15 de octubre de 2016

NAMIBIA : SKELETON COAST Y CAPE CROSS



En el horizonte vemos un barco varado, una de tantas embarcaciones que quedaron atrapadas en esta costa fantasmagórica. El Skeleton National Park se extiende en unos 500 kilómetros hacia la costa de Namibia, llegando sus dunas al mar. 



Dibujando un mapa en la arena, Gordon nos explica que las corrientes y las altas presiones hacen que apenas llueva en Namibia y que el mismo desierto que llega hasta el mar, rechaza el clima húmedo. 

 


Todo ello, unido a las grandes nieblas, este lugar se convirtió desde hace siglos en un cementerio de barcos, pues sus aguas se hicieron prácticamente innavegables. 

 


Seguimos hacia Henties Bay para tomar un café. Esta población es un lugar de veraneo donde la gente suele venir a pescar, montar a caballo...etc.

 


Nos adentramos en el Dorob National Park. En una playa solitaria podemos apreciar plantas del desierto que contienen agua y plancton depositado en la arena. 

 


Percibimos alguna huella de hiena marrón que se ha acercado a la playa para cazar focas y vemos algunos esqueletos de foca y de otros animales que yacen en la arena. 

 


Encontramos unas salinas y una poza de agua concentrada de sal en formas de piedra que alguien ha depositado aquí por si nos las queremos llevar como recuerdo. 

 


Llegamos a Cape Cross donde se encuentra la colonia de leones marinos mas grande de África pues aquí suelen habitar unas 200.000 focas. El ruido es ensordecedor y el olor muy acentuado... 

 


El espectáculo es sorprendente. En medio de la playa yacen las focas machos, hembras y sus bebés. Los machos suelen pesar de 200 a 300 kilos. 


Las hembras de 60 a 70 kg y. paren al cabo de 9 meses entre el período de mediados de noviembre a mediados de diciembre, siendo sobre el día 10 el momento cumbre de los alumbramientos. 



Las mamás amamantan a sus crías de 1 a 2 meses y al siguiente años en enero y febrero vuelven a copular. 


 


Los bebés buscan a sus madres llamándolas y éstas les contestan. Una cría no puede ser amamantada por otra madre pues estas les rechazarían. Algunas focas disfrutan del baño dejándose llevar por la corriente y las olas...




8 de octubre de 2016

NAMIBIA: LA BELLEZA DE WALVIS BAY


Caminamos hacia el muelle de Walvis Bay (Bahía Ballena). El puerto es pintoresco, hay algún  que otro restaurante y agencias. También vemos huesos de ballena exhibiéndose en pleno paseo.  



A eso de las 915h embarcamos en el catamarán que previamente contratamos en Mola-Mola, la agencia de excursiones de la zona. Sólo somos unas ocho personas. Nuestra guía Isabella nos reparte unas mantas porque aún refresca por la mañana.


Al momento de zarpar empieza la función, un pelícano se nos coloca en el barco atraído por el olor de las sardinas que disponen en la proa. Otro se posa junto a mi cabeza y es alucinante poder observar a estos animales tan de cerca, incluso podemos acariciarlos.



También las gaviotas se acercan revoloteando.  En la bahía hay unas cajas flotando, son un criadero de ostras. Las limpian cada 6 semanas de forma manual pues son unas lloronas y dicen ser las mejores del mundo por su minucioso cuidado. Pero también un 80% de ellas mueren.


Nos acercamos al Pelican Point donde hay una colonia de focas merodeando a sus anchas. El paisaje es espectacular. Al fondo hay un faro blanco y negro que son los típicos que se encuentran en la arena, los rojos y blancos son faros de roca. 


Nos vuelven a visitar los pelícanos y vamos a buscar delfines pero se perciben a lo lejos. Vemos a lo lejos un astillero donde se encuentran algunos barcos reparándolos, después se devuelven  a Angola  porque la mayoría son de ahí y cuestan mucho repararlos en el propio país.


Entramos a cubierta porque nos han preparado un suculento lunch que consiste en ostras, cómo no, canapés variados y cava. Mi pareja corrobora que son las mejores ostras que ha comido, yo pruebo un par porque me empachan, opto por los canapés.


