4 December 2011

NAGORNO KARABAKH: LA REPUBLICA INDEPENDIENTE NO RECONOCIDA

Después de casi cinco meses de ausencia en el mundo de la blogosfera, vuelvo de nuevo con energías renovadas para seguir escribiendo y poder compartir con vosotros los últimos lugares visitados.Un abrazo a todos.

Fecha del viaje: Mayo 2011
Extracto de Mi Diario de Viajes: 

Los últimos cuarenta kilómetros que faltan para llegar desde Armenia a nuestro destino es un paso de montaña con curvas interminables. Podríamos traducir Nagorno Karabakh  como “jardín montañoso”.De hecho, el paisaje se asemeja más bien a Suiza pues sus montañas están cubiertas con un manto de color verde profundo.


La República de Nagorno Karabakh se encuentra en la región del sureste del Caúcaso. Era en principio una antigua provincia soviética poblada por una minoría azerí y de armenios en su mayoría, tocando casi su totalidad a la República de Azerbayán. Autoproclamada república independiente desde 1991, no está reconocida por la Unión Europea ni por Rusia, ni tan siquiera por las dos repúblicas que se la disputan, aunque Armenia apoya la independencia. Esto provocó en el 1998 un enfrentamiento como guerra no declarada entre las dos etnias hasta el año 2004 que fue declarado el alto al fuego para entrar en un proceso de paz que a día de hoy todavía no se ha solucionado.


Llegamos a la frontera y nos piden los pasaportes para pagar por el visado y sellarnos la entrada. La garita es un simple vagón de tren abandonado. Pagamos y seguimos nuestro rumbo hacia la capital, Stepanekert.


Una vez alojados en el centro vamos a visitar el Museo Estatal de Artsakh, donde una guía nos explica en inglés todo lo acontecido en la guerra pero desde un solo punto de vista y donde no aparece ni una solo fotografía de mezquitas ni de la cultura azerí.

El presidente de Nagorno Karabakh, Bako Shakayan, ganó las elecciones en 2007 pero todas los temas económicos son llevados desde Armenia. Y me entran las dudas y me cuestiono ¿cómo una región de 150.000 personas pretende hacerse independiente? 


Nos vamos hacia la fortaleza de Askerán, del que queda tan sólo un largo muro de 14km con alguna de sus torres de vigilancia. Me siento en una de las torres, contemplando las vistas e intentando imaginar  subida en ella, como si de un testigo mudo se tratara, el conflicto del pasado pero que sigue aún muy vigente. 

A 40 kilómetros de Stepanekert, al oeste, se encuentra el Monasterio de Gandzasar, que data del siglo XIII. Este monasterio se ubica en un precioso cañón con un cementerio mirando a las montañas. Es la estructura más importante que queda de Nagorno Karabakh. En su interior contiene numerosas inscripciones y katchkars, las bellas y místicas cruces de piedra.



Paseamos por el cementerio y en sus tumbas podemos ver las fotografías insertadas en la piedra de cada nicho, incluso de cuerpo entero, típico de casi todas las poblaciones del Caúcaso. Este es un lugar precioso para el descanso eterno.



Después de hacer una parada en Vank para comer en un restaurante en medio de la naturaleza, visitamos el mercado  de Stepanekert. Hay gran variedad de frutas, verduras, y algunas delicatessen locales, un mercado humilde donde la gente es muy agradecida al comprarles frutos secos y vodka. Pienso en ellos imaginando el calvario que habrán vivido hace escasos años. Se pone a llover de repente de forma salvaje, como las montañas que nos rodean y por las que escapaban los azerís cuando la guerra. Nos refugiamos en la sección de ropa y zapatos que parecen de los años 70.




Emprendemos camino hacia Sushi, o Shusha en azerí, la ciudad donde hubo la mayor masacre destruyendo todas las mezquitas. Pregunto y exijo educadamente que queremos visitar las ruinas de las dos o tres mezquitas, sabemos que hay algunas aún en pie a pesar del lamentable estado porque es el único legado musulmán que existe cuando los azerís convivían con armenios en estas tierras en armonía y paz. Aunque es peligroso por el estado ruinoso en el que se encuentran, allá que nos vamos corriendo entre la lluvia y la neblina para ver lo poco que queda de ellas entre restos de tanques y edificios ruinosos. Es un momento breve pero muy emocionante y único.  




Por último visitamos una iglesia de aspecto nuevo e impoluto. Su interior apenas tiene interés pero me llama poderosamente la atención el ver un fresco con una imagen colgada de un santo protegiendo en su mano derecha  un icono de la virgen y en su mano izquierda lleva un puñal. Pregunto a la guía que nos acompaña en el viaje que significa ese simbolismo a lo que no sabe darme respuesta, se queda en blanco sintiendo cierta verguenza.

  
Esta noche compartimos la cena con el grupo que nos acompaña (un iraní de origen armenio y su esposa, una inglesa, un ruso de origen turco y su pareja un armenio de origen azerí, un suizo despistado y nosotros dos). Es este un interesante cocktail de nacionalidades donde nos encontramos todos en buena armonía y en el que cada uno expone su  punto de vista…parece  que entre todos intentamos arreglar el mundo…a base de vodka y frutos secos tras la cena.