30 de abril de 2011

GEORGIA : EL MUSEO DE STALIN EN GORI

 

Desde Miskheta buscamos un taxi privado pues no había matruskas que nos llevaran a Gori. Éste fue el lugar de nacimiento en 1878 del líder soviético Iósiff Stalin.



El taxista nos pidió 80 laris por ida y vuelta incluída la espera, así que fuimos con él por carreteras secundarias, el camino era más bonito a pesar de los baches y demás. Íbamos parando para preguntar si el camino a Gori era el correcto. Pasamos por un campo de refugiados de Osetia del sur.  Vimos algún que otro militar con los que hablamos, habían luchado en la guerra y a más de uno le faltaba un brazo o una pierna. Es dura la vida para ellos pues como refugiados viven en duras condiciones. 



Una vez llegamos a Gori vimos el edificio del ayuntamiento de estilo pro-soviético y volvimos a preguntar por enésima vez dónde se encontraba la casa Museo de Stalin. Era el lugar donde pasó los primeros cuatro años de su vida. Esta casa se encontraba en el parque justo enfrente del museo.



Curiosamente quedaba protegida por unos pilares como si fuera un templo griego. La pequeña casa de ladrillo, más bien lo que queda de ella, se podían ver dos pequeñas habitaciones que posteriormente fueron alquilada.



Pero Stalin siempre renegó de ser georgiano y sus medidas de política eran destructoras. Un auténtico dictador del Comunismo. 



En realidad se aprovechaba de las masas y lo que le caracterizaba era su forma tan radical de realizar las famosas purgas a todo ser viviente que pensaba de forma contraria a el.




Se dice que asesinó a veinte millones de personas. De hecho el barrio de lujo de Tiblisi se construyó sobre las tumbas de las famosas purgas de los años 30.




Lamentablemente forma parte de nuestra historia y era una curiosidad visitar la ciudad de Gori y comprobar datos e información de la época.  El museo lo construyeron en los años 60, una vez ya fallecido el dictador.




Entramos en un gran edificio de estilo soviético desmesurado. La entrada te permite visitar aparte del museo, la casa y el tren que hicieron construir especialmente para él. 



Una vez visitado el museo, un joven georgiano nos acompañó para enseñarnos el vagón que utilizó Stalin, uno de los mayores asesinos de la historia.



Lo utilizó para asistir a la conferencia de Yalta, en la Península de Crimea (actualmente Ucrania). 



Stalin fue el responsable de los gulags, los campos de concentración en la Siberia que nuestro amigo Jorge Sánchez relata de forma explícita en su libro “La ruta de los huesos” y que junto a una amiga le ayudamos a corregir.




Era un tren construído en madera que disponía de cocina, un despacho, literas para el personal y una habitación con baño privado para el dictador, sistema de aire acondicionado de la época, sala de reuniones y cristales blindados. 



Todo un derroche de lujo para un caprichoso dictador y para un pueblo que pasaba necesidades.



Para finalizar la visita, una guía nos enseñó las dos habitaciones que formaron parte de la casa.



Nos volvimos hacia Tiblisi y por la noche fuimos a cenar por el casco antiguo  y a tomar algo a uno de los bares con música. Disfrutamos del buen ambiente que había viendo a la gente cómo se divertía. Hay que reconocer que esta capital nos hizo sentir a gusto y nos encontramos como en casa.

29 de abril de 2011

GEORGIA : LOS MONUMENTOS RELIGIOSOS DE MISKHETA

 

Nuestro plan de hoy consistía en ir hacia Miskheta, una de las ciudades más antiguas de Georgia. La Unesco incluyó en su lista de Patrimonios de la Humanidad en 1994 varios de los monumentos religiosos que hay la zona.



Queríamos visitar sobretodo la Catedral de Svdeitsjoveli y el Monasterio de Jvari, así que después de un frugal desayuno entre mobiliario georgiano con vistas al parlamento y música de fondo, salimos del Charm Hotel y contratamos a un joven taxista que nos llevó hasta Miskheta, la antigua capital espiritual de Georgia. 



Contiene varios monumentos religiosos ortodoxos como la Catedral de Svdeitsjoveli y la mini iglesia de Antioquía ( o la de San Esteban), la de San Pedro y la Iglesia de Jvari enfrente.




Situada en un promontorio, la catedral fue construida en el siglo XI tiene planta de cruz latina y su nombre significa “pilar de vida”. En su interior podemos contemplar bellos frescos que datan del siglo XI.




Se dice que aquí se guarda enterrada la ropa de Jesucristo bendecida que trajo un judío de Jerusalén tras la crucifixión y su hermana Sidonia se ocupó de enterrarla en la catedral.




Uno siente sosiego al entrar en el interior de un edificio tan antiguo y da respeto. Después de admirar los iconos y las bellas reliquias exhibidas, nos sentamos apaciblemente para contemplar el movimiento de gente para ver cómo se arrodillan, rezan, besan los iconos, encienden velas e incluso cantan.



