22 de abril de 2011

AZERBAIYÁN: LA BELLA BAKÚ Y EL PALACIO DE LOS SHIRVANSHAHS



Caía la noche cuando llegamos a la ciudad de Bakú, hacía frío y lloviznaba un poco. 




El taxi que nos traía del aeropuerto recorrió gran parte de la ciudad y de su antiguo casco antiguo amurallado del siglo XII. 





Después de dar varias vueltas por los recovecos de sus callejuelas, nos dejó en la casa de hospedaje del centro histórico. Apenas vimos pasear gente por la calle y los locales permanecían cerrados.




Esto nos resultó un poco extraño pues sólo eran las ocho y media aunque luego nos dimos cuenta que al ser viernes en un país musulmán probablemente los lugareños se recogían en sus casas ya a esa hora por ser festivo.





Una vez alojados y sin saber bien donde estábamos salimos a inspeccionar un poco los alrededores del centro histórico para situarnos.





Todo lo que vimos nos hizo intuir que había mucho que ver por la cantidad de monumentos interesantes a pesar de que se encontraban vagamente iluminados. 




Nos dio la sensación de una ciudad misteriosa y generosa pues esa noche sólo se ofrecía para nosotros. Como ya era tarde y no había nada abierto nos fuimos a descansar para visitarla como se merecía el día siguiente.




Después de un desayuno de queso de oveja, tomate, pan, pepino, te, mermelada y zumo de naranja, emprendimos el paseo por una calle empedrada que nos encaminaba hacia el Palacio de los Shirvanshahs, un antiguo complejo de la dinastía del siglo XV que forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad, junto con la Torre de la Virgen y que recientemente ambos han sido restaurados. El palacio se encuentra en la parte alta de la ciudad.




El complejo se divide en cuatro zonas: El Divan Khan, zona de asamblea de forma octogonal donde se reunía la corte del Shirvanshah Lhalilullah.
 




En un segundo edificio podemos apreciar las estancias del palacio donde se ubica un pequeño museo de folklore del país.




En un tercer edificio se encuentra la bella mezquita del Palacio y el Mausoleo del Derviche, Seyid Yahya Bakuvi que fue un erudito real en la corte de Shirvanshah Khalilullah.




Más abajo y cruzando unas puertas orientales nos recreamos en los baños del Palacio ya en ruinas pero con un encanto especial por su ubicación, además desde aquí se ve parte de los edificios de la ciudad.


  

En un patio aparte nos encontramos con unas piedras cortadas y numeradas de forma ordenada que en su día pertenecía al Sabayil Qala, un castillo ubicado en una isla pero que se sumergió en su día y se encontraba cerca de la península de Bayil en Baku.





Bajamos las calles de la ciudad antigua hasta llegar a la Qiz Qalasi. El termino en azerí significa “fortaleza impenetrable” pero es popularmente conocida por la “Torre de la Virgen”. Data del siglo XII y es el símbolo nacional. 




Es una torre de piedra de forma circular. Cuentan la leyenda que un padre se enamoró de su hija y ésta al sentirse incapaz de desobedecer a su padre le pidió que construyera dicha torre desde donde se pudiera ver todo el territorio antes de casarse. Cuando se acabó de edificar, subió a la parte más alta y se lanzó al vacío.

10 de marzo de 2011

LESOTO: EN EL PAIS DE LOS HOMBRES MANTA



Viajamos en 4x4 con Sotiris, un experto guía de origen griego dueño de una de las pocas agencias que existen en Durban. Sotiris, afincado en Sudáfrica desde hace más de veintisiete años organiza junto a su hijo, Christos nacido en Sudáfrica y Zamani, un zulú de lo más dulce y tranquilo, las excursiones a diferentes puntos de Sudáfrica y Lesoto.




El Sani Pass es un puerto de montaña que forma parte de la cadena montañosa de los Drakensberg. Pasamos la carretera de pista de 33 kilómetros llena de precipicios donde atravesamos bellos parajes, a veces parece que nos encontramos encima de una bella alfombra verde delicada por sus suaves ondulaciones que contrastan con las salvajes subidas. 




