15 de marzo de 2016

PANAMÁ: UN PUERTO NATURAL LLAMADO PORTOBELO

Desde la estación de Colón cogemos un diablo rojo, como aquí  llaman a las guaguas o chivas, para ir a Portobelo. Estos autobuses pintados de vivos colores contienen frases y dibujos muy originales. 




Incluso hay algunos pintados con personajes famosos como el Che Guevara, otros con motivos religiosos..  


Cuando llegamos a Portobelo, que se sitúa entre la jungla y el mar, nos dirigimos al pequeño hotel El Rayo Verde que se situa frente a la bahía. Nos dan la habitación con terraza que habíamos solicitado desde donde  contemplamos una vista impresionante. Podemos ver los grandes navíos que han quedado embarrancados desde hace años, los pequeños barcos pesqueros y uno de los fuertes formando una bella postal.


Entramos en  la Real Aduana que se construyó  en 1630. Los tesoros fueron traídos a través del istmo para transportarlos en galeones hacia España. El edificio actual consiste en dos grandes salas donde se exhiben exposiciones permanentes. 


En una de ellas apreciamos las vestimentas que utilizan los devotos  en la fiesta del Cristo Negro que se celebra en octubre. Los vestidos son de color púrpura como los que se utilizan en España cuando celebramos la Semana Santa. La otra  sala alberga rifles, cañones (uno de ellos es de bronce y se construyó en 1617) además de  vestigios de los fuertes de Portobelo. También hay fotos del pueblo en blanco y negro.



Visitamos los fuertes de San Jerónimo y Santiago. El primero es el más cercano al centro. Hay dieciocho cañones mirando a la bahía. Desde aquí se divisa el campanario de la Iglesia de San Felipe.


Continuamos nuestro paseo hacia el fuerte de Santiago en la zona oeste. Conocido por los españoles como “la roca de coral” fue construido con grandes muros de tres metros y con coral como se hacía en la época. Aún preserva parte del coral en sus muros. Se encuentra este fuerte un poco más deteriorado que el de San Jerónimo pero las vistas son fabulosas.


En el pueblo hay lindas casitas pintadas de colores donde la gente vive en armonía. Los niños juegan al fútbol, las niñas, de rasgos dulces, se reúnen con sus amigas riendo y hablando. Esos dientes grandes y tan blancos les destacan de su bella piel morena. Adornan sus peinados con trencitas y muchos imperdibles.


En Portobelo se celebran varias fiestas, incluso hay agrupaciones de Congo que es un baile local que aún preserva sus tradiciones. Se celebra dos semanas después del Carnaval, el Festival de Diablos y Congos. 

Trata de la época de los esclavos cuando se escaparon hacia la jungla y formaron comunidades entre ellos. Satíricamente en la fiesta escogen a un prisionero y lo venden por la ridícula cantidad de 1$. Los congos se disfrazan y más de un grupo te asalta para pedirte más de 1$.


Cenamos en un chiringuito donde nos cocinan pescado al grill con patacones y pulpo en salsa. Cae la noche y desde nuestra terraza contemplamos las barcas de la bahía…  

8 de marzo de 2016

PANAMÁ : LAS ESCLUSAS DE GATUN EN EL CANAL DE PANAMÁ


Visitamos las esclusas del lago Gatún de la zona del Atlántico pues aquí es garantizado poder ver pasar a los barcos por el canal.



Es impresionante el trabajo de ingeniería que han realizado para que puedan pasar los barcos, sino, de otra forma, tendrían que dar la vuelta por la Patagonia, pasando por el Cabo de Hornos. Así se ahorran unos 3000 kilómetros aunque deban pagar miles de dólares, les sale a cuenta.


Vemos pasar un barco americano con mercancía de China y otro que viene en sentido contrario. Es emocionante ver estos navíos pasar por un estrecho tan preciso. 



Junto a los barcos hay unos tractores que acompañan con unas cuerdas para que no se golpeen en los lados. Son barcos de miles de toneladas.


Actualmente se está aprovechando el 90% del canal por lo que urge realizar un nuevo proyecto para que puedan pasar incluso barcos más grandes.


 El canal dispone de una extensión de unos 80 kilómetros desde la capital en Miraflores hasta Colón y  hasta hoy día ha prestado servicio a más de 1.000.000 de barcos.


El agua que se utiliza para subir y bajar las naves en cada juego de esclusas se obtiene del lago Gatún­­­ por gravedad y es vertida en las esclusas a través de un sistema de alcantarillas principales que se extiende por debajo de las cámaras de las esclusas desde los muros.


En el año 2014 el Canal de Panamá cumplió  100 años de unir el mundo. Su construcción y su operación durante un siglo son el resultado del ingenio humano y la constante innovación.

Con su apertura, el Canal de Panamá transformó el comercio mundial al reducir tiempos, distancia y costos entre los centros de producción y consumo. 


Hoy, la via inter-oceánica conecta  144 rutas marítimas que llegan a 1700 puertos en 160 países, siendo un centro de transporte, logística y servicios.

1 de marzo de 2016

PANAMÁ: LA CIUDAD VIEJA DE PANAMA CITY

Fecha del viaje: Febrero 2016

Después de tomar un taxi desde el aeropuerto, a unos 37 km de distancia de Panamá City, llegamos al Hotel Magnolia Inn, justo en medio de la ciudad vieja, ubicado en una sencilla y bella casa colonial.



Al ser sábado por la noche el ambiente está a flor de piel y celebramos nuestra llegada con cerveza Balboa en una de las terrazas del centro. Se oye la música por todas partes y compartimos charla con unos colombianos que viven aquí con sus familias. Nos dicen que hemos llegado al país ideal para disfrutar del sol y de sus bellas playas y conocer el ambiente de la capital... En eso estamos...


Después de pasar la noche con música hasta las tantas y sin apenas dormir, nos centramos en visitar las bellas calles de estilo colonial con casas pintadas en alegres colores y sin gente pues aún están durmiendo después de la juerga del sábado.




Nos acercamos al Paseo de las Bóvedas, dejando atrás la Catedral Metropolitana con la Plaza de la Independencia.


Nos encaminamos a la Plaza de Francia donde se encuentra el Teatro Villaloz y un mirador que da al mar y desde donde se ve en el horizonte, el famoso skyline de la moderna ciudad de Panamá.


Llegamos al Parque Bolívar donde se encuentra la Iglesia de San Francisco. Justo enfrente en una pequeña plaza con palmeras se ubica el Hotel Columbia.


Seguimos la ruta hacia la Iglesia de San José donde en su interior guarda un fabuloso altar de oro. Cuando en el siglo XVII   el pirata Henry Morgan quiso saquear la iglesia, el párroco hizo pintar el altar de negro para esconderlo y así engañar al famoso y temido pirata diciéndole que otro pirata anterior a él ya había saqueado el altar, a lo que éste contestó que el mismo cura había sido más pirata que ellos y ya no se molestó en robarle.


Aprovechamos la hora de comer para acercarnos al Mercado de Mariscos. La música y la alegría se palpa por doquier... además hay un sinfín de chiringuitos y bares donde anuncian las ofertas del día: cevichés, picadas... y casi todos los bares se encuentran hasta los topes.



Elegimos el Econofish, recomendado por Rodolfo, el  panameño taxista que nos trajo a la ciudad. Nos sirven una picada de corvina, gambitas, pulpitos, patacones y patatas fritas. Acompañado de ensalada de col y zanahoria.


Todo muy fresco y sabroso aunque nada barato pero ha merecido la pena.


Paseamos por la costa hasta llegar al hotel pues la calor es agobiante a esta hora  y aprovechamos para para hacer la siesta. Aquí podemos disfrutar de los grandes salones y tomar café, obsequio de la casa . Hay también una cocina compartida y dos balcones para ver la gente pasar...

7 de noviembre de 2015

MONGOLIA: UN PASEO A CABALLO POR EL LAGO KHÖVSGÖL


La modesta cabaña de la Ider Guest House, muestra vistas espectaculares del lago, junto al Parque Nacional Khövsgöl. En la cabaña hay una estufa de leña pero cuando se apaga a media noche, nos despertamos del frio incluso durmiendo con cuatro edredones. Así que la volvemos a encender.



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Es un sueño poder haber llegado hasta aquí. Con suerte pudimos reservar el último vuelo desde Ulan Bator hasta Morón, desde ahí 2 horas más de conducción hasta Khatgal, a unos 800 kilómetros de la capital.



Frente a nosotros pastan los ganados de yaks a sus anchas y otros disfrutan del agua. También vemos algún que otro caballo.




Después de asearnos y haber desayunado al estilo mongol paseamos hacia el puerto del lago donde hay varios barcos atracados. Entre ellos se encuentra el famoso Sükhbaatar, el ferry que en los meses de verano recorre durante hora y media el lago, pero como no es posible navegar en él por ser fuera de temporada, podemos visitarlo.



Nos dirigimos de nuevo hacia la cabaña porque nos vienen a buscar para dar un paseo en caballo de unas 3 horas y media. Nunca me habían entregado un papel con instrucciones sobre seguridad para montar a caballo. Parece ser que los caballos mongoles son muy sensibles y hay que tomar alguna precaución.




Cuando hemos visto llegar a los hombres con sus deel y sus caballos, nos ha causado impresión.  Se organizan para que montemos pero me siento rechazada por el caballo que me ofrecen, no le he gustado parece ser. Así que monto en el otro caballo que accede sin problemas. Vaya con los caballos, tienen visión selectiva. Son como las personas. Será cuestión de portarme bien y no hacer demasiado ruido no vaya a ser que me lance a un barranco.



Empezamos la caminata en plan relajado, acompañados también de nuestro guía que va con su caballo canturreando y nosotros siguiéndole detrás.




Pasamos por cabañas y gers por un bosque de abetos y después por una explanada preciosa con un paisaje inmenso. El lago Khövsgöl se encuentra geográficamente en Mongolia pero perfectamente el paisaje podría ser de la Siberia, pues se adentra en ella en forma de lengua.



Parece ser que a mi caballo le asusta el ruido de mi cámara o cualquier gesto que haga con mi chaqueta haciendo un ademán brusco en forma de zigzag, por lo que saco la cámara lo menos posible para no molestarlo. Son caballos mansos y ante el silencio de la naturaleza, al menor ruido se espantan.





Volvemos a ver el lago y mi caballo al ver el agua, sale disparado trotando hacia el mismo para beber. Por un momento pienso que voy a salir lanzada al agua al pararse en seco, pero no. Aprovechan también para comer por el camino algún que otro hierbajo.



Subimos a una cima de montaña donde se encuentra una estupa desde donde divisamos Hatgal, es un precioso rincón.




Como llevamos más de tres horas, bajamos y volvemos andando paseando con nuestros caballos a pie, así estiramos un poco las piernas. Tenemos una media hora caminando hasta nuestro destino.




Mi caballo se arrima junto a mí caminando y al susurrarle parece ser que me entiende y le gusta...

24 de octubre de 2015

MONGOLIA: LOS DEEL EN LA PLAZA GENGGIS KHAAN DE ULÁN BATOR


Fecha del viaje: Septiembre 2015
Es nuestra primera visita a la capital y nos encontramos en la inmensa Plaza de Genggis Khaan o Sükhbataar donde en la parte norte de la misma aparece sentada una gran estatua de bronce del que fue el gran revolucionario de Mongolia. 

Es septiembre y se dice que este es un mes donde se celebran las bodas y los mongoles vienen a la plaza a fotografiarse con sus mejores galas. Enseguida nos damos cuenta que así es y observamos que  los novios y algunos de los invitados aparecen vestidos con trajes de boda a la manera occidental. 



Pero los más mayores van engalanados con sus típicos trajes tradicionales, el deel, que tiene forma de abrigo o túnica.


Incluso los más  pequeños llevan su deel acompañando sus gorritos con adornos incrustados.


Hoy hace un dia precioso y la gente local con la alegría de la fiesta se presta a dejarse fotografiar pues se sienten orgullosos de sus deel que son confeccionados en seda y algodón en colores vivos. Los deel se cierran la mayoría en su parte derecha y se sujeta con un cinturón tipo faja.


Los hombres guardan su botellita de vodka o el tabaco en el bolsillo del deel. Muchos de los mongoles llevan sus sombreros a juego, aunque más occidentalizados, esto les da prestigio.

También observo uno de los señores que lleva cinturón de piel con plata sujetando el cuchillo también del mismo material, es este un ornamento muy especial de quien lo lleva, pues es herencia de su abuelo según me dice uno de los amigos que acompaña al portador.

Las botas o gutals es otro de los complementos importantes de los mongoles, son adornadas con bellos motivos y terminan en punta levantada.

Es curioso ver el contraste de los trajes tradicionales con los trajes de boda occidentales, también  vemos aparcada una de las limousinas en una esquina de la plaza. ¿Será que en Ulaan Bator las costumbres ancestrales se van perdiendo más rápidamente y que solo perduran en algunos poblados y en las estepas?

Aún y así Mongolia, a pesar de su avance occidentalizado, nos parece un país auténtico, algo  fuera de lo común y eso se aprecia.