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6 de octubre de 1995

CAMBOYA : UNA ESCUELA BUDISTA Y UN REENCUENTRO CON AMIGOS EN SIEM RIEP


Una de las experiencias más emocionantes fue cuando visitamos un templo de jóvenes estudiantes budistas. Estaban en su hora de recreo y fumaban.Yo les veía como cualquier joven que deseaba divertirse y jugar a lo prohibido pero de una manera inocente. 


Habían hecho la colada y sus ropas permanecían extendidas al sol, todas de color azafrán ya que nos llamó la atención desde la cima de uno de los templos qué rodeaban a la escuela.



Nos acercamos a ellos y nos recibieron con curiosidad. Francisco fue el que estuvo conversando con sus cuatro palabras que había aprendido en jemer, los jóvenes estudiantes empezaron a alucinar viendo como un extranjero podía leer de un libro su propio idioma.



Algo que muy pocos viajeros se esforzaban en hacer para interactuar con ellos. Ante el entusiasmo de los chicos y el buen rollo que hubo aproveché para hacer unas cuantas fotos y fue un bonito recuerdo para despedirnos de Siem Riep.



Nos habíamos alojado en el Hotel Golden Apsara donde una señora muy amable nos atendió (debería tener unos 50 años) y nos dijo que en este hotel tuvo que alojar a militares de la guerra, que hacía escasos años de eso. No estaba precisamente orgullosa por ello.



Cerca se encontraba la pareja de catalanes que estuvimos con ellos en Bangkok y con los que volamos desde Barcelona. Ellos venían al día siguiente a Siem Riep pero nos pudimos encontrar los 2 días restantes. Nosotros permanecimos 4 días porque era un lugar que creímos valia la pena ver con tiempo.

Además solo pudimos visitar Camboya en una semana pues el visado permitido era de 7 días por lo que dedicamos 3 días en la capital y cuatro en Siem Riep.

Con la pareja quedamos en el Gran Hotel, un lujoso alojamiento que fue en la época colonial el hotel de moda.

Ahora estaba decrépito y al entrar vimos a dos recepcionistas que jugaban una partida de cartas en el suelo. Jugaban agachados por lo que el al vernos entrar enseguida se levantaron y nos indicaron dónde se encontraba el bar pues era lo único que funcionaba.

Nuestros amigos tardaron un poco en venir pues no sabían bien dónde se encontraba ubicado ya que el nombre del hotel se había cambiado con respecto al de la guía Lonely Planet, pero al final contentos por el reencuentro, nos fuimos a cenar con ellos.


4 de octubre de 1995

CAMBOYA : LOS TEMPLOS DE ANGKOR



Hacía 3 días que no escribía en el diario. El motivo era que me he sentido secuestrada por la belleza de los templos de Angkor. Éstos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1992.




Una de las características del templo de Angkor eran las apsaras. En la mitología hindú, las apsaras son ninfas celestiales danzantes. En Angkor se muestran en relieves muy bien tallados.



Realmente me sentía feliz de encontrarme entre tantos templos divinos. Rodeados de un paisaje frondoso de vegetación, era relajante perderse entre tanta belleza.




Conversamos con gentes humildes y sonrientes a pesar de que en muchas de sus facciones se perciba un amargo pasado.




Los templos son una maravilla majestuosos, de gran belleza con los niños siempre acompañándote para guiarte. Algunos padres incluso me dejaban sus bebés para hacerme una foto con ellos. 





En alguna zona nos acompañaban militares con sus armas, eran nuestros escoltas y no te dejaban ni a sol ni sombra.




No debías salir de la ruta porque aún había campos de minas sin detonar pues la zona estaba plagada de minas, además de haber señalizaciones en alguno de los templos de peligro de derrumbarse en cualquier momento.

Mantuvimos sobretodo contacto con niños. Alguno de ellos me llamaba “Madame”, huella evidente del colonialismo francés.




Otro de los templos que visitamos se encontraba engullido por la selva, era el Ta Prohm. Ahí fuimos un día de lluvia y niebla. Daba la sensación de encontrarnos en medio de un bosque encantado, con una niña que nos acompañaba de la mano con su paraguas. 




Nos llevaba por los mejores caminos ya que se encontraba todo muy resbaladizo y con la hiedra y las piedras era complicado a veces mantener el equilibrio, pero la belleza del templo nos empujaba hacia adelante.

