23 de octubre de 2022

TANZANIA: EN LA PLAYA LACUSTRE DE KATONGA

Era necesario levantarse temprano para ver el espectáculo que se formaba en la aldea de Katonga, junto al Lago Tanganika. Cogimos un tuck-tuck que nos llevó por 1000 chelines tanzanos a la dirección indicada.



Los pescadores venían de faenar toda la madrugada y más de 200 embarcaciones se congregaban en la playa lacustre. 




A su vez, las mujeres en la orilla del mar esperaban pacientemente con palanganas la llegada de los pescadores para descargar y vender todo el pescado que traían.




Esas mujeres bajaban de los pueblos aledaños y sus vestimentas, junto a las coloridas barcas, formaban una explosión de colores que se extendió por toda la playa.





Me llenaba de gozo lo que allí se estaba viviendo y empecé a fotografiar las escenas que allí se mostraban. Las barcas pintadas de rayas de alegres colores las atracaban sujetándolas con cuerdas a medida que iban llegando.





Los pescadores descargaban las mercancías en montones acumulados, sobre todo sardinillas. Aquello era un festín de animación y colorido que invitaba a entablar conversación con la gente local.



Unos jóvenes nos preguntaron de que país veníamos pues no solían encontrar forasteros por esta zona. Nos llamaban mzungus (hombre blanco) y nos daban la bienvenida, nosotros contestábamos en swahili “karibu sana” ,dando las gracias.




Más allá se encontraba un mercado de verduras y frutas que las mujeres sentadas en el suelo pesaban y ponían a la venta. 



A veces cuando se presenta la oportunidad, es mucho más gratificante ir a un poblado donde encuentras a los locales realizando su vida cotidiana que visitar los lugares turísticos...cuestión de prioridades.  

19 de octubre de 2022

TANZANIA: EN EL LAGO VICTORIA


Esta mañana salimos con barca para conocer el Lago Victoria. Nuestro contacto fue Frederick, un joven guía que conocimos ayer en el lugar oficial de salidas de las barcas. Le dijimos que queríamos ver también el mercado de pescado.



Quedamos con Frederick a las 10 de la mañana y fuimos andando unos veinte minutos hasta la Roca Bismark por la Avenida Miserere. Ahí mismo nos estaba esperando otro chico, Jerôme que hacía de guía en el lago además del barquero.



Frederick es de Moshi pero estuvo estudiando en Arusha la carrera de Turismo y al finalizarla, lo mandaron un año a Kigoma como voluntario para hacer prácticas. Comenzamos la navegación por el lago a ritmo lento para ir contemplando el paisaje.



Después de unos veinte minutos, llegamos al mercado de pescado. Es el más importante de toda África del Este. El acceso en barca sorprende al apreciar su magnitud desde lejos. En la parte superior de un techo de uralita, había anunciada una marca de cerveza local, la “Balim”. 



Causaba impresión ver este mercado en plena faena. Cada sección de secado, triturado y empaquetado se hacía de manera ordenada. Las mujeres permanecían en el suelo trabajando, alguna con sus niños pequeños junto a ellas.



Había distribución de kilos y kilos de pescado. Iban seleccionando las mejores sardinillas para consumo humano (pues lo desechado se utiliza para comida de pollos triturándolo).



Hay tres tipos de pescado, la sardinilla que es autóctona del lago Victoria, y la carpa del Nilo y la tilapia que fueron introducidos en el lago, creando serios problemas en el ecosistema junto con la pesca ilegal. Unos chicos descansaban sobre unos sacos debido al cansancio de transportar grandes bultos. Uno de ellos me sonríe.



Más allá había un grupo de mujeres que agitaban el pescado en una especie de red plana con reborde de madera para expulsar y depurar el pescado. Me dejaron participar con ellas moviendo con fuerza de un lado a otro. Ello me permitía intercambiar sonrisas y conectar de lleno con la gente local y valorar el arduo trabajo que realizaban.



En otra de las zonas se veía a los trabajadores amontonar cabezas saladas de tilapia secadas al sol. La zona de los despojos era la más dura pues hombres y mujeres se agachaban para recogerlos y permanecían doblados en esa posición durante largos ratos.




Francisco intercambió algo de charla con unas mujeres que le daban la mano y accedieron a hacerse fotos sin problema.


Las tilapias  más grandes aparecían seleccionadas en una de las últimas secciones todas limpias y listas para la venta.




El momento que más me sorprendió fue ver a hombres encima de montañas de sardinilla que iban recogiendo para guardarlas en grandes sacos.



Volvimos al inicio del mercado donde se encontraba nuestra barca y emprendimos de nuevo el paseo por el Lago Victoria. A lo lejos se veía una antigua prisión y un poco más allá viviendas en el interior de la rocas.



Navegamos por el P.N.Saanane con rocas que me recordaban un poco a las playas de Praslin en Seychelles. Algunas piedras tenían formas curiosas de animales como una ballena, un elefante, una pareja besándose y toda la imaginación que uno podía aportar. 




En los pequeños islotes se veían pescadores, algunos con barcas hechas de fibra vegetal donde lanzaban sus redes para pescar. 



Cuando finalizamos fuimos a ver la Roca Bismark, lugar emblemático en Mwanza pues contiene parte de la historia del colonialismo en Tanzania.



Paseamos por sus alrededores y conocimos a una pareja que se encontraba con su hijo y hablamos con ellos mientras observábamos a los marabúes que pululaban por el entorno.  El baño está prohibido en el lago pues hay cocodrilos.



