20 de septiembre de 2026

BOTSUANA : UN ENCUENTRO CON LOS BOSQUIMANOS

 

Los bosquimanos, también conocidos como pueblo "San", son los habitantes indígenas más antiguos de África. 




Bosquinano deriva de la palabra en afrikáans/neerlandés "boschjeman", que significa "hombre del bosque". Habitan principalmente en el desierto de Kalahari que comprenden los países de Botsuana, Namibia, Angola y Sudáfrica.



Queríamos conocer su forma de vida y en Ganzhi pudimos contactar con una persona de Trail Blazers que nos llevó hasta ellos. Eran tres jóvenes y una abuela de unos 72 años. Se presentaron y realizamos la caminata con ellos, lo que denominan "circuito cultural".




El desierto del Kalahari abarca una extensión de 52000km2 y en la zona cercana Ganzhi nos dijeron que vivían unos 200 bosquimanos de los 60000 que hay repartidos en el país. 



El poblado se encontraba a 16km de Ganzhi adentrándote en el desierto más 4km de pista. Nos acompañaba una guía que nos hizo de traductora al inglés.



Pertenecían a la etnia Naro y nos explicaban en su idioma (acompañados de los típicos chisqueos) los beneficios de las plantas y sus tácticas de caza pues tienen un profundo conocimiento de su hábitat.




Uno de ellos nos hizo una demostràción lanzando una flecha a lo lejos que contenía veneno en su punta y echó a correr como un gamo para ir a buscar su presa. A veces al tener contacto con el veneno les ha producido diarrea y se curan hirviendo unas ramas bebiéndose su extracto.




La abuela y la chica joven nos explicaron los beneficios de las plantas que utilizaban para diversas situaciones. 



Unas servían para curarse las heridas, para lavarse las manos, para la limpieza bucal, para constipados y dolores menstruales...etc.



Nos enseñaron una especie de rama espinosa que sirve por las noches para proteger las chozas de los animales colocándolas alrededor, además también sirven como repelente de mosquitos.



Los chicos nos mostraban cómo se consigue hacer fuego, frotando uno palito sobre otro con fuerza. Nos enseñaron como conservaban el agua para beber en un huevo de avestruz.



Finalizaron con unas canciones colocándose los chicos unas semillas grandes atadas a los tobillos y mientras bailaban ellas daban palmas y cantaban. 



Una de las canciones era una nana. Normalmente cuando mecen a los bebés, utilizan unas ramitas donde colocan una especie de algodón para que se sientan más confortables y así poder dormirlos.



Las últimas las dedicaron a los animales de la selva como la jirafa, el leon…etc.



Una vez más fuimos testigos de una forma de vida ancestral que aún pervive en el tiempo.

17 de septiembre de 2026

BOTSUANA : EL PARQUE NACIONAL MAKGADIKGADI PANS

 

El Parque Nacional Makgadikgadi Pans alberga una fauna fascinante adaptada a las condiciones áridas de las salinas más grandes del mundo en Botsuana. 



En un trayecto de 150km desde Maun pudimos acceder a este maravilloso parque y nos alojamos en la entrada del mismo, en el Boteti River Camp.



Frente a nosotros corría el precioso río Boteti y al mediodía, antes de realizar el primer Game Drive, nos relajamos en la piscina del campamento.



Realizamos la primera visita por la tarde. Accedimos por la Khumaga Gate cruzando el río con un pequeño ferry de tracción manual.




Las cebras protagonizaban el parque pues es la segunda migración más grande de África, con unos 25.000 a 30.000 animales que se desplazan buscando pastos frescos.




Las cebras suelen ser muy asustadizas y en el río Boteti formaron un gran escándalo cuando echaron a correr. Había cientos de ellas.



También había una importante migración de ñús y pequeños grupos de gacelas saltarinas, órices del Cabo, antílopes, kudús…






Los elefantes frecuentaban la zona del río Boteti y las áreas arboladas, especialmente lo suelen hacer en la estación seca.





También había leones, pero sólo vimos sus huellas frescas, guepardos y leopardos (estos últimos aún más difíciles de ver en los bosques ribereños).



Encontramos una cebra muerta y los buitres que despedazaban sus restos. 



Una de las escenas más divertidas fue perseguir una avestruz pero corría más que nosotros. Estas aves pueden llegar a alcanzar hasta 70 km por hora.