Cada recoveco era como un pequeño cobijo y nos parábamos para alzar la vista y ver los árboles que se engullían el templo que se encontraba entre las ramas de los árboles como una serpiente que engulle a su presa.




Otros templos los estaban restaurando, la mayoría de las obras son financiadas por japoneses y franceses.




Aparte del Angkor Wat, Angkor Tomb y el Ta Prohm, visitamos los templos de Tep Pranam, el Bayón Temple, las terrazas de elefantes y Leper King, el Royal Enclosure y Phi Meanakas, Baksei Chamkrong, Ta Keo, Ta Nei, Banteay Kdel, The Rolous Group, Preah Khan, Preah Neak Pean y Pre Rup.

CAMBOYA : LLEGADA A PHNOM PENH

 

Esa tarde cogimos un vuelo de Bangkok y llegamos a Khnom Penh, la capital de Camboya. Desde el avión se divisaba toda la ciudad y el aparato en el que volábamos no dejaba de dar tumbos, era un avión tipo fokker y no parecía tener demasiada estabilidad.



Nos alojamos en el Renakse Hotel, un edificio histórico de la época colonial, en el centro de la ciudad.  

Nos fuimos a pasear por la avenida que daba al río Mekong. Era un lugar donde la gente solía permanecer sentada sumida en sus pensamientos o simplemente paseaba.

El Mekong es uno de los ríos más largos de Asia, tiene una extensión de 4350 km de largo y recorre seis países: China, Birmania, Laos, Tailandia, Vietnam y Camboya.

Después del paseo, fuimos a un restaurante junto al río y comimos una sopa de pato con con lemongrass, servida en un gran plato. Estaba deliciosa.

Después montamos en un songtaw (vehículo de 3 ruedas, una bicicleta donde vas sentado delante con una especie de caparazón y detrás va al conductor pedaleando), habíamos elegido un hotel de la guía Lonely Planet y que ya no existía pues estaba en ruinas así como toda la ciudad, que permanecía destrozada todavía a causa de la guerra por haber sufrido un genocidio.

El punto fuerte fue por la noche al coger otro songtaw para dar un paseo nocturno por la ciudad. Camino del Palacio Nacional, la policía nos paró para decirnos que debíamos pagar 100 dólares por ir en aquel vehículo porque para un turista estaba prohibido. 

Fue en ese momento cuando pararon una Francisco pues yo iba detrás y me acerqué con mi conductor dirigiéndome a los policías preguntando qué ocurría. Llegué justo a tiempo porque el poli corrupto ya había sacado la porra de forma amenazante para soltar un cachiporrazo.

Al final no ocurrió nada, todo se quedó en  un susto. Era uno de los tantos sobornos que hacía la policía en un país donde aún no existía un gobierno propio pues en ese momento eran las Naciones Unidas quien controlaba el país.

Los conductores del songtaw nos dijeron que tranquilos pero luego teníamos que volver al hotel.

Seguimos nuestro paseo acercándonos a la gran plaza con su Royal Palace bellamente iluminado y con las estrellas de testigos.

Ese momento fue mágico, sin gente en la calle y me hizo pensar lo lejos que me encontraba de casa. Volvimos por calles apenas iluminadas y me entró de nuevo el miedo pensando que nos volverían a parar.

Al llegar nos acostamos pero esa noche me costó dormir pensando en el maldito policía.



El día siguiente lo dedicamos a visitar el Royal Palace y el Museo Nacional.

Lo más impactante fue ir al Tuol Sleng Museum (Museo del genocidio). Fue interesante pero aterrador ver a hombres de la guerra civil plasmado en fotografías, las habitaciones de tortura y se te ponía la piel de gallina.

El recinto anteriormente era un colegio y pasó a ser un campo de concentración. Era espeluznante ver las habitaciones con las mujeres, niños y hombres fotografiados antes y después de las torturas y los utensilios que utilizaron para ello. Esto nos bastó para percibir el sufrimiento de un pueblo y las secuelas que actualmente siguen sufriendo.



En la calle podías ver familias enteras destrozadas y supervivientes de un genocidio que iban en sillas de ruedas con sus extremidades mutiladas por los bombardeos. Los mutilados se acercaban a pedirte dinero porque apenas subsisten con lo que tienen.

Algunos ancianos permanecían sentados mirando al horizonte con las miradas perdidas. Otros se encontraban llorando quizás recordando sus familiares perdidos.

Intentamos cambiar de aires y nos fuimos al dia siguiente con un vuelo hacia Siam Reap.