18 de junio de 2022

MADEIRA : EL BARRIO DE PESCADORES DE FUNCHAL

 

Nos encontrábamos en Funchal, Madeira. Alojados en el  centro en el Hotel Sirius, nos acercamos al Mercado dos Lavradores, poco después de llegar de un vuelo de Sao Miguel en Las Azores.



En este mercado que se inauguró en 1940, ofrecen productos frescos de primera calidad siendo el principal centro de abastecimiento de la ciudad de Funchal. La mezcla de olores de las flores y  el colorido y aromas que despedían sus frutos tropicales nos animaba a hablar con sus vendedores.  




El antiguo barrio de pescadores de Funchal había sido rehabilitado en los últimos años gracias al proyecto “Portas abertas”. Paseando por su casco antiguo, vimos que habían pintado las puertas de las casas y parte de sus muros en alegres colores con bonitos dibujos y motivos marineros.





Transmitía un cierto aire bohemio. A través de sus restaurantes y cafés a pie de calle, nos llevaron hasta la Fortaleza de Sao Tiago, con los muros embellecidos de color azafrán y daba al mar.




En la entrada había dos coches antiguos (Austin y Rolls Royce) que ofrecían recogerte en el alojamiento, pasearte con uno de esos coches y cena romántica incluida, trayéndote de vuelta al hotel.




Cerca se encontraba la  Capilla del Corpo Santo, construida a finales del siglo XV por los pescadores locales para adorar a su santo Patrón, San Telmo.



Desde aquí nos fuimos hacia la Iglesia de los Jesuitas, junto a la Plaza del Ayuntamiento y la Sé, principal lugar de culto para reunirse y admirar la belleza de su interior profusamente decorado. Los techos son de alfarje con grabados de madera de cedro de Madeira incrustada de conchas, cuerda y arcilla blanca. 

 




Su altar fue renovado en el 2014 y en los paneles góticos representan la vida de la Virgen y la Pasión de Cristo.




Paramos a comer en uno de los restaurantes del barrio de pescadores y probamos el típico plato de la isla, espada con banana. Se elabora con “peix cinto” un pescado muy feo parecido a la anguila, pero muy sabroso haciendo contraste muy interesante con la banana.



Por la tarde cogimos el autobús 31 que nos llevó hasta el Jardim Botánico de Funchal. Este recinto maravilloso ubicado en una ladera mirando al mar, cubre unos 80.000 m2. Data de 1950 y sus jardines son espectaculares.



Había más de 2000 plantas exóticas de todo el mundo y de diferentes clases: endémicas, cactus, medicinales, aromáticas… y la topiaria, la zona donde pudimos apreciar el arte de cortar los setos. También albergaba el Museo de Historia Natural.




Pero lo más destacado era su jardín central coregrafiado con un colorido intenso de amarillos, rojos y verdes siendo un deleite para la vista.



Fuimos después a descansar un poco al hotel y por la noche asistimos al puerto para ver los fuegos artificiales, únicos en el mundo. Se celebraba la Festa do Atlántico, especialmente se hacía cada sábado durante el mes de junio como entrada de bienvenida al verano.




Además de los pirotécnicos en Funchal, se realizaban varias iniciativas culturales por sus calles como actuaciones de circo, musicales…etc. También había espectáculos por el resto de la isla.



La Marina estaba repleta de gente esperando que comenzara el espectáculo de los fuegos y los chiringuitos que había, no daban abasto ofreciendo el típico ponche de ron de frutas variadas y sirviendo gastronomía fast food local.

14 de junio de 2022

AZORES: ANGRA DO HEROÍSMO EN ISLA TERCEIRA

Después del desayuno visitamos por la mañana Angra do Heroísmo, la capital de Isla Terceira. Esta ciudad, descubierta por los navegantes del siglo XV fue la primera estratégicamente ubicada en el archipiélago de las Azores. 




Su larga historia y las construcciones que se realizaron en el casco antiguo a lo largo de los años, le dio el privilegio de formar parte de la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad desde el año 1983.



Fuimos primero al Palacio dos Capitaes Generais, un antiguo convento de jesuitas. Este edificio emblemático era la sede del gobierno, administración pública y museo a la vez.



Subimos a las salas donde nos acompañó una guía recorriendo diversas estancias: la sala de reuniones, el salón de baile, la sala de los contadores donde ahí reunían todos los documentos oficiales…etc. Sólo nos permitieron fotografiar el edificio exterior y los jardines donde había un drago.


