16 de septiembre de 2021

ISLAS JÓNICAS : ÍTACA, LA MÍTICA ISLA DE ULISES

 

El placer de llegar a ĺtaca era un reto que nos propusimos al viajar por las Islas Jónicas. Una joya que uno no debe dejar pasar por alto pues era parada obligada de todo viajero.



Al despertar en el Hotel Boutique Alicelia de Vathy desayunamos en la hermosa terraza: tomamos queso, yogur, mermeladas, pan, embutido, fruta fresca, cereales, zumo y café.



Luego marchamos hacia el embarcadero pues a las 11 horas salía una barquita hacia la playa de Gidaki, una de las más hermosas de la isla, te dejaba allí unas tres horas y te llevaba de vuelta a Vathy. Íbamos con una pareja de griegos, otra de ingleses y una familia rusa. En media hora atravesamos la bahía bordeando la costa.



Cuando atracamos bajamos por la escalera y vimos que la playa se encontraba prácticamente vacía. Había tumbonas esparcidas por la estrecha playa y parasoles así que aprovechamos para dejar las cosas y relajarnos cómodamente.




Después de disfrutar del sol, agua y de la lectura, volvimos hacia Vathy, la capital de la isla y nos fuimos a comer a uno de las tabernas típicas que daban a la hermosa bahía, pedimos saltziki y calamar con salsa de mostaza. De postre tomamos un helado en una de las heladerías del pueblo.



Para bajar la digestión y después de una pequeña siesta, caminamos hasta el final de la bahía donde se encontraban las casas pintadas de alegres colores, la gente local nos saludaba al pasar desde sus casas. 





Justo enfrente se encontraban atracadas las barquitas de pescadores, éstas se mecían con el suave vaivén de sus aguas cristalinas.




Y es que Ítaca era pura tranquilidad. Nos sentamos para contemplar la magnificencia del paisaje y tomar algo en un bar donde iba la gente local. Tomamos un frappé y un ouzo y volvimos a releer el poema de Kavafis referido a Ulises y que normalmente llevo escrito en la primera hoja de mi diario de viajes:




Ítaca - Poema de Kavafis

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

 

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

 

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

 

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

 

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

 

 


14 de septiembre de 2021

ISLAS JÓNICAS : LA PLAYA DEL NAUFRAGIO EN LA ISLA DE ZANTE

 

De buena mañana nos despertaron los rayos de luz que asomaban por el balcón de la habitación, era un buen día para empezar con energía. Nos encontrábamos en Agios Nikolaos, un pequeño pueblo ubicado en el norte de la isla de Zante,  junto al Mar Jónico.  




La mejor forma de empezar el día era desayunar en La Grotta Hotel. Tomamos unas tostadas con mermelada, tortilla de queso, zumo de naranja y café con leche. 



En la recepción ofrecían una excursión gratuíta por permanecer dos noches en el hotel, así que nos apuntamos para salir a las 11hrs. Nos llevaban en barco hasta la playa del Naufragio para disfrutar del baño durante 1 hora y media  y a la vuelta pararnos en las Cuevas Azules.




Cuando se acercó la hora zarpamos en un barco mediano que estaba a rebosar, éramos unas treinta personas y ya íbamos pensando en la cantidad de gente que nos encontraríamos en la playa más famosa de Grecia, pero cuando hay algo espectacular, allá que vamos todos.



El día estaba radiante y a medida que nos íbamos acercando ya percibíamos esas aguas azul turquesa que tanto nos gustaba. Cuando llegamos a nuestro destino, antes de atracar, nos encontramos con la playa que estaba a rebosar pero de tan bonita que era, parecía irreal. Así que pensamos en disfrutar de ese bonito entorno e intentar obviar la gran turistada.




Estuvimos bañándonos y haciéndonos fotos, relajándonos en sus aguas. En Playa del Naufragio  se encontraba el famoso barquero que había naufragado y permanecía embarrancado desde hace casi cincuenta años. Estaba en medio de un gran acantilado y ocupaba gran parte de la playa.





Sólo podías acceder por mar, por lo que las embarcaciones quedaban atracadas cerca de la orilla pero con un orden. Se podía ver una panorámica desde arriba si te acercabas con coche o te podía llevar alguien pasando por el pueblo tradicional de Volimes  y desde allí acceder al mirador.



A la vuelta nos acercamos a las Cuevas Azules para hacer algunas fotografías pues en su interior es donde se encuentra el color azul más intenso debido a la entradas de luz del sol. 




Una vez en Agios Nikolaos, optamos por comer en el restaurante del hotel junto a la playa, era el lugar con más ambiente y se comía  muy bien.



Al atardecer dimos una vuelta por la bahía y nos paramos a tomar unas cervezas disfrutando de las vistas y de la cálida noche despidiéndonos de Agios Nikolaos para salir por la mañana en barco hacia nuestro siguiente destino: la Isla de Cefalonia.   



 

24 de junio de 2021

SICILIA : UNA BODA EN PALERMO

Deambular por las calles de Palermo era sinónimo de fiesta y alegría, además de sorprendernos en cada esquina de la bulliciosa ciudad.




