Cuando llegamos a Kaolack nos alojamos en Le Relais, un hotel con piscina frente al mar, en la Plage de Kundam.
Kaolack es una población estratégica entre Dakar, Gambia y el oeste de Senegal. Cuenta con uno de los mercados más grandes del país.
El mercado había conservado toda su autenticidad, con puestos extensos, colores vibrantes y tenía un ambiente animado. Entramos por uno de los recovecos que estaban cubiertos por cartones. Parecía que uno se sumergiera en un submundo de inmundicia y miseria.
Aunque sólo fue una sensación pues de inmediato vimos un mercado bien organizado pero no muy amigable con el “toubab”, el hombre blanco.
Y es que en algún caso, la gente nos decía que no se podían hacer fotos. Ni siquiera en puestos sin gente donde sólo se mostraba la mercancía.
Notamos un poco esa aversión hacia nosotros, cosa que nunca nos había ocurrido. Pero en otros puestos la gente era amable y se prestaba a posar sin problema.
Allí pudimos encontrar un poco de todo: telas importadas, frutas, carnes, remedios herbales e instrumentos musicales, que son más fáciles de regatear que en Dakar.
Sin embargo, mejor evitar este mercado durante la temporada de lluvias, no quiero imaginar cómo se pondrán los callejones inundados de barro e insalubres inspirando poca confianza.
Cuando habíamos dado unas cuantas vueltas, salimos al exterior medio mareados pues el calor nos asfixiaba.
Por la tarde disfrutamos de un baño en la piscina y nos relajamos. Al día siguiente partiríamos hacia el delta del Siné-Saloum.













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