22 April 2009

BOSNIA-HERZEGOVINA:EL PUENTE DE MOSTAR

Fecha del viaje: Abril 2009
Extracto de mi diario de viajes:

Tan sólo tres horas de trayecto nos llevará a Mostar desde Dubrovnik pero como es tan temprano aprovecho para dormir hasta medio camino. Entramos en la frontera con Bosnia-Herzegovina y antes de llegar a la ciudad pasamos cuatro controles para comprobación de pasaportes.

Una vez entramos en Bosnia-Herzegovina, paramos en el primer pueblo, Neum, situado en el Mar Adriático, la única población que posee costa pues sólo hay unos 18 km de mar en todo el país, que comparándolo con los 700 km que tiene Croacia, el reparto me parece de lo más injusto.




Pero continuamos haciendo camino siguiendo paralelamente el bello rio Neretva, donde podemos comprobar que hay rica vegetación y tierras fértiles. Vemos las casas reflejadas en este precioso río que le da un encanto especial.




Entramos en la ciudad, aquí podemos observar los edificios que han sido derruidos por la guerra de los Balcanes en el año 91, una guerra incomprensible, como todas las guerras. Sólo permanecen las fachadas que se asemejan a un queso gruyere debido a los tiroteos de mortero... es una triste imagen...




Al llegar a la estación de autobuses a unos 10 minutos se encuentra el centro histórico y nos alojamos en una casa-museo http://www.muslibegovichouse.com/ digna de visitar ya que data del año 1861 y está decorada al estilo otomano y en tiempo de guerra fue una de los pocos edificios que permaneció intacto debido a su ubicación entre muros.



El dueño de la casa nos recibe amablemente pues esperaba nuestra llegada. Dejamos los zapatos en la entrada para mantener en buen estado las maravillosas alfombras que cubren los suelos. Nos aloja en la habitación y nos enseña su casa todo orgulloso. Tiene cuatro plantas y en su dia perteneció a una familia turca adinerada.








En un perfecto español el señor Muslibegobic (estuvo viviendo en Málaga durante tres años) nos explica la historia de la casa y su familia. Nos sentamos a hablar en el Diwan, el lugar de reunión de las mujeres. Hay numerosos libros antiguos y del Corán escritos en oro, nos muestra las diversas estancias y los objetos de la casa, incluso las vestimentas antiguas del período otomano. Por ejemplo, las mujeres utilizaban una especie de bombachos (pantalones anchos) de color rojo o blanco para las mujeres musulmanas, azul para las ortodoxas y negro para las católicas. Por aquellos años la gente convivía en armonía con estas religiones...algo muy distinto a lo que posteriormente aconteció.



Nos dirigimos al lugar que todo viajero o turista desea ir cuando llega a Mostar, visitar el Stari Most, el puente que fue punto de unión en su día entre los barrios musulmán y católico.

Pero antes de llegar al puente deambulamos por las pequeñas callejuelas de piedra y nos percatamos de la fuerte influencia otomana que en su día tuvo esta ciudad con tan bellas mezquitas. El puente fue mandado construir en 1566 por Mimar Hajruddin, el mismo arquitecto que edificó la Mezquita Azul o la de Suleyman el Magnífico de Estambul.


Aproximándonos ya hacia el mismo, las calles comienzan a estar repletas de pequeñas tiendas de souvenirs curiosos como bolígrafos de bala, cascos de guerra, molinillos antiguos típicos de los Balcanes, matrículas antiguas de coche, y cómo no, oleadas de turistas curioseando ...

Los croatas en la guerra destrozaron el puente ya que era el punto de unión entre ambas religiones, y realizaron un minucioso estudio de la construcción de aquella época y según se cuenta, le encontraron el punto débil pues en la parte central del mismo había una cámara hueca y allí es donde dispararon hasta tirarlo abajo.

Obviamente lo peor de esta vergonzosa guerra fueron las miles de victimas que hubieron. En 1995 cuando los Cascos azules llegaron a esta ciudad (muchos de ellos españoles) se encontraron con un escenario desolador, lleno de muerte y destrucción. Hasta hace bien poco se ha estado ayudando a reconstruir la ciudad e intentando parar que se siguieran matando unos a otros pues muchos se habían quedado sin casa, sin familia y la sed de venganza era evidente.

  

El centro histórico junto al Stary Most (que se reconstruyó de forma idéntica al anterior con los mismos materiales de piedra blanca de la región de Mostar y de piedra del rio Neretva) se incluyó en el 2005 en la lista del World Heritage, justamente después de reconstruir también todo el casco antiguo que quedó arrasado tras la guerra de bosnios y croatas contra los serbios y posteriormente entre bosnios y croatas.



 
Cruzamos el puente, la piedra que lo habita es resbaladiza, de un blanco brillante, impoluto. Desde aquí se ve una hermosa vista de la ciudad sobre el rio Neretva. Pasamos al otro barrio, el católico, donde suenan las campanas de la iglesia y su torre nos llama poderosamente la atención pues está construida en forma de minarete. Casualmente en ese momento al otro lado, en el barrio musulmán, se oye al almuecín cantar convocando a la oración. Dos comunidades unidas de nuevo por el mismo puente llamado ahora el puente de la esperanza.