontramos a una buena mujer que está montando su chiringuito donde vende bebidas y nos prepara una cafetera para nosotros.


Degustamos nuestro café contemplando el paisaje. La neblina cubre parte de las monta;as y el rio se encuentra misteriosamente bello. Siento felicidad nostálgica y paz coreana.

31 January 2015

COREA DEL SUR: EL VOLCAN ILCHULBONG Y LAS MUJERES BUZO EN LA ISLA DE JEJU

Fecha del viaje: Sept.2014
Extracto de Mi Diario de Viajes:
 
Annyeon Maseyo!
 
Esta es la forma de saludar en coreano y que se suele escuchar a todas horas, ya sea por la mañana, tarde o noche. Es una de las palabras que más hemos oído durante el viaje. Pero en la isla de Jeju hablan su propio dialecto, incluso se dice que los estudiosos en el tema lo consideran un propio idioma. A decir verdad, los coreanos que vienen a pasar unos días de descanso en la isla les supone un verdadero problema pues apenas lo entienden.
 
 
Después de un buen desayuno salimos desde Seogwipo, la capital del sur de la isla, para ver uno de los verdaderos "highlights" , el volcán Seongsan Ilchulbong, uno de los Patrimonios de la Humanidad en Jeju.
 

 
Se encuentra ubicado a 210 metros sobre la playa y saliendo al mar. Al cráter llegas en unos veinte minutos o una media hora sin prisas subiendo por un entramado de escaleras bastante empinadas donde uno contempla el paisaje  en distintas perspectivas de la playa y el pueblo de pescadores que se han pintado de colores pasteles.
 

 
Todo hay que decirlo, Jeju es muy tranquila en la mayor parte de la isla, pero en los sitios más turísticos se nota la presencia de los chinos ya que según nos comenta Miguel, un chico español que encontramos en el autobús y que trabaja en import-export en Shanghai, desde allí disponen de vuelo de bajo coste directo y el jaleo que se traen cuando van en grupo es para los mismos nativos una molestia, pues por lo que venimos observando estos días, los coreanos aprecian y respetan la naturaleza ya que son muy aficionados al senderismo y montañismo.

Una vez en la cima se puede ver la espectacular caldera cubierta de un manto verde de césped pues la tierra volcánica porosa hace que sea imposible la acumulación de agua en su cima.
 
 
 
Pero lo más interesante de esta excursión se ubica en una pequeña playa justo al lado en la parte oeste del volcán y en donde un reducido grupo de mujeres buzo "haenyeo" pescan a pleno pulmón sumergiéndose a bastantes metros donde se les puede ver fácilmente en faena. Después se puede degustar lo recién pescado. Estas mujeres trabajan en forma de cooperativa y allí mismo a pie de playa disponen de un pequeño chiringuito donde te preparan el pulpo, las ostras, moluscos, algas y otras "delicatessen" para el paladar, eso si en crudo pero con diferentes salsas de acompañamiento y algún encurtido. 
 
 
 
Lo sorprendente es que algunas de las mujeres"haenyeo" son sexagenarias y parece imposible que aún puedan continuar realizando este duro trabajo. Se sumerjen sin bombonas hasta dos minutos o más. Antes de entrar en el agua dedican una canción con coreografía incluida para los allí presentes.


Seguidamente empieza el show donde se preparan con sus gafas, boyas, trajes de neopreno muy rudimentarios y las aletas pero a los pocos minutos empiezan a sacar y enseñar en sus redes lo que han pescado. 
  

 
 
Antiguamente eran los hombres que pescaban pero al marchar a la guerra tuvieron que hacerlo las mujeres y la tradición se mantiene hasta el día de hoy, incluso hay una escuela para las mujeres que desean iniciarse en esta dura profesión.
 
 
Todo un placer y una experiencia poderlas ver en su trabajo cotidiano...
 

12 October 2014

TUNEZ: LA ABUELA DE CHENINI



Fecha del viaje: Junio 2014

Extracto de Mi Diario de Viajes:


Al llegar a Chenini nos despedimos de Ahmed y mientras dejamos el coche abajo quedamos deslumbrados por la belleza de este pueblo encaramado en la montaña. Emprendemos camino cuesta arriba pues para acceder al pueblo hay que subir por un entramado que nos dejará en el único hospedaje que existe en Chenini y que ni siquiera aparece guía de viaje.



