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24 de junio de 2025

BOLIVIA : UNA INCURSIÓN EN LA AMAZONIA BOLIVIANA

 

Después de un largo viaje de diecinueve horas desde La Paz, llegamos por fin a Rurrenabaque, en la región amazónica. 



Descansamos por la mañana y luego visitamos el pueblo parando a comer en un restaurante de carne a la brasa ubicado en un gran jardín.




Como era domingo había un mercadillo en una de las avenidas que llegaba hasta el río Beni.



Aquí había mucho ambiente y las familias pasaban la tarde tomando algún snack de los puestos de comida. 



Era un lugar idóneo para pasear junto al río, pues corría la brisa después de un día sofocante de calor.





Al dia siguiente salimos con Monique y Robert, una pareja de Perpignan junto con nuestro conductor Simón, hacia Las Pampas de la Amazonia boliviana. Era una excursión de tres días con dos noches de alojamiento.



Ya en la carretera se veían bastantes animales incluso una culebra herida y un perro muerto al que habían atropellado y buitres alrededor que se lo estaban comiendo.



Sobre un árbol vimos a un perezoso, también monos y tucanes. Cuando llegamos a las aguas del río Yacuma tomamos una barca que nos llevó hasta el campamento. 




Nada más llegar dejamos las mochilas en el bungalow y cogimos la barca para hacer una excursión de unas horas donde vimos monos capuchinos, caimanes negros,  tortugas y delfines rosados que venían a saludarnos mientras recorríamos la zona de recreo.




Incluso había la posibilidad de bañarse porque los delfines protegían la zona de caimanes. Volvimos con los delfines rosados, que eran de mar pero ahora se habían adaptado a las aguas del río Yacuma. 





A esta zona le llaman la ruta del bufeo y es debido a que cuando los delfines salen a la superficie bufan como las ballenas.



Pudimos observar a las aves serere que emitían gruñidos. Sus polluelos, cuando están en peligro se zambullen en el agua para esconderse.



Dicen que es un animal prehistórico y apenas pueden volar, lo hacen tan sólo durante 10 segundos y son rumiantes como las vacas. Tienen el tamaño de la gallina de Guinea pero son de color marrón y blanco con plumas de color terracota.



Vimos las aves de cabeza seca que son parecidas a las cigüeñas de color blanco y de pico largo.



Cruzamos al otro lado del transbordador para ver la puesta de sol y pasamos por un canal estrecho parando la barca. 



Subimos a un promontorio y vimos la zona del pantanal que es donde se podia buscar a la ansiada anaconda pero cuando baja el agua es peligroso irla a buscar.



Vimos la puesta de sol y tomamos el camino de vuelta hacia el Ecolodge Las Tortugas. Cenamos en compañía de Monique y Robert junto con Simón, nuestro guía y el tiempo de repente cambió: comenzó a levantarse viento y frío así que optamos por no salir a ver los caimanes de noche. 



Incluso desde el mirador podíamos ver alguno de lejos con linterna de largo alcance. Más tarde se puso a llover toda la noche hasta las 7:00 h de la mañana...



A la mañana siguiente, después de desayunar nos preparamos para realizar un nuevo recorrido de 3 horas por el río hacia el norte esta vez.



Volvimos a colocarnos la ropa de invierno. Una vez abrigados salimos con la barca y volvimos a ver los monos ardilla de color dorado. Iban y venían en grupo y saltaban por encima de la barca.



Suelen ir a la copa de los árboles para romper las ramas y alcanzar las hojas más tiernas. Era una suerte verlos tan de cerca.



Seguimos viendo sereres que alzaban sus alas y un ave al que llaman cuello de culebra por la extensión de su cuello. En ese momento estaba a la expectativa para atrapar alguna presa.



Observamos las parabas azules y rojas (guacamayos) elegantes en su vuelo y actualmente en peligro de extinción. También vimos volar al martín pescador amazónico y algún águila pescadora que andaba observando desde lo alto de una rama su futura presa.



Después comimos y nos despedimos de nuestros compañeros de viaje, los franceses. También conocimos a unos españoles de Bilbao que se marchaban ese mismo día y nos quedamos solos en el campamento.



Por la tarde fuimos con Simón a pescar pirañas y nos prepararon una tapa de plátano frito crujiente con queso para tomarlo durante el trayecto. Para las pirañas cogimos trocitos de carne que colocábamos en el anzuelo y en 45 minutos pescamos 3 pirañas, no estaba nada mal dada nuestra poca experiencia: dos amarillas y una roja.



Esta última es más agresiva y nos las cocinaron para la noche. 



