28 de agosto de 2008

ITALIA : ESCAPADA A VENECIA



Es la tercera vez que aterrizo en la ciudad de Venecia pero a pesar de que no me gusta repetir lugares ya visitados anteriormente (quizás porque quedan tantos por ver) deseaba esta vez conocerla mas a fondo y disfrutarla fuera del circuito turístico.
 




Antes recomiendo comprar un ticket de varios días para moverse con vaporetto por todo Venecia y las islas (aunque me da la sensación que la mayoría no va con billete pues hay muy pocos revisores que lo piden). Este billete lo conseguimos en el embarcadero de Piazzale Roma, en Santa Croce, saliendo del autobús que viene del aeropuerto.




Visitar la ciudad en pleno mes de Agosto parece de locos y evitar la masa de turistas es inevitable pero si nos alejamos sólo un poco del circuito turístico, después de visitar el Palacio Ducal, El Campanile, la Basílica de San Marco y el Puente de los Suspiros, todo se hace mucho más relajante.La Plaza San Marco es ideal verla iluminada por la noche pues no hay casi nadie!





Los “sestieri” de Castello, San Polo y Canareggio son los barrios más llamativos y que aún conservan ese carácter tradicional que le dan a la isla un encanto particular. Santa Croce y Dorsodouro, están más alejados del centro y sólo fuimos de paso, son barrios de conexión de trenes, barcos y autobuses.




Nos alojamos en Castello, en un pequeño palacete algo caro pero a cinco minutos de la marabunta. Aquí ya todo cambia, calles laberínticas muy estrechas con pequeños restaurantes, comercios y numerosos canales. A destacar el Arsenal y la Iglesia de San Zaccaria con pinturas de Bellini y Tintoretto en una pequeña plaza.
 


























En San Polo, hay que ver la zona del Puente de Rialto, visitando por supuesto el Gran Canal y cruzando también el puente de la Academia hecho en madera. En los alrededores hay que perderse por su bullicioso mercado. Aquí también se encuentra La Scuola Grande di San Rocco, es el único museo que visitamos y es muy recomendable, ubicado en un palacio. Destacan las pinturas de Tintoretto. Te dan espejos para que no te coja tortículis por mirar constantemente al techo.




En Canareggio hay un pequeño barrio judio y sus sinagogas pero también es un lugar muy concurrido por la gente joven, muy animado con cafés y restaurantes. Visitar la isla de San Giorgio Maggiore que se encuentra justo en la isla de enfrente del Palacio Ducal y ver las maravillosas vistas.




Visitar al menos una de las Islas de la laguna, si no hay más tiempo, elegir Burano, vale realmente la pena. Hay casas bajas pintadas en vivos colores y con canales también. Hay diversas tiendas de encajes y restaurantes. Con el vaporetto se tarda unos cuarenta minutos desde San Marco y desde Burano se puede enlazar a otras islas. Desde Burano, podemos ir a Torcello a través de un pequeño puente. Pasamos por Murano pero es una calle llena de tiendas de cristal y poco más.




Comer en Venecia no es tan caro, o sí dependiendo de lo que uno busque y quiera comer con más o menos calidad. Hay que evitar la zona del barrio San Marco, precios muy inflados para el turista.Los venecianos acostumbran a sentarse en los bares con las terrazas frente a una iglesia o en una plaza tomando el sol, leyendo y bebiendo el vermut típico así que “donde fueres haz lo que vieres” y tómate un spritz. Está buenísimo!






Acercarse a la Playa del Lido: es una extensa playa con casetas de color azul, pues si viajais en pleno verano es una buena idea para mitigar la calor y ver el ambiente playero.
 




Es inevitable comprar una máscara veneciana. Hay infinidad de tiendas pero también diferentes calidades. Lo mejor mirar bastante antes de comprar. También recomiendo comprar artículos para escribir como pequeñas libretas, carpetas, plumas…etc.




Es mejor por la noche hacer el trayecto en góndola pues sale más barato y es más romántico, además, no hay tanto tránsito. Se puede regatear a los gondolieri pero con su saber hacer es casi imposible bajar más el precio. Volveré de aquí a unos años pero en invierno pues creo que es la estación más romántica a pesar de que no me gusta el frío y la humedad...

