Dedicamos parte del día a hacer compras y a visitar el bazar de Khan el Khalili. Este es un interesante mercado que se ha convertido en un lugar turístico aunque a pesar de ello tiene la esencia de los mercados auténticos.
Compramos esencias de perfumes que iban dentro de unas botellitas transparentes de cristal muy exóticas, vale la pena pasear por sus callejuelas e impregnarse de las colores y el ambiente.
El mercado es el más famoso de todo Egipto y data de hace más de 600 años. Aparte de las tiendas de telas, artesanía, joyas, instrumentos musicales, papiros y otros suvenirs, podemos encontrar cafeterías locales donde tomar un té y una pipa. Alrededor también había restaurantes callejeros.
Entramos en el Café Fishawi, también llamado el café de los espejos en los años 40. Este café era frecuentado por un gánster y de ahí tomó el nombre. Durante la década estuvo animado por escritores e intelectuales, el café estaba decorado con espejos y fotografías.
Dicen que el premio Nobel de Literatura David Marfuz, venía a escribir cada día buscando inspiración y no es de extrañar que la encontrara pues incita a contar historias de personajes.
Ya con solo ver el ambiente… aquí los cariocas y expatriados se mezclan junto a los extranjeros que nos acercamos con curiosidad.
Al día siguiente era nuestro último día en Egipto por lo que fuimos a visitar las pirámides de Zoser contratando una excursión para nosotros dos. Estas fueron las que se construyeron antes de las de Giza.
También visitamos las tumbas de los toros sagrados. Llegamos a primera hora como casi en todos los lugares arqueológicos. Nos abrieron la puerta de entrada y con nuestra linterna estuvimos inspeccionando el lugar como dos auténticos arqueólogos.
Estábamos solos y a oscuras, solo guiándonos por la luz tenue de la linterna y es bien cierto que daba respet. Los sarcófagos eran enormes. El llamado Serapeum de Saqqara , era la necrópolis subterránea donde fueron enterrados los toros sagrados que representaban al Dios Apis, durante el transcurso de más de 1000 años. De ahí esas tumbas enormes.
El silencio nos hace permanecer callados. Es algo mágico. Saqqara se encuentra situada a unos 20 km de El Cairo, cerca de la antigua capital egipcia Memphis y son las catacumbas donde se enterraron momificados estos toros sagrados. Se cree que fue creado por el faraón Amenofis III entre los años 1379 y 1340 A.C.
En Egipto se veneraba a los animales como los halcones, cucarachas, toros, águilas, aunque también se cometieron muchas atrocidades a la hora de tratar a los esclavos que construían los templos: los enterraban junto a sus dueños, simplemente contándoles la lengua. Pero el ser humano siempre sigue cometiendo por desgracia sus errores.
Saliendo del Serapeum, la luz nos cegaba los ojos y fuimos a cobijarnos a una especie de mirador desde donde podíamos apreciar las 3 pirámides como la más grande de ellas llamada Zoser y que al ser la más antigua permanece en peor estado. Esta pirámide escalonada posee más de 4700 años de antigüedad.
Volviendo hacia El Cairo nos dimos cuenta que nos olvidamos la guía lonely Planet de forma inconsciente la dejé en una de las barandillas del mirador, un regalo de despedida del viaje.
Pero aquí no acaba todo: pasamos por un pequeño oasis y le pedimos al taxista que parara pues allí había un hombre recolectando dátiles con su hija, el señor al vernos se bajó de la palmera para saludarnos y nos hicimos alguna foto con la nena y el burro.
El buen hombre volvió a su trabajo y nos regaló más de 1 kg de dátiles que nos llevamos al hotel. Te das cuenta de la cantidad de gente buena que te encuentras en el camino cuando uno sale del circuito turístico.
Por la noche para la gran despedida del viaje. cenamos en el Scarabee Boat, un barco que recorrió un trayecto de dos horas por el Nilo viendo la ciudad del Cairo iluminada y donde pudimos presenciar a una bailarina bailando la la danza del vientre.
Este viaje lo recordaré siempre con mucho cariño por ser el primero fuera de Europa y sobretodo por ser un país maravilloso.