La pequeña población de Melnik consta de 243 habitantes por lo que es considerado el pueblo más pequeño de Bulgaria.
Se encuentra entre un valle rodeado de montañas con formaciones piramidales de arenisca en su cumbre.
Melnik es un próspero centro viticultor desde el siglo XIII. Sus casas antiguas de piedra poseen bodegas donde fabrican el vino de forma artesanal. El vino de Melnik se considera el mejor del país.
Nos alojarnos en el Despot Slav Hotel, una antigua casa con suelos de madera, muros de piedra y chimeneas dentro de un ambiente acogedor y nos fuimos a dar una vuelta.
Pudimos ver la única casa visitable: la Kordopulova Kûshta que se alza sobre la “izba” la bodega más antigua y grande de Melnik.
Las bodegas están talladas en la roca. Esta casa perteneció a un gran vinatero griego de la época, Manolis Kordopoulos.
Fue construido en 1754 específicamente para la producción de vino y posee estancias de estilo de otomano tardío.
Hay un gran patio desde donde se puede observar una gran vista de Melnick y sus originales montañas.
Seguidamente nos adentramos en la taberna cerca de la casa desde donde se veía otra panorámica y como ya era hora de comer pedimos unos pimientos con lomo a la plancha y vino de la casa, servido en vasijas de cerámica.
Eran cerca de las 4pm y fuimos a la estación de autobuses que nos llevaba al Monasterio de Rozhen, a unos 7 km de Melnik. Se encontraba ubicado sobre una llanura con vistas de las montañas de Pirin.
Este monasterio fue fundado en 1220 por Alexei Slav, un señor feudal del siglo XIII. En el período otomano la iglesia ortodoxa utilizó el monasterio como convento hasta que volvió a manos búlgaras en la Primera Guerra Balcánica.
Los edificios del monasterio forman un hexágono irregular con balcones de madera en torno a la iglesia del nacimiento de la Santa Virgen.
Las pinturas y frescos exteriores se encuentran protegidos por un porche donde aparecen unos creyentes ascendiendo por una escalera hacia el cielo ayudados por Ángeles.
En una capilla lateral de la Iglesia hay un icono milagroso de la Virgen que se pasea en una procesión en torno al monasterio en el 8 de septiembre.
El iconostasio dorado posee iconos Italianos realmente bellos. Es este un lugar tranquilo y acogedor, además no se paga entrada al igual que en el monasterio de Rila.
Volviendo hacia Melnik aprovechamos para ir al hotel y tomamos unas buenas cervezas del país pues hacía un día espléndido de sol.
Después subimos a la bodega Mitko Sheshtaka(seis dedos) situado en un promontorio desde donde se veía una vista fabulosa de MMelnik.
La bodega estaba enclavada en la roca y pagamos 2 leds por persona. Nos invitaron a visitarla acompañados de una buena copa de vino tinto del lugar.
Era un momento mágico que disfrutamos sentados en la parte exterior de la bodega con las montañas arenosas y la casa de estilo otomano en frente.
Era un lugar y un momento único para no olvidarlo poniéndose el sol en medio de la naturaleza.




























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