Mostrando entradas con la etiqueta Carnavales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carnavales. Mostrar todas las entradas

15 de febrero de 2023

ECUADOR : POR LAS ALTURAS DE QUITO

 

Recién llegados al Hotel Portal de Cantuña en Quito, Darwin nos acomodó en la mejor habitación. El hotel era una de esas maravillosas casas coloniales con patio central decorado con muchos abalorios, plantas y las habitaciones alrededor.



Dejamos las mochilas y nos fuimos hacia la Plaza San Francisco y la Ronda que era una calle muy animada especialmente los fines de semana con restaurantes y música en directo. 



Cenamos en El Pondo de Barro unos nachos con guacamole y unas empanadas que son las típicas obleas. De beber probamos la michelada que es como un jugo de piña caliente que apetecía porque ya empezaba a refrescar.



Desde aquí se veían a lo alto las casas de colores alegres y la Virgen del Panecillo. La música empezó a sonar y el escenario parecía sacado de una película de David Lynch, muy surrealista.



Al día siguiente ya había ambiente de carnaval por las calles del centro. 



Nos fuimos a visitar la zona histórica y sacamos dinero en el mismo edificio de Información y Turismo. De paso preguntamos por la estación de los autobuses que iban a Otavalo.



Después nos fuimos a ver la Iglesia de la Compañía de Jesús, una de las siete maravillas de Quito.

 


Pagamos 5$ por persona por la visita pero queríamos entrar ya que este templo es la cumbre del barroco latinoamericano. Fue construido por destacados jesuitas entre 1605 y 1765, es decir tardaron 160 años en construirla y sus ornamentos eran de artistas de la Escuela Quiteña, quienes tallaron y doraron con finas láminas de oro de 23 quilates cada centímetro del templo.



También se exhibían magníficas obras de arte. La fachada destacaba construida en piedra gris de origen volcánico. Se podían ver símbolos esclesiásticos e imágenes de santos jesuitas.




Continuamos hasta la Iglesia de San Francisco donde acaban de oficiar la misa. Eentramos para ver el techo profusamente decorado de dibujos mudéjares, el pan de oro, las reliquias, el claustro y los miradores.



De ahí fuimos a la Casa Alabado, un museo de arte precolombino y nos tomamos unas limonadas en su patio colonial. 



Después pasamos por el Arco de la Reina donde se ubicaba el Convento del Carmen. De ahí salimos por encima de la Ronda y la Plaza de Santo Domingo, también oficiando la misa.



De aquí fuimos a la Casa-Museo del Mariscal Sucre, un héroe que consiguió la Independencia en la matanza de Pichincha en 1830 contra los españoles.




Fuimos al peculiar restaurante Vista Hermosa subiendo con ascensor acompañado de un botones hasta la 4ª planta desde donde se  veía unas magníficas vistas de 360 grados de la ciudad: las montañas del Teleférico, la Virgen del Panecillo y la Catedral Metropolitana y las casas coloreadas alrededor.



Las calles de Quito estaban animadas por vendedores de frutas, golosinas, helados, también los limpiabotas en la Plaza Grande. Nos fuimos a ver el Teatro Bolívar de estilo modernista y aprovechamos para tomar unos cafés en el Gran Café Bolívar. 



En sus paredes había posters decorados de los artistas que habían actuado como Raphael, Pablo Abraira, Les Luthiers, la Pantoja… y varios espectáculos como el Teatro Negro de Praga…etc.




Después de comer nos fuimos con un taxi contratado a ver la escultura de la Virgen del Panecillo que se ve desde toda la ciudad. Era una réplica de una talla de madera de la Escuela Quiteña. Sus 7000 piezas de alumnio la hace única. Se construyó en 1976 por un escultor español.




Después el taxista, amigo del hotel donde nos alojábamos, nos llevó hacia el Teleférico aunque en taquilla nos avisaron que el día estaba nublado quisimos subir a 4060 metros s.n.m. En diez minutos nos llevaron a la cima. Fuimos con una pareja francesa de un pueblo cerca de Lyon.



Una vez arriba tomamos un sendero en plano donde se veía la vegetación del altiplano. Era hermoso pasear a pesar de la neblina. Hicimos un recorrido de una hora pues estábamos aclimatados.




Después saliendo del parque y cogiendo de nuevo el teleférico, nos fuimos hacia el Monumento de la Mitad del Mundo.   Era una piedra trapezoidal de 30 metros de altura, contenía un museo de los grupos indígenas de Ecuador e interesantes explicaciones que planteaba los enigmas sobre la gravedad y la latitud 0. 



Una raya dividía los dos hemisferios. Para saber bien donde se encontraba el ecuador, los estudiosos franceses eligieron esta zona por encontrarse entre montañas pues los demás países que se localizaban en el ecuador, eran planos. Cerca había merenderos donde cocinaban cuys.



Marco, el taxista nos llevó por último al mirador del Volcán Pululahua. La reserva geobotánica se encontraba a 4km de la Mitad del Mundo y donde pudimos visualizar con asombro el volcán extinto.

  


En su cráter habitan gente desde hace años donde vienen cultivando frutas y verduras. Las vistas eran espectaculares y aquí  nos relajamos tomando dos canelazos y después bajamos hacia el valle por un sendero de escaleras...


1 de marzo de 2022

PANAMÁ : LA PLAYA DE LA ESTRELLA Y LOS DIABLOS DE CARNAVAL EN BOCAS TOWN

 

Hoy salimos en bus local desde el parque (como llaman los bocateños  a la plaza principal) para ir hasta Playa de Boca de Drago y que se encuentra a una distancia de veinte kilómetros de la ciudad de Bocas. En principio íbamos a ir de excursión en barca con los indígenas de Bocas pero se anuló debido al mal tiempo.