El camino se vuelve cada vez más escarpado y hay que llevar el 4x4 con un conductor experimentado. Algún turista que vemos se ha de dar la vuelta atrás al intentar subir con un coche normal.




Finalmente llegamos a la frontera sudafricana que se encuentra a unos 1600 metros sobre el nivel del mar. Vemos a los funcionarios en su momento de descanso. Sotiris les lleva el periódico del día. Atravesamos zona de tierra de nadie y un poco más arriba aparece la caseta de la frontera de Lesoto que más bien se asemeja a una barraca. Aquí el paisaje ya se convierte en hostil y pedregoso.




El funcionario que nos ve llegar nos pone impedimento para pasar informándonos que tenemos que pagar visado y que son 70 euros por cabeza, porque en su lista “Spain” no aparece como país comunitario. Dejamos a Sotiris su buen hacer y experiencia y finalmente el funcionario nos deja pasar sellándonos el pasaporte. Menos mal porque menudo pollo les hubiera montado si no nos hubieran dejado pasar pues no estábamos dispuestos a pagar. Pero ya sabemos que en los países más pobres la corrupción y la mafia se encuentran a la orden del día.




Lesoto es llamado popularmente “el país de los hombres manta” porque éstos siempre van abrigados hasta el cuello con mantas del país para combatir las duras temperaturas de las altas montañas donde el frío y el hambre sigue haciendo mella en las gentes que malviven en estas tierras áridas. 





Muchos de ellos emigran a Sudáfrica para trabajar en sus minas. Los basotos tienen como idioma oficial el inglés y el sesoto, pero también hablan el isizulú y otros dialectos tribales.




Subimos el último tramo de 11 kilómetros con pendiente de 1200 metros más para llegar al primer poblado y avistar tierra plana. Más bien da la sensación de llegar a la luna por lo inhóspito del lugar pues apenas hay casas ni vegetación. 





Sotiris nos lleva a un poblado cercano donde les llevamos fideos, arroz y para los más pequeños chupa-chups que saborean con fruición.




Nos dan las gracias y al ver donde viven y en las condiciones en que se encuentran me siento mal por no haberles llevado más cosas, pero ellos, en su digna humildad nos dejan ver sus casas y nos permiten jugar con los niños. El abuelo de la familia nos da a probar pan que está cociendo fuera en un hornillo.




¿Por qué la vida es tan injusta con unos y tan generosa con otros? Cuando te encuentras con personas que no poseen recursos y malviven con el frío y las enfermedades, uno se plantea  lo privilegiados que somos pero nuestra inconsciencia nos lleva  a veces a  no saber valorar lo que tenemos, incluso poseemos cosas materiales innecesarias.





Las familias que visitamos viven en casas construidas de ladrillo como algunas de las casas de Sudáfrica tipo “Rondaveel” de forma redonda de una sola estancia. Apenas hay muebles, solo una camita donde duerme la familia con los niños y una pequeña vitrina como despensa. 




Viven de las cuatro ovejas que poseen y cuando les falta comida no me extrañaría que hicieran ratas asadas porque haberlas las hay y muchas. Aquí, en esta zona no hay médico ni colegios, tampoco luz ni agua. No hay nada peor que la pobreza con frío. Es una vida dura y hostil.




Pero Lesoto tiene unos paisajes indescriptibles en belleza a pesar de la pobreza que acecha en casi todo el país y como siempre sus gentes son agradecidas compartiendo lo poco que tienen con el viajero. Una vez más recibimos una lección de humanidad.




24 de febrero de 2011

SUDAFRICA: EL HUMEDAL DE SANTA LUCÍA



Finalmente llegamos a Santa Lucia después de un ajetreado viaje en minibús desde Suazilandia.





Nos dejan en la calle principal del pueblo, la Mckenzie Street. Nos alojamos en el Sunset Lodge, unas cabañas de madera que se encuentran al final junto al estuario con una vista maravillosa. El lugar es de ensueño.




