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24 de septiembre de 2025

MOZAMBIQUE : ILHA MOZAMBIQUE, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

 

Una nueva aventura se abría ante nuestros ojos en el trayecto que nos llevaba desde Nampula hasta Ilha Mozambique. 



Atravesamos paisajes de pequeños poblados, baobabs y ríos. Finalmente, después de 4 horas en la chapa atravesamos el puente de 3,5km de largo que unía el continente con la isla.



Años atrás, Mussa-Bim-Bique fue el nombre original y se estableció como primera capital. Esta franja de tierra tiene unos 3km de longitud y de 300 a 400 m de anchura. Ilha Mozambique fue declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1991 debido a su rico legado histórico y arquitectónico.



Se divide en dos partes, la “ciudad de piedra” y la “ciudad de makuti”. Aquí se hablan hasta 5 dialectos entre ellos el más común es el macúa aparte del portugués. Mayoritariamente la población es musulmana y se nota la fuerte influencia.



Nos alojamos en la Pousada Café Central. El hotel es una bonita casa colonial aunque un poco destartalada pero nos gusta ese aire decadente. Aquí el ritmo cambia con respecto al continente, todo se lleva con calma.



Uno de los días fuimos al Museo de Artes Decorativas en el antiguo Palacio del Gobernador, anexo a la iglesia de Sao Paulo, construida por los jesuitas. La entrada cuesta 100 Mt. a cada uno y la visita es guiada. En el patio hay una réplica de la barca del desembarco en 1498 de Vasco de Gama en la isla.



El museo se ubica en un edificio de 1610 de cuando el dominio portugués, al establecer factorías en la zona. Su interior guarda una amplia colección de mobiliario y objetos del siglo XVIII muchos de ellos traídos de Portugal, China, India y Arabia distribuídas en diversas salas.



Entramos en la capilla adjunta que data del siglo XVII. El altar se mandó construir en Goa por artistas chinos en el siglo XVII y luego se trasladó aquí, lo mismo ocurrió con el púlpito.



En la planta baja se encuentra el Museo Marítimo con interesantes objetos como compases de barco, porcelana china, bolas de cañón y restos de naufragios cómo vajillas, monedas, etcétera. Saliendo del museo, en medio de la plaza se alza la estatua de Vasco de Gama.



En el muelle vímos la hermosa bahía y desde allí se divisaba el Forte de Saõ Sebastiaõ.



Un padre con su hija estaban bañándose junto a un pecio que se podía apreciar claramente por las aguas cristalinas. Unos niños jugaban en unas escaleras lanzándose al  agua.



Fuimos hasta la blanca fachada de la Iglesia de la Misericordia que fue construida en el siglo XV pero los alemanes la derribaron y la actual data del siglo XVII.



Paseamos por las calles y vimos salir a los estudiantes de Primaria y Secundaria. Al vernos se unieron para salir en las fotos. 



Las chicas de Secundaria iban con faldas muy largas de color negro o azul marino con camisas blancas, es el uniforme oficial.



En la escuela primaria 25 de Junho, concretamente en la clase de 5ª, la profesora nos dejó entrar para hacer una fotografía a los niños. Se armó un gran alboroto pero enseguida se puso orden para que todos ocuparan sus puestos. Estaban estudiando disciplina de la matemática.



Saludamos a una hermana franciscana salvadoreña, llevaba dos años aquí y tenían la sede en San Javier, Murcia. Nos deseó buena estancia en la isla y nos dio un gran abrazo como si nos conociera de toda la vida.



La iglesia de San Antonio se encontraba en el barrio de Makuti. Volvimos al hotel para descansar y darnos un chapuzón en la piscina.



El Forte de Saõ Sebastiaõ se hizo construir en honor al Rey de Portugal pero no vino nunca. Entramos pagando 200 mt. por persona. 



Su exterior es imponente pero por dentro es bastante decepcionante. Todo está sin arreglar a pesar de ser el fuerte más antiguo en pie del África subsahariana.



Su construcción empezó en 1558 y tardó 62 años en finalizarlo. Las vistas de la bahía eran espectaculares.




En el mismo fuerte se encuentra la capilla de Nossa Senhora de Baluarte pero se encontraba en obras. Fue construida en 1522 y en su época era el edificio más antiguo europeo del hemisferio sur.




En el barrio de Makuti se encontraba el antiguo Mercado de Peixe que ahora ya no se utilizaba.  Las casas son más bien de construcción precaria.




