19 de febrero de 2023

ECUADOR : EL MERCADO DE OTAVALO Y LA LAGUNA CUICOCHA

 

Nos encontramos en Otavalo alojados en el Hotel Riviera Sucre y queríamos aprovechar la tarde para ir a las cascadas de Peguche. Nos advirtieron que como era tiempo de carnaval habría jóvenes que nos tirarían agua, coca-cola, espuma, incluso harina o huevos.



No le dimos importancia así que nos fuimos para allá. Entrando por el sendero de las cascadas ya veíamos algunos jóvenes con sus camisetas manchadas e iban corriendo unos tras otros con globos de agua o sprays de espuma.  A nosotros no nos hicieron nada.



Cuando llegamos pagamos 0,5 $ y no había casi nadie pues estaba lloviznando. La sensación de estar solos nos llenó de satisfacción. Era un lugar muy bonito de recreo con zonas de picnic y con pasarelas para hacernos alguna foto de cerca.



La cascada se encontraba en la comuna Fokcha Llakta, a 1,5 km de la comunidad de Peguche y a 3,3km de Otavalo. Ubicada a una altura de 1821 mts.s.n.m., el agua tenía una temperatura de unos 12 grados de promedio.




Estas cascadas de 31 metros de alto y 6 de ancho, se forman en pendientes fuertes. Los alrededores se encuentras cubiertos de arbustos, sobresaliendo el saúco, cholán y moras.




Con senderos bien definidos, las piscinas naturales estaban en la parte baja junto al río. Como seguía lloviendo, hicimos unas pocas fotos y salimos hacia la carretera para volver hacia Otavalo y buscar algún restaurante para cenar. Cenamos en Latitud 0, donde aconsejados por el camarero pedimos un portobello con queso y gambas y un poco de pasta.




Al día siguiente nos fuimos a ver el mercado artesanal que se celebra todos los sábados. Los lugareños venían de otras poblaciones colindantes a vender o comprar en este mercado. 




Las mujeres indígenas iban ataviadas de forma tradicional con blusas blancas con bordados de colores, joyas y bisutería. Los hombres llevaban sus ponchos azules y sombreros típicos.




Decían que los otavaleños eran los mejores comerciantes de todo Ecuador. Se celebraba en la Plaza de los Ponchos desde las 7 de la mañana hasta las 19hrs.  



Llegando de buena mañana apenas había turistas y había mantas, manteles, ponchos, blusas, camisetas, collares, jerseys de alpaca, instrumentos de música, máscaras, muñecas, formando un despliegue de colores en los puestos de venta.




Había también una sección de frutas y verduras. Después del mercado nos fuimos con el Sr. Luis Bolaños, un taxista que nos llevó  al Parque Cóndor.



Era en realidad un entorno natural espectacular con aves rescatadas. Subimos por un sendero donde había varios ejemplares. Ningún animal del parque ha sido capturado, todos eran rescatados o donados.




Pagamos la entrada de 6 euros para la manutención del parque. Es una organización sin fines de lucro gestionado por un holandés Joep Hendricks que desde el 2004 dejó su país para convivir con las aves en un entorno natural de vistas privilegiadas de los volcanes Imbabura y el Cotacachi.




Comenzaron en el parque con dos aves y ahora tienen más de cien. A eso de las 11 de la mañana vimos la exhibición durante una hora del vuelo de estas magnificas aves entre los que había cóndores andinos, lechuzas, caracaras, curiquingues, halcones, búhos de anteojos, gavilanes, azores negras y águilas arpías.



En dirección a Cotacaxi fuimos a ver la laguna Cuicocha, era preciosa. Era una caldera volcánica activa, rellena por el agua de lluvia, la percolación de los acuíferos superficiales y anteriormente por el deshielo de los glaciares que cubrían el volcán Cotacachi de 4937 metros s.n.m.



Compramos el ticket para coger una barca y navegar por la laguna. Dimos la vuelta por uno de los dos islotes descubierto por un alemán llamado Wolf. 




Entre los dos islotes se encuentra el canal de los ensueños cubiertos de vegetación de totora. Se veían burbujas en el agua dentro del cráter por ser una caldera activa. Aquí también vimos el pato negro gallareta.