Desde ahí salimos hacia otro de los grandes miradores de la ciudad y La Pirámide de la Memoria. Este monumento fue erigido en 1856, en homenaje al paso de Don Pedro IV por la isla, en el periodo de la Guerra Civil Portuguesa,



Desde aquí enlazamos hacia al Jardín Botánico, un vergel de plantas y flores formando una explosión de colorido. Junto al jardín se encontraba el antiguo convento franciscano fundado en el siglo XV, siendo el primer convento masculino de Angra. 





El jardín contenía una balsa con una figura en piedra que se asemejaba a un inca. 



Bajamos hacia la playa por unas escaleras que dividían la parte alta de la baja. Paseamos por las rúas de alrededor de la Sé y junto al puerto se levantaba la Igreja de la Misericordia pintada de color azul, imponente.




Frente a la iglesia se encontraba un monumento dedicado al navegador Vasco de Gama que pasó por la isla de Terceira, obligado a desembarcar de un viaje de la India. 



Su hermano Paulo da Gama, cayó gravemente enfermo falleciendo posteriormente, siendo enterrado en el Convento de San Francisco. Vasco de Gama se quedó tres meses en la isla reposando pues quedó muy afectado por la muerte de su hermano.



Nos aproximamos a la Fortaleza de Sao Sebastiao pero no se podía visitar. Volvimos hacia la Plaza del Consello. Tomamos un atajo que nos llevaba hasta la Bahía do Fanal, un recorrido desde el Fuerte Sao Felipe pasando por el Jardím dos Chagos bordeando la costa hasta llegar a Praia de Angra.





Después nos aproximamos a Sao Joao de Deus, una calle un poco  más arriba de nuestro hotel porque es donde hacen los “touros a corda”, pero no tuvimos suerte, pues lo habían anulado pero pasear por este barrio con casas pintadas de alegres colores.  





Por la noche cenamos en la Tasca das Tías ubicado en la misma Rua Sao Joao, un lugar emblemático donde servían sabrosos platos regionales y de pescado. 



Tomamos atún a la plancha con batata y una merluza rebozada, una tarta Doña Amelia que compartimos y nos fuimos a descansar satisfechos del día que habíamos pasado.      



12 de junio de 2022

AZORES: EL MONTE BRASIL EN ISLA TERCEIRA

 

Hoy realizamos por la mañana una caminata al Monte Brasil. Íbamos acompañados de unos hermanos de Terrassa que conocimos en el alojamiento de la isla de Pico y que nos volvimos a encontrar en Calheta, el puerto de la Isla Terceira.



Monte Brasil son los restos de un volcán de toba. Por el camino había alguna que otra capilla y siguiendo el sendero llegamos a una explanada donde se exponían carros de combate y artillería. 



Al llegar a uno de los miradores vimos el perímetro del volcán y la casa de gatos. 



Desde aquí teníamos unas vistas espectaculares sobre la ciudad de Angra.




Monte Brasil contenía una de las fortificaciones españolas más grandes del mundo, construida por los españoles en 1595, llamado Castelo de Sao Felipe, o también Castello de Sao Joao Baptista. 



Frente a sus murallas, de casi 4km de longitud, había unas cavidades llamadas las “bocas del lobo” para defenderse de los piratas y corsarios de antaño.


Bajamos y cogimos el coche de nuestros amigos que tenían alquilado y nos fuimos a comer a Biscoitos, donde había un pequeño restaurante local que nuestros amigos ya conocían. Tomamos un menú por 7,5eu con sopa, plato de pescado y café incluido. Incluso gastamos bromas con el padre de familia.



Justo cerca se encontraban las piscinas naturales de Biscoitos pero el agua estaba helada, además el mar se encontraba bastante revuelto, así que fue imposible bañarse con el frío que hacía en pleno junio.




Volvimos hacia Angra do Heroísmo a descansar un rato y nos despedimos de los hermanos hasta más tarde para recorrer la zona sur con el coche. 



Punta das Contendas era una especie de acantilados donde paseamos por el Caminho da Rocha y luego nos fuimos a Cinco Ribeiras siguiendo un sendero donde se veían los campos de maíz y con las vacas paciendo felizmente..  



