21 September 2009

CHINA: PINGYAO, EL ENCANTO DE UNA CIUDAD AMURALLADA

Fecha del viaje: Octubre 2007
Extracto de mi diario de viajes:

Después de unas pocas horas  en autobús, que más bien parecía una tartana, aterrizamos en Pingyao. Llegamos por la noche y cogimos un pedicab para llegar al alojamiento pues entre las intricadas calles pero de noche no nos aclarábamos.




Finalmente llegamos al Tian Yuan Kui Folk Guesthouse. Dicho hotel data del año 1791 y se encuentra ubicado en la calle principal. Nos ofrecen habitación con cama estilo Kang de3m x 2m de ancho, así que esta mañana nos hemos levantado como nuevos.



Pingyao data del año 1300, su centro histórico se encuentra amurallado en un radio de seis kilómetros. En estos dos dias recorreremos las murallas y los tesoros que en Pingyao se encierran. Compramos las entradas que en un billete único te da la posibilidad de visitar más de 19 lugares durante tres días entre mansiones, templos y otros edificios importantes como oficinas de comercio y bancos.


En el periodo de la dinastía Ming, Pingyao fue una célebre ciudad de mercaderes y un centro importante de comercio que se extendió desde el sur de China hasta Mongolia. Hoy en dia, la pequeña ciudad sólo consta de 40.000 habitantes, inclyendo los habitantes de fuera de la muralla. La ciudad tiene el encanto de un pueblo.

Pasear por las murallas es una delicia pues apenas hay gente. Nos llama la atención los pavimientos construídos en ladrillo con insignias en ideogramas. Sus murallas miden unos diez metros de alto y te permiten ver toda la ciudad que está construída con pequeñas casas de madera con tejados acabados e punta y sus calles se adornan de farolillos rojos. En todo el perímetro hay 72 torres de vigilancia y 4 entradas principales a la ciudad ubicados en los cuatro puntos cardinales.


Nos atiborramos de ver tanta filigrana, dibujos, jardines interiores, templos, antiguedades, patios decorados...


Pero el encanto reside en sus habitantes. La gente te saluda al pasar,  los adultos viven la calle jugando a  cartas, los niños se recrean en los patios de sus casas, la gente mayor se sienta a tomar el sol o simplemente ven pasar la vida, pasean en bicicleta, otros comen en cualquier lugar al aire libre... Te ayudan cuando te ven indeciso, incluso se paran para dejarse fotografiar, así que con este panorama nos sentimos inmersos en su plácida vida cotidiana.


Nos paramos a hablar con la gente, estas se ríen cuando ven que intentas hablar algo en su idioma, les contamos los  números del 1 al 10 jugando y haciendo las señales que ellos utilizan con la mano, pues  por otra parte es una forma muy práctica para comprar en los mercados.


Pingyao merece mucho la pena, es uno de los pocos lugares donde aún mantiene la esencia de la vida rural, muy al contrario de lo que ha ocurrido en el resto de China, convertida en un capitalismo frenético.

6 September 2009

IRAN: LAS CASAS TRADICIONALES DE KASHAN

Fecha del viaje: Octubre 2008
Extracto de Mi Diario de Viajes:


Nos dirigimos bien temprano a la Estación Sur de autobuses para conocer Kashan, una pequeña ciudad situada a unos 935m de altura y a una corta distancia de Teherán. En el autobús nos reparten galletas,zumo de manzana y un vasito para beber agua fresca. En tres horas llegamos. Cogemos un taxi hasta el alojamiento deseado pero el taxita apenas conoce el lugar así que le indicamos el camino con ayuda de nuestra guía Lonely Planet.

Lo deslumbrante de Kashan son sus casas tradicionales del siglo XVIII-XIX que han sido restauradas minuciosamente y que por un precio ínfimo se pueden visitar.