Era un sitio mágico donde los indígenas hacían rituales de baños el día del solsticio. Cuenta una leyenda que si te encontrabas a un cuy y lo miras, tendrás prosperidad y riqueza, pero si te mira él, tu espíritu se quedará en la laguna. 



Después emprendimos una caminata desde el mirador por uno de los senderos de la laguna. Cuicocha significa “laguna del arcoíris”.


15 de febrero de 2023

ECUADOR : POR LAS ALTURAS DE QUITO

 

Recién llegados al Hotel Portal de Cantuña en Quito, Darwin nos acomodó en la mejor habitación. El hotel era una de esas maravillosas casas coloniales con patio central decorado con muchos abalorios, plantas y las habitaciones alrededor.



Dejamos las mochilas y nos fuimos hacia la Plaza San Francisco y la Ronda que era una calle muy animada especialmente los fines de semana con restaurantes y música en directo. 



Cenamos en El Pondo de Barro unos nachos con guacamole y unas empanadas que son las típicas obleas. De beber probamos la michelada que es como un jugo de piña caliente que apetecía porque ya empezaba a refrescar.



Desde aquí se veían a lo alto las casas de colores alegres y la Virgen del Panecillo. La música empezó a sonar y el escenario parecía sacado de una película de David Lynch, muy surrealista.



Al día siguiente ya había ambiente de carnaval por las calles del centro. 



Nos fuimos a visitar la zona histórica y sacamos dinero en el mismo edificio de Información y Turismo. De paso preguntamos por la estación de los autobuses que iban a Otavalo.



Después nos fuimos a ver la Iglesia de la Compañía de Jesús, una de las siete maravillas de Quito.

 


Pagamos 5$ por persona por la visita pero queríamos entrar ya que este templo es la cumbre del barroco latinoamericano. Fue construido por destacados jesuitas entre 1605 y 1765, es decir tardaron 160 años en construirla y sus ornamentos eran de artistas de la Escuela Quiteña, quienes tallaron y doraron con finas láminas de oro de 23 quilates cada centímetro del templo.



También se exhibían magníficas obras de arte. La fachada destacaba construida en piedra gris de origen volcánico. Se podían ver símbolos esclesiásticos e imágenes de santos jesuitas.




Continuamos hasta la Iglesia de San Francisco donde acaban de oficiar la misa. Eentramos para ver el techo profusamente decorado de dibujos mudéjares, el pan de oro, las reliquias, el claustro y los miradores.



De ahí fuimos a la Casa Alabado, un museo de arte precolombino y nos tomamos unas limonadas en su patio colonial. 



Después pasamos por el Arco de la Reina donde se ubicaba el Convento del Carmen. De ahí salimos por encima de la Ronda y la Plaza de Santo Domingo, también oficiando la misa.



De aquí fuimos a la Casa-Museo del Mariscal Sucre, un héroe que consiguió la Independencia en la matanza de Pichincha en 1830 contra los españoles.




Fuimos al peculiar restaurante Vista Hermosa subiendo con ascensor acompañado de un botones hasta la 4ª planta desde donde se  veía unas magníficas vistas de 360 grados de la ciudad: las montañas del Teleférico, la Virgen del Panecillo y la Catedral Metropolitana y las casas coloreadas alrededor.



Las calles de Quito estaban animadas por vendedores de frutas, golosinas, helados, también los limpiabotas en la Plaza Grande. Nos fuimos a ver el Teatro Bolívar de estilo modernista y aprovechamos para tomar unos cafés en el Gran Café Bolívar. 



En sus paredes había posters decorados de los artistas que habían actuado como Raphael, Pablo Abraira, Les Luthiers, la Pantoja… y varios espectáculos como el Teatro Negro de Praga…etc.




Después de comer nos fuimos con un taxi contratado a ver la escultura de la Virgen del Panecillo que se ve desde toda la ciudad. Era una réplica de una talla de madera de la Escuela Quiteña. Sus 7000 piezas de alumnio la hace única. Se construyó en 1976 por un escultor español.




Después el taxista, amigo del hotel donde nos alojábamos, nos llevó hacia el Teleférico aunque en taquilla nos avisaron que el día estaba nublado quisimos subir a 4060 metros s.n.m. En diez minutos nos llevaron a la cima. Fuimos con una pareja francesa de un pueblo cerca de Lyon.