Pasamos por el Templo Hindú donde nos quitamos los zapatos para ver la sala donde habían figuras de deidades y un patio con un árbol enorme.



Seguimos la ruta que nos hace pasar por el mercadillo de ropa y donde estaba el antiguo hospital, ahora sólo se mantiene la fachada. La gente disfrutaba en la calle a la sombra. 



La igreja que más nos gustó fue la de Nossa Senhora de la Saúde, toda blanca, del siglo XVII. Fue reconstruída su fachada en estilo neoclásico. Forma parte del antiguo Convento Franciscano Capuchino. 



En la Mezquita Verde, Francisco se hizo unas abluciones de pies. El color verde era tan impactante que resaltaba con el blanco del minarete. 



Algunas calles estaban bien restauradas con sus edificios pintados de color amarillo,  granate, azul e invitaba a pasear y perderse.



Una noche salimos a cenar langosta para celebrar la estancia en la isla, un lugar muy especial alejado del mundo.

21 de septiembre de 2025

MOZAMBIQUE : EN EL MERCADO DE QUELIMANE

 

Nos encontramos en la región de la Zambezia, situada al norte del país. Ayer noche llegamos a Quelimane y nos alojamos en el hotel Élite.



Hoy después de desayunar, hemos ido andando hasta la estación de autobuses de la compañía Nagi Investimentos para comprar billetes hacia Nampula. Los chicos de la billetería se encontraban afuera en la terraza de la estación en un toldo bajo la sombra. Se lo tomaban con calma para expedir los billetes. Nos dieron los asientos 25 y 26.



Salimos hacia el centro andando, lo curioso es que aquí hay bicicletas pars uso personal o que sirven de taxi, lo utilizan como transporte público. Las calles son amplias y hay un carril propio para las bicicletas.



Justo enfrente de la estación se encontraba la Mezquita Masjid Fátimah. En esta ciudad se nota la fuerte influencia musulmana.



Después nos fuimos hacia el centro andando y vimos de paso la Catedral nueva pero lo más interesante ha sido entrar en el mercado municipal pues al vernos llegar se ha formado una revolución.



Creo que por la reacción de la gente aquí vienen pocos turistas a este mercado. A pesar de ser domingo estaban todos los puestos abiertos.



Hay zonas destartaladas, otras en obras por falta de inversión pero ha sido un gran acierto entrar y conectar con la gente. Algunas personas se encontraban un poco en shock al vernos y más al preguntarles si querían acceder a hacerles fotos. No se negaban, ni pedían dinero, otros nos decían ellos mismos que les hiciéramos una fotografía.



En el mercado había de todo desde camarones y pescado secos, patatas, cebollas, tomates, lechugas, limones, piri-piri, especias, avena y frutos secos.



En otra sección vendían gallinas, el buen hombre me dejó coger una de las gallinas y pesaba 3,6kg. la vendían a 360 mt., unos 4,8 eu. Le dijimos al señor que esta noche sí íbamos a probar el pollo a las zambeziana pero que no íbamos a matar la gallina.



Seguimos recorriendo el mercado y la gente seguía queriendo hacerse fotos con nosotros. Una señora soltera se quiso fotografiar con Francisco y se reía diciendo que así ya tenía novio. Un señor de gafas vino para tocarme el pelo y alucinaba. 




En una salita estaban jugando al billar unos hombres. El más joven de ellos se acercó para hablar y le dije que si se dejaba hacer una fotografía para hacer una recopilación de fotos de la gente mozambiqueña, a lo que accedió sin más.



Hablamos con un grupo de hombres que se quejaban del mercado que tenían tan abandonado. Eran simpatizantes del partido político Anamola y se formó un jolgorio al decirles que habíamos conocido en Beira a los dos integrantes importantes del partido.



Nos decían que mañana venían a Quelimane para tomar las últimas decisiones. Saliendo del mercado fuimos hacia la Avenida Marginal y pasamos por la Praça dos Herois de Mozambique. Alrededor había algún edificio colonial.




 

Pasamos por la Igreja de Nossa Senhora do Livramiento que permanecía cerrada por ser domingo. 



Nos tomamos algo de beber en el pub Kafubo frente a la zona cercana al puerto y que supuestamente es la playa pero estaba llena de maleza.



Fuimos a descansar un rato al hotel pues la calor apretaba y luego cenamos pollo a la zambeziana con la típica mucapata, una especie de puré de arroz con leche de coco y estaba muy sabroso.



