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12 de septiembre de 2026

BOTSUANA : EL SANTUARIO DE PÁJAROS DE NATA

 

El Santuario de Aves de Nata fue fundado en 1988 por las comunas de Nata y administrado a través de una organización comunitaria llamada Nata Conservation Trust.



Las aves acuáticas son las especies de fauna silvestre más comunes en el santuario. Muchas personas vienen a observar estas aves pues además es un sitio de alimentación de los flamencos menores y flamencos mayores, especialmente amenazados.





Contratamos un Game Drive para visitar el santuario pues también hay grandes animales salvajes como antílopes, avestruces, chacales, kudus, impalas, elands, ñús, cebras… etc.


 



El paisaje era espectacular. Observamos especialmente a los flamencos que iban en grandes grupos,  alejándose al unísono cuando notaron nuestra presencia, como si la corriente les llevara aguas adentro.





La reserva abarca 230km2 y se encuentra en el extremo norteoriental de la llanura salina de Sua, a 20 km de Nata. La de Nata, junto a las de Ntwetwe, N'xai y otras, forman parte del Parque Nacional Makgadikgadi Pans.





Los pans son extensiones de sabana con costras de sal y su conjunto lo convierte en el salar más grande del mundo, superando al salar de Uyuni en Bolivia. 




Al ponerse el sol nos llevaron al lago salado de Sua donde se produjo un efecto óptico, por arte de magia desapareció el horizonte entre el cielo y el agua.



La entrada cuesta 150 pulas a los no residentes y todos los ingresos de las visitas se destinan a la conservación del mismo y a la mejora de los medios de vida de las aldeas de los alrededores. 


5 de septiembre de 2024

ANGOLA: RECORRIDO POR LA COSTA DESDE NAMIBE A SUMBE


Desde Namibe subimos por la carretera de la costa hasta llegar a Benguela. Pasamos tramos por el interior viendo oasis donde la vegetación era exuberante. Las mujeres trabajaban la tierra sembrada y las montañas desérticas hacían un bonito contraste con el azul del cielo. 




Grandes rebaños de vacas y cabras se cruzaban en la carretera al pasar. 


Hicimos una breve parada en una loma para admirar las vistas.  



Llegamos finalmente a Benguela después de cinco horas de trayecto y nos dimos un paseo por Playa Morena. Habían chiringuitos para tomar cerveza y pinchos y alguna caseta de madera con souvenirs. Hacía un día espléndido y la gente local aprovechaba y se remojaba en el agua.




Por la noche cenamos corvina a la brasa en uno de los restaurantes junto a la playa que estaba deliciosa, pero todo hay que decirlo y es que habitualmente cada noche se repetía lo misma canción, entre pedir la cena y poder comer transcurría fácilmente entre una a casi dos horas.





Al día siguiente nos fuimos a Lobito con un taxi pues se encontraba a unos treinta minutos de trayecto.

 



Paseamos por el barrio  donde se encontraba el Casino Tamariz, Correos, el Hotel Términus  y otros edificios  coloniales. 




Lobito se encontraba rodeado de una lengua de mar. La playa era amplia y cuidada, había algún resort tocando al mar y papeleras con formas de animales. Paseamos por su paseo marítimo.

 



A lo largo del paseo vimos alguna casa colonial y algún hotel. Llegamos hasta el navío Zaire. Estaba ubicado en una pequeña plaza. No se podía subir, pero como no había nadie vigilando, algunos subieron y vieron que en el interior había una pequeña biblioteca. La embarcación permanecía desde hacía años en este lugar convirtiéndose en un pequeño museo.



Este barco fue el responsable de transportar al antiguo presidente de la República  José Eduardo dos Santos el 7 de noviembre de 1961, para entrar en Congo (Leopoville)  la actual República Democrática del Congo, en el ámbito de la lucha armada saliendo de Angola y coordinando las actividades del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA).. 



Muy cerca del paseo había un gran árbol con muchos pájaros bebés que se entrenaban para volar, saltaban de rama en rama. Eran ibis y daba gusto verlos como espabilaban unos y otros quedaban más rezagados. Le llamamos la guardería. Volvimos hacia Benguela con un candongueiro que contratamos para los seis por 7000 kwanzas, unos seis euros en total un recorrido de cuarenta kilómetros. 


 

Al motorista, (así se le llama al conductor) le dijimos que nos parase en la estación de autocares Macón para comprar los billetes a Sumbe. Hicimos cola y cuando nos tocó el turno nos dieron billetes numerados pero kilométricos, nunca había visto nada igual.



En un parque se ubicaban unas esculturas tipo Mazinger Z y una placa conmemorativa sobre la esclavitud.





Paseamos por la tarde por el Ayuntamiento, el Palacio de Congresos y otros edificios coloniales, el Tribunal, el Palacio das Bolas y la  Igreja do Pópolo. En la Plaza principal había unas esculturas tipo Mazinger Z y una placa conmemorativa. Había un centro de arte donde habían unas gafas gigantes. 

 


Nos fuimos al día siguiente a la estación para llegar a Sumbe. El autocar llevaba retraso y mientras esperábamos en la estación, fuimos al buscar al señor de la taquilla para que nos vendiera los billetes.  