Una vez arriba tomamos un sendero en plano donde se veía la vegetación del altiplano. Era hermoso pasear a pesar de la neblina. Hicimos un recorrido de una hora pues estábamos aclimatados.




Después saliendo del parque y cogiendo de nuevo el teleférico, nos fuimos hacia el Monumento de la Mitad del Mundo.   Era una piedra trapezoidal de 30 metros de altura, contenía un museo de los grupos indígenas de Ecuador e interesantes explicaciones que planteaba los enigmas sobre la gravedad y la latitud 0. 



Una raya dividía los dos hemisferios. Para saber bien donde se encontraba el ecuador, los estudiosos franceses eligieron esta zona por encontrarse entre montañas pues los demás países que se localizaban en el ecuador, eran planos. Cerca había merenderos donde cocinaban cuys.



Marco, el taxista nos llevó por último al mirador del Volcán Pululahua. La reserva geobotánica se encontraba a 4km de la Mitad del Mundo y donde pudimos visualizar con asombro el volcán extinto.

  


En su cráter habitan gente desde hace años donde vienen cultivando frutas y verduras. Las vistas eran espectaculares y aquí  nos relajamos tomando dos canelazos y después bajamos hacia el valle por un sendero de escaleras...


12 de febrero de 2023

GALÁPAGOS: SAN CRISTÓBAL, LA ISLA MÁS ORIENTAL

 

Llegamos a la isla de San Cristóbal con la lancha Blessing desde la isla de Santa Cruz, fue un trayecto rápido de dos horas que te dejaba en el centro de Puerto Baquerizo Moreno, la capital.



Fuimos lloviendo hasta el alojamiento y una vez en la Casa de Jeimy, un modesto hostal pero con una habitación amplia y en el mismo centro, dejamos las mochilas, nos cambiamos de ropa y salimos a merodear pues pronto anochecía.




Después de cenar en Casa Rosita, salimos a pasear por el puerto con la ligera brisa acariciándonos la cara y nos fuimos a ver la gran colonia de leones marinos que allí mismo en la playa, se encontraba.



Más de 200 lobos marinos pudimos observar a través de pasarelas de madera en forma de palafito, sobre el mar. Los peques jugaban en el agua aplaudiendo con sus aletas y sumergiéndose, los adultos permanecían en las rocas descansando o amamantando a sus bebés. 



Uno de los machos que allí se encontraba vino a coger sitio pero la mayoría protestaba aunque finalmente le cedieron un hueco.




Hace un tiempo, estos lobos marinos se encontraban en la playa de La Galapaguera, a unos diez minutos en bus desde la capital, pero poco a poco se fueron trasladando hasta llegar a la playa del pueblo porque según nos dijo la gente local, les gustaba permanecer cerca del ser humano.



Hay diez curiosidades en la Isla de San Cristóbal:

1-      Tiene la colonia de lobos marinos más grandes de las Galápagos.

2-      Su aeropuerto se encuentra a tan sólo 5 minutos caminando de la zona central hotelera.

3-    En San Cristóbal está Puerto Vaquerizo Moreno, la capital de la provincia de las Islas Galápagos.

4-      En el siglo IX la isla era visitada todavía por piratas.

5-      San Cristóbal fue la primera isla donde nació el HMS Beagle y de donde desembarcó el famoso naturalista inglés Charles Darwin, por este motivo la bahía lleva su nombre.

6-      San Cristóbal y Floreana son las únicas islas que cuentan con agua dulce para consumo humano.

7-      San Cristóbal es la isla más cercana al continente ecuatoriano.

8-      Las islas Floreana, Santa Fe, Española y Genovesa pertenecen por jurisdicción al cantón San Cristóbal.

9-      Desde San Cristóbal se puede ir en tour a Isla Española.

10-  Tienen una comunidad cálida que brinda seguridad, tranquilidad, con gran talento para las artes, la danza, la música, los deportes, la ciencia y la vida en el mar.

 



Sin duda, Galápagos es un paraíso para presenciar la vida animal y encontrarnos tan cerca de estos maravillosos animales fue todo un privilegio.