10 de abril de 2008

CUBA : SANTIAGO, EL ALMA NEGRA DE CUBA



Llegamos a Santiago con un vuelo retrasado de más de dos horas desde La Habana. Son las 23,30 horas y en la calle principal de la ciudad suena la música a toda pastilla.




Buscamos el alojamiento particular “El Holandés”, una bella antigua casa colonial donde se pueden alojar turistas. Sólo dispone de cuatro habitaciones y un gran patio. Nos encanta la amplitud de la casa y el recibimiento amable de los hermanos que la regentan pero en especial del Sr. Luis Eduardo Halley. Al preguntarle el porqué del nombre de la casa, me explica que son de descendencia holandesa. Tienen los ojos azules y de piel clara pero de rasgos son cubanos.Nos preparan una opipara cena.



Dejamos las mochilas descansar y nos vamos a curiosear por la Casa de la Trova que se encuentra justo en la misma calle. Aquí suena música en directo a todas horas día y noche pero a decir verdad, el ambiente es un poco soso en el sentido que no se ve gente bailar, todos sentaditos en sus sillas y da la sensación que es más para turistas. Así que cuando finaliza la canción, nos acercamos a otro local llamado Patio Artex donde se encuentra tocando la Orquesta Tívoli, llamados así debido al conocido barrio de Santiago, el Tívoli, famoso porque aquí se formaron muchos grupos de música.



























Por la mañana al desayunar en el patio, vemos todo un despliegue de mujeres limpiando el arroz, pelando patatas, lavando y tendiendo la ropa, preparando desayunos, cocinando y nos dan los buenos días. Pregunto al Sr. Halley si están aquí trabajando, me responde que sí con esa mirada azul tan especial y me comenta que trabajan en la casa y duermen también en ella.
 



Nos adentramos en el patio interior donde se encuentran bailando los cubanos y cubanas como bien saben hacer. La orquesta, al fondo, ameniza la velada. Nos pedimos dos mojitos para animarnos, hablamos con la gente que es muy agradable, nos invitan a bailar, uf… ¡que vergüenza! Pero es imposible no bailar, la música hace que una saque sus posaderas del asiento y se deje llevar por el ritmo de la música: salsa, conga, percusión…

Al terminar el concierto compramos un cd y nos firman los siete músicos, todos uno a uno con una cariñosa dedicatoria. Somos los únicos turistas del local… ¡empezamos con buen pie la noche!
 



Santiago se encuentra a los pies de la espectacular Sierra Maestra. Visitamos los alrededores. Primero nos acercamos con un taxista a la Basílica del Cobre que se encuentra en una bella colina a unos veinte kilómetros de la ciudad. La Virgen del Cobre es la patrona de Cuba y es la que más devoción despierta entre los cubanos.




Debe su nombre a las minas que se encuentran en la misma zona y que fue utilizada hasta el año 2000. Los que trabajaban en las minas ahora intentan ganarse la vida vendiendo piedras de calcopirita y unas pequeñas réplicas de la Virgen, también hay vendedores que ofrecen coronas de flores para ofrendar a la Virgen.































Entramos en la sala de los Milagros y nos encontramos a una preciosa niña celebrando la puesta de largo al cumplir los 15 años, toda vestida como si de una novia se tratara, al preguntarle accede con timidez para dejarse hacer una foto. Afuera le esperaba un coche engalanado.


















































Emprendemos camino hacia el Castillo de San Pedro de Morro, a 10 kilometros de la ciudad. El fuerte es Patrimonio de la Humanidad desde 1997. El patio central se utilizaba para las actividades del día a día, desde aquí se accede a la capilla, los barracones, el puesto militar y las habitaciones subterráneas. Dentro del castillo se encuentra el Museo de la Piratería pero lo que deslumbra en realidad son las magníficas vistas desde las atalayas.






Por la tarde volvemos a la ciudad y visitamos el barrio Tívoli., la gente se deja fotografiar sin problema, tienen nivel cultural alto con los que puedes hablar de cualquier tema, y también, todo hay que decirlo, te ofrecen algunos de paso sus pinturas, bisuteria artesanal, es comprensible, pues en la isla viven con muy poco pero felices. En cualquier esquina hay músicos tocando, es en definitiva Santiago una ciudad de gentes amables, cálidas, con cultura… no esperaba menos.