La primera casa que visitamos es Kahn-e Ameriah, de 9000m2 es la más antigua y la más grande de todas, verla nos impresiona pero quizás es la más impersonal. Amerih era el gobernador de Kashan y se hizo rico suministrando al Sha de Persia material de guerra y asegurando la ruta de comercio entre Teherán y Kerman. La casa tiene entre muchas de sus salas, dos hammams, una de ellas construída para mujeres embarazadas, y un naghib, donde se encontraba un tunel secreto.


La segunda casa, llamada Khan-eTabatebei, de 4730m2 fue construída en 1880 por un acaudalado mercader Seyyed Ja'far Tabatabei, dispone de unas 40 habitaciones y más de 200 puertas, contiene bellos relieves y estucados con piedras y espejos de cristal trabajados. La casa consistía en tres secciones: la andaruni (área interna) donde vivían los miembros de la familia, el biruni (área externa) utilizada para entretener a los invitados y el khadameh (habitaciones de los sirvientes). Hay además cuatro jardines y una fuente que a la caída del sol hace que se refleje la casa en el agua.









La tercera que visitamos, Khan-e Borujedi, es mucho más pequeña pero no exenta de belleza. Cuenta la leyenda que el dueño de esta casa conocido como el mercante Borujedi, conoció a Ameriah (el dueño de la primera casa visitada) para pedir la mano de su hija pero Ameriah puso la condición de que ella pudiera vivir a su antojo en una casa tan bella como la suya (qué detalle). Borujedi tardó 18 años en construirla.


El iwan (la entrada) está incorporado un bello estuco a modo de estalactitas. Destacan las cúpulas conteniendo frescos que fueron pintados en aquella época por el famoso artista Kamal ol-Molk. A dia de hoy los frescos siguen restaurándose. En el jardín central hay la fuente (que no falta en todas las casas) y sus muros están decorados con filigranas. La casa se dividia originalmente en el andaruni y biruni, pero sólo este último está abierto al público.


Khan-e Abbasian, la cuarta casa, es un complejo de seis edificios a varios niveles. Los numerosos jardines fueron construidos para dar sensación de espacio, culminándose en un gran jardín en la parte superior. Los pórticos y la entrada están decorados de forma extravante con relieves, trabajos de espejos con cristales y piedras incrustadas y bellas ventanas de colores.


Mas tarde nos vamos a visitar el Hammam-e Sultan Mir Ahmad. El señor de la entrada nos pregunta si nos apetece tomar un te, (en todo Irán desde el régimen de Jomeini hasta la fecha los hammam públicos ya no se utilizan como tal, sino son piezas de museo donde se puede entrar para visitarlos y tomar un te). Así que completamente solos nos adentramos en la sala principal del hammam sentados sobre alfombras donde nos ofrecen ese te tan exquisito que saben preparar tan bien los iraníes, oímos música de fondo y tan sólo hay un hombre rezando en una esquina.


Ya es por la tarde y empiezan a abrir las tiendas del Bazar, así que deambulamos perdiéndonos entre olores, coloridos y nuevas sensaciones... Dentro del mismo cenamos unos kebabs con arroz, deliciosos y por solo 4 euros los dos.


Donde nos alojamos es en una pequeña casa tradicional convertida recientemente en hotel y que acaba de ser reformada hace poco. No teníamos reserva pero nos facilitan una habitación sin baño que se ubica en el exterior así que cada vez que tenga que utilizarlo tendré que volver a vestirme con pañuelo aunque después de dos días en Irán ya me voy acostumbrando a llevarlo.


La habitación tiene tres estancias, una pequeña sala de entrada para sentarse en alfombras, una segunda que hace de habitación con colchonetas y mantas y una tercera que se traspasa un pequeño túnel anexo que nos lleva a otra habitación más amplia. En la puerta de entrada no hay cerrojos, así que utilizamos nuestras mochilas para bloquearla. El techo es de roca auténtica, nos sentimos como en la cueva de Alí Babá... 

Doy las gracias a Eduard Balsebre por tener la gentileza de incluirme en su estupenda página web de La ruta de la Seda en el apartado sobre Iran: http://www.larutadelaseda.cat/lloc/?tag=merche-gallart