El camino era muy bonito, de un verde frondoso e íbamos 6 personas, los cinco turistas y el conductor que también vendía los tickets y que pagamos 5$ los dos de ida. Nos dejaba en una playa con hamacas y desde allí teníamos que caminar un sendero de palmeras bordeando la costa hasta Playa de las Estrellas.




Caminamos una media hora nada más admirando el paisaje y aunque el tiempo no acompañaba, era un lugar hermoso y salvaje. 



La playa de las Estrellas se encontraba repleta de restaurantes y hamacas pero vacía de gente. Al fondo se encontraba el embarcadero para los que deseaban volver en barca si el mar lo permitía.



 

Justo a la entrada de la playa había un gran letrero con información sobre las estrellas de mar, no estaba permitido tocarlas ni mucho menos cogerlas porque retraían sus estómagos y dejaban de alimentarse.





Elegimos un sitio junto a una palapa para dejar las cosas y consumir alguna bebida mientras nos bañábamos relajados. Empezó a salir el sol y en la orilla del mar, junto a la arena vimos unas estrellas de mar que dormitaban, les hicimos fotos sin tocarlas. Fue algo mágico verlas.



Volvimos con el bus de las 1330 hacia Bocas Town y paseamos por la calle de la costanera y nos encontramos el cementerio desviándolo y vimos antiguas casas de madera pintadas de alegres colores con lindos porches y con muchas plantas. 






Algunas de ellas se han convertido en hoteles o casas de hospedaje. También vimos tiendas pequeñas y agencias de viajes.



Por la tarde se encontraban los diablos del martes de Carnaval bailando y persiguiendo a la gente que los provocaba simulando propinar sendos latigazos. 





Era una representación de la cultura panameña en Bocas del Toro sobre la colonización y la esclavitud. También había algún diablillo bueno que se dejaba fotografiar con los más pequeños que presenciaban el espectáculo.




Por la noche fuimos a cenar al Buena Vista, ubicado en un palafito sobre el mar y donde hacían excelentes platos y cocktails.

 

25 de febrero de 2020

CABO VERDE : EL CARNAVAL DE MINDELO ( ILHA DE SAO VICENTE )

 

Cabo Verde pertenece al conjunto de las Islas Mascareñas con Canarias y Madeira. Conviven 500.000 habitantes repartidos en diez islas y el país se localiza justo frente a la costa de Senegal.  Nuestro viaje se centra en las Islas de Barlovento que se sitúan al norte del país.




Con un vuelo desde Lisboa aterrizamos ayer por la tarde en Mindelo, capital de Ilha Sao Vicente. Como estamos a finales de febrero quisimos coincidir con el Carnaval pues es uno de los más llamativos del continente africano.



Mindelo es también la capital cultural del país y su artista más famosa es Cesaria Évora, cantante internacional originaria de esta ciudad y que tuvimos la oportunidad de verla actuar en el Festival Grec de Barcelona hace ocho años. 

 


Por la tarde, salimos a dar un vuelta y el ambiente de Carnaval ya se notaba en la calle. Pequeños grupos de chavales desfilaban ensayando con los tambores.  

 



Hoy, 25 de febrero es el día más importante del Carnaval y el mayor evento es el desfile principal. La gente local va trayendo sus asientos para ir ocupando las calles por donde pasa la rúa. Hay competición de comparsas por lo que el jurado se encuentra ubicado en una gran tarima para puntuar a las mejores.  




Todo se encuentra bastante organizado pues todas las calles por donde pasa el desfile están acordonadas y ocupadas por asientos, taburetes, sillas que la gente ha ido dejando para estar en primera fila. También hay asientos de pago reservados previamente.




Nos apresuramos a coger sitio en el Café Royal junto al mercado municipal, pues aunque falta un par de horas, aprovechamos a tomar algo. Da la casualidad que el dueño es español, se llama Alonso y es de León. Nos comenta que esta casa la rescató de las ruinas y la construyó hace unos veinticuatro años. Hoy es uno de los restaurantes más populares del centro histórico de Mindelo.



Empieza ya el desfile y los dos blocos que compiten son Montsú y Vindos d’Oriente. Dicen que son los más potentes en música y carrozas. Cada dos metros se encuentra un policía vigilando para que el público no traspase la cuerda para seguridad de los que desfilan.




Es realmente espectacular la cantidad de gente que hay desfilando con coreografías distintas al ritmo de la música y sus coloridos disfraces. Las vedettes del Carnaval dan los pasos de la samba brasileira.



Y es que al ver este espectáculo no podemos dejar de sonreír al ver bailar y escuchar la música. Los caboverdianos viven el carnaval a tope, tanto como los brasileiros. El público se emociona y se pone de pie grabando con los móviles y algunos bailando. 



Acabamos subiéndonos también a las sillas y bailando. Como en Brasil, les encanta preparar el Carnaval de un año para otro porque lo viven intensamente.



Vemos pasar el último bloco y después de tres horas y media de desfile nos vamos a cenar al restaurante Bom Gusto donde conocemos a una expatriada venezolana que  en otra vida fue arquitecta. Ya retirada, se vino a vivir aquí. En su casa particular aloja a viajeros en una de las habitaciones que tiene libre.



Hablamos sobre la vida, los caboverdianos, tan afables y simpáticos pero dice que les gusta poco el trabajar y mucho la fiesta. Sobre las islas nos dice que todas son diferentes unas de otras.

 



Brindamos con ella con una cerveza y cenamos escuchando aún la música de fondo de los conciertos que hay en la ciudad, eso sí con patrullas de policía vigilando para que no haya desmadre.