9 de febrero de 2023

GALAPAGOS: UNA ISLA LLAMADA ISABELA

 

En el Hostal Villamil nos estaba esperando la familia que  vivía en la isla. Se encontraban realizando los quehaceres cotidianos en el patio central de la casa. Doña Josefina y Don Kiko nos recibieron amablemente y nos ubicaron en una de las habitaciones que daba al patio. Sus nietas jugaban en una de las mesas a las cartas.



A don Kiko le estaba grabando un equipo de filmación sobre un programa dedicado a los habitantes nativos de la isla. Tenía 75 años e iba respondiendo el pobre hombre como podía, pues se encontraba un poco despistado con todo el montaje.



Nos fuimos a desayunar a unos pocos  pasos del alojamiento y de inmediato quisimos visitar la isla. Comenzamos en la misma playa de Puerto Villamil que se extendía en una gran bahía de aguas cristalinas y arena blanca.



Antes contratamos dos excursiones para los próximos días ya que poco se podía hacer por cuenta propia. Gran parte de la isla se encontraba ocupada por científicos para el estudio de los volcanes y su gran diversidad de plantas.



Nos dirigimos después a la misma playa que habíamos dejado y continuamos hasta la playa Concha de la Perla que más bien era una entrada de agua en forma de laguna y por unas escaleras bajamos hacia la piscina natural.



Por el sendero habíamos visto manglares, iguanas y lobos marinos recostados en las plataformas de madera o sentados en algún banco.



Este manglar provee importantes funciones ecológicas: es vivero de peces, moluscos y crustáceos que proveen trabajo a la comunidad, purifican el agua reteniendo los nutrientes y contaminantes que afectan a nuestra salud. También protegen la costa de oleajes y tsunamis y sus poderosas raíces fijan el suelo frenando la erosión.



Un señor que alquilaba máscaras para el buceo por 2eu. Nos sumergimos en el agua y lo que allí vimos era todo un espectáculo. Había tortugas, leones marinos, alguna tintorera, además de peces tropicales y algas marinas.



Los lobos marinos jugaban a sus anchas nadando por delante nuestro y rodeándonos, las tortugas se dejaban acompañar pues casi las podías tocar, y las tintoreras permanecían durmiendo tras las rocas.


 


Después del placentero baño tomamos un poco el sol y nos fuimos hacia el otro lado del puerto para ver más leones marinos. Aquí había una gran familia recostados en las plataformas, en las escaleras, incluso sentados en los bancos o jugando los más pequeños en las escaleras, armando un gran estruendo.


Era un paraíso donde se respetaba el espacio animal, por este motivo permanecen cercanos al ser humano sin tenerle miedo, aunque las iguanas eran más reservadas y si invadías su espacio vital te escupían.



Por la tarde hicimos la excursión de Las Tintoreras en un grupo reducido de 10 personas. Embarcamos en una lancha y en 45 minutos nos llevaron a los túneles, donde hicimos una caminata por la tierra volcánica de otros 45 minutos. Aquí se encontraban iguanas y piqueros de patas azules.




El paisaje era espectacular, la lava formó unos arcos enormes pero debido a los movimientos sísmicos, este lugar cambia constantemente.  




Vimos también el túnel de las tintoreras. Venían más bien por la mañana pues por la tarde pegaba bastante el sol.





Después nos fuimos a comer y continuamos la excursión para hacer snorkelling con el guía y disfrutamos otros 45 minutos. La estrella principal era ver a los tiburones de blanco moteado o tintoreras, rayas moteadas, peces globo, peces cirujanos, tortugas y caballitos de mar.




Me separé del grupo y me fui con las tortugas que las iba acompañando viendo como comían algas marinas y luego salían cada poco tiempo a la superficie asomando su cabecita. Durante un largo rato estuve con ellas y disfruté como una niña.



Subimos de nuevo al barco y conocimos a una pareja, ella española y el peruano, eran muy agradables, vivían en Perú y de vez en cuando viajaban a España donde ella tenían casa.



Con ellos (Leticia y Jorge) hablamos dando un repaso a nuestras vidas, viajes, política, pandemia y otros muchos temas. Se nos hizo muy amena la vuelta y contentos por la fauna marina que allí nos encontramos.