Seguimos navegando y salimos  afuera a tomar el sol. Una foca se nos sube a cubierta a saludarnos. Ni siquiera nos hemos percatado de cómo ha podido subir. Está esperando que Isabella le de alguna de las sardinas que lleva envueltas en un trapo. Otro pelícano más se suma al festín.


Por la tarde nos dirigimos en 4x4 hacia la Sándwich Harbor Bay, otra de las sorpresas que nos aguardan en Bahía Ballena. Recorremos unas salinas que junto a la arena color rosado lo convierte en un paisaje espectacular. Atravesamos una laguna donde se encuentra una colonia de flamencos rosa. 


Nos vamos adentrando hacia la playa, donde se une el desierto con el océano. Vemos pequeños chacales que se ahuyentan al vernos. Paramos en la gran duna 7 para tomar alguna fotografía.


Bajamos y subimos por las dunas con el 4x4 a modo de diversión. Una vez abajo, vemos una foca joven algo descarriada descansando en la arena. Parece exhausta y nos mira con miedo.


 Con la ayuda de nuestro guía localizamos la culebra del desierto y una lagartija amarilla. 


Paramos al final de la playa donde se une la gran duna con el mar donde nos apeamos y subimos por ella... realmente es una gozada ver la diversidad de ecosistemas en un sólo día...   

1 de octubre de 2016

QATAR: EL MERCADO TRADICIONAL DE SOUQ WAQIF EN DOHA

Antes del anochecer nos dirigimos hacia el Souq Waqif, el bazar más importante de la capital, en Doha. Por la noche es cuando recobra más vida.


 Un sinfín de comerciantes atienden en sus puestos donde ofrecen especias, perfumes, tejidos, frutos secos, joyas, animales…etc.


La gente pasea con sus vestimentas típicas, los hombres llevan el típico thobe, una especie de túnica de blanco impoluto acompañado de la kufiyya, que es la prenda que cubre la cabeza y representa el orgullo por la identidad árabe.


Las mujeres pasean envueltas en el hijab (que significa velo en árabe) y que recubre la cabeza y cuello. También otras utilizan el niqab que cubre todo el rostro dejando sólo los ojos al descubierto.



Percibo algún que otro burka en las mujeres con indumentaria más conservadora. Por lo general van vestidas de negro sin oprimir ninguna parte del cuerpo. Va relacionado en parte con la religión que se profesa, el islam.


El bazar, existe desde hace unos cien años pero fue reconstruido en 1979 y a pesar del incendio del 2003 que destruyó gran parte del mercado, me parece muy auténtico pues aquí no venden los típicos souvenirs para el turista..


El Souq Waqif parece sacado de las 1001 noches. Nos perdemos por sus calles laberínticas y regalamos a nuestros sentidos el olor de las especias, de los aceites esenciales, los perfumes y el tacto de las ricas telas. También paseamos por los puestos del té y los frutos secos.


También hay un sector donde se ven animales amontados en jaulas, listos para su venta.




Los qataríes son gente afable de cara al comercio y vale la pena regatear, en su justa medida. En el mercado se aprecia que van a comprar y negociar y me gusta observarlos pasando desapercibida...


Encontramos cafés para fumar shisha y restaurantes donde se puede degustar la gastronomía local.


Para un occidental, este mercado tiene un halo de exotismo y hace que me transporte a tiempos del pasado...

29 de marzo de 2016

PANAMÁ:NAVEGANDO POR EL ARCHIPIÉLAGO DE SAN BLAS



En nuestro final de viaje, navegamos durante cuatro días por las islas de San Blas, en la comarca de Guna Yala, frente a la costa caribeña de Panamá. 

 

Desde la capital salimos a las 0530 horas para llegar a la terminal del puerto de Niga Kantule, donde se cogen las barcas para llevarnos al destino final. Alquilamos un 4x4 con chófer porque no hay transporte público y parte del camino es a través de jungla  en la provincia de El Darién.


