3 July 2009

MALTA: UNA ISLA CON HISTORIA

Fecha del viaje: Junio 2009
Extracto de Mi Diario de Viajes: 

Malta esconde lugares muy interesantes que forman parte de la historia y todas ellas se encuentran concentradas en un mínimo espacio entre tres pequeñas islas: Malta, Gozo y Comino.



En La Valetta, la capital, existe una red importante de autobuses de colores amarillo y blanco que se encuentran justamente en la entrada principal de la ciudad, la City Gate. Te transportan por toda la isla pero hay que tener paciencia, los horarios no los cumplen precisamente a rajatabla. Incluso dentro del mismo autobús, hay que tener preparadas las monedas al conductor pues solo quieren “coins” “give me coins”, y si no se enfadan, van con prisas y malos modos, se paran cada dos por tres por lo que se hace un poco lento el trayecto pero todo se encuentra a muy corta distancia.


El interior de la isla se encuentra muy edificada, da la impresión que los malteses no están precisamente contentos con el turismo. La población habla malti e ingles. El malti es una lengua semita, y escucharlos hablar suena raro, hay sobretodo base de árabe mezclado con inglés e italiano.



Nos alojamos en el British Hotel, de excelente ubicación, justo en la entrada a la ciudad antigua, la Victoria Gate con una estupenda terraza con vistas al puerto. Aquí se alojó el equipo de cine de exteriores de la película Munich. Subiendo unas escaleras se encuentran los Upper Barrakk Gardens y enfrente las tres ciudades de Vittoriosa, Senglea y Cospicua.



La Valetta contiene innumerables edificios históricos de gran valor, como la St. John’s Cathedral, que data del siglo XVI de estilo barroco en su gran totalidad con esculturas y suelos de mármol. En una de sus capillas existe una fabulosa colección de pinturas de Caravaggio.


Otro de los lugares que no hay que perderse es El Grand Master’s Palace, en su día fue residencia de los Caballeros de la Orden de San Juan, largos corredores y salas nos muestran las armaduras de distintas épocas. Aquí se encuentra el Parlamento y es residencia oficial del Primer Ministro.


 
Todo ello pertenece a la historia, pero en La Valetta la vida actual vibra en la calle: el mercado, los puestos de flores, los quioscos antiguos, sentarse en la terraza del Café Cordina, ver las murallas, las innumerables fuentes, plazas, las estrechas calles, deambular por la noche y descubrir que es una ciudad sorprendentemente tranquila, cenar en pequeños restaurantes de pescado fresco acompañado de buen vino, lo convierte para mi en un encanto de ciudad.


Se puede visitar la casa museo Riccola, edificio precioso del siglo XVI. Con una visita guiada por una señora muy elegante (y muy british, yes of course) podemos apreciar como vivía la aristocracia de la época y los tesoros que en ella se encierran, además de infinidad de objetos con gran valor sentimental de la familia que aún vive en ella y que generación tras generación, han ido guardando.


Fuera de la capital se esconden otras maravillas: visitamos la ciudad de Vittoriosa, al otro lado del puerto donde se encuentra Il Collagio, un pequeño barrio donde sus mismas calles aparecen decoradas con plantas en cada entrada de las casas y donde antaño venían a descansar los Caballeros en los antiguos albergues de edificios medievales.



El magnífico Hypogeum, que es un templo funerario megalítico excavado a 10 metros en tres plantas bajo el suelo y datan del año 2500 A.C. Se requiere una reserva previa via Internet pues su visita está siendo restringida para preservar las condiciones ambientales.



Y aún más, la imponente Ciudadela de Mdina, donde también se pueden dar paseos en carromato alrededor, las catacumbas de la época romana en Rbat con frescos todavía existentes, los yacimientos de Hgar Qim (aunque estos me decepcionaron un poco pues a pesar de encontrarse al aire libre junto al mar, les cubria una amplia carpa).


Muy cerca de Hgar Qim se encuentra la Blue Grotto, una excursión en barca nos llevó por aguas de azul intenso y adentrándonos en siete cuevas naturales.



Vale la pena visitar el pueblecito pesquero de Marsaloxx, es una gran bahía de color coral intenso y habitada por “luzzus”, las típicas barcas maltesas de colores amarillo verde y rojo con los ojos de Osiris dibujados en la proa para evitar los malos espíritus. Disfrutamos viendo a los pescadores en sus quehaceres, limpiando las barcas, desenredando las redes y las mujeres limpiando los cubos donde traen el pescado…




Otro de los dias fuimos desde Malta a la isla de Gozo donde se puede visitar la magnífica Ciudadela en Vitoria, su capital y desde allí se aprecia una panorámica de la ciudad. Una vez de nuevo en el puerto alquilamos una pequeña barca a la minúscula isla de Comino para bañarnos en la Blue Lagoon, con mucho sol y un mar de aguas transparentes entre rocas... pero ojo, Malta no es una isla de playas...


Este post va dedicado a Sara y su amiga Christine, grandes viajeras donde pude reencontrarme con ellas en la isla. Compartimos algunas excursiones y cada tarde, a última hora del día, ya poniéndose el sol pasabamos agradables ratos conversando con chupitos de Blacklabel viendo la magnífica vista del puerto.