Al día siguiente fuimos a ver los diferentes tipos de plantas y árboles de ajo, palmeras, árbol de las hormigas de fuego, etcétera.  Entramos como en una especie de isla que cuando se inundaba no se podía acceder pero tuvimos suerte.



Vimos sobrevolar parabas que iban en grupo de cuatro azules y amarillos. Son monógamos y viven hasta 70 años en el bosque. También habían búhos, también coatíes y tejones. 



En el suelo veíamos trabajar a las hormigas cortadoras de hojas que las transportaban hasta el nido y las llevaban a su interior para hacer hongos segregando un líquido con el que lo convertían en hongos. 



Su picadura es normal pero las hormigas de fuego dejan tal picadura que parece que te arda la piel. Viven en los árboles dentro del tronco del árbol de fuego. Si picas un poco el tronco aparecen enseguida. Son de color marrón y mejor que no te piquen.



El árbol de ajo cortando un poquito tan solo su corteza (en su interior es blanco y huele a ajo tal cual así como sus hojas). Las palmeras daban un fruto que suelen comer los monos.



En su interior hay una nuez del que se extrae el aceite, el exterior se puede comer y es una piel de color anaranjado, más bien de sabor dulce.




Comimos y salimos del Ecolodge con Simón para volver a Rurrenabaque. Habíamos pasado 3 días únicos disfrutando de la naturaleza y su fauna.

23 de febrero de 2023

ECUADOR : UNA INCURSIÓN EN LA AMAZONIA DESDE TENA

 

Alojados en el Hostal Pakay de Tena nos fuimos a la agencia Raft Amazonia para contratar las excursiones durante los dos próximos días y navegar por el río Napo junto con otras actividades. Al mediodía nos fuimos a visitar el Parque de la Isla y bañarnos en la Laguna Azul.



El Parque de la Isla se visitaba con un guía que nos acompañaba haciendo un recorrido a través de un sendero y con machete en mano nos iba explicando el tipo de plantas de la Amazonia.

 


Cada árbol o planta tenía un uso medicinal, por ejemplo la sangre de árbol era un tipo de mercromina, la pata de vaca era una hoja en forma de pezuña y servía para bajar el colesterol e hipertensión, una hoja con olor a canela, el fruto del cacao, las hojas donde beben los colibríes porque en sus agujeros almacenaban agua, una ceibá de 200 años y así sucesivamente.




Después nos fuimos con un taxi a  la Laguna Azul aunque estaba empezando a llover fuerte quisimos verlas. Lo llevaba una comunidad kichwa que protege la zona de la laguna y donde tenían puestos de comida y bebida.



Era un balneario natural, el Waysa Yacu dentro del río Jatún Yacu. Había varias piscinas naturales en un entorno salvaje. Era un lugar de recreo para los ecuatorianos de fin de semana. Como empezaba a llover fuertemente nos refugiamos en uno de los miradores a esperar que aflojara la lluvia.




Las corrientes eran peligrosas y las aguas estaban revueltas así que cuando dejó de llover paseamos por el entorno y nos quedamos a comer la tilapia típica con yuca y guayusa, una bebida fresca de hojas naturales de la amazonia es lo que los indígenas nos recomendaron.





Al día siguiente nos fuimos con José, el guía kichwa que nos acompañaría durante la jornada. Llegando a Puerto Humano tomamos la canoa con motor y recorrimos un largo trayecto hasta llegar al Centro de Rescate de Animales Amazónico. 




Era un centro que funcionaba desde hace 30 años y que funciona a base de donaciones pues no reciben ninguna subvención del gobierno. Había voluntarios que trabajaban durante dos meses.




Vimos monos, tortugas, cotorras, loros, tapires, tucanes y una boa pues vivían en el centro de la que un 50% se liberan y los otros no ya que proceden del comercio ilegal y no se adaptarían a la selva. Cada animal llevaba una triste historia detrás.




Seguimos con la canoa a través del río Napo y nos paramos a ver una ceibá de 8oo años. Seguimos el trayecto para hacer tubing y finalmente llegamos a la isla Caimán donde visitamos una comunidad Kichwa y aquí nos enseñaron el proceso del tostado del cacao y su elaboración mezclado de infusión de limón y canela después del molido acompañándolo con fresas y plátano.




Después elaboraron la chicha con yuca fermentada y nos dejaron jugar con las cerbatanas para disparar a un buho de madera y tocamos los tambores que iban forrados de piel de mono. Nos acompañaba una chica de Madrid muy maja.



Para finalizar fuimos a ver la laguna de los caimanes que aparecieron enseguida cuando José les lanzaba carne.  Una vez finalizada la excursión volvimos a Puerto Humano a comer y regresar hacia Tena.