Una vez llegados al puerto, pagamos la tasa de entrada de unos 20eu por persona. ­A eso de las 9 de la mañana ya salíamos con la barca llena hasta los topes de carga y con algunos pasajeros, en su mayoría indígenas de la zona. La barca iba a toda marcha y nos obligaron a taparnos con los toldos de plástico para no mojarnos. 


En un trayecto de una hora y media aproximadamente llegábamos al velero que habíamos contratado online a unos conocidos que llevaban varios años de experiencia navegando por estas aguas cristalinas. Nos esperaban en Isla Verde, era su punto de referencia.


Lorenzo es de Barcelona, ya lo conocíamos personalmente a través de unos amigos en una de nuestras reuniones viajeras. Después de trabajar como abogado y profesor, dejó todo y emprendió durante dos años una vuelta al mundo. Por el camino conoció a Alejandra, una risueña venezolana de Mérida, cartógrafa y con años de experiencia en turismo y  comunidades indígenas. Desde entonces son compañeros de viaje y vida. 


Disponen de un barco velero muy bonito, el Lycka Caribe. La embarcación tiene doce metros de eslora y  pudimos pernoctar durante cuatro noches. Disfrutamos de la rica gastronomía que Alejandra preparaba de forma sabrosa, sencilla y  sana. 


Navegamos por islas menos transitadas por el turismo como Coco Bandero, Hernan y Salardú entre otras, cosa que se agradece,  sólo algún otro barco de forma puntual se acercaba a la orilla. Pudimos así contactar con la gente local y disfrutar de momentos con ellos.  





Los indígenas de la región autonómica de Guna Yala han mantenido sus costumbres a base de luchas y esfuerzo durante años con el gobierno  y viven de la pesca, la artesanía y el turismo. Confeccionan de forma artesanal las típicas Molas que es textil con dibujos diversos o geométricos, cosidos entre sí.


Esta comunidad, consciente de sus escasos recursos naturales (cada vez más dañados por el cambio climático) utilizan los mínimos de luz, agua y mantienen las playas impolutas de basura.


Dicen que el paraíso existe y que se encuentra en el archipiélago de San Blas... 


Y bien es cierto que disfrutamos durante estos días de la belleza y tranquilidad de las islas, de sus gentes  y de esa naturaleza tan generosa, pero... ¿lo será por mucho más tiempo?

22 de marzo de 2016

PANAMÁ: LA RANA DORADA EN EL VALLE DE ANTÓN

Nos alojamos en el Golden Frog Inn, un precioso hotel muy cómodo, con piscina dentro del mismo valle y rodeado de diversa vegetación, situado a unos dos kilómetros del centro.  


El nombre del alojamiento proviene de la rana dorada, una especie pequeña de anfibio endémico de la fauna panameña. Desgraciadamente, como tantos otros animales, se encuentra en peligro de extinción, entre otras cosas debido a la deforestación y la polución del agua. 

El Valle de Antón, como se conoce oficialmente era un antiguo volcán, ahora ya dormido y que se rodea de exuberantes bosques. Primero nos acercamos al mercado para comprar algo de fruta y pasar el día. 

Hasta aquí se acercan los panameños  en sus días estivales y los fines de semana, para respirar el aire puro de la zona y disfrutar de las diversas actividades que ofrece este paraíso natural. 


Hoy recorremos los lugares más atractivos,  visitando cascadas como El Chorro de las Mozas, el Chorro el Macho, donde uno puede bañarse en sus aguas cristalinas.  




A unos pocos kilómetros se encuentra la Piedra Pintada, donde accedemos con el autobús del colegio. Aquí podemos apreciar la gran roca con adornos precolombinos y petroglifos.


También visitamos el zoo El Níspero, ubicado a 1k aproximado de la Avenida Central,  es en realidad una gran finca donde podemos apreciar diversos animales de America Central como jaguares, diversas aves, tapires  y  también como no, podemos ver la protegida rana dorada.



Nos dirigimos  al Centro de Conservación de Anfibios  donde disponen de  varios ejemplares de rana dorada pues en la naturaleza prácticamente se encuentra extinguida.


El centro se dedica también a rescatar otras especies en extinción para su conservación y reproducción, es la única forma para que estos anfibios puedan seguir subsistiendo.