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25 de febrero de 2021

SUDÁN : LAS PIRÁMIDES DE MEROE

 

Hoy recorrimos 400 kms hasta llegar al bien más preciado del país: las Pirámides de Meroe. Atravesamos el desierto de Bayuda parando en un chiringo pues Razhid tenía que hacer más fotocopias para  los permisos y entregarlas después al  policía que parecía más bien un mendigo pues vestía de paisano.




A medio camino en un chiringuito paramos para tomar café en medio del desierto. Un chaval se ocupaba de llenar el depósito con bidones amarillos de gasolina mientras la gente aprovechaba para tomar un té o café.




Pasamos por Atbara, una ciudad situada en la confluencia de los ríos Nilo y Atbara y finalmente llegamos a Ed-Dames. Nos apeamos en el mercado donde los amables vendedores posaron para las fotos.





Paramos  a comer en un restaurante enfrente del mercado donde nos sirvieron fuul, estofado de patatas y sopa de cebolla con pan de pita. 



De nuevo se formó el revuelo en el comedor con la gente local, nuestra llegada era un evento inusual para los que allí se encontraban y se dejaron hacer fotos y no hacían más que hacernos selfies con sus móviles.



Nos hablaban preguntándonos de donde veníamos y si nos gustaba Sudán. Incluso había un joven vestido de forma tradicional con sable muy elegante y nos presentó a mujer, también muy guapa.



Emprendimos camino hacia la deseada Meroe que se encuentra en pleno desierto. Un complejo que se divide en norte y sur y que acumula más de 250 pirámides. Los hombres que llevaban los camellos formaban parte de este bello paisaje. 



El arqueólogo Ferlini fue el que dinamitó y se llevó gran parte del tesoro de una reina pero tuvo que hacer la barbaridad de cargarse 40 pirámides explotando con dinamita las cimas de cada una de ellas. Para mí es como si uno cometiera un crimen cultural.




Cuando llegamos vimos emerger de una colina las pirámides sobre la dorada arena  cercana al río Nilo. Un lugar único, donde te sentías aislado del mundo pues sólo nos encontrábamos nosotros.



La necrópolis Norte data entre los años 250  y  320 A.C. con 44 tumbas catalogadas. Son los mismos faraones que empezaron a construir en la necrópolis de El-Kurru para después continuar en Karima junto a Jebel Barkal, la montaña sagrada, antes del traslado del Reino de Napata a este lugar y dar paso al período Meroitico.




La ciudad de Meroe ya existía en el año 750 A.C. durante el Reino de Napata, aunque los faraones egipcios hubiesen gobernado durante 7 décadas, pasó a ser centro neurálgico y capital por el saqueo de los vecinos en el 590 A.C.




El trabajo de reconstrucción que se realizó fue muy básica, pero si es cierto que las condiciones de erosión y de “decapitación” ha influido a la hora de hacer un buen trabajo. En el interior habían muchas inscripciones y bonitos relieves. 



En peores condiciones se encontraba la necrópolis Sur con 200 pirámides. Una de ellas era la de Arakamani, el primer rey que gobernó del período meroítico y que se enterró en la ciudad hacia el 260 A.C.




Las dunas doradas del desierto me conmovieron y fueron testigos junto con las pirámides de lo ocurrido en este lugar durante siglos.  


25 de septiembre de 1989

EGIPTO : LOS COLOSOS DE MEMNÓN, VALLE DE LAS REINAS Y TEMPLO DE LUXOR

 

Nos cambiamos al Hotel Winter Palace de estilo colonial inglés y con habitaciones muy cómodas. Es un bonito lugar con piscina y jardines por un precio muy razonable.



 

Por la mañana fuimos a la zona de los Colosos de Memnón, eran dos estatuas gigantescas que representaban a Amenofis III. 



Fuimos a otros complejos como el Ramesseum, menos conocidos pero muy interesantes. 




Aqui nos encontramos solos, leyendo versos de Shelley. Se divisaba desde aquí el Valle de las Reinas. También estuvimos en el Templo de Medinet Habu.




Al mediodía aprovechamos las horas de calor para tomar un baño en la piscina, descansar un rato y leer.




Por la tarde fuimos a visitar el Templo de Lúxor, en realidad son varios templos. 




Había un paseo flanqueado de corderos y la entrada era colosal.



Aquí se rodó parte de la película basada en la novela de Agatha Christie “Muerte en el Nilo”, lo recuerdo porque es inconfundible la escena. 



Es cuando la actriz Mia Farrow se pierde por entre las casi 60 columnas gigantescas de uno de los templos, fascinante.



