11 de mayo de 2012

BULGARIA : KAZANLAK, EL LEGADO DE LAS TUMBAS TRACIAS

 

El tren que nos llevaba a Kazanlak nos invitó a conversar con los pasajeros. Dos mujeres iban con nosotros. Una de ellas, ataviada con alegres colores y pañuelo en la cabeza era de etnia gitana. 



Nos hablaba en búlgaro y nos preguntaba de dónde éramos. Nos decía que debíamos aprender el idioma para poder hablar con la gente. Nosotros conocíamos bien el alfabeto cirílico de otros viajes, pero hablar el búlgaro era otro cantar.



Y tenía toda la razón pero le contesté que sólo sabíamos cinco palabras y que el búlgaro era difícil para aprender en tres semanas. La mujer se bajó con nosotros y nos dijo que se iba al pazaar (mercado).



Kazanlak es importante por su Festival de la Rosa que este año se celebrará del 8 al 10 de junio cuando se hace la recolecta de los pétalos de rosa para obtener el aceite esencial. 



La rosa fue introducida en Bulgaria por los turcos en el siglo XIX. Florecen a finales de mayo hasta julio y se recolectan antes del amanecer para preservar su aceite. En la fiesta de la Rosa hacen música y baile.




Nos alojamos en el Complex Vesta en el centro en una calle tranquila, detrás del museo Iskra. Aunque el motivo real para venir a Kazanlak ha sido para ver la tumba tracia que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979.



Primero visitamos el Museo de Historia de Iskra, donde allí nos abrieron las luces de las diferentes salas y pudimos ver una amplia muestra de las tumbas que se han ido encontrando a 18 km de Kazanlak. 



Pudemos ver en el museo el hallazgo más importante: la máscara mortuoria de Shipka y que perteneció a un gobernante tracio del siglo IV A.C.



También habían salas con vasijas, máscaras, brazaletes, copas, platos (algunos de ellos guardados en el Museo arqueológico de Sofía).



Después del museo visitamos primero la réplica de la tumba tracia y de sus frescos que se encuentra en el Parque Tyulbe, al norte de la ciudad. Aquí sí que nos permiten hacer fotos.



Pedimos después que nos abrieran la tumba original que data del siglo IV A.C. Abrieron dos verjas con enormes candados y a continuación la puerta principal. 



La señorita nos dice que esperemos un momento para quitar la alarma y a continuación nos permite entrar por un pasadizo que nos lleva a la tumba original. Entramos con una emoción contenida pues al ver la tumba de hace más de 2400 años es como entrar en un lugar sagrado. 



Poder presenciar la cúpula con frescos ricamente decorados y muy bien conservados es todo un privilegio. Representa la fiesta funeraria con el difunto acompañado por una de sus esposas, músicos tocando la trompeta (la música estaba unida a la muerte y resurrección) y caballos con guerreros.



Los tracios eran famosos por su fuerza como agilidad y los antiguos griegos consideraban Tracia como el lugar hostil donde habitaba Ares, el Dios de la guerra. Los romanos tenían un tipo de gladiador que sólo iba armado cuando luchaba con un cuchillo-espada de forma curva y un escudo circular. 



Nos fuimos con un autobús de la línea 6 que nos dejaba en 25 minutos a Shipka, un pequeño pueblo de montaña, a 12km de Kazanlak. 



El pueblo de Shipka, famoso por el esquí y situado a 650 mts s.n.m. en el valle del Parque Nacional de los Balcanes Centrales, es conocido también como el Valle de los Reyes Tracios. En Shipka todavía no hay una infraestructura turística pues siguen haciendo excavaciones en la zona.



El museo etnográfico se encontraba cerrado (era nuestra única conexión para intentar visitar las tumbas restantes).



Nos conformamos con subir al monasterio de la Iglesia de San Nicolás con sus cinco cúpulas doradas, de estilo ruso que a medida que uno se iba acercando, refulgían en la distancia.



Esta iglesia se encuentra rodeada de frondosos bosques, y fue construida en 1902 como recuerdo a los soldados rusos y búlgaros que murieron en la Guerra de Liberación. 




En la cima de la montaña a 1326 mts. se alza el Monumento a la Libertad. Es una construcción en piedra que contiene en su interior un pequeño museo con una colección de armas e ilustraciones de la batalla pero como no había ganas de ver armas, nos volvimos hacia Kazanlak.



