26 de junio de 2026

CÓRCEGA : LA CIUDADELA DE PORTO VECCHIO

 

Portovecchio es la tercera ciudad más importante del sur de Córcega y nos impresionó por la belleza de su entorno.




Se encontraba en un golfo protegido del viento, una ciudadela que dominaba la ciudad, instalada entre el mar y la montaña, hermosos pinares, suntuosas playas de arena fina y un mar azul transparente.



Nos alojamos a unos 600 mts del centro y descubrimos una navette que recorría de forma circular y gratuíta la ciudad y sus aledaños. También había horarios de los autobuses a Ajaccio y los que llevaban a las playas para los meses de julio y agosto.




La ciudadela, fortificada por los genoveses en 1539 sobre sus salinas y convertida en los años setenta en uno de los destinos más concurrido del Mediterráneo, en la actualidad seguía siendo un lugar de visita obligada en Córcega.





La ciudad alta, rodeaba la bonita plaza de la iglesia donde abundaban los comercios y las terrazas. Desayunamos en su plaza principal mientras el reloj se convertía en el protagonista anunciando las horas.




Era un laberinto de callejuelas estrechas empedradas con piedra volcánica y rodeadas de pintorescas casas bajas.




Visitamos la ciudadela. En su museo de dos plantas con una sala abovedada se explicaba la historia de la ciudad y se exponían unas fotografías artísticas en su interior.



El piso superior se asomaba a un gran balcón que mostraba el bello azul del Mediterráneo y la frondosa vegetación. 







La naturaleza salvaje se encontraba a las puertas de la ciudad, así como algunas marismas saladas que dan a Porto-Vecchio el apodo de Ciudad de la Sal.



Además, su puerto natural ofrecía una bella bahía  protegida en medio de un circo de colinas cubiertas por alcornoques. Sus veleros amarrados se balanceaban suavemente en el muelle…




Cuando caía la tarde, como había hecho bastante calor nos bañamos en la piscina del alojamiento que disfrutamos sólo para nosotras.




Por la noche justo enfrente de nuestro apartamento había una esplanada con food trucks  junto a la bahía, un lugar encantador para cenar y acompañar unas cervezas mientras corría una leve brisa que nos refrescó durante toda la velada.






Al día siguiente cogimos un autobús para Ajaccio, la capital de la isla.

 

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