Por la noche nos fuimos a cenar al Marhaba, un lujoso restaurante donde elaboraban exquisita gastronomía oriental, junto al Nilo y a la luz de las velas.



Al día siguiente visitamos el Valle de las Reinas, muy cerca del Valle de los Reyes ubicado en la zona oeste del Nilo. Aquí es donde se encuentran enterradas las princesas y esposas de los faraones del imperio nuevo así como los cuerpos de algunos príncipes. La tumba más importante es la de Nefertari que fue construida en el año 1290 A.C. por orden de Ramsés II para su esposa predilecta.

Esta tumba fue descubierta por el geólogo Ernesto Schiaparelli. Junto a sus bellas pinturas se mostraban las diferentes etapas del viaje de la soberana hacia el Reino de Osiris. Los muros nos muestran decorados con imágenes de divinidades, bajando desde la antecámara.

Desgraciadamente está cerrada al público desde principios de los 80 al estar muy deteriorados los frescos debido a la gran humedad en las cámaras ya que la elección del lugar para utilizarla como Necrópolis de las Reinas no fue acertada. Después de descubrir en 1904 la tumba de Nefertari, Schiaparelli y su equipo descubrió también la tumba inviolada del supervisor de los obreros de Deir - El Medina, Kha y su esposa Meryt.

Fue uno de los ladrones de tumbas quien indicó al espeleólogo la zona donde se encontraba la tumba de Nefertari que una vez descubierta se percató de que esta ya había sido saqueada poco después de su muerte.

Esta noche volveremos en tren hacia El Cairo.



23 de septiembre de 1989

EGIPTO : EL TEMPLO DE KARNAK, EL VALLE DE LOS REYES Y LA REINA HAPSHEPSUT

 

Salimos de Asuán con destino a Luxor. Cogimos un taxi tipo limusina con dos parejas más y por el camino paramos para ver los templos de Komombo y Edfu.



La alemana que iba a mi lado le hacía gracia que llevara un abanico para mitigar la calor, a mí me aliviaba, ya le hubiera gustado a ella tener uno. Se lo acerqué dándole aire y lo agradeció sonriendo.



Al llegar a nuestro destino, nos despedimos de la otra pareja que seguían hasta Hurgada, en el Mar Rojo. 




Nos alojamos un par de días en unos bungalows con jardín, alejado de la zona del río donde siempre hay más bullicio. 




Había un magnífico paseo frente al río con muchas tiendas, sobre todo joyerías, artesanía, cuero y también se vendían babuchas, papiros… el lugar ideal para hacer compras. 



Por la tarde visitamos el Templo de Karnak y esperamos a que se hiciera de noche para poder ver el show de luz y sonido. Tengo que decir que el “show” que presenciamos era más bien el montón de gente que había para verlo. No por ello dejó de ser divertido pues siempre hay que buscar el lado positivo de las cosas.




El relato era en francés y el complejo de templos se iluminaba de forma misteriosa, al compás de la música, pero para no descontrolarnos disponían de cuerdas para que nadie se adelantara entre un lugar y otro. La visita era andando con linternas y cada vez que quitaban las cuerdas la gente se ponía a correr para ponerse los primeros en el siguiente tramo.



Una vez acabado el show, volvimos al hotel en calesa pues había muy poca iluminación por la calle.

Al día siguiente visitamos El Valle de los Reyes. Es una bella experiencia poder adentrarse en las tumbas funerarias donde se descubrieron tantos tesoros que los faraones llevaban consigo tras su muerte. 



Una vez en las cámaras, bajando por unos escalones que llevaban al subsuelo, pudimos apreciar los frescos de vivos colores e incluso jeroglíficos, muchos se conservaban intactos.



La tumba de Tutankamón era la más visitada. Todo lo que se encontró permanece en el Museo del Cairo que pudimos visitar al peincipio del viaje. 



Para ir al Valle de los Reyes hay que cruzar con un ferry y desde allí cogimos un transporte más adecuado, el taxi. También se alquilaban motos e incluso burros.

El taxista era un chico muy guapo y espabilado y hablaba cuatro idiomas. Nos explicó varias cosas curiosas del país y nos invitó por la noche a su casa pero no lo vimos muy claro y optamos por no ir, a pesar de que le agradecimos el detalle.

La zona del Valle de los Reyes es una necrópolis inmensa donde se encuentra la mayoría de los faraones. Este lugar fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979.



Ubicado al otro lado del Nilo en la antigua Tebas, visitamos el Templo de Hatshepsut, cerca del Valle de los Reyes. Era un templo funerario dedicado a Amón-ra, el Dios del Sol. 