Nos vamos satisfechos y dejamos la ciudad antigua para adentrarnos en la parte nueva y ver la Iglesia Santavro que significa "lugar del gobernador". 




Esta iglesia está regida por monjas que se construyó en 1130 puntos los Reyes Miriam y Nana fueron enterrados aquí, justo a un lado de la zona sur. 



En el interior había monjas novicias limpiando el dorado de los candelabros y con las que conversamos sobre su vida en el convento. 




Afuera vimos un pequeño cementerio y una minúscula ermita.




Saliendo de aquí nos fuimos con el taxista hacia el Monasterio de Jvari, situado en una colina a unos 7 km de Miskheta. 



Las vistas desde el exterior eran espléndidas apreciando una panorámica de Miskheta y los ríos Mktvari el curso de agua más largo del Cáucaso (también conocido como Río Kura) y el afluente Aragvi.





Jvari significa “iglesia de la cruz” y al entrar uno se encuentra con un pequeño altar y una cruz de madera enmedio bajo la cúpula. 



Se construyó en el siglo VI d.C. y primero se depositó la cruz y alrededor de ella se construyó el bello recinto. 




Fotografiar a los propios popes es difícil pero me encuentro a uno haciendo la siesta así que aprovecho para llevarme una foto robada.



Volvimos por la tarde con el taxista hacia Miskheta.

28 de abril de 2011

GEORGIA : TBILISI, LA PERLA DEL CÁUCASO


Cuando visitamos la ciudad de Tiflis (Tbilisi) ésta se encontraba en medio de una transformación radical, marcada por un contraste fascinante entre la decadencia soviética y una modernidad arquitectónica audaz.



La ciudad era un hervidero de construcción bajo el gobierno de Mijeíl Saakashvili. Recién llegados, nos sorprendió la arquitectura futurista del Puente de la Paz, inaugurado apenas un año antes, simbolizaba la apertura de Georgia hacia Occidente y el futuro.



Caminando junto al río Kura, vimos el Palacio Presidencial con su distintiva cúpula de cristal, se consolidó como el símbolo del nuevo poder.



Nos alojamos en el Charm Hotel, ubicado en el casco antiguo. Era una bella casa georgiana con mobiliario clásico. Parecían piezas de museo. 



La amable anfitriona nos ofreció una habitación que se encontraba en las golfas, muy amplia y cálida, con suelos y techos de madera.



Salimos para dar un paseo y vimos infinidad de cafés y restaurantes de cierto aire bohemio. Paramos en un horno de pan donde la gente tomaba una especie de bollo en el vagón de un funicular que había afuera. Celebramos nuestra llegada a la ciudad con una buena cerveza.



Había un gran contraste con la nueva y antigua  arquitectura. Realmente en el centro histórico, en el distrito de Abanotubani, las casas con balcones de madera tallada se encontraban en un estado decrépito pendientes de restauración.



Caminar por la Avenida Rustaveli era experimentar una mezcla de orgullo nacional y efervescencia cultural. 




Aquí también se encontraba el Museo Nacional y el Teatro de la Ópera. Otros edificios eran academias y galerías de arte.




La ciudad dejaba atrás las dificultades de la posguerra para posicionarse como la “perla del Cáucaso”, un lugar donde las iglesias ortodoxas milenarias convivían con estructuras de acero y cristal. La Catedral de Zion se encontraba en pleno centro histórico.



Fuimos a ver la iglesia armenia de San Jorge. Justo más arriba se encontraba la Fortaleza de Narikala y en su lado opuesto la estatua ecuestre del Rey Vakhtang Gorgasali que fundó la ciudad justo al lado la Iglesia Metekhi.




 

Vimos la Plaza del Reloj con su original torre donde se alzaba un reloj y un pequeño antiguo teatro de títeres que marcaban las horas. Parecia que la torre en cualquier momento se fuera a desmoronar, como muchas de las casas de la ciudad.





Cruzamos el puente viejo para ver el nuevo Puente de la Paz y nos recordó a los diseños del arquitecto Calatrava. Más allá del puente se encontraba un antiguo bazar con tiendas especializadas en joyería…



Por la tarde volvimos a Abanotubani y quisimos darnos un baño en las aguas sulfurosas de los antiguos baños junto al Río Mktvari. La historia cuenta que el Rey Vakhtang Gorgasali en el siglo V descubrió estas aguas.




Alquilamos una sala para nosotros donde había una sala de duchas, piscina termal y sala de descanso, todo por 40 laris, unos 18euros. 



La experiencia fue de lo más reconfortante.




Por la noche salimos a cenar a un típico restaurante. Probamos gastronomía local: los los khinkali (típicos raviolis gigantes rellenos de carne) y shashish, acompañado por un buen vino georgiano.



Los protagonistas de la noche fueron un grupo de músicos y bailarines que amenizaron la velada.