10 June 2010

NUEVA CALEDONIA:LA ISLA DE OUVÉA


Fecha del viaje: Noviembre 2009
Extracto de Mi Diario de Viajes:

Ayer noche en la cabaña tuvimos una pequeña anécdota, hablamos con  una pareja que dormia en otra de las cabañas típicas kanak , vieron una rata la noche anterior así que ni cortos ni perezosos  se llevaron al gato de la dueña de la casa a su habitación. Nosotros, al ser la primera vez que dormíamos en Ouvéa empezamos a sentirnos inquietos y a pesar de que intentamos dormir no parábamos de oir ruiditos, se escuchaba una especie de cric cric como como si fuera una rata que rascaba queriendo salir de un agujero...además, las camas son colchones a ras de suelo... lo que hice fue taparme con la sábana como un Tutankamon...cuando ya creía que habíamos cogido el sueño, me desperté al oir un grito espeluznante donde se encuentra mi compañero de viaje, Sébas.



Sin poder localizar la luz para saber lo ocurrido, creí que a mi amigo le había mordido una rata... menos mal que al encender la linterna nos dimos cuenta que lo que le había rozado el cuerpo era un trozo de plástico o tapón blando que se encontraba entre el colchón! Nos pusimos a reir sin parar por la situación y posteriormente pudimos dormir más tranquilos.  




Así que hoy, después de descansar hasta las seis y media, nos levantamos a desayunar  y dirigirnos al norte de la isla, en el distrito de St.Joseph. El punto de reunión con Antoine es en la iglesia del pueblo..En el norte y sur de la isla los nativos son católicos, y en el centro, donde se encuentra el distrito de Fayaué, son protestantes.  Nuestro guía Antoine nos llevará por un recorrido de playas en la Bahía de Limek para tener un  acercamiento con los tiburones.



Nos situamos en la carretera para hacer autoestop.Después de media hora andando sin pasar coches  finalmente una chica nos lleva. ¡Vaya suerte la nuestra!. Nuestra conductora es francesa y vive en la capital, Noumea.Ha venido a la isla por trabajo para un tema de tratamiento de agua y de paso el fin de semana se queda para disfrutar de las playas.Ella también va a hacer esta ruta y a las ocho en punto llegamos y nos reunimos con un pequeño grupo que ya está esperando a Antoine.



Antoine es nativo de Ouvéa y nos explica como se pesca en estas aguas. Pescamos rápidamente bastantes peces para después cocinarlos al fuego en la playa.Me enseña a atravesarlos desde el estómago a la boca con un palo estando aún vivos; una urbanita como yo...hay que aprender sin más remedio.

  

Atravesamos toda la bahía, cubriéndonos en algunos momentos de agua hasta la cintura... ya vemos asomar las aletas de los escualos, estos miden de dos a tres metros, cuando pasan delante nuestro nos paramos para cederles el paso, así que nadie se atreve a pasar con el "semáforo" en rojo. Cruzamos una vez hay via libre, llevando nuestras pequeñas mochilas en la cabeza junto a la camara de fotos, para que no se mojen.



Sólo pensar que por aqui hay tiburones...siento una sensación de peligro y excitación... No obstante, aunque se dice que los tiburones en general no suelen atacar a los humanos, si se hace algún movimiento brusco bajo el agua, enseguida vienen a por ti... nunca se sabe cómo van a reaccionar estos bichos.Los hay a montones.


Las playas son magníficas y después de andar seis kilómetros de playa,´finalmente nos vamos a bañar a una zona donde no hay tiburones, en una preciosa bahía. Disfrutamos del sol, el mar y una vez más doy gracias por  encontrarme en medio de naturaleza  intacta y salvaje.



Antoine prepara el fuego para hacer el pescado asado y lo degustamos en la sombra, cerca del fuego. Una vez termino  me voy sola a pasear hasta el final de la bahía donde se encuentran unos pescadores con sus barcas, me ven pasar y me saludan...siento que aquí el tiempo se detiene... y me acurruco bajo un arbol  para escribir.