7 de abril de 2008

CUBA: NUESTROS HOMBRES EN LA HABANA

Llegamos a la Habana con Air Comet y al salir del avión ya me siento a gusto pues hacía tiempo que no notaba esa bocanada de calor tropical. Son 29 grados de temperatura en plena noche. La salida de las mochilas se hace interminable pues llegan tres compañías a la vez desde Madrid y se monta un poco de caos en la cinta. Una vez recuperadas, nos dirigimos a la salida donde nos esperan nuestros amigos Braulio y Yunior.


























Salimos en coche y como ya son las nueve nos vamos directamente con ellos a cenar a un restaurante-discoteca de cubanos. Pedimos unas ensaladas de atún acompañado con cerveza “Bucanero”. Braulio sólo toma un batido pues su madre le prepara la comida en casa ya que está aún pasando la prueba de aspirante a santero y durante un largo período de tiempo no le estárá permitido comer ni beber alcohol fuera de casa ni por supuesto irse de juerga incluso tener relaciones sexuales. Tampoco se le pueden hacer fotos.


  


























Recorremos a todo meter con el coche de Yunior el famoso Malecón donde hay un ambiente muy "cálido" de parejitas sentados abrazados y besándose. Pasamos por el Capitolio, el Teatro Nacional, los hoteles emblemáticos de la ciudad, la Plaza de la Revolución pero en días posteriores los visitaremos con más calma.
Nuestros amigos nos ponen al día de la situación del país y se vislumbra cierta esperanza, un rayo de luz porque quieren que Cuba cambie y de hecho ya está cambiando. Pero todo a su ritmo: se permite la venta de todo tipo de electrodomésticos, también pueden pasar por la aduana los ordenadores sin problema, eso si a los que pueden entrar y salir de la isla. También pueden ir a los grandes hoteles y resorts pues antes era exclusiva de turistas...y un sinfín de detalles más.

Ya son las doce de la noche y como estamos un poco cansados del viaje nos alojan en un pequeño estudio apartamento de un familiar, tiene una habitación, comedor, cocina, un pequeño cuarto de baño y un porche con plantas. Se encuentra en Miramar. La decoración es curiosa, pues las paredes están llenas de cortinas tengan ventanas o no. Nos despedimos de ellos hasta mañana pues nos acompañarán para enseñarnos la ciudad…


























Hoy ya levantados pero sin podernos duchar (menos mal que lo hicimos la noche anterior) nos acercamos a una Cadeca, casa de cambio. Tenemos que hacer cola a veinte metros de la puerta y un vigilante controla que se mantenga el orden dejando entrar uno a uno a la pequeña casa de cambio. Cambiamos algunos euros en pesos cubanos que es la moneda nacional y pesos convertibles, esta última para exclusividad del turista. Los niños se acercan a los colegios y se dejan fotografiar regalando sonrisas.



























Nos viene a buscar Yunior y almorzamos en una terraza un café y unos bocaditos de jamón y queso. Yunior se pide uno de chorizo y huevo a lo que le replico que para el colesterol es ideal por lo que me contesta que ahora teniendo las pastillas que le he traído desde España ya no tendrá problema y nos reímos al unísono. Dice que se las llevará a la doctora para que le recete la dosis necesaria.

Justo al lado de la cafeteria hay una pescadería con una gran fila esperando el turno. Un pescado de 1kg cuesta 1euro al cambio, para ellos sale carísimo con sueldos que oscilan entre 8 y 40 euros al mes, por lo tanto, a pesar de existir todavía las cartillas de racionamiento apenas cubren las necesidades básicas, no pueden permitirse comer pescado y carne con frecuencia. Un kilo de carne de res cuesta unos 5 euros pues es importada.

Nos vamos a buscar a Braulio a su casa que va todo vestido de blanco debido a su iniciación a la santeria. El es devoto de Changó, que sincretiza con la Virgen de Santa Bárbara. Changó es el Dios del fuego y de la guerra. En su casa tiene un altar dedicado a él y se compone de un pilón de madera que es considerado un objeto de culto. También hay flores y frutas además de unas velas y una campanilla.

Ya en la calle, nos cruzamos con otros aspirantes a santeros y se saludan poniéndose una mano en el pecho. Pero me da la sensación que es más bien una moda entre la gente joven pero nos comenta Braulio que quizás tenga razón porque da prestigio aunque el dice que siente la religión profundamente.