También presenciamos jirafas, calaos, gallinas de Guinea, hienas moteadas, chacales y zorros orejudos, además de huesos de elefantes y de cebras.



A la madrugada siguiente realizamos un segundo Game Drive y conocimos una californiana de origen asiático que llevaba 5 años viajando y en Botsuana iba acompañada de dos amigas, una inglesa y una alemana.



Ya me encantaría a mi viajar por un tiempo, sin pensar en el billete de vuelta. Espero que cuando podamos hacerlo no sea demasiado tarde...


14 de septiembre de 2026

BOTSUANA : EL DELTA DEL OKAVANGO

 

Desayunamos temprano para salir a las 8 de la mañana con una barca que nos iba a llevar por uno de los lugares más deseados del viaje: el Delta del Okavango.



Ubicado en el norte de Botsuana, es uno de los ecosistemas más extraordinarios y fascinantes del planeta. 




Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el 2014, destaca porque sus aguas nunca llegan al mar, sino que se evaporan y filtran en las llanuras del desierto del Kalahari, formando un oasis interior en una región predominantemente árida.




Recorrimos un trayecto de 65 km durante más de ocho horas con Benja en motora, surcando las aguas de los diversos ríos desde el río Thamalakane hasta llegar a Chief Island, que forma parte de la Reserva de Caza Moremi.




Cada año, las crecidas crean un vasto humedal de canales, lagunas e islas que atraen a una enorme diversidad de fauna salvaje. 



Lo más curioso es que estas crecidas ocurren en la estación seca, lo cual hace que sus especies vegetales y animales hayan sincronizado su ritmo biológico con las inundaciones y lluvias anuales.



Sobretodo en esta zona abundan los mamíferos en peligro de extinción como los rinocerontes, licaones, leopardos …etc.



Es tal la magnitud del delta que se asemeja a la isla de Cerdeña pues cubre entre 15000 y 22000 km de extensión durante las crecidas.



El paisaje era apabullante y los animales que vimos a lo largo de sus canales no tenía parangón con ningún otro parque fluvial.



Benji nos iba dando las pistas para la observación de la diversa fauna. Salían aves de todos lados y vimos garzas egipcias, el pájaro "Jesús" llamado así porque anda sobre las aguas, buitres, águilas pescadoras, gansos y muchos más. 



Disfrutamos de cerca de los muchos elefantes que iban en grupo y solos que miraban desafiantes cuando nos acercábamos a ellos. 



También pudimos presenciar cebras (aunque pocas), perros salvajes, monos, búfalos, hipopótamos, antílopes, impalas y jirafas.



También se puede ir en mokoro, (la barca tradicional local) y sobrevolar con helicóptero sus aguas, seguramente será todo un espectáculo.

11 de septiembre de 2026

BOTSUANA : EL SANTUARIO DE PÁJAROS DE NATA

 

El Santuario de Aves de Nata fue fundado en 1988 por las comunas de Nata y administrado a través de una organización comunitaria llamada Nata Conservation Trust.



Las aves acuáticas son las especies de fauna silvestre más comunes en el santuario. Muchas personas vienen a observar estas aves pues además es un sitio de alimentación de los flamencos menores y flamencos mayores, especialmente amenazados.





Contratamos un Game Drive para visitar el santuario pues también hay grandes animales salvajes como antílopes, avestruces, chacales, kudus, impalas, elands, ñús, cebras… etc.


 



El paisaje era espectacular. Observamos especialmente a los flamencos que iban en grandes grupos,  alejándose al unísono cuando notaron nuestra presencia, como si la corriente les llevara aguas adentro.





La reserva abarca 230km2 y se encuentra en el extremo norteoriental de la llanura salina de Sua, a 20 km de Nata. La de Nata, junto a las de Ntwetwe, N'xai y otras, forman parte del Parque Nacional Makgadikgadi Pans.





Los pans son extensiones de sabana con costras de sal y su conjunto lo convierte en el salar más grande del mundo, superando al salar de Uyuni en Bolivia. 




Al ponerse el sol nos llevaron al lago salado de Sua donde se produjo un efecto óptico, por arte de magia desapareció el horizonte entre el cielo y el agua.



La entrada cuesta 150 pulas a los no residentes y todos los ingresos de las visitas se destinan a la conservación del mismo y a la mejora de los medios de vida de las aldeas de los alrededores.