En realidad llegamos a un restaurante, avisamos de nuestra llegada y nos presentan al gerente que se llama Mohamed y nos da una llave grande que pesa como medio kilo. Nos acompaña un chaval para saber cual es nuestra habitación troglodita que se encuentra todavía más arriba de la montaña y excavada en la roca. Está a unos trescientos metros de distancia lo cual nos parece genial pues estaremos tranquilos en armonía con el silencio y la naturaleza.





Quizás este sea el lugar más bello de todo el viaje. Nuestra habitación es en realidad una casa donde pueden dormir hasta 10 personas. Hay una terraza donde la vista de la antigua "kalaa" o fuerte bereber es espectacular. Las casas aparecen en diferentes niveles, escalonadas, como si fuera una gran fortaleza dormida en el tiempo pues algunas de ellas se encuentran abandonadas, en cambio en otras aún vive gente.







Nos dirigimos hacia la parte antigua pasando por la mezquita y saludamos a los tunecinos que se encuentran en el bar del pueblo viendo un partido de fútbol. Justo al lado hay un pequeño puesto de rosas del desierto, esa piedra maravillosa que me regaló en su día un amigo nuestro en su viaje a Túnez.




Para subir hay un pequeño camino de cabras pero marcado. El antiguo pueblo parece abandonado, pero a lo lejos oímos una voz y un perro que ladra de forma descontrolada y es que el sabe que somos forasteros. Así que nos acercamos sin saber si está atado o no y no sabemos si vamos a tener que salir corriendo. Pero cuando vemos que hay una mujer que nos llama haciendo ademán con la mano para que vayamos, nos acercamos emocionados.




Esta mujer es una auténtica troglodita, sus vestimentas son de un magnífico colorido, ornamentada con sus abalorios y va tatuada en la frente y barbilla. Nos invita a entrar en su casa de piedra, calma al perro y nos hace una señal de que ya está atado.


Aquí es donde vive, una casa cueva que dispone de un patio central y tres estancias. Tiene una pequeña despensa, una cocina con un fogón, una nevera y unos cuantos cuencos y al fondo el dormitorio con una cama un pequeño telar. Todo muy rudimentario.


Le preguntamos la edad en forma de signos y nos dice que tiene 92 años y que es la mujer más mayor del pueblo, que tiene una hija que vive unas casas más atrás y que en el pueblo viejo habitan unas 80 personas pero la mayoría viven en la parte nueva unos kilómetros más abajo.


Es una auténtica bereber, nos ofrece te y nos deja que le hagamos una foto para el recuerdo a cambio de unos pocos dinares, es su modo de subsistir adaptada a los nuevos tiempos. Su porte es el de una mujer digna y que a pesar de su edad, aún conserva la esencia de la belleza.


Nos despedimos de ella dándoles las gracias por recibirnos y seguimos el camino subiendo por un sendero pedregoso hasta llegar a la cima, donde también se encuentran los antiguos " ksour" que a día de hoy, los emplean para almacenamiento. Las casas mayormente se encuentran medio abandonadas con puertas hechas de tronco de palmera.


Desde lo alto vemos como va cayendo el sol , presenciamos una puesta preciosa y a los pocos minutos bajamos pues empieza a bajar la temperatura.

Vamos a cenar al restaurante que hay donde el mismo Mohamed nos sirve una ensalada tunecina, un brick de huevo y queso y un plato de cous-cous . Nos acompaña un rato en la cena y le preguntsmos cuando es el Ramadán, nos dice que dentro de tres semanas y que cuando finaliza hacen una fiesta de reunión. Pero después del Ramadán hacen el Eid Al-Adha, una gran fiesta donde sacrifican varios corderos y van a casa de la familia y los amigos invitando también a los pobres.


Mañana Mohamed tiene gestiones importantes que hacer porque le viene un grupo al restaurante a comer pasado mañana y bajará con nosotros en el minibús de las 9. Nosotros conectaremos en Nouvelle Chenini con un autobús que nos llevará a Tataouine.