Nos dirigimos al barrio de Vedado y nos adentramos en la famosa heladería Coppelia con sucursales en todo el país. Se forman diversas colas:para extranjeros y para cubanos. Los helados para turistas son más caros pero de mayor calidad. Cada cola se subdivide en otras para coger asiento. Los nombres son muy curiosos como Arlequín, Canoa India, Parfait, Copa Lolita y sabores diversos de guayaba, piña, coco almendrado, menta…etc. El más solicitado es el de fresa y chocolate, que dio nombre a la famosa película y donde también se rodó.




Visitamos la Universidad, y desde allí nos vamos a Habana Centro por la rampa que baja hacia el Malecón.

A medio camino nos encontramos un mercado de artesanía y pasamos por la Calle Hammel diseñada por grafiteros con motivos afro-cubanos con casetas de artistas y de rituales africanos. Nos dirigimos a una farmacia donde Yunior y Braulio compran Espirulina que usan como complemento alimenticio y también sirve para quitar el hambre. Son comprimidos naturales hechos a base de algas. Aquí cuesta una tercera parte de lo que podría costar en Barcelona.


























Nos vamos al hotel más alto de La Habana, de ochenta y siete metros de altura y desde donde podemos apreciar una bella vista del Malecón tomando unos mojitos.

Visitamos el Capitolio, una réplica del que hay en Washington y realizamos una visita con una funcionaria que nos acompaña a cada sala. Después de una detallada explicación, aun se ve en la obligación comiéndose su orgullo de tener que explicar su situación, 6 dias a la semana trabaja 8 horas al día y sólo gana 8 euros al mes. Es incomprensible subsitir con ese sueldo. Le ofrecemos una buena propina que nos agradece enormemente. A destacar, el Salón de los Pasos Perdidos decorado con lámparas y bellos suelos de mármol.


























Nos vamos a comer al restaurante "El Palenque" donde se sirven platos típicos y es famoso por las diversas celebridades que lo han visitado, desde Cesaria Ëvora hasta Gabriel García Marquez.


























La monumental Necrópolis de Colón es un cementerio enorme y hay panteones con numerosas esculturas. Una de ellas es la réplica de la Virgen del Cobre, patrona de Cuba. Hay un gran monumento dedicado a los Mártires del Asalto al Palacio Presidencial, estudiantes que fueron asesinados en la época del Presidente Batista. Retomamos el coche y escuchamos un CD de “Tres de la Habana” un grupo famoso emigrado a Miami, USA.




























Pasamos por La Bodeguita del Medio, y como no, seguimos degustando unos mojitos.La música suena en todas partes, hasta en la calle Yunior me invita a bailar. Ya son casi las seis de la tarde, nos dejan en casa, descansamos y nos damos una ducha. Antes de partir llamamos para reservar una casa particular en Santiago pues llegaremos por la noche.

Ya en el aeropuerto, nos despedimos de nuestros amigos y nos ruegan que llamemos para estar seguros de que todo va bien.Es la primera vez que visitamos Cuba y nuestro viaje se centrará en la parte oriental de la isla: desde La Habana a Santiago, la ermita de la Virgen del Cobre, el Castillo de San Pedro del Morro, Baracoa, Holguín(donde se celebrará la fiesta de la Romería por esas fechas),Guardalavaca, Playa Esmeralda, Camagüey, Cayo Coco y finalmente Trinidad, Valle de los Ingenios, Playa Ancón y desde Trinidad vuelta a La Habana para visitar la perla de la ciudad: La Habana Vieja.

14 de marzo de 2008

MARRUECOS: LO QUE MAS ME GUSTA DE MARRAQUECH



Seguro que hay muchos lugares más, peros estos que detallo a continuación son de mis favoritos:
 


























El Riad “La clé de la Medina" dispone de ocho habitaciones y una hermosa terraza para desayunar y se encuentra en pleno zoco pero es muy tranquilo.

http://www.location-riadaumaroc.com/es_recepcion.php


La Kotubia y pasear por sus jardines.



























Pasear por el bullicioso zoco para comprar lámparas, alfombras, tejidos, babuchas, joyería y artesanía en general.
 







El bazar de las especias, toda una experiencia para los cinco sentidos.