Fue una jornada sin nada especial que ver pero gratificante por conectar con los mozambiqueños.

5 de septiembre de 2024

ANGOLA: RECORRIDO POR LA COSTA DESDE NAMIBE A SUMBE


Desde Namibe subimos por la carretera de la costa hasta llegar a Benguela. Pasamos tramos por el interior viendo oasis donde la vegetación era exuberante. Las mujeres trabajaban la tierra sembrada y las montañas desérticas hacían un bonito contraste con el azul del cielo. 




Grandes rebaños de vacas y cabras se cruzaban en la carretera al pasar. 


Hicimos una breve parada en una loma para admirar las vistas.  



Llegamos finalmente a Benguela después de cinco horas de trayecto y nos dimos un paseo por Playa Morena. Habían chiringuitos para tomar cerveza y pinchos y alguna caseta de madera con souvenirs. Hacía un día espléndido y la gente local aprovechaba y se remojaba en el agua.




Por la noche cenamos corvina a la brasa en uno de los restaurantes junto a la playa que estaba deliciosa, pero todo hay que decirlo y es que habitualmente cada noche se repetía lo misma canción, entre pedir la cena y poder comer transcurría fácilmente entre una a casi dos horas.





Al día siguiente nos fuimos a Lobito con un taxi pues se encontraba a unos treinta minutos de trayecto.

 



Paseamos por el barrio  donde se encontraba el Casino Tamariz, Correos, el Hotel Términus  y otros edificios  coloniales. 




Lobito se encontraba rodeado de una lengua de mar. La playa era amplia y cuidada, había algún resort tocando al mar y papeleras con formas de animales. Paseamos por su paseo marítimo.

 



A lo largo del paseo vimos alguna casa colonial y algún hotel. Llegamos hasta el navío Zaire. Estaba ubicado en una pequeña plaza. No se podía subir, pero como no había nadie vigilando, algunos subieron y vieron que en el interior había una pequeña biblioteca. La embarcación permanecía desde hacía años en este lugar convirtiéndose en un pequeño museo.



Este barco fue el responsable de transportar al antiguo presidente de la República  José Eduardo dos Santos el 7 de noviembre de 1961, para entrar en Congo (Leopoville)  la actual República Democrática del Congo, en el ámbito de la lucha armada saliendo de Angola y coordinando las actividades del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA).. 



Muy cerca del paseo había un gran árbol con muchos pájaros bebés que se entrenaban para volar, saltaban de rama en rama. Eran ibis y daba gusto verlos como espabilaban unos y otros quedaban más rezagados. Le llamamos la guardería. Volvimos hacia Benguela con un candongueiro que contratamos para los seis por 7000 kwanzas, unos seis euros en total un recorrido de cuarenta kilómetros. 


 

Al motorista, (así se le llama al conductor) le dijimos que nos parase en la estación de autocares Macón para comprar los billetes a Sumbe. Hicimos cola y cuando nos tocó el turno nos dieron billetes numerados pero kilométricos, nunca había visto nada igual.



En un parque se ubicaban unas esculturas tipo Mazinger Z y una placa conmemorativa sobre la esclavitud.





Paseamos por la tarde por el Ayuntamiento, el Palacio de Congresos y otros edificios coloniales, el Tribunal, el Palacio das Bolas y la  Igreja do Pópolo. En la Plaza principal había unas esculturas tipo Mazinger Z y una placa conmemorativa. Había un centro de arte donde habían unas gafas gigantes. 

 


Nos fuimos al día siguiente a la estación para llegar a Sumbe. El autocar llevaba retraso y mientras esperábamos en la estación, fuimos al buscar al señor de la taquilla para que nos vendiera los billetes.  



Faltaban unos veinte minutos para que llegara el autocar, según nos dijo el encargado de la taquilla, sólo entonces el buen hombre empezó a emitir los billetes. Cuando llegó el autobús aún no había terminado de cumplimentarlos pero dio tiempo ya que finalmente salimos con hora y media de retraso.



En Sumbe vimos la Igreja de Nostra Senhora da Concepçao en forma piramidal y fuimos caminando por el paseo marítimo donde paramos en un restaurante junto al mar para tomar unas cervezas y gambas al ajillo como aperitivo.



Sumbe era una pequeña población de la costa sin nada en particular pero nos sirvió para aproximarnos al día siguiente hacia la capital, Luanda.