El templo posee tres terrazas con columnatas de gran tamaño. Sus terrazas escalonadas alcanzan los 30 metros de altura. Había un relieve precioso del faraón Tutmosis III ante Sokaris.



La reina Hatshepsut fue la primera mujer faraona y reinó durante varios años. Su hijastro, Tutmosis III, ordenó destruir sus estatuas y retratos que estaban esparcidos por el palacio tras la muerte de la reina. Llegó a ser la mujer con más tiempo reinó en las dos dos tierras, casi 22 años. Hatshepsut significa “la primera de las nobles Damas”.

22 de septiembre de 1989

EGIPTO : LOS TEMPLOS DE ABU SIMBEL Y PHILAE


Esta mañana nos levantábamos a las 3:30 h para tomar un café y salir a las 4:30 h del hotel. Nos dirigimos hacia la carretera que nos llevaba hasta Abu Simbel.




En medio del camino paramos para presenciar la salida del sol en el desierto. Pasamos varios controles de policía y a eso de las 8:00 h de la mañana ya nos encontrábamos en Abu Simbel.




La alemana que iba con nosotros llevaba dos meses viajando por el país e iba a nuestro lado. La otra pareja de alemanes, se sentaron junto al conductor.




La posibilidad de llegar en avioneta hace que el lugar ya se encuentre algo masificado a estas horas de la mañana, pero tuvimos tiempo para poder disfrutarlo antes de que aparecieran las masas de turistas que suelen llegar con autocar.




Algunos viajeros optaban por pasar la noche acampando y ver la salida del sol. Parece increíble que estos templos fueran trasladados piedra por piedra a este enclave para favorecer la conservación de los mismos.





La verdad es que es una maravilla poder ver las tumbas colosales en medio del desierto…




Volviendo paramos un rato para tomar algún refresco en medio del desierto pues vimos un chiringuito donde se podía descansar del arduo sol y de conducir pues cansa mucho la vista. El calor penetrante a partir de las 12:00 h del mediodía se hacía insoportable. 




La vista se nublaba a través del desierto y a lo lejos veías un paisaje borroso que parecía moverse, no era más que una visión óptica pero cuando llevas horas en el desierto se producen los famosos espejismos.





Paramos en la presa de Asuán. Fue construida en la década de los años 60, es una de las obras de ingeniería más importante del siglo XIX. Se construyó para evitar las inundaciones del Nilo y las sequías que vivía el país. Tiene 3600 m de longitud y 111 m de altura. Su construcción dio origen al lago Nasser de 480 km de largo y 16km en su parte más ancha.




Dicho embalse causó preocupación entre los arqueólogos debido a que el complejo de Abu Simbel, junto a otros templos permanecieran sumergidos bajo las aguas. 




La UNESCO realizó el rescate en el 1960 de los 24 templos entre ellos los de Philae, Kalabsha y Amada, incluso algunos fueron donados a países que colaboraron en el rescate como el templo de Debod en Madrid, el de Dondur en Nueva York… etcétera.




En el camino de vuelta se nos estropeó el coche en medio de la carretera y el conductor se puso nervioso, empezó a mirar donde se encontraba la avería y después de estar tres cuartos de hora más sin una palmera que nos cobijara a la sombra, hizo una chapuza con una goma que tenía por allí suelta y pudimos marchar de nuevo. Teníamos mucha sed, nos quedaba poca agua y llegamos al hotel exhaustos.




Al día siguiente fuimos en ferry hacia la isla de Philae, situada en medio del Nilo y donde pudimos pasear por sus ruinas de forma tranquila. Ya desde el ferry se apreciaba la belleza del templo. 




Desmbarcamos y fuimos recorriendo lo que habia sido el templo dedicado a la diosa Isis. 





En su parte principal se encontraba “la mammisi” o casa del nacimiento, donde Isis dio a luz al dios Horus. Estaba decorado con escenas del alumbramiento.




Al poco tiempo aparecieron los grupos organizados quitando la magia del lugar. 




Sobre todo eran grupos de japoneses y españoles y me parecían borregos.




Encontré en uno de los pasadizos un árabe que me regaló una flor pero luego al estar yo sentada empezó a tocar mi pierna y a rozar sus partes conmigo y salí pitando de allí.




Al volver nos fuimos al Hotel Iris a bañarnos en su lujosa piscina con el Nilo justo al lado del borde hoy era nuestro último día en Asuán y nos quedamos allí a comer y disfrutar las últimas horas horas de la hermosa vista.