Veníamos del Quatri Canti donde escuchamos a un grupo de música en directo y dirigiéndonos hacia la Catedral, nos topamos con una auténtica boda siciliana muy al estilo de “La Cosa Nostra” justo en la Chiusa de Salvatore.



Vimos una gran carroza redonda tirada por caballos blancos, pomposamente engalanados.


 


Las mujeres iban encorsetadas en sus ceñidos vestidos de alegres colores, con peinados extravagantes y muy rococós acordes con sus vestimentas.




Un Ferrari rojo llamaba la atención en medio de la calle y los hombres de seguridad protegían al personal que allí se encontraba.




El padrino cumplía su papel y acompañaba a la novia  subiendo por las escaleras que les llevaba a la iglesia circular. Las damas de honor iban arreglando la cola del vestido por donde iba pasando.





Los niños jugaban entre ellos y no hacían más que tomar granita y refrescos en un puesto que se había alquilado para el evento mientras esperaban en la calle.




Dimos una vuelta por las cercanías de la Chiusa Salvatore y más tarde volvimos de nuevo coincidiendo con la salida de la iglesia de todos los invitados.



La novia, mucho más distendida y con unas gafas de sol, se prestó a posar para mí, se la veía feliz  y radiante pero enseguida los de segu
ridad se acercaron para dirigirla hacia la carroza. 




En cinco minutos los novios desaparecieron como si allí nada hubiera ocurrido al igual que los demás asistentes.



22 de junio de 2021

SICILIA: EL CASTILLO DE LUNA DE SCIACCA

 

Desde Agrigento salimos hacia Sciacca en autobús. Fue un acierto ya que nos esperaba una grata sorpresa y es que esta ciudad pesquera dispone de varios rincones encantadores. El autobús nos dejó en una balconada donde se podía apreciar una bella vista del puerto.



Siguiendo nuestra intuición fuimos callejeando en dirección al B&B Porta di Mare que se encontraba situado en el casco antiguo.



Sciacca se divide en tres partes, la zona baja donde se encuentra el puerto con sus barcos de pesca especializada en pescado azul siendo los segundos exportadores de toda Italia, pues el primer lugar es para Mazzaro del Valle. La otra parte es la zona intermedia donde nos encontrábamos, el casco antiguo que contiene las puertas de entrada de la ciudad, iglesias y palacios. La tercera es la zona de las murallas donde se ubica el Castello di Luna. Todo se conectaba a través de escalinatas.



Una vez llegados al alojamiento, nos recibió Antonella, que nos invitó a tomar  asiento en su terracita para charlar un rato con ella, mientras acababan de preparar la habitación. Antonella era una mujer eficiente, enseguida nos solucionó el tema de la playa para el día siguiente pues no había autobús que nos llevara. Por un módico precio contratamos un taxi ida y vuelta. Subimos a la habitación que tenía vistas al mar y vimos las escalinatas de bajada al puerto.




Dejamos los equipajes y nos fuimos a recorrer la ciudad. Subimos unas escaleras que nos llevó a la arteria principal del casco antiguo: la Plaza del Duomo. En Vía Roma nos encontramos el Colegio de los Jesuítas, donde nos dejaron entrar tomándonos antes la temperatura como precaución del Covid19 y poder ver el Claustro.




Proseguimos la ruta y antes de llegar a Puerta Palermo nos encontramos la Iglesia de San Giuseppe. 




Volvimos por el Lungomare y llegamos a la plaza Angelo Scandaliatto donde se podía ver una bella panorámica del puerto, los barcos y su litoral.




En la plaza se encontraba el convento de San Dominico y su iglesia. Seguimos desde aquí por unas escalinatas que nos llevaban al barrio Clotilde del Cotogno con sus casas-cueva decoradas con azulejos y en las escaleras y muros habían dibujos de casas y árboles.  





Subimos por Via del Castello hacia la fortaleza dejando atrás la Chiesa de Santa Maria de Giorginare con sus pequeña roca-cueva dedicado a la Virgen. En el tramo final subimos por una intrincada calle hasta llegar al Castillo y pagamos la entrada.




El Castello di Luna se construyó en 1380 y cuenta la historia de dos familias enfrentadas, una normanda y otra catalana, los Luna. A la princesa Margarita Peralda la obligaron a casarse con el Conde Luna pero ella se enamoró del joven normando Giovani Perollo.



Finalmente Margarita tuvo que casarse con el Conde, no obstante hubo guerra igualmente entre las dos familias, el castillo se incendió y encontraron al Conde muerto en extrañas circunstancias, pero se sospechó del joven Giovanni que se había vengado de él.  



Años más tarde tras un terremoto en 1740, el castillo sufrió varios desperfectos y la torre principal y parte de su interior fueron demolidos. Posteriormente se realizaron obras de rehabilitación en el 1980 para hacerlo visitable. En una de sus torres, contiene un pequeño museo de vestimentas de la época y armaduras.



Al atardecer fuimos al puerto  para ver la puesta de sol, era una bonita estampa con los barcos pesqueros y las casas al fondo. 




Para terminar la velada, fuimos a cenar a un restaurante de cocina local.