Recorremos un lindo itinerario de playas por un camino de maderas donde nos lleva a un mirador. El lugar es precioso: playas en estado salvaje que se unen al estuario de Santa Lucia. Vemos gente haciendo pic nic, tomando el sol y pescando.






También hay un letrero avisando de la presencia de cocodrilos. Nos acercamos al Sky Boat Club, un bar emblemático con una vista al fondo en medio del estuario donde vemos la isla de los cocodrilos pero también está compartida por hipopótamos. También desde aquí se ven las playas que dan al Océano Indico.





Tomamos el barco que nos lleva por el estuario de Santa Lucia que tiene 85 km de longitud y se encuentra en la lista de Patrimonios de la Humanidad. Un paseo de dos horas es tiempo suficiente para ver infinidad de aves y sobre todo hipopótamos. 





Se están bañando, como en familia, en pequeños grupos. Algunos permanecen en tierra comiendo hierbas. Les oímos y vemos sus bocazas al abrirlas por sus bostezos.





El hipopótamo es uno de los animales más agresivos de África. Sus movimientos son lentos pero su peso (pueden llegar incluso a pesar unas 3 toneladas aproximadamente) no les inhibe de correr hasta 30 km por hora. 






Permanecen en el agua largo rato, incluso pueden sumergirse hasta seis minutos seguidos y salir a la superficie. Se comunican entre ellos con sonidos guturales.




Por la tarde nos vamos a ver un centro de rehabilitación de cocodrilos a unos tres kilómetros andando desde el embarcadero. Aquí nos quedamos asombrados al ver como se les da de comer porque los podemos ver en constante movimiento y esto es casi imposible cuando se encuentran en estado salvaje, siempre con la boca abierta y en posición inerte absorbiendo los rayos de sol. Aunque es un poco penoso verlos en cautividad muchos de ellos habrían muerto si no fuera por el centro de rehabilitación.




Hay cocodrilos de distintas especies y tamaños. Los han traido de varias zonas del país y también del Este de África y del Nilo. Pueden llegar a medir hasta cinco metros. Uno de los cuidadores nos da información sobre ellos y sus dos acompañantes van soltando pollos enteros mientras ellos los cogen al vuelo y se los llevan al agua para despedazarlos. Alguno te observa fijamente con su mirada asesina, ¡¡glups!!.


11 de febrero de 2011

SUDAFRICA: VIDA SALVAJE EN EL PARQUE NACIONAL KRUGER



Nos levantamos a las cinco de la madrugada para dirigirnos a la entrada Numbi del Parque Nacional Kruger, donde nos esperan con un coche safari para realizar nuestro primer game drive de buena mañana. Nos quedaremos dos días y medio haciendo excursiones por diferentes zonas del parque, así que podremos disfrutar intensamente de este increíble refugio del África salvaje.





El P.N. Kruger se encuentra ubicado en el extremo nororiental del país, compartiendo terreno con Mozambique. Por su vegetación, el parque se divide en varias zonas: las tierras situadas al sudoeste del río Olifants contienen un elevado número de acacias y varias especies de arbustos con pequeñas flores de color crema. En el sudeste existen las grandes praderas con acacias hasta el nordeste.







También hay zona de bosque siguiendo el río Kruger con sicomoros y caobas de Natal. La zona más septentrional abunda gran diversidad de flora y contiene nueve ecosistemas de los más importantes de Africa: bushveld (matorrales), humedales, praderas onduladas, bosques, bosque bajo, afloramientos de granito, suelo volcánico y profundos barrancos.










Hay reglas del parque a tener en cuenta y que no nos debemos saltar. Está totalmente prohibido bajarse del coche. El ranger que nos acompaña va parando cada vez que vemos animales y nos explica sobre las características de la fauna y flora. 





Ver la luz del amanecer es un momento único, el color de la tierra es de un rojizo intenso, los árboles son de distintas tonalidades y en un verde muy vivo, los matorrales ofrecen toda la gama de marrones que contrastan con el azul del cielo... Y de repente, como por arte de magia, los animales aparecen a medida que vamos avanzando por el camino.





