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5 de enero de 2012

ITALIA : GÉNOVA Y LOS PALACIOS DE COLORES


Visité Génova por vez primera con diez años. De hecho, Italia fue el primer viaje que realicé, junto a mi padre, fuera de España. De la ciudad  guardaba el recuerdo de la visita a unos amigos, la pensión donde nos alojamos y de los paseos por el casco antiguo. 




A pesar de mi corta edad por aquel entonces, tengo una imagen grabada en mi mente como si fuera ayer: en el "carroggi" de la ciudad había dos mujeres gritando y estirándose de los pelos, era el barrio chino, muy similar al de la  Barcelona de los años 70.




Esta vez nos alojamos mi pareja y yo en el emblemático Hotel Bristol Palace, en pleno centro. Su escalera es espectacular.




A día de hoy, Génova me ha seducido porque a pesar de ser para el turismo una ciudad difícil de conocer según los genoveses, para el viajero, para el que busca algo más allá que el simple recorrido superficial de la ciudad, puedo decir que ha cumplido y superado todas las expectativas.




La ciudad es una perla a descubrir, de lo mejor que hay en Italia porque aún conserva la esencia de la ciudad, de lo auténtico, sin ser explotada como otras muchas ciudades de primera fila.




Vale la pena perderse por el casco antiguo en un recorrido intrínseco de callejones como si fuera una auténtica kasbah, descubriendo rincones y monumentos que no dejan de sorprender, como la Torre Embriacci, la magnífica Chiesa de Giesu, la Galeria Mazzani...




Visitar el Mercato Orientale un sábado donde encontraremos todo tipo de carnes, pescados, verduras y alimentos típicos de la Liguria como el marisco, la foccacia, una masa de pan combinada con salado o dulce, el pansotti, un tipo de pasta, la salsa pesto, el guanciale, un embutido tipo panceta y la ricotta, un requesón muy sabroso.





Es Génova ciudad natal de Cristobal Cólon y existe medio en ruinas, la Casa della Famiglia Colombo que visitamos. Se muestran los primeros trece años de su vida del gran descubridor. 




En su interior podemos ver documentos muy interesantes y donde se exhiben ciertos objetos de como era la forma de vida en familia en aquella época. Junto a la casa se encuentra el Chiastro di San Andrea.




Lo que sorprende es que Génova posee una de las calles más bellas de Italia, la Strada Nuova o Via Garibaldi, que forma parte del Patrimonio de la Humanidad con casas palacio que podemos visitar, admirando la belleza de las edificaciones y las obras de arte de numerosos pintores que se guarda en ellos. 





En la Strada Nuova del Palazzo dei Rolli incluye visitas al Palazzo Rosso, donde se puede ver una magnífica vista de la ciudad y el puerto. 






También el Palazzo Bianco alberga unos bellos jardines y desde aquí comunicamos con el Palazzo Tursi donde podemos apreciar una de las joyas únicas en el mundo, Il Canonne, un tipo de violín que perteneció a Paganini. 




Estos tres edificios se pueden ver comprando una entrada combinada en cualquiera de los tres palacios.





Nos reponemos con un buen capuchino en uno de los cafés más emblemáticos, el Cambi Café. También visitamos el Café dei Spechie.

28 de agosto de 2008

ITALIA : ESCAPADA A VENECIA



Es la tercera vez que aterrizo en la ciudad de Venecia pero a pesar de que no me gusta repetir lugares ya visitados anteriormente (quizás porque quedan tantos por ver) deseaba esta vez conocerla mas a fondo y disfrutarla fuera del circuito turístico.
 




Antes recomiendo comprar un ticket de varios días para moverse con vaporetto por todo Venecia y las islas (aunque me da la sensación que la mayoría no va con billete pues hay muy pocos revisores que lo piden). Este billete lo conseguimos en el embarcadero de Piazzale Roma, en Santa Croce, saliendo del autobús que viene del aeropuerto.




Visitar la ciudad en pleno mes de Agosto parece de locos y evitar la masa de turistas es inevitable pero si nos alejamos sólo un poco del circuito turístico, después de visitar el Palacio Ducal, El Campanile, la Basílica de San Marco y el Puente de los Suspiros, todo se hace mucho más relajante.La Plaza San Marco es ideal verla iluminada por la noche pues no hay casi nadie!





Los “sestieri” de Castello, San Polo y Canareggio son los barrios más llamativos y que aún conservan ese carácter tradicional que le dan a la isla un encanto particular. Santa Croce y Dorsodouro, están más alejados del centro y sólo fuimos de paso, son barrios de conexión de trenes, barcos y autobuses.




Nos alojamos en Castello, en un pequeño palacete algo caro pero a cinco minutos de la marabunta. Aquí ya todo cambia, calles laberínticas muy estrechas con pequeños restaurantes, comercios y numerosos canales. A destacar el Arsenal y la Iglesia de San Zaccaria con pinturas de Bellini y Tintoretto en una pequeña plaza.
 


























En San Polo, hay que ver la zona del Puente de Rialto, visitando por supuesto el Gran Canal y cruzando también el puente de la Academia hecho en madera. En los alrededores hay que perderse por su bullicioso mercado. Aquí también se encuentra La Scuola Grande di San Rocco, es el único museo que visitamos y es muy recomendable, ubicado en un palacio. Destacan las pinturas de Tintoretto. Te dan espejos para que no te coja tortículis por mirar constantemente al techo.




En Canareggio hay un pequeño barrio judio y sus sinagogas pero también es un lugar muy concurrido por la gente joven, muy animado con cafés y restaurantes. Visitar la isla de San Giorgio Maggiore que se encuentra justo en la isla de enfrente del Palacio Ducal y ver las maravillosas vistas.




Visitar al menos una de las Islas de la laguna, si no hay más tiempo, elegir Burano, vale realmente la pena. Hay casas bajas pintadas en vivos colores y con canales también. Hay diversas tiendas de encajes y restaurantes. Con el vaporetto se tarda unos cuarenta minutos desde San Marco y desde Burano se puede enlazar a otras islas. Desde Burano, podemos ir a Torcello a través de un pequeño puente. Pasamos por Murano pero es una calle llena de tiendas de cristal y poco más.




Comer en Venecia no es tan caro, o sí dependiendo de lo que uno busque y quiera comer con más o menos calidad. Hay que evitar la zona del barrio San Marco, precios muy inflados para el turista.Los venecianos acostumbran a sentarse en los bares con las terrazas frente a una iglesia o en una plaza tomando el sol, leyendo y bebiendo el vermut típico así que “donde fueres haz lo que vieres” y tómate un spritz. Está buenísimo!






Acercarse a la Playa del Lido: es una extensa playa con casetas de color azul, pues si viajais en pleno verano es una buena idea para mitigar la calor y ver el ambiente playero.
 




Es inevitable comprar una máscara veneciana. Hay infinidad de tiendas pero también diferentes calidades. Lo mejor mirar bastante antes de comprar. También recomiendo comprar artículos para escribir como pequeñas libretas, carpetas, plumas…etc.




Es mejor por la noche hacer el trayecto en góndola pues sale más barato y es más romántico, además, no hay tanto tránsito. Se puede regatear a los gondolieri pero con su saber hacer es casi imposible bajar más el precio. Volveré de aquí a unos años pero en invierno pues creo que es la estación más romántica a pesar de que no me gusta el frío y la humedad...