Por la noche, después de un pequeño descanso nos fuimos a cenar al Pasta & Pizza Grill, el bar restaurante más animado de la ciudad y tomamos una copa en el Hollywood Bar que se encontraba a rebosar con música tecno.

8 de mayo de 2012

BULGARIA : LA FORTALEZA DE VELIKO TARNOVO

 

Una vez llegados a Veliko Tarnovo, buscamos alojamiento y nos dejamos caer en el Confort Hotel. Era una casa familiar donde disponían de sólo 5 habitaciones. Desde aquí se podían contemplar maravillosas vistas de la Fortaleza de Tsarevets.



Veliko Tarnovo, conocida como la ciudad de los zares, es un viaje al corazón del pasado. La ciudad está rodeada de verdes montañas. Primero nos fuimos a pasear por las calles empedradas con casas viejas de madera y piedra.



La parte nueva quedaba apartada al otro lado del río Yantra que va bordeando los barrios de Veliko y la fortaleza.



Desayunamos en una taberna que aconsejaba la guía Lonely Planet, la Starata Mehana donde nos sirvieron ensalada de fruta con yogur búlgaro y café. Después paseamos por las calles. 



Nos acercamos a ver la iglesia de Sveti Constantin y Elena pero se encontraba cerrada, en reconstrucción.






Directamente nos fuimos a la fortaleza medieval de Tsarevets (el nombre de Tsarevets proviene del zar, la palabra eslava para rey).





Situada en una colina al norte del país, Veliko Tarnovo fue durante el segundo Imperio Búlgaro la capital, principal fortaleza y el baluarte más fuerte entre el 1185 y 1393.



Entramos por la puerta Asenova y recorrimos por medio de un sendero las distintas edificaciones como la Torre de Balduino, el Palacio Real y Patriarcal y la antigua Catedral de la Ascensión, ubicada en una colina.





Después cogimos un taxi para llegar a Arbanasi, un pequeño pueblo a 4 km de Veliko Tarnovo ubicado en un valle entre montañas.





Pudimos visitar varias iglesias del siglo XIII y XVI. Es uno de los pocos sitios de Bulgaria que permanecen intactos ante la invasión turca del periodo otomano. 




La iglesia más bonita es la de la Natividad conteniendo más de 200 escenas y 3500 figuras distribuidas en las paredes de las cinco salas. Los frescos mantienen en su mayoría los colores originales.



También visitamos la Iglesia de los Arcángeles Gabriel y Miguel pues los hombres que trabajaban en el extenso jardín nos invitaron a pasar dándome la mano para cruzar la zanja y subir a ver la iglesia. Un buen hombre nos abrió para que pudiéramos verla solos pero sin fotos, igual que la anterior.




Cogimos de nuevo el taxi de vuelta a Veliko hacia el barrio Asenova donde las casas se encuentran más cerca del río Yantra, en las faldas de la fortaleza Tserevets. 




Este era antiguamente el barrio de mercaderes y artesanos. Cruzamos un puente de madera que atravesaba el río y que contenía una preciosa vista.



Desde aquí subimos al barrio antiguo y recaímos en el Piccolo Café donde tomamos el menú del día que consistía en sopa fría de yogur y pepino, la famosa tarator y un plato vegetariano más un crep con miel y café.



Al dueño del restaurante le gustaban las canciones españolas pues estuvo viviendo durante cinco años en Valencia y trabajó como oficial de primera en la construcción. Luego volvió a Bulgaria y montó su negocio por un local y una terraza con bonitas vista y la fortaleza. Nos invitó al finalizar la comida a un rakki (aguardiente).




Después visitamos la Casa-Museo Sarafkina Köshta, propiedad de un mercader turco y banquero. Los suelos y techos de la casa estaban decorados con madera. 




Había una exhibicion de cerámicas, antigüedades, joyas, muebles de la época, vestidos tradicionales regionales. También se mostraba la elaboración del pan… En la parte superior del edificio hay fotografías de la familia de dos décadas.




Volvimos por la calle más céntrica de Veliko Tarnovo, la Gurko Street, nombre de un general que liberó a Bulgaria de los turcos. Era ruso y en honor a él, se esculpió su nombre con una placa conmemorativa explicandolo.



En esta calle es donde se encuentran las casas más antiguas de la ciudad y también la más bonitas.