Vemos jirafas, monos babuinos, impalas, kudus, cebras, hipopótamos, cocodrilos, rinocerontes, leones, elefantes, búfalos, jabalíes…incluso un guepardo. Aquí, los animales se alimentan a su antojo. Observamos numerosas aves desde un mirador frente a una preciosa laguna.




 

Durante estos tres días hemos disfrutado enormemente de la naturaleza y de los animales. Escuchar el ruido que hacen los elefantes al romper con sus trompas las ramas de las acacias para alimentarse, ver a un rinoceronte a un metro comiendo hierba tranquilamente es un suen̈o hecho realidad.




Presenciar la vida en familia de babuinos con sus pequeños, observar como elevan el cuello elegantemente las jirafas y ver como te vigilan, sentir el respeto de una mamá elefante al proteger a sus crías, admirar la sensación de libertad de las aves al volar, sentir  la inquietante parálisis de los cocodrilos, admirar la majestuosidad de un guepardo frente al coche y a la vez sentirte ignorado, incluso presenciar, aunque a lo lejos, cómo copulan una pareja de leones, ha sido una experiencia extraordinaria, todo ello es impagable.






El parque se encuentra con una infraestructura turística inmejorable. Volvemos al campamento para desayunar. Nuestra pequeña tienda es sencilla pero cómoda. Lavabos y duchas impecables. Eso si, alrededor se encuentra todo vallado y electrificado, para evitar que aparezcan los animales en medio de nuestro sueño nocturno.



4 de febrero de 2011

SUDAFRICA: LA CASA DE NELSON MANDELA EN SOWETO



Seguimos nuestra visita en el municipio de Soweto en Johanesburgo. Nos dirigimos a la casa de Orlando West en la que vivió Nelson Mandela durante bastantes años con su primera mujer, Evelyn. Después cuando se divorciaron vivió con Winnie durante unos cuantos años más hasta que Mandela fue llevado a prisión en el 1962.




Esta vivienda convertida en museo atrae a miles de turistas al año y representa para la humanidad el sufrimiento de una persona que luchó hasta lo indecible para que en su país dejara de existir el apartheid. Le costó veintisiete años de cárcel en condiciones pésimas.




La casa se construyó en el año 1945 en una zona de clase media pero de forma modesta. Afuera, en un muro de ladrillo que rodea la casa, se explica la historia de Mandela desde su nacimiento hasta todas las fechas importantes de su familia escritas en cada ladrillo. Un joven estudiante nos explica su trayectoria acabando en la entrada que da a la parte trasera de la casa.




Tal como entramos se encuentra el comedor, una pequeña habitación con dos camas (antes había una cama de matrimonio pero al dar a la ventana, por seguridad, pusieron dos, cada una en un extremo, para evitar que atentaran con sus vidas). Aquí también se encuentra uno de los regalos que le hicieron a su segunda esposa, Winnie, que consiste en un gran baúl traído de Mongolia cuando se casó con Mandela.





En el resto de habitaciones hay fotografías, documentos y certificados. También se exhibe un video y se oyen locuciones de la voz de Mandela.




Nelson Mandela volvió aquí unos días después de su puesta en libertad en febrero del 1990 después de 27 años de encarcelamiento y se alojó posteriormente en otro barrio. Hasta el año 1996 la casa fue ocupada por Winnie y su familia.




‘It was the opposite of grand, but it was my first true home of my own and I was mightily proud. A man is not a man until he has a house of his own.’ Nelson Mandela, "The Long Walk to Freedom". 

"Era todo lo contrario a grandioso, pero fue mi primer hogar propio y me sentí inmensamente orgulloso. Un hombre no es un hombre hasta que tiene su propia casa. Nelson Mandela, "El largo camino a casa". 




Nos paramos en una shebeen, antiguo bar ilegal, donde la gente se reune a tomar cerveza local realizada de forma artesanal. Bebemos compartiéndola con Lloyd en una gran vasija de calabaza. Contiene poco alcohol y sabe a limónl. Celebramos el día intenso y lleno de emociones que hemos pasado en su barrio, el township de Soweto.