26 de diciembre de 2017

OMÁN: LA FORTALEZA DE NIZWA Y SU ZOCO

Desde el Hotel Majda cogemos un taxi compartido que en 5 minutos nos deja en el centro de Nizwa, la que fue antigua capital de Omán durante mil años. La mayoría de hoteles están en la carretera principal.


Nizwa fue ciudad cultural islámica en el 2015 y es la segunda del país más visitada de Omán. En el centro histórico se encuentra el Fuerte de Nizwa, que fue construido durante doce años en el siglo XVI y posee una torre de 40 metros de diámetro.


Desde arriba podemos apreciar las montañas de Hajar que rodean toda la ciudad  con sus palmerales.


Nos sentimos transportados al país de las mil y una noches. Es nuestro primer destino en Omán y nos encanta visitarlo sin apenas turismo.


En el interior del fuerte, entramos en el pequeño Museo Etnológico donde hay mujeres tradicionales tejiendo, alguna de ellas lleva la típica máscara negra.


Hay pequeñas habitaciones de almacenaje donde se guardaban dátiles, las cabras y objetos de labranza. También hay una exhibición de objetos de plata y cobre y vestimentas de cada etnia con sus respectivas máscaras. 


Subimos y bajamos por el castillo encontrando recovecos. El gran patio donde se encuentra la torre es muy fotogénico desde donde podemos apreciar unas magníficas vistas.



Salimos satisfechos  y damos una vuelta por la parte antigua donde aún podemos apreciar las antiguas ventanas y puertas con madera ornamentada de la casas.



En la calle las mujeres apenas se ven, van tapadas de arriba a abajo utilizando el hiyab, en cambio los hombres van vestidos con sus túnicas blancas, (dishdasha) y con el típico gorrito de colores con fondo blanco que les caracteriza, (kumar). Es la vestimenta nacional.


A veces sus túnicas pueden cambiar de color y van acompañados con una daga (janyar) que colocan en su cintura, formando parte de su estética. Algunos omaníes también llevan turbantes que se importan de Cachemira.


El zoco de Nizwa es uno de los más antiguos del país. Deambulamos impregnándonos de sus olores a especias, café, te, dulces y hay numerosas tiendas de cerámicas.


Los viernes hay mercado de animales pero no hemos podido coincidir, pero dicen que es muy interesante por su autenticidad.


Suena la música del muecín y la luna se ve justo por encima de la mezquita. Cenamos en el restaurante Al-Mandi, justo en la parte opuesta del zoco.


Tomamos un mutabal, carne con arroz especiado y una ensalada fatoush y para beber zuma de limón y menta y otro de dátiles.Deliciosos.

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