 

























La Plaza Djemaa el Fna con sus vendedores, aguadores, músicos, malabaristas, contorsionistas, contadores de cuentos, encantadores de serpientes, limpiadores de calzado, los puestos de zumo de naranja, cenar bajo las estrellas compartiendo las mesas en los restaurantes de fritura de pescado.



























Las terrazas con buena vista a la plaza donde se puede comer menús baratos o simplemente tomar un te.

La Koubba Ba’adiyn, es el edificio más antiguo de Marraquech, data del siglo XII.



























La Madrassa de Ben Youseff, del siglo XVI, uno de los edificios más bellos de la ciudad.



























La Kasbah y barrio judío.




Palacio El Badi.


Los jardines Menara para hacer la foto de rigor (aunque a mi me decepcionó un poco) pero reconozco que es uno de los lugares embleáticos donde va la gente a pasar la tarde.





Los jardines Majorelle, lugar relajante en la antigua casa de Yves Saint Laurent.






Un oasis de relax y con clase es El restaurante Dar Moha que tiene una piscina central en la antigua casa de Pierre Balmain y podremos deleitar la “nouvelle cuisine marocaine”.




























Los cafés: Árabe, Majorelle, Des Épices y Kosi Bar entre otros.

El hammam “Mille et un Nuits” buen precio con baño y masaje incluído de aceites esenciales.
http://www.spa-hammam1001nuits.com/


21 de octubre de 2007

CHINA: PINGYAO, EL ENCANTO DE UNA CIUDAD AMURALLADA



Después de unas pocas horas  en autobús, que más bien parecía una tartana, aterrizamos en Pingyao. Llegamos por la noche y cogimos un pedicab para llegar al alojamiento pues entre las intricadas calles pero de noche no nos aclarábamos.





Finalmente llegamos al Tian Yuan Kui Folk Guesthouse. Dicho hotel data del año 1791 y se encuentra ubicado en la calle principal. Nos ofrecen habitación con cama estilo Kang de3m x 2m de ancho, así que esta mañana nos hemos levantado como nuevos.





Pingyao data del año 1300, su centro histórico se encuentra amurallado en un radio de seis kilómetros. En estos dos dias recorreremos las murallas y los tesoros que en Pingyao se encierran. Compramos las entradas que en un billete único te da la posibilidad de visitar más de 19 lugares durante tres días entre mansiones, templos y otros edificios importantes como oficinas de comercio y bancos.





























En el periodo de la dinastía Ming, Pingyao fue una célebre ciudad de mercaderes y un centro importante de comercio que se extendió desde el sur de China hasta Mongolia. Hoy en dia, la pequeña ciudad sólo consta de 40.000 habitantes, inclyendo los habitantes de fuera de la muralla. La ciudad tiene el encanto de un pueblo.




Pasear por las murallas es una delicia pues apenas hay gente. Nos llama la atención los pavimientos construídos en ladrillo con insignias en ideogramas. Sus murallas miden unos diez metros de alto y te permiten ver toda la ciudad que está construída con pequeñas casas de madera con tejados acabados e punta y sus calles se adornan de farolillos rojos. En todo el perímetro hay 72 torres de vigilancia y 4 entradas principales a la ciudad ubicados en los cuatro puntos cardinales.




Nos atiborramos de ver tanta filigrana, dibujos, jardines interiores, templos, antiguedades, patios decorados...




Pero el encanto reside en sus habitantes. La gente te saluda al pasar,  los adultos viven la calle jugando a  cartas, los niños se recrean en los patios de sus casas, la gente mayor se sienta a tomar el sol o simplemente ven pasar la vida, pasean en bicicleta, otros comen en cualquier lugar al aire libre... Te ayudan cuando te ven indeciso, incluso se paran para dejarse fotografiar, así que con este panorama nos sentimos inmersos en su plácida vida cotidiana.



Nos paramos a hablar con la gente, estas se ríen cuando ven que intentas hablar algo en su idioma, les contamos los  números del 1 al 10 jugando y haciendo las señales que ellos utilizan con la mano, pues  por otra parte es una forma muy práctica para comprar en los mercados.




Pingyao merece mucho la pena, es uno de los pocos lugares donde aún mantiene la esencia de la vida rural, muy al contrario de lo que ha ocurrido en el resto de China, convertida en un capitalismo frenético.