Faltaban unos veinte minutos para que llegara el autocar, según nos dijo el encargado de la taquilla, sólo entonces el buen hombre empezó a emitir los billetes. Cuando llegó el autobús aún no había terminado de cumplimentarlos pero dio tiempo ya que finalmente salimos con hora y media de retraso.



En Sumbe vimos la Igreja de Nostra Senhora da Concepçao en forma piramidal y fuimos caminando por el paseo marítimo donde paramos en un restaurante junto al mar para tomar unas cervezas y gambas al ajillo como aperitivo.



Sumbe era una pequeña población de la costa sin nada en particular pero nos sirvió para aproximarnos al día siguiente hacia la capital, Luanda. 


17 de agosto de 2023

ISLANDIA : LAS CASCADAS DEL SUR Y EL GLACIAR MÝRDALSJOKULL

 

Empezamos nuestro viaje por tierras islandesas llegando a Keflavik. Habíamos contratado la agencia Ambar Viajes desde Barcelona. Éramos siete pasajeros y el guía conductor. Esa mañana después del desayuno, salimos hacia las cascadas del sur.




A dos horas de conducción se encontraban las primeras, la cascada Seljanlandfoss donde pudimos rodearla por detrás caminando a través de su cortina de agua de 57 mts.de altura que descarga el río Seljandlandsa. ¡Espectacular! Como era de esperar, llovía así que nos pusimos los pantalones antilluvia y el chubasquero.  




Unos pocos metros más allá se encontraba la Gljufrafoss, la cascada escondida, pues se ubicaba en una hendidura en la montaña. Era un lugar magnífico, pero había bastante gente, aún y así merecía la pena acercarse.




Continuamos la ruta hacia otra de las famosas cascadas, la Skógafoss. Con sus 62 mts. de caída y 32 mts de anchura, junto al río Skógá, le siguía una sucesión de cascadas a través de un desfiladero horadado en la roca.  Era una maravilla visual.





Seguidamente nos fuimos hacia el glaciar Mýrdarsfokull. Una vez llegamos, nos preparamos para colocarnos los crampones y el casco para realizar un trekking de dos horas y media por el glaciar. 



Vimos las distintas formaciones con sus sedimentos, los canales de descuelgue, valles y lagunas. ¡Era un paisaje espectacular!






Volviendo hacia la carretera hicimos un lunch y nos dirigimos a los acantilados de Dyrhólaey, una de las formaciones naturales más reconocibles de la costa sur, era un paraíso para ver y fotografiar aves, sobre todo a los frailecillos o puffins como popularmente se les conoce. 




Era un conjunto hermoso el que se formaba junto a la playa de Vik, de arena volcánica.



Volaban frailecillos y se asentaban en las rocas del acantilado mirando el mar y pudimos ver el arco de piedra a lo lejos y la playa de Raynisfjara donde se encontraban las columnas basálticas hexagonales en forma de cueva y los pilares marinos, conocidos como los troll marinos de piedra. 





Había una novia en la cueva de basalto que posó para mi aunque no se cómo no se helaba de frío la pobre. Y es que a pesar de ser verano aquí las temperaturas bajan en picado de un momento a otro.



Volvimos hacia el pueblo de Vik donde nos alojamos en el Puffin Hotel. Esa noche, después de la cena y charlar sobre la jornada, dormimos como bebés después del intenso día.


29 de septiembre de 2018

SEYCHELLES : LA RESERVA NATURAL DEL VALLE DE MAI EN PRASLIN


Desde la playa de Anse Volverg donde estamos alojados, visitamos la Reserva Natural del Valle de Mai, Patrimonio de la Humanidad inscrito en la Unesco desde 1983.


El valle se encuentra ubicado en el centro de la isla de Praslin. La entrada nos cuesta 25eu por persona, una clavada que resignados pagamos pero que merece la pena ver pues aquí se encuentra  el famoso “coco de mer”, un fruto que puede llegar a pesar los 20 kgs.


En el centenario bosque de palmeras, que conserva hasta seis especies diferentes, hay tres trayectos distintos. 


Para empezar nos inclinamos por el más largo de unas dos horas de duración, también hay uno central de una hora más otro de media que completamos al final del recorrido.


El “coco de mer” se ha ido protegiendo a lo largo de estos años, es endémico del archipiélago y lo conservan a través de la SIF (Seychelles Island Fundation). 


Hoy en día, la SIF se dedica a garantizar para futuras generaciones que sea protegida y bien administrada donde la conservación, la educación en investigación y el turismo sean priorizados y equilibrados de manera sostenible..


Recorremos los senderos marcados para adentrarnos en la selva repleta de palmerales, no sin antes hacernos la foto de rigor con el preciado fruto y que pesa lo suyo.



El rugido y  fuerte viento que azotan las gigantescas hojas de las palmeras, crea una sensación de bosque misterioso, además de mágico que nos hace sentir unos privilegiados por encontrarnos solos en el lugar.



Vemos infinidad de aves, pajarillos, ranas, además de lagartijas, geckos, camaleones, pequeñas serpientes, caracoles, especies de ciempiés, arácnidos y otros insectos. 



También se protege una especie de palmera endémica así como al papagayo negro, el ave nacional de Seychelles, y otras plantas y animales.


Subimos hacia la cima desde donde se puede apreciar una bella vista del valle.


Respiramos profundamente y nos sentimos felices de encontrarnos en este lugar único en el mundo.