Pasamos por Sao Carlos y nos encontramos con que estaban celebrando la verbena de Sao Antonio, junto a la iglesia del pueblo. 





La fiesta iba acompañada de música, se servían cervezas en jarras grandes y habían platos de comida local en largas mesas. 





Nos quedamos allí para tomar unas birras y probar la gastronomía local. Disfrutamos de la velada charlando sobre viajes y de la vida en general.

10 de junio de 2022

AZORES: SAN JORGE, LA ISLA DE LAS FAJAS

 

Esta mañana amaneció con lluvia y María nos comentaba mientras nos preparaba el desayuno, que esta isla tiene las cuatro estaciones en un solo día. Así que después de deleitarnos con la gastronomía local, nos preparamos para salir al encuentro de nuestro taxista que esperaba abajo.



Nuestra primera parada fue el pueblo de Urzelina. A unos 10 km de Velas, la capital. También conocida por Sao Mateus, el Santo Patrón, el nombre de Urzelina deriva del líquen que abunda en las rocas , la “urzela”, siendo exportada desde tiempos primitivos.



En Urzelina, en 1808, hubo el terremoto más importante de la isla y que destruyó la iglesia por completo,  por lo que tuvieron que volver a construir una nueva iglesia en el centro, dejando el torreón como recuerdo de aquel fatídico día.



Visitamos su torre que se encontraba en medio de un bonito paraje. En Sao Jorge, la presencia de seísmos es debido a los movimientos teutónicos de la isla. Tiene unos 56km de largo por 7 km de ancho, por lo que se asemeja a un barco y  en toda la isla podemos encontrar más de 40 fajas.




En el mes de marzo y abril de este año se han detectado más de 2000 movimientos leves en la escala de Richter no llegando a más del nivel 3. Ahora, en pleno mes de junio parece que se ha normalizado pero la gente local ha sufrido lo suyo, estando en constante alerta.



Pasamos por Manadas donde se ubicaba la Igreja de Santa Bárbara, junto a los restos de un fuerte. En otros tiempos, cuando el pueblo veía que se acercaba un barco pirata, escondían por un túnel la comida y las joyas y echaban a correr hacia las montañas, así los corsarios al ver que no había nada que rascar, se volvían por donde habían venido.



Paramos en uno de los miradores donde abajo se ve el pueblo de Calheta, la segunda población importante de la isla. Desde aquí se coge el barco para llegar a la Isla de Terceira. La vista era espectacular.  




Continuamos hasta la “Faja do Vimes” pero la niebla era tan densa que desde arriba apenas percibíamos su belleza. Bajamos hasta ras del mar. Una “faja” es una depresión plana y fértil del terreno a orillas del mar bajo los acantilados.




En la costa norte, las “fajas” llegan a medir hasta casi 1000 metros de altura. Son vergeles para la agricultura formando terrazas, con un clima especialmente cálido y tropical. Incluso se cultiva café y ñame, que es más propio de África que en las islas del Océano Atlántico.






Degustamos en el café Nunes café arábigo y un pastelillo de ñame para acompañar. Era un bar curioso, con una pared repleta de billetes de todo el mundo, pero la mayoría de los Estados Unidos, debido al gran turismo americano que visitan las islas, aparte de la emigración en tiempos pasados y de su cercanía, pues sólo dista a 4h30minutos en avión.





Subimos a ver los cafetales de la "Faja do Vimes" y después visitamos una casa artesanal donde se tejían alfombras con antiguos telares y otros tejidos para decorar las casas. Como no había ninguna de las mujeres tejiendo, el dueño de la casa que es arquitecto se nos ofreció para explicarnos el proceso de este trabajo artesanal. El buen hombre posó para la foto sin problema.




Tomamos la carretera de la costa norte para visitar la “Faja das Cubres” una de las maravillas de la isla. A pesar de la lluvia, pudimos apreciar la faja y sus lagunas, la iglesia y los valles ornamentados por las casitas y las vacas que pacían tranquilamente. Bajamos paseando hasta la laguna que estaba cubierta de agua salada y dulce y no permitían bañarse por el fango.




A pesar de que el tiempo iba empeorando, continuamos hacia la “Faja de Ouvidor”. 



Formaba un bello paisaje bucólico del puerto con las casas junto al mar y su iglesia, como la gente de este lugar que poseía una dulzura innata al hablar y nos transmitían ternura y melancolía a la vez.