17 de octubre de 2022

TANZANIA: EL PARQUE NACIONAL DEL LAGO MANYARA

 

El Parque Nacional del Lago Manyara se encuentra bastante cerca de la población de Karatu, donde nos alojamos, así que no era necesario hacer el madrugón como en las anteriores jornadas.



Tiene una superficie de 325 km, de los cuales dos tercios los forman las aguas del Lago Manyara. Se estableció como Coto de Caza en 1957, convirtiéndose en Parque Nacional en 1960. Más tarde, en 1981 fue declarado Reserva de la Biosfera.  





La palabra “Manyara” es el nombre de la planta “Euphorbia Trirucalli”. Los masais utilizan esta planta para construir las empalizadas para cercar al gnado, pues es más resistente que las ramas de las acacias espinosas. En la entrada al parque hay un ejemplar de esta planta.




Salimos alrededor de las 8 am y al llegar al parque, Mandela pagaba los permisos mientras esperábamos en el 4x4. Seguidamente entramos en una zona de bosque con matorrales, atravesando ríos para luego dirigirnos hacia el lago.




Este hermoso parque se caracteriza por tener distintos hábitats lo que consigue una gran variedad de fauna y flora en una zona pequeña. Es una región semiárida donde se pueden ver selvas de agua subterráneas, zonas pantanosas, cañaverales, praderas, bosques de acacias, baobabs, arbustos espinosos y fuentes termales sulfurosas.




El paisaje que rodea al lago es algo desolador. Los árboles habían muerto, se echaron a perder debido a la subida de agua salada.




Por la carretera nos encontramos a un grupo de babuinos, pasamos un manantial y un río. Nos apeamos del coche en una zona próxima al lago dando un paseo por la orilla. 




En el trayecto de la sabana vimos cebras, gacelas Thompson, monos comiendo de un árbol saltando de rama en rama y otros por el suelo comiendo semillas que habían caído de los frutos. Otros simios andaban peleando y gritando como locos.





Más allá vimos a un grupo de búfalos pastando y en un pequeño riachuelo vimos al ave martillo y un lagarto, los dos andaban pescando.





Era la hora del picnic, salimos del coche para pasear donde habían unas canoas para a quien le apeteciera adentrarse en el lago.



Después salimos a media tarde hacia Arusha, teníamos aún un poco de trayecto y pasamos por un mercado masai. 




Nos acercábamos a la gran ciudad y pasamos por el barrio musulmán donde había una gran mezquita, mujeres con velo y muchos nombres árabes en las tiendas con mucho tráfico invadido de tuc-tucs.




Finalmente llegamos al alojamiento de Arusha, el Themi Valley donde nos esperaba nuestro amigo Hamza.

TANZANIA: EN EL CRÁTER DEL NGORONGORO

 

Después de pasar un buen rato esperando para conseguir los permisos, iniciamos la entrada al parque por la Seneto Gate. El cráter del Ngorongoro fue inscrito en la lista de Patrimonios de la Humanidad en 1979.




Ya desde lo alto el cráter se veía espectacular. Tiene 19 km de ancho y 264 km2 de superficie. Las paredes del anfiteatro oscilan entre 400 y 600 metros de altitud. 



Bajamos por una carretera llena de vegetación y observamos la ladera del volcán. En esta zona predominan grupos de ñus, cebras, gacelas Thompson, algunos leones y hienas, además de rinocerontes, fagoceros y otras especies.




Una vez en la base nos aproximamos a la zona de bosque donde se encontraba el lugar donde hicimos pic-nic.  Encontramos a dos elefantes que comían de los árboles. Nos dijeron que los milanos nos robarían la comida pero no vimos a ninguno y salimos del coche.




Nos fuimos a otra zona donde vimos copular a una pareja de leones. Dicen que el león suele hacerlo unas 40 veces al día y claro dura pocos segundos cada vez que lo hace, sino ¡pobre leona!



Seguimos con el 4x4 y vimos más animales como cebras, avestruces, búfalos, más elefantes… Nos encaramamos en la cresta del cráter y allí vislumbramos un enorme grupo de ñus y más cebras. Cerca del lago se encontraban los flamencos rosas.



En la zona boscosa nos encontramos con un gran grupo de babuinos que son la caza favorita de los leones al ser su carne sabrosa pero estos primates se enfrentan a ellos y raramente los leones pueden cazarlos.




Después de ver cientos de animales nos dirigimos hacia el Marera Valley Lodge para llegar un poco pronto y disfrutar del paisaje. Se encuentra en el pueblo de Karaatu, de donde es Mandela, nuestro chófer, aunque el vive en Arusha.




Nos decía que es descendiente de yemenitas aunque es bantú, tiene las características propias de su etnia, es muy alto, delgado y fibroso. Nos comentó que los yemenitas vinieron hace muchos años a vivir a su pueblo pero es católico. Vaya mezcla más interesante. Es un buen hombre y lleva 25 años trabajando para la empresa.   



Después del check-in y de agasajarnos con un zumo de bienvenida, nos acompañaron a la habitación. Disponía de una amplia habitación con terraza y una vista preciosa a los cafetales del Valle de Karatu. A la hora de cenar, habían adornado todas las mesas de flores, incluida la nuestra pues todos son parejas de recién casados y nosotros lo celebramos por llevar tantos años compartiendo tantas experiencias juntos.

 


Nos traen un pequeño aperitivo de tomate relleno de una pasta que pica lo suyo, menos mal que hay algo de pan para y sopa de remolacha. Hay un buffet donde podemos escoger cordero, pollo, pastel de verduras, patatas al horno… opto por el pastel de verduras. De postre tartaleta de limón. Mañana no hace falta madrugar pues tenemos el Parque del Lago Manyara muy cerca…