Visitamos la pequeña ciudad de Schwerin, a medio camino entre Hamburgo y a 45 minutos en tren desde Wismar.
Esta ciudad es parada obligatoria por su magnífico castillo, con jardines y lagos que lo rodean.
Desde la estación de tren fuimos andando por la avenida principal bordeando el lago Schwerin y a través de un puente nos topamos con el castillo.
A pesar de encontrarse ese día cerrado, valía la pena pasear por sus jardines y ver la magnitud del castillo y el lago.
El Palacio Schwerin se encuentra en una isla en medio del lago del mismo nombre, y es la principal atracción de la ciudad.
Anteriormente los duques y grandes duques de Mecklenburg reinaron en este edificio. Hoy en día es la sede del Parlamento regional de Mecklemburgo-Pomerania Occidental.
Este castillo fue denominado Patrimonio de la Humanidad en el 2024 junto con otras casas señoriales, edificios culturales y sagrados y el lago ornamental Pfaffenteich.
Es una obra representativa del historicismo romántico.
Diseñados por el francés Jean Laurent Legeay, los jardines del castillo de Schwerin están dominados por un enorme canal custodiado por decenas de estatuas de mármol y piedra.
Su estilo barroco, su colorido (rojo, amarillo, violeta, verde, azul…) y sus vistas lo han convertido en uno de los imprescindibles de la ciudad.
Paseamos por sus jardines imaginando cómo sería la vida aquí en tiempos pasados.
Luego nos fuimos hacia el centro y visitamos las calles y los edificios más emblemáticos de la ciudad.
Fue inaugurada con motivo del 800 aniversario de la muerte del duque.
Sin duda, otra ciudad de la liga hanseática muy agradable con ambiente relajado y enmedio de la naturaleza, con senderos para recorrer los lagos.
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