21 de septiembre de 2025

MOZAMBIQUE : EN EL MERCADO DE QUELIMANE

 

Nos encontramos en la región de la Zambezia, situada al norte del país. Ayer noche llegamos a Quelimane y nos alojamos en el hotel Élite.



Hoy después de desayunar, hemos ido andando hasta la estación de autobuses de la compañía Nagi Investimentos para comprar billetes hacia Nampula. Los chicos de la billetería se encontraban afuera en la terraza de la estación en un toldo bajo la sombra. Se lo tomaban con calma para expedir los billetes. Nos dieron los asientos 25 y 26.



Salimos hacia el centro andando, lo curioso es que aquí hay bicicletas pars uso personal o que sirven de taxi, lo utilizan como transporte público. Las calles son amplias y hay un carril propio para las bicicletas.



Justo enfrente de la estación se encontraba la Mezquita Masjid Fátimah. En esta ciudad se nota la fuerte influencia musulmana.



Después nos fuimos hacia el centro andando y vimos de paso la Catedral nueva pero lo más interesante ha sido entrar en el mercado municipal pues al vernos llegar se ha formado una revolución.



Creo que por la reacción de la gente aquí vienen pocos turistas a este mercado. A pesar de ser domingo estaban todos los puestos abiertos.



Hay zonas destartaladas, otras en obras por falta de inversión pero ha sido un gran acierto entrar y conectar con la gente. Algunas personas se encontraban un poco en shock al vernos y más al preguntarles si querían acceder a hacerles fotos. No se negaban, ni pedían dinero, otros nos decían ellos mismos que les hiciéramos una fotografía.



En el mercado había de todo desde camarones y pescado secos, patatas, cebollas, tomates, lechugas, limones, piri-piri, especias, avena y frutos secos.



En otra sección vendían gallinas, el buen hombre me dejó coger una de las gallinas y pesaba 3,6kg. la vendían a 360 mt., unos 4,8 eu. Le dijimos al señor que esta noche sí íbamos a probar el pollo a las zambeziana pero que no íbamos a matar la gallina.



Seguimos recorriendo el mercado y la gente seguía queriendo hacerse fotos con nosotros. Una señora soltera se quiso fotografiar con Francisco y se reía diciendo que así ya tenía novio. Un señor de gafas vino para tocarme el pelo y alucinaba. 




En una salita estaban jugando al billar unos hombres. El más joven de ellos se acercó para hablar y le dije que si se dejaba hacer una fotografía para hacer una recopilación de fotos de la gente mozambiqueña, a lo que accedió sin más.



Hablamos con un grupo de hombres que se quejaban del mercado que tenían tan abandonado. Eran simpatizantes del partido político Anamola y se formó un jolgorio al decirles que habíamos conocido en Beira a los dos integrantes importantes del partido.



Nos decían que mañana venían a Quelimane para tomar las últimas decisiones. Saliendo del mercado fuimos hacia la Avenida Marginal y pasamos por la Praça dos Herois de Mozambique. Alrededor había algún edificio colonial.




 

Pasamos por la Igreja de Nossa Senhora do Livramiento que permanecía cerrada por ser domingo. 



Nos tomamos algo de beber en el pub Kafubo frente a la zona cercana al puerto y que supuestamente es la playa pero estaba llena de maleza.



Fuimos a descansar un rato al hotel pues la calor apretaba y luego cenamos pollo a la zambeziana con la típica mucapata, una especie de puré de arroz con leche de coco y estaba muy sabroso.



Fue una jornada sin nada especial que ver pero gratificante por conectar con los mozambiqueños.

19 de septiembre de 2025

MOZAMBIQUE : BEIRA Y LA PLAYA DE MAKUTI

 

Estábamos en Beira, una ciudad poco conocida para el turismo pero los trayectos son tan largos en Mozambique, decidimos parar y descansar de la dura jornada del día anterior por el mal estado de la carretera. Después de 10 horas en autobús tuvimos que ir en chapa (pequeña furgoneta donde se llena a tope) tres horas más por avería. Es lo que suele pasar en África si uno viaja en transporte público.



Esa misma mañana fuimos a la estación de autobuses para comprar el billete para Quelimane. Después nos fuimos hacia la Plaza del Municipio. Cogimos un tuk-tuk y un señor nos acompañó diciendo que iba hacia la misma dirección así que se vino gratis con nosotros.



Cuando llegamos dimos una vuelta por la plaza pero no había gran cosa que ver.  



Nos fuimos a buscar la catedral, la Sé. Estaba ubicada en una bonita avenida flanqueada de casas coloniales en el barrio de la Baixa.



Paseando saludamos a unas chicas estudiantes de instituto que estaban sentadas en la calle en corrillo. Eran de la Escuela Comunitaria de Beira y estudiaban también inglés. 



Tenían curiosidad por nosotros y les encantaba hacerse fotos. Nos dijeron que algún día les gustaría conocer Barcelona. 



Una de ellas me preguntó si me podía tocar el brazo y antes de contestarle ya me había tocado. Le dije que no me creía que era la primera vez que había tocado a una persona blanca y se rieron.



Gastábamos bromas con ellas y se pusieron alborotadas hasta que salió un policía del edificio de al lado de la Asociación del Algodón y les llamó la atención para que bajaran la voz. 



Eran todas muy guapas y la mayoría de ellas vivían en Beira. 



Al llegar a la iglesia nos encontramos que estaban celebrando el Jubileum. Era el 150 aniversario e iba a comenzar en ese momento así que nos quedamos para ver el espectáculo.



Unas adolescentes vestidas con sendos turbantes realizaban una coreografía para entrar en la iglesia y después les seguía el séquito de Sacerdotes para después oficiar la misa.



Como seguían bailando y cantando ya dentro de la Iglesia nos acoplamos y dimos palmas para seguir el acontecimiento uniéndonos a todos los fieles.



Era una música rítmica y al fondo justo en una esquina del púlpito había un coro que cantaba con instrumentos musicales y seguían las instrucciones de la directora de orquesta.



Desde allí cogimos un taxi que nos llevó a la Makuti Beach. A pesar de que había una zona llena de chabolas y basuras, en el otro lado de la playa habían chiringuitos para comer y estaba muy animado. 



Había el famoso faro aunque daba un poco de pena porque se encontraba en obras pero de lejos quedaba muy bonito para la postal.



Un barco que había naufragado hacía años en la orilla del mar se encontraba hundido en la arena. Y es que desgraciadamente los naufragios son bastante frecuentes en Mozambique, bien por las fuertes corrientes o porque muchas veces van abarrotados o sin licencias.



Nos quedamos en una petisqueira junto a la playa. El agua estaba amarronada debido a la confluencia de los ríos que desembocaban en el mar. Pedimos al camarero unas lulas y camarones con ensalada y patatas.



Aquí conocimos a Isidro y Flavia, una pareja joven que esperaba un bebé. Ella es de Maputo y el de Pemba pero viven en Tete. Nos hicimos fotos y también se añadieron dos tipos grandotes que nos saludaron. Según Isidro, eran dos miembros importantes del partido político Anamola, llevaban la insignia en sus jerseys. Era la esperanza de mucha gente trabajadora y tenían buenas ideas, era lo que comentaba la gente.



Desde el 2021 cuando hubo elecciones en Maputo se manifestaron en contra del Gobierno porque habían muchos problemas pendientes sin solucionar. La verdad que estos integrantes tenían unas pintas muy especiales, uno tenía cara de indio y el otro parecía un Che Guevara. Estaban reunidos en una convención para tomar decisiones y anunciar al día siguiente la candidatura del posible presidente del partido para las próximas elecciones.



Fue una grata sorpresa conocer a tanta gente en una ciudad donde apenas hay turismo. Esto es lo que más nos gusta de los viajes.

18 de septiembre de 2025

MOZAMBIQUE : EL ARCHIPIÉLAGO DE BAZARUTO

 

A las 8 en punto salimos del Baobab Beach hacia la playa para coger la barca que nos esperaba en la orilla. Íbamos a conocer el Archipiélago de Bazaruto, un conjunto de islas situadas en el Océano Índico.



Dicho archipiélago tiene cinco islas principales: Bazaruto, Benguera, Magarupe, Santa Carolina y la pequeña Bangué.



Desde el 1971 se protege como el Parque Nacional de Bazaruto. Es un paraíso natural de dunas, arrecifes de coral y peces tropicales.



La tripulación que nos acompañaba eran el guía, el conductor de la barca y el cocinero, aparte de nosotros y un chico canadiense.



Después de un largo trayecto en barca paramos en el Two Mile Reef para hacer snorkelling, uno de los arrecifes alrededor de la Isla de Bazaruto.



Para entrar al parque había que pagar 1800 mt. los extranjeros y 1300 mt. los nacionales.



Teníamos tiempo libre para bucear  en el arrecife. Vimos variedad de corales, peces azules, amarillos, peces loros, rayados, peces payaso y otros más grandes de diversos colores, así como estrellas de mar de color púrpura... Estuvimos en total unos 40 minutos.



El chico de Canadá se llama Gineo, le faltaban las dos piernas y parte de una mano debido a un accidente de tráfico que sufrió hace 15 años pero con las prótesis se desenvolvía bien. Era un hombre con coraje, digno de admirar.



Es de New Vancouver en la costa del continente,  la Isla de Vancouver se encuentra justo enfrente. Llevaba viajando solo desde el mes de julio y había visitado Sudáfrica, Namibia, Botswana y Zimbaue. Ahora quería relajarse en Mozambique y era la primera vez en su viaje que hacía snorkelling.



Aparte de las 2000 especies de peces, en las islas se pueden encontrar animales diversos como delfines, tiburones, macacos, tortugas verdes y el dugón, un sirenio parecido a la morsa, típico del lugar.



Llegamos a la isla de Bazaruto y dimos un paseo. Las dunas ocupaban gran parte de la playa y subimos por un montículo donde había una choza de alguien que vivía alli como un ermitaño, aunque no vimos a nadie en particular. 



En tres de sus cinco islas hay unos 7000 habitantes que viven de los recursos del mar. Al volver hacia la playa, vimos una estrella de mar roja en la orilla y en las rocas habían mejillones pequeños. 





El agua estaba cristalina y apetecía bañarse así que volvimos donde se encontraban nuestros compañeros.



Gineo había permanecido sentado a la sombra contemplando el mar y fumándose un cigarrillo. Le enseñamos las fotos de lo que habíamos visto y nos bañamos. 



Comimos el almuerzo a base de barracuda, sepia, pollo, ensalada y arroz con salsas de tomate y piri-piri. De postre fruta. 




Salimos hacia la Isla de Benguera (llamada también Benguerra o Isla de San Antonio).




Al llegar, caminamos atravesando la isla entre dunas de arena blanca para ver el otro lado del océano. Las olas eran más salvajes y había fuertes corrientes y tiburones.




Nos encantó el paisaje que estábamos viendo. Volvimos hacia la barca y nos dimos un último baño porque la calor apretaba. Gineo se bañó con nosotros y volvimos hacia Vilankulo.



Habíamos pasado un día formidable disfrutando de la navegación y de todo lo que habíamos visto en plena naturaleza. Nos hicimos una foto con la tripulación para recordar aquel día.