30 de abril de 2012

BULGÁRIA : EL VINO DE MELNIK


La pequeña población de Melnik consta de 243 habitantes por lo que es considerado el pueblo más pequeño de Bulgaria.



Melnik se encuentra entre un valle rodeado de montañas con formaciones piramidales de arenisca en su cumbre. 





Nos alojamos en el Despot Slav Hotel, una antigua casa con suelos de madera, muros de piedra y chimeneas dentro de un ambiente acogedor y nos fuimos a dar una vuelta. 





Melnik es un próspero centro viticultor desde el siglo XIII. Sus casas antiguas de piedra poseen bodegas donde fabrican el vino de forma artesanal. El vino de Melnik se considera el mejor del país. 




Pudimos ver la única casa visitable: la Kordopulova Kûshta que se alza sobre la “izba” la bodega más antigua y grande de Melnik.




Las bodegas están talladas en la roca. Esta casa perteneció a un gran vinatero griego de la época, Manolis Kordopoulos. 




Fue construido en 1754 específicamente para la producción de vino y posee estancias de estilo de otomano tardío. 




Hay un gran patio desde donde se puede observar una gran vista de Melnik y sus originales montañas.




Seguidamente nos adentramos en la taberna cerca de la casa desde donde se veía otra panorámica y como ya era hora de comer pedimos unos pimientos con lomo a la plancha y vino de la casa, servido en vasijas de cerámica.




Eran cerca de las 4pm y fuimos a la estación de autobuses que nos llevaba al Monasterio de Rozhen, a unos 7 km de Melnik. Se encontraba ubicado sobre una llanura con vistas de las montañas de Pirin.




Este monasterio fue fundado en 1220 por Alexei Slav, un señor feudal del siglo XIII. En el período otomano la iglesia ortodoxa utilizó el monasterio como convento hasta que volvió a manos búlgaras en la Primera Guerra Balcánica.




Los edificios del monasterio forman un hexágono irregular con balcones de madera en torno a la iglesia del nacimiento de la Santa Virgen. 




Las pinturas y frescos exteriores se encuentran protegidos por un porche donde aparecen unos creyentes ascendiendo por una escalera hacia el cielo ayudados por Ángeles.




En una capilla lateral de la Iglesia hay un icono milagroso de la Virgen que se pasea en una procesión en torno al monasterio en el 8 de septiembre. 



El iconostasio dorado posee iconos Italianos realmente bellos. Es este un lugar tranquilo y acogedor, además no se paga entrada al igual que en el monasterio de Rila.



Volviendo hacia Melnik aprovechamos para ir al hotel y tomamos unas buenas cervezas del país pues hacía un día espléndido de sol.



Después subimos a la bodega Mitko Sheshtaka(seis dedos) situado en un promontorio desde donde se veía una vista fabulosa de MMelnik. 



La bodega estaba enclavada en la roca y pagamos 2 leds por persona. Nos invitaron a visitarla acompañados de una buena copa de vino tinto del lugar. 



Era un momento mágico que disfrutamos sentados en la parte exterior de la bodega con las montañas arenosas y la casa de estilo otomano en frente. 



Era un lugar y un momento único para no olvidarlo poniéndose el sol en medio de la naturaleza.

29 de abril de 2012

BULGARIA : EL MISTICISMO DEL MONASTERIO DE RILA



Esperamos al único autobús que sale en domingo desde la estación de Oucha Kupel en Sofía. Este nos llevará por un trayecto de dos horas y media  hasta el Monasterio de San Juan de Rila, ubicado entre montañas. Los billetes los compramos en la mismo autobús y nos cuesta doce levs, al cambio sale por unos seis euros. 




Nos colocamos en la parte trasera para ubicar nuestras pequeñas mochilas y compramos agua para el camino. Atravesamos campos teñidos de verde y diminutas laderas. Paramos en Dunipsa sobre las 1130 horas y finalmente llegamos a Rila, que significa "montañas del agua". 




La recepción del monasterio permanece cerrada hasta las 14 horas, cuando volvemos para hablar con el pope administrativo nos dice que esta todo ocupado por no haber reservado con antelación, así que ni cortos ni  perezosos reservamos habitación en un pequeño hospedaje que se encuentra junto al río desde donde podemos apreciar la maravillosa vista del monasterio ubicado en el valle rodeado de montañas.




Nos encontramos en el recinto principal del monasterio, justo enmedio se ubica la Iglesia de la Natividad y junto a ella se encuentra la torre de Hrelyo, la construcción más antigua del complejo pues gran parte de el fue derruido al incendiarse en 1833 pero gracias a las aportaciones de los fieles búlgaros adinerados fue posible de nuevo su reconstrucción.





El monasterio fue fundado en el siglo X por San Juan de Rila, venerado Santo por su sabiduría y dotes curativas. Se retiró a Rila para escapar de lo que consideraba la degeneración de la sociedad. 




Sus seguidores le convencieron para establecer un monasterio por lo que se instaló en las cercanías y estuvo viviendo durante diez años en una cueva donde las estrellas eran su techo. Tras su muerte, los peregrinos acudían a venerar sus restos porque tenían poderes curativos.




Alrededor hay varias plantas con balcones de madera que rodean al patio principal y la iglesia. Los murales de frescos que se exhiben en el exterior de la iglesia son escenas de la Biblia con un sinfín de colorido y multitud de detalles realizados por los mejores pintores del país de aquellas épocas. Entre los más destacados frescos se encuentran los de Zahari Zograf y su hermano Dimitrîr, de la escuela de Somokov.





Dentro de la iglesia está prohibido hacer fotos. Incluso no se permite entrar con camiseta de tirantes. El iconostasio está cubierto de pan de oro y hay tallas con elementos florales, imágenes bíblicas y simbólicas de personas y animales. En el ala derecha se encuentra la tumba de Boris III, supuestamente fue envenenado por los nazis en 1944 por salvar a los judíos búlgaros. 





También se conserva una urna de plata con la mano izquierda de San Juan de Rila. Su tumba se encuentra en una pequeña ermita situada a tan solo unos pocos kilómetros paseando por un pequeño sendero.





Cae la noche, y a las siete asistimos a la misa donde nos encontramos solos con los popes que realizan su ritual de cánticos y oraciones. Uno de ellos nos bendice con el botafumeiro. Sin ser creyente, rompo a llorar por la emoción y medio en sollozos, rindo homenaje a